Partida Rol por web

HEREDEROS DEL IMPERIO

Las Puertas de la fortaleza

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22/08/2008, 13:20
Clerigo
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Un ser con oscuros ropajes y con la cara toda cubierta por telas de dirije hacia ti..

¿Aspirante?...

Nombre y motivaciones que te hacen estar aqui.. llegas tarde... el duelo por las llaves ya ha empezado... procura mantener la guardia... y estate atento...

Mientras te decia esto te guia por las calles de la fortaleza... hasta una pequeña entrada...

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23/08/2008, 12:42
Anatil
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Con tono de voz indiferente,alzando la cabeza dejando ver su cara, un humano joven dice

¿Aspirante?, no creo que dentro de poco seré tu rey, clérigo, he llegado cuando he podido.
así que vete acostumbrando a llamarme Anatil, vengo a proclamarme rey, por lo demás déjalo de mi parte.

Siguiendo al Clérigo lleva el mangual en la espalda y dice al clérigo,

¿Donde empezamos?

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23/08/2008, 13:08
Clerigo
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No deberías ser tan altivo a no ser que no esperes morir, ya que si es asi... tu nueva vida estara en mis manos...

Una mano llagada acaricia los símbolos de tu armadura..

Interesante... muy interesante...

Sigueme, tienes que recuperar el tiempo perdido. A por la segunda llave ya no llegas... la de Siren ya la tiene Meriele y la cuarta... pues la cuarta...

Te mira de arriba a bajo y de la capucha sale una especie de risilla...

Shiu te daría de cenar a los perros...

Ven te voy a presentar a una persona...

Con mas rapidez de la que se esperaría del flacucho cuerpo se adentra en la fortaleza...

Notas de juego

Pasas a escena Privada... donde veas un mensaje privado para ti continuas

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20/09/2008, 19:28
Sir Ewan Brightlight
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Apenas la actividad había empezado a declinar, eran las horas del ocaso. Las callejuelas estaban casi desiertas, el frío del inclemente Otoño recorría los rincones en alas del viento. La Fortaleza seguía su rumbo, imperturbable, hacia las oscuras tierras del norte. Elfos de Sangre, Dragones, drow. Aunque también hombres puros, tocados por la Luz, que se enfrentaban a diario a todos esos horrores. Muchos rumores corrían en el Imperio, y solo algunos llegaban a los oídos de los aspirantes. Distaban aún muchas leguas de las imponentes Montañas Nur, pero algo se preparaba en una de sus cumbres.

Un círculo se formó, un círculo mágico en el que intervinieron los más poderosos magos de la Orden del Crepúsculo. Detrás, en otro círculo aún mayor, Paladines, Clérigos y Caballeros habían acudido para despedir a quien había de representarles a todos.

Ewan abrazó a su Mentor, desenvainó su espada, y la levantó, mientras murmuraba una oración. El silencio fue sepulcral. Avanzó entonces hacia el centro del círculo, envainó su espada, cruzó los brazos sobre el pecho, y asintió. Estaba dispuesto.

El Gran Maestre empezó su cantinela, y la siguieron sus compañeros, y luego los acólitos...

................

En la Fortaleza, en la plaza inmediatamente delante de las puertas, el aire se condensó. Algo empezó a zumbar, como si una gran carga eléctrica hubiera escapado de una tormenta y se concentrara ahora en el espacio vacío.

Quienes andaban cerca se asustaron, ¿qué ocurría? Pronto no hubo tiempo de pensar, sólo de abrir con pasmo los ojos, y salir de enmedio. Los relámpagos cayeron uno tras otro, circularon en espiral persiguiéndose, y el cielo tronó a su alrededor. Un vórtice de viento y bruma se alzó, como un tornado inmóvil... y en el centro, en su eje, una figura indefinida.

Tan súbitamente como había empezado, el fenómeno terminó, pero aquellos que lo habían visto, no lo olvidarían nunca. Todo desapareció, los relámpagos, las luces, el viento, la bruma... solo permaneció la figura. Un hombre, un hombre joven, un Caballero. Armadura de Mithril, espada al cinto, las manos en el pecho, cruzadas.

Alzó los ojos, y miró a su alrededor. Apenas murmuró...

He llegado, gentes de la Fortaleza. Lucharé por el Trono. Y conmigo, aquellos que creen en el Bien, y desean que éste impere, que nada impida a la Justicia hacerse con un poder que los impíos no merecen...

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20/09/2008, 21:20
Ith
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La gente murmurara por el extraño fenómeno, aunque acostumbrados a las cosas extrañas que solían suceder en la fortaleza, aun había cosas que les asombraban...

murmurando entre si dejaron que el caballero esperase sin dirigirle la palabra... hasta que se abrieron las puerta interiores pareciendo una elfa de singular belleza e irradiando paz... siguiéndola media docena de guardias armados...

Acercándose a pocos metros del caballero lo observo durante unos instantes, observando la armadura el emblema del escudo y la capa... tras la breve inspección, alzo la vista y mirándolo a los ojos

Bienvenido Caballero del Crepúsculo, sabéis que no es cortes presentarse sin avisar... pero supongo que algo urgente os habrá hecho venir hasta aquí...

Abriendo mucho los ojos…

Mis disculpas, mi educación esta por los suelos, Ith Paladín de la luz sagrada de Mith, guardiana de los secretos de Driun, consejera y amiga personal de la regente Shiu… un placer conocer a alguien de tan legendaria orden… ¿Sir…?

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20/09/2008, 22:22
Sir Ewan Brightlight
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El Hombre anduvo un par de pasos hacia la bella elfa, puso una mano en la guarda de su espada, y el puño de la otra, cerrado, sobre el pecho. Una pequeña inclinación respetuosa, tal como saludaban los Caballeros del Crepúsculo. Sus ojos grises brillaban, y una sonrisa apareció en su rostro tan pronto como los fijó en ella.

-Te saludo, Ith Paladín. El placer, indudablemente, es mío. Soy Sir Ewan Brightlight, de la Orden de los Caballeros del Crepúsculo, hijo del Duque de Brightlight, en las tierras del norte, a la sombra de las Montañas de Nur. Por la Orden y por los míos he sido enviado. Siento mi llegada imprevista, y quizá un tanto aparatosa. Me sumo a los aspirantes al trono, si me es permitido.

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23/09/2008, 09:18
Ith
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Estupendo, acompáñame.

Con una gran sonrrisa Ith te cede el paso...

Los guardias se separan y te hacen pasar por la puerta y te escoltan hasta una gran sala…

Notas de juego

Pasa a la escena Los grandes Salones

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23/01/2009, 07:52
Musaf, Brisa Iracunda. Procedente de los desiertos aridos.
Sólo para el director

 Tras lo que ha sido un largo camino la esbelta y alta figura de un nómada de los desierto llega ante la fortaleza, no monta montura alguna, a venido en largas zancadas desde el horizonte.

 Su figura está completamente tapada por ropas anchas y holgadas, ciñéndose tan solo por un camisote de mallas y unos brezales metálicos, de su cintura cuelga, pesadamente, una pesada espada de los desiertos. De su espalda, en su mochila, cuelga un pesado escudo y un arco.

 De su rostro tan solo se ven dos ojos oscuros, pues un turbán y un burca cubren su rostro.

 - Soy Musaf, Brisa iracunda, de los desietos áridos de mi gente. Estoy aquí para demostrar mi valía y la debilidad de los pretendientes al trono. No quiero poder alguno.