La cosa lo seguía de cerca, bailaba y jugaba con él, cada zumbido era una carcajada cargada de crueldad. Pero... También era esperanza.
La humanidad era una oda a la improbabilidad, y esa cosa tenía detrás una mente humana. Cruel, pero humana y eso la hacia impredecible.
Y eso era bueno, porque los cálculos decían que ya debería estar muerto y, a pesar de todo, seguia ahí, corriendo. El orgullo de aquella entidad podría ser su salvación.
Mantuvo la vista en la plataforma que se iba haciendo grande de a poco, Nash bailaba alrededor de todos, claro. Nash lo había dicho cuando Giovanni y Ax3l conversaban sobre su don. Nash también podía leer las mentes.
Apretó los labios, el costado le dolía, sus quemaduras ardían con el roze del traje, su propia respiración le desgarraba. Pero aún... Aún podía haber llegado.
Vio a Giovanni... No, a Ax3l subirse a la plataforma atropellada mente, quedar colgado de John, un sonido terrible lo hizo abrir los ojos con terror, el miedo derramándose en las comisuras de los ojos. Estiró una mano, como si así pudiera alcanzarlos. Si tomaba una mano, un brazo o una orilla quizás el campo de la máquina pudiera alcanzarlo.
Entonces la vio. Negó con espanto a Kassandra y a su mano en el botón, pero claro. Ella no iba a verlo a él.
—Por favor...
Sintió que su tobillo cedía, cayó con el brazo hacia delante mientras los demás desaparecían en medio de...