Tratando de pensar en la mejor forma de poder demostrar sus descubrimientos, se dio cuenta de que debido a las penurias que había sufrido y a las pérdidas de equipo y la más dolorosa de sus alumnos, no había podido traer ninguna prueba. Tenía que darse por satisfecho con haber logrado salvar la vida.
Si no has aportado pruebas, pasa a la sección 432.
Tus relatos sobre una tierra perdida te granjean una reputación de desequilibrio mental, que ponen en evidencia a la universidad, que a su vez te presiona sutilmente para que dimitas. Tras dos años frustrantes, dejas la universidad para recabar fondos y organizar una expedición privada. Por desgracia, la Gran Depresión empobrece a tus patrocinadores y el esfuerzo no llega a realizarse. Mantienes un reducido grupo de entusiastas, pero tus enemigos en la comunidad científica te colocan la etiqueta de 'chiflado'.
- TU AVENTURA TERMINA AQUÍ -