Partida Rol por web

Tejiendo pesadillas

Acto 1: Instituto John Hodges

Cargando editor
03/05/2026, 09:13
Director

El Instituto John Hodges aparece al final de una avenida amplia, rodeado de árboles jóvenes y bancos de hormigón donde algunos estudiantes pasan el descanso. El edificio es grande, funcional, con ese aire impersonal de los centros públicos donde miles de historias pasan sin dejar rastro visible. Pero para ellos, este lugar no es uno más.

Aquí estuvo Wendy.

Mack observa la fachada mientras avanzan. Ventanas alineadas, persianas a medio bajar, un par de cámaras en las esquinas... Todo normal. Cruzan la verja. El murmullo adolescente los envuelve: risas, móviles, conversaciones triviales. Vida cotidiana en estado puro. Contrasta de forma brutal con todo lo que llevan encima.

Tess escanea el entorno casi automáticamente: grupos, salidas, accesos, posibles puntos ciegos.
Kurt mantiene la vista en los pasillos interiores visibles desde la entrada.
Katie adopta ya su tono profesional.

Al entrar al edificio, el cambio es inmediato: olor a limpieza barata, eco de pasos, el timbre lejano de una clase que termina. Un tablón de anuncios lleno de actividades escolares, excursiones, normas disciplinarias.

Se acercan a conserjería.

—Buenos días —dice Katie—. Venimos a hablar con la jefa o el jefe de estudios.

El conserje los mira con curiosidad, pero no hace preguntas innecesarias. Señala el pasillo.

—Primera planta, despacho al fondo. Señora García.

Suben las escaleras. Llegan al despacho.

Una placa discreta: Jefatura de Estudios

Katie llama con dos nudillos.

—Adelante.

Abren la puerta.

El despacho es ordenado, luminoso, con estanterías llenas de expedientes, diplomas enmarcados y una mesa limpia donde cada objeto parece tener su lugar exacto. Tras ella, la jefa de estudios levanta la vista. Los observa.

- Buenos días, ¿en qué puedo ayudarles?

Notas de juego

Cargando editor
03/05/2026, 15:44
Mack Poulson

Mack no entra el primero, pero sí es quien da medio paso al frente cuando la puerta termina de abrirse del todo. Deja que Katie marque el tono institucional… y luego interviene.

Buenos días —dice, con voz tranquila, sin dureza, pero directa—. Gracias por recibirnos.

Se acerca lo justo a la mesa, sin invadir. Saca una tarjeta de la agencia y la deja sobre la superficie, girándola hacia la jefa de estudios.

Mack Poulson. —añade, señalando levemente a sus compañeros—. Estamos revisando un caso relacionado con una antigua alumna del centro.

Hace una pausa breve. La mira a los ojos.

- Wendy Bauman.

No alarga el silencio. No dramatiza. Pero deja que el nombre pese lo justo en la habitación.

Nos gustaría entender cómo era aquí —continúa—. Su rendimiento, comportamiento… si hubo algún cambio antes de que dejara de venir.

Apoya ligeramente la mano en el respaldo de una silla, más por el costado que por postura.

Profesores con los que tuviera más relación. Amistades. Problemas, si los hubo.

Inclina apenas la cabeza, afinando el tono.

Cualquier cosa que se saliera de lo normal… incluso si en su momento pareció poca cosa.

Sus ojos recorren un instante el despacho: orden perfecto, archivadores, diplomas. Todo bajo control. Luego vuelven a ella.

A veces lo importante no es lo que ocurrió —añade—, sino cuándo empezó a torcerse.

Se queda en silencio. Observando. Esperando no solo la respuesta… sino cómo decide darla.

Cargando editor
03/05/2026, 21:05
Kurt Dixon

Kurt se limitó a observar y esperar. Paulson había tomado la iniciativa de un modo sublime, y no iba a ser él quien estropeara esa entrada.

Miró a un lado y a otro: los carteles de anuncios mientras caminaba por los pasillos, las clases, las taquillas… Buscaba alguna pista, algo que le indicara que Wendy había estado allí.

Cargando editor
05/05/2026, 08:30
Katie Baxter

Poco había que añadir a lo que soltó Mack como un torrente al director. En algún sitio había que encontrar las respuestas que moldearon a Wendy en la forma de aquella inquietante chica vista en la cinta. Aquello olía a malas compañías que la llevaron a un lugar más oscuro del que nunca hubiera imaginado, pero también si pudieran localizar a la otra chica, su amiga, podrían tener un testimonio de primera mano de en qué andaba Wendy metida... y con quién.

Cargando editor
06/05/2026, 17:24
Director

La jefa de estudios toma la tarjeta con dos dedos, la observa apenas un segundo y la deja sobre la mesa, perfectamente alineada con el borde. No parece sorprendida por la visita, pero el nombre que ha pronunciado Mack… ese sí ha dejado una pequeña marca... La marca de una persona que siente que pudo hacer más....

—Wendy Bauman… —repite, más para sí que para ellos.

Levanta la mirada.

—Era una gran estudiante —responde con tono firme, profesional—. Especialmente en ciencias. Muy por encima de la media. De hecho, se le realizó un test de altas capacidades… y los resultados fueron claros.

Hace una pausa breve, cruzando las manos sobre la mesa.

—Tenía un potencial académico excepcional.

Mack no interrumpe. Solo escucha.

La mujer continúa.

—Aplicada. Metódica. Disciplinada… durante mucho tiempo.

Ese matiz no pasa desapercibido. Katie inclina ligeramente la cabeza.

—¿Durante mucho tiempo?

La jefa de estudios asiente.

—Sí. —Respira hondo, como si organizara el recuerdo—. Porque hubo un cambio. Se recuesta apenas en la silla.

—Nada fuera de lo que podría considerarse… una fase adolescente. Rebeldía, cuestionamiento de la autoridad, cierto rechazo a las normas. No era conflictiva en el sentido clásico, pero sí empezó a mostrar una actitud más desafiante.

Kurt cruza los brazos, atento.

—¿Faltas de asistencia?

—Reiteradas —confirma ella—. Al principio justificadas, luego no tanto. Empezaron a acumularse.

Abre un cajón, saca una carpeta y la hojea con rapidez entrenada.

—De hecho, se envió una carta a su madre —añade—. Recomendábamos implicación familiar más directa. Wendy tenía un futuro muy prometedor, pero ese tipo de comportamiento… podía desviarla de la Universidad, de conseguir una beca... en una buena Universidad...

Mack observa cada gesto. No hay ocultación. No hay evasivas.

—¿Recuerda cuándo empezó ese cambio? —pregunta él, afinando.

La jefa de estudios duda un instante. No por ocultar. Por precisar.

—No fue brusco —responde—. Fue progresivo. Pero si tuviera que señalar un periodo… diría que los últimos meses antes de su desaparición.

Silencio. Tess levanta la vista un segundo desde su portátil, sin decir nada. Mack asiente despacio.

—¿Amistades? —pregunta—. ¿Alguien con quien pasara más tiempo?

La mujer niega ligeramente.

—No destacaba por un grupo concreto. Era… independiente. Inteligente, pero reservada. Tenía compañeros, claro, pero no una relación especialmente estrecha con ninguno en particular. Y hasta donde yo sé ninguna relación sentimental conocida.

La jefa de estudios cierra la carpeta.

—Si me preguntan… —añade, con un tono más personal ahora—, Wendy no era una alumna problemática. Era una alumna brillante atravesando algo que no supimos identificar a tiempo.

Mack sostiene su mirada. Ahí está. No culpa. No defensa. Solo una conclusión incómoda.

—A veces —continúa ella, casi en eco a lo que él dijo antes—, los cambios más importantes no parecen graves cuando empiezan.

Cargando editor
08/05/2026, 19:45
Kurt Dixon

—No se percibió ningún desencadenante en ese último mes de falta de asistencia —dijo, indagando un poco más. Tenía que haber algún detonante—. ¿Mostraba algún gusto particular? Normalmente, la gente con altas capacidades se implica en varias tareas a la vez: música, lectura, arte… ¿Tenía alguna válvula de escape conocida?

Cargando editor
08/05/2026, 21:40
Mack Poulson

Mack permanece en silencio unos segundos después de la última frase de la jefa de estudios.

No porque no tenga preguntas. Porque está ordenando piezas. El diario. Las ausencias. El cambio progresivo. El portátil blindado. Las espirales. Y ahora esto. Da un paso lento hacia la mesa, apoyando apenas dos dedos sobre el respaldo de la silla vacía frente al escritorio.

En el diario aparecen dos nombres —dice finalmente—. Uno es Rosita. La describe como una amiga cercana de hace años.

Observa el rostro de la mujer al pronunciarlo. Busca reconocimiento inmediato. Una asociación involuntaria.

—¿La recuerda? ¿Sigue estudiando aquí?

Hace una pausa breve antes de añadir el otro nombre.

Y también aparece alguien identificado solo como “R”. Un hombre mayor que ella. —La mandíbula de Mack se tensa apenas—. Por el contexto… creemos que pudieron tener una relación.

Su tono se vuelve más preciso.

—¿Le suena algún alumno, exalumno… o incluso alguien externo al centro que encaje con eso?

No dramatiza la pregunta. Precisamente por eso pesa más.

Porque el cambio de Wendy no parece casual —continúa—. Y normalmente ese tipo de giros empiezan con alguien.

Mack mantiene la mirada fija en la jefa de estudios.

Alguien que convence. Alguien que aísla.

O alguien que hace que una chica brillante empiece a desaparecer… antes de desaparecer de verdad.

Cargando editor
10/05/2026, 11:13
Director

La jefa de estudios escucha primero a Kurt. Su gesto se suaviza ligeramente; es una pregunta distinta, menos centrada en el expediente y más en la persona.

—¿Mostraba algún gusto particular? —pregunta él—. La gente con altas capacidades suele implicarse en varias cosas a la vez. Música, lectura, arte… ¿Tenía alguna vía de escape conocida?

La mujer asiente despacio.

—Sí… eso encaja bastante con Wendy.

Se levanta un momento y camina hacia una pequeña estantería lateral, como si el movimiento la ayudara a recordar mejor.

—Era muy inquieta intelectualmente. Le interesaban muchísimo las ciencias, especialmente física y matemáticas… muy por encima del nivel habitual de instituto. Algunos profesores decían que necesitaba retos constantes para no aburrirse.

Mack piensa automáticamente en los libros de la habitación.

La jefa de estudios continúa:

—También recuerdo que estaba muy vinculada a la música. Creo que tocaba el bajo. Y tenía una estética muy marcada… gótica, alternativa. Pero sinceramente, eso nunca fue un problema aquí. Era educada. Reservada, quizá.

Katie intercambia una mirada rápida con Tess.
Todo encaja con lo que ya han visto.

—Leía mucho —añade la mujer—. Y escribía. Siempre llevaba cuadernos encima.

Eso hace que Mack piense inmediatamente en el diario.

Entonces Mack interviene. Su tono cambia apenas un matiz. Más preciso. Más quirúrgico.

—En el diario aparecen dos nombres —dice finalmente—. Uno es Rosita. La describe como una amiga cercana de hace años.

La jefa de estudios tarda apenas un segundo en reaccionar.

—Sí, la recuerdo.

—¿Sigue estudiando aquí?

Ella niega con suavidad.

—No. Esa promoción terminó hace años. Rosita se graduó y perdió el contacto institucional con el centro. Después de eso… su vida dejó de ser responsabilidad nuestra.

Mack asiente lentamente. No esperaba encontrarla ahí. Pero confirma que existió.

—Y también aparece alguien identificado solo como “R” —continúa él—. Un hombre mayor que ella.

La jefa de estudios frunce ligeramente el ceño.

—¿Mayor?

—Eso parece.

Mack mantiene la mirada fija en ella.

—¿Le suena algún alumno, exalumno… o incluso alguien externo al centro que encaje con eso?

La mujer tarda más esta vez. No porque esconda nada, sino porque genuinamente intenta encontrar sentido a la pregunta. Finalmente niega.

—No me consta que Wendy tuviera una relación sentimental. Y con esos datos… no sabría qué decirle.

Mack no aparta la mirada.

—Porque el cambio de Wendy no parece casual —dice con calma—. Y normalmente ese tipo de giros empiezan con alguien.

El despacho parece quedarse más quieto.

—Alguien que convence. Alguien que aísla.

La jefa de estudios lo escucha en silencio. No se pone a la defensiva. Pero tampoco puede ayudar más.

—Lo siento —dice finalmente—. Si existió esa persona, desde luego no fue algo que llegara al instituto de manera evidente.

Cargando editor
10/05/2026, 19:43
Katie Baxter

Katie apoyó una mano en el respaldo de la silla, manteniendo el tono calmado y profesional.

—¿Hubo algún profesor con el que Wendy tuviera más confianza? Alguien con quien hablara más de lo habitual… aunque fuera de temas académicos.

Hace una breve pausa antes de continuar.

—Y cuando empezaron esos cambios… ¿notaron también un cambio en su actitud hacia sus intereses? La música, los estudios, sus cuadernos… ¿dejó de participar, se volvió más obsesiva con algo concreto, o parecía preocupada por alguna cosa en particular?

Katie entrecierra apenas los ojos, pensativa.

—A veces los alumnos brillantes no exteriorizan los problemas de forma evidente. Pero alguien suele recordar pequeños detalles raros después… comentarios fuera de lugar, nuevas compañías, cambios de rutina.

Su mirada vuelve a la jefa de estudios.

—¿Recuerda algo así? Aunque en su momento pareciera insignificante.

Cargando editor
11/05/2026, 16:26
Director

La mujer se toma un momento antes de responder.

—No especialmente. Algunos docentes la apreciaban mucho porque era una alumna brillante y participativa cuando quería… pero no recuerdo una relación de especial cercanía con ninguno.

Abre ligeramente las manos sobre la mesa.

—Wendy era… reservada. Incluso cuando destacaba, daba la sensación de mantener cierta distancia.

Katie asiente despacio y continúa.

—Y cuando empezaron esos cambios… ¿notaron también un cambio en su actitud hacia sus intereses? La música, los estudios, sus cuadernos…

La jefa de estudios baja la mirada un instante, claramente intentando rebuscar en recuerdos de hacía años.

—No diría que abandonó nada —responde finalmente—. Sus notas eran "aceptables", muy por debajo de lo que en ella se esparaba pero... muy por encima de lo que eran capaces de lograr sus compañeros...

Mack observa cómo la mujer empieza a hablar menos como administradora y más como alguien revisando errores pasados.

—Quizá sí parecía más… absorbida por ciertas cosas. Más ausente a veces. Había momentos en los que costaba captar su atención. Pero en adolescentes muy inteligentes eso tampoco resulta tan extraño como debería.

El silencio pesa un poco más. Katie afina el tono.

—A veces los alumnos brillantes no exteriorizan los problemas de forma evidente. Pero alguien suele recordar pequeños detalles raros después… comentarios fuera de lugar, nuevas compañías, cambios de rutina.

La jefa de estudios se queda quieta unos segundos.

Todos esperan.

Pero finalmente niega lentamente con la cabeza.

—Lo siento. Ojalá pudiera decirles algo más concreto.

Su voz tiene una honestidad incómoda.

—Con el tiempo uno reconstruye recuerdos y empieza a preguntarse si había señales. Pero la verdad es que, en aquel momento… Wendy parecía simplemente una chica inteligente atravesando una etapa complicada.

Cargando editor
11/05/2026, 18:12
Mack Poulson

Mack permanece quieto un segundo más, observando a la jefa de estudios. No ve mentira. Tampoco evasivas.

Solo esa clase de culpa tranquila que aparece años después, cuando ya no sirve para arreglar nada. Asiente despacio.

No se disculpe —dice con un tono más suave de lo habitual—. Después es fácil mirar atrás y pensar que había señales. Pero cuando las cosas pasan… rara vez vienen con luces de advertencia.

Recoge la tarjeta de la agencia de la mesa y la empuja apenas hacia ella.

Aun así, nos ha ayudado más de lo que cree.

Se incorpora despacio, el costado protestando al moverse.

Si recuerda algo —un nombre, una conversación rara, un profesor que tuviera más trato con ella, cualquier detalle aunque parezca insignificante— llámenos.

Una pequeña pausa.

A veces lo que parece irrelevante acaba siendo justo la pieza que faltaba.

Le dedica una inclinación breve de cabeza, educada.

Gracias por su tiempo, señora García.

Se gira hacia la puerta y espera a que los demás salgan antes de caminar hacia el pasillo. El ruido del instituto vuelve a envolverlos: mochilas golpeando taquillas, risas, teléfonos sonando. Todo absurdamente normal.

Mack mete las manos en los bolsillos mientras bajan las escaleras.

Vale —dice ya en voz baja, solo para el grupo—. Aquí hemos exprimido lo que había.

Empieza a enumerar mentalmente, casi como un detective cansado haciendo inventario de un caso que se niega a cooperar.

Nos quedan tres líneas reales.

Levanta un dedo.

Rosita. Si fue amiga cercana, probablemente vio el cambio antes que nadie. Instituto, antiguos registros, redes sociales, compañeros… alguien debe saber dónde está.

Segundo dedo.

—“R”. El novio mayor. Ese me preocupa más. Si apareció justo antes del cambio, no es coincidencia.

Tercer dedo.

El portátil. Porque nadie monta esa seguridad para esconder deberes de química.

Se detiene un momento junto a la salida del edificio. Mira el patio lleno de adolescentes.

—Y quizá haya una cuarta.

Frunce apenas el ceño.

La espiral.

No explica más. No hace falta. De todas las pistas que tienen… esa es la única que parece estar siguiéndolos de vuelta.

Cargando editor
18/05/2026, 07:28
Kurt Dixon

—¿Recuerda el nombre del grupo en el que tocaba? Eso podría ser de gran ayuda. Y, si tiene algún dato más sobre Rosita, también nos sería útil. Quizá sepa a qué universidad fue o incluso tenga el número de teléfono de sus padres. Puede que hasta aparezca en la foto del anuario —preguntó Kurt a modo de despedida, antes de abandonar el despacho con un sincero agradecimiento.

***

Ya en el pasillo, asintió a las palabras de Marl.

—Tienes toda la razón. Esas son nuestras líneas de investigación y debemos tirar de ellas.

Cunado nombró la espiral, un escalofrío recorrió su espalda.