Partida Rol por web

Cadena alimenticia

Anatomía de una puñalada

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20/05/2025, 01:25
Eliza Thomson

Eliza ya se encontraba bastante más despejada. Sospechaba que, más que la cerveza —esperaba que nadie se chivase de que había estado bebiendo de servicio—, había sido el ambiente bohemio de aquel antro. Su pasado universitario acechaba agazapado a la espera de una copa de más, un novio de menos o, en aquel caso, un garito con poetas clandestinos.

Miró a Marcie y detectó el miedo en sus ojos, por lo que probó un acercamiento amistoso y comedido.

Disculpa a nuestro compañero. Llevamos un día bastante ajetreado y el café con el estrés combinan muy mal. Aunque siendo universitaria creo que eso ya lo sabes. Pero disculpa mis modales: yo soy Eliza. El chico guapo pero callado es el agente Tort y el de intestino flojo que acaba de correr hacia los servicios es Jack. ¿Podríamos hacerte unas preguntas? Tenemos un caso entre manos y tu testimonio podría sernos de mucha ayuda. No te robaremos mucho tiempo.

Notas de juego

Voy a tirar de Consuelo.

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20/05/2025, 08:42
Marcie Blunt

Jack desapareció en el interior del apartamento antes siquiera de que Marcie pudiera indicarle cuál era la puerta del baño. Se escuchó un portazo apresurado, seguido de unos pasos torpes y un golpe sordo contra alguna pared. La joven, sobresaltada, dio un respingo y miró hacia el pasillo con el ceño fruncido, pero no hizo ademán de detenerlo.

¿Qué…? ¡Oye! —empezó a decir, pero se interrumpió al ver que Eliza permanecía serena—. Por favor, que no toque nada…

Sus hombros temblaban levemente. No era solo sorpresa ni fastidio. Era miedo.

Miren, yo no quiero líos —dijo en voz baja, como si temiera que alguien más pudiera oírla, con la mirada clavada en los pies de los agentes —. Ahora tengo una beca, vivo tranquila, me ocupo de mis cosas. He rehecho mi vida. No quiero... no quiero verme involucrada en nada. Todo eso que están diciendo en las noticias... Yo no quiero saber nada.

La tensión se acumulaba en su espalda, que seguía rígida mientras agarraba el marco de la puerta como si pudiera cerrarlo en cualquier momento. Apenas levantaba la vista y cuando lo hacia la bajaba inmediatamente al cruzarse con la mirada inquisitoria de Tort. Pero los ojos de Eliza, serenos, cálidos, y su voz templada, lograron atravesar la capa de ansiedad que envolvía a la joven. Marcie la miró, con algo que no era exactamente confianza, pero sí reconocimiento. Como si en otra vida —en aquel Toro Marrón de humo espeso y versos desordenados— hubieran compartido barra y secretos.

Entonces yo era otra persona —murmuró, desviando la mirada hacia la ventana.

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20/05/2025, 11:36
Jack Johnson

Aprovechando que tenía prisa con ir al baño, Jack Johnson curioseó todas las puertas y el interior del apartamento hasta que alcanzara el ansiado Valhalla de la aliviación personal gástrica que sentía. A fin de cuentas, ante la falta de indicaciones nada era una intromisión... si no simplemente errores asumibles de alguien desesperado.

Una vez encontrado el baño, este cerraría la puerta tras de sí y comenzaría con sus "asuntos internos", para luego de ello terminar con estos y... ya que estaba, antes incluso de tirar de la cadena, curiosear el baño, en busca de medicamentos, recetas médicas o cualquier cosa que pudiera darle una respuesta a la cuestión de Eliza: ¿Como es que todos se reformaron?.

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22/05/2025, 01:18
Eliza Thomson

Eliza tenía la ventaja de ser mucho más cercana que otros agentes como Tort. Ella parecía más la alborotadora a la que ponen a dormir en un calabozo en vez de la que te pone las esposas. En aquella ocasión había podido desplegar sus encantos, pues era perfecta para hacer de «poli buena» con aquellos testigos que desconfiaban de las autoridades.

Las respuestas de Marcie parecían encajar con la idea que se había hecho. No quería cantar victoria demasiado pronto, pero comenzaba a tener fe en que el hilo del que estaban tirando era correcto y les estaba llevando al verdadero Antrófago.

Tranquila, no estás en ningún lío. Aunque sí queremos hablar de alguien de tu pasado: Waldo MacLaggan. Sé que puede ser doloroso escarbar en el pasado, pero necesitamos que nos hables largo y tendido de lo que sabes.

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22/05/2025, 10:07
Marcie Blunt

El apartamento de Marcie no revelaba secretos ocultos ni traumas disimulados. Todo estaba asépticamente ordenado, con una pulcritud casi ofensiva, incluso en el baño. Jabón de manos con aroma a lavanda, una toalla perfectamente doblada, una planta artificial sobre el estante y un pequeño espejo sin señales de humedad. Ni medicamentos sospechosos ni papeles arrugados en la papelera. La única receta médica que encontró —y eso rebuscando más de lo éticamente recomendable— era para unas simples vitaminas, firmada por una doctora de apellido impronunciable y expedida hacía más de tres meses. La cisterna funcionaba como debía y el papel higiénico estaba perfectamente colocado, con la hoja saliendo por delante. Aquello no era el baño de una vieja poetisa destruida por la culpa o las malas compañías. Era el de una becaria universitaria con cierta obsesión por el orden. Ni rastro de la Marcie Blunt del Toro Marrón. Solo quedaba la que ahora vivía entre muebles de IKEA, libros de sociología moderna y velas sin encender.

Por otro lado, Eliza había conseguido calmar a Marcie. La joven tragó saliva, bajó la mirada y asintió lentamente. La presencia de Eliza le resultaba más fácil de digerir que la de los otros dos agentes: el estoico Tort con su expresión esculpida en piedra, y el otro, el que había irrumpido directo al baño como si fuera su propio apartamento. Pero Eliza… Eliza le hablaba como una persona.

Gracias —dijo con un hilo de voz que aún temblaba un poco, pero no tanto como al principio—. Me alegra oír que no estoy en un lío. La verdad es que… cuando vi las noticias antes y leí aquello del imitador del Antrófago… me entró el pánico. Me sudaban las manos como si volviera a estar en el Toro Marrón, esperando que alguien sacara una navaja o un poema. Pensé: "ya está, van a venir, me van a involucrar en todo esto".

Sus ojos se desviaron hacia Tort, midiendo cada gesto suyo, luego volvió a Eliza con algo más de confianza en el tono.

En la primera investigación me mantuve al margen. Nadie vino a buscarme… y no hice nada por acercarme tampoco. Me costó años reconstruir mi vida. Salí del agujero, ¿sabes? Me alejé de todo eso.

Se sentó en el sofá sin que nadie se lo pidiera, como si al hablar de ello sus piernas hubieran decidido rendirse.

Entonces yo era otra persona. Literalmente. Me llamaban "Rubia Blunt", ¿te lo puedes creer? Bebía, me drogaba… me movía con gente que no quiero volver a ver en la vida. Camellos, chorizos, algún que otro poeta con delirio de grandeza. Pero Waldo… Waldo no era de esa calaña. Era un buen tipo. El primero que me trató con ternura, sin segundas. Me hacía sentir que podía cambiar. Me escuchaba. Me cuidaba.

El recuerdo se le quedó en la garganta como un nudo difícil de tragar.

Pero también tenía lo suyo. Lo suyo de verdad. A veces… a veces se agobiaba tanto con la vida que incluso se hacía cortes. Decía que desde que le habían salido los poderes su vida había cambiado a peor, que temía hacernos daño a sus seres queridos sin querer y todo aquello le estaba jodiendo por dentro.

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24/05/2025, 20:38
Jack Johnson

Jack Johnson salió del baño con la cara ligeramente pálida pero los pasos algo más firmes. Se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano y volvió a reunirse con los demás en la sala. Al ver a Marcie sentada en el sofá, hablando en voz baja con Eliza y con Tort observando en silencio desde una esquina, intentó recomponerse. Se alisó la chaqueta, recuperó algo de su apariencia profesional aunque el estómago aún parecía resentido y se apoyó casualmente en el quicio de la puerta.

No interrumpió de inmediato. Escuchó. Captó lo último que decía Marcie sobre Waldo, sobre sus cortes, sus miedos, los poderes. Y algo en su expresión cambió. Dejó de parecer un poli con resaca y volvió a ser lo que, en el fondo, siempre fue: un metomentodo curioso con placa que nadie sabe de donde la sacó.

-Lo que me extraña -dijo finalmente, con la voz algo más ronca pero firme- es que tú hayas conseguido salir del agujero, Marcie. No porque no lo merezcas, ¿eh? Sino porque nadie más lo ha logrado sin terminar muerto, encerrado o… peor... siendo comunista...

Se adelantó un paso, sin resultar amenazante, y cruzó los brazos. La miró, ladeando la cabeza.

-¿Y cómo lo hiciste, Marcie? ¿Terapia? ¿Nueva fe? ¿Algún otro tipo de... guía? Porque sea lo que sea, el resto de tu vieja tropa no lo encontró. Y si este caso tiene algo que ver con Waldo, con el Antrófago original, con esa mierda que ha vuelto a la superficie… entonces saber cómo saliste tú puede ser lo único que nos permita entender por qué algunos se pierden y otros se salvan.

Se acercó un poco más, hasta quedar al lado de Eliza, y añadió con una calma inesperada:

-Y si alguien más te ayudó, si no fue solo fuerza de voluntad o suerte... ahora sería buen momento para contárnoslo... ¡Mi vida se está cayendo a pedazos!.

Se quedó en silencio. Ya no había rastros de aquel tipo que había entrado dando tumbos al apartamento. Solo quedaba Jack Johnson, el detective que no sabía cuándo hablar, ni cuándo callar... y mucho menos cuándo mirar a alguien a los ojos hasta que se decidieran a contarle la verdad.

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24/05/2025, 22:26
Eliza Thomson

Eliza iba a contestar, pero Jack se le adelantó con su habitual torrente de palabras.

Esto… Sí, eso. También nos gustaría saber si alguna de las personas que se acercaban a Waldo tenía algo de particular. Creemos que alguien le condicionó. Lo más probable es que se tratase de un —suspiró— individuo mejorado, probablemente con poderes relacionados con el control mental. Lo que en argot suele conocerse como un «psíquico» o «psiónico».

Se dio cuenta de que ahora la de la verborrea llena de tecnicismos era ella, por lo que decidió volver a un tono más cordial y cercano.

No pasa nada si no sabes todos los detalles, dinos solo lo que recuerdes.

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28/05/2025, 09:22
Marcie Blunt

Las palabras de Jack se clavaron en el pecho de Marcie con más fuerza de la que él probablemente imaginaba. No era la primera vez que alguien le echaba en cara, directa o indirectamente, que hubiera salido viva de aquella historia. Pero sí era la primera vez que lo decía alguien que estaba buscando respuestas, no culpables. Se mordió el labio inferior. Desvió la mirada. Respiró hondo, intentando mantener la compostura. Pero acabó hablando con la voz rota.

No fui la única que se salvó… —empezó, pero se detuvo a mitad de frase. Se corrigió—. No lo sé. A veces no sé si me salvé o si simplemente tuve suerte.

Se frotó las manos con nerviosismo, como si intentara limpiarse algo invisible. Luego alzó la vista hacia Eliza, no a Jack.

Yo… fui yo quien le dijo que fuera a terapia. Waldo. No estaba bien, lo veías solo con mirarle. Tenía algo dentro que no sabía cómo controlar, y me asustaba. Había un terapeuta que había ayudado a mi prima a salir del hoyo. Así que insistí a Waldo. Mucho. Hasta que accedió a ver al doctor Steiner. 

El nombre de Steiner salió como un veneno contenido durante años.

Y fue entonces cuando todo cambió. Steiner… no sé qué le dijo, ni qué hizo con él, pero a las pocas semanas, Waldo me dejó. Me dijo que no era buena influencia para él, que lo retrasaba, que no podía avanzar conmigo cerca. Me lo soltó así, sin más. Como si yo fuera una piedra atada a su tobillo. Supongo que eso fue lo que Steiner le metió en la cabeza.

Bajó la voz, con la rabia contenida en cada palabra.

Me hundí. Empecé a consumir como nunca... Drogas, alcohol... Y entonces… entonces apareció en las noticias. El Antrófago. Y luego dijeron que Waldo era quién había cometido todos esos crímenes atroces...  Quedé conmocionada. 

Hizo una pausa. Tragó saliva. Cuando volvió a hablar, lo hizo con un tono más templado, pero más amargo también. Lanzando de soslayo una mirada a Jack.

Fue ahí cuando me convencí de que era mejor que saliera de esa mierda autodestructiva y empezara a cuidar de mí misma.  Entendí que no podía seguir esperando que otro me salvara. Que nadie es lo que dice ser. Que si quería sobrevivir, tenía que cuidarme sola.

Se encogió de hombros, como si intentara quitarle importancia a lo que venía después, aunque cada palabra pesaba una tonelada.

Así que lo hice. Dejé el alcohol. Dejé la mierda. Encontré un trabajo de camarera en un sitio decente y empecé a estudiar con las propinas. Me construí una vida. No una perfecta, pero mía. Sin favores. Sin mentiras.

Miró a Jack entonces, por primera vez desde que habló.

¿Eso es salvarse? Tal vez. O tal vez solo me arrastré fuera del hoyo y eché tierra encima.

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28/05/2025, 12:09
Jack Johnson

Jack se quedó mirando a Marcie un buen rato después de que hablara. No por empatía, no porque estuviera digiriendo cada palabra. Sino porque estaba tratando de ordenar el barullo de ideas que le bullían en la cabeza como si fueran bolitas de pinball. Al cabo de un momento, se cruzó de brazos, ladeó la cabeza y soltó un suspiro largo.

-Ya… ya, sí… claro… Eso que dices suena muy… cómo se dice… profundo. Filosófico. Como cuando mi primo Greg se cayó a un pozo y salió diciendo que había "renacido" pero luego se metió a vender seguros. Supongo que todos tenemos nuestro pozo, ¿no? El mío fue una apuesta con un delfín amaestrado, pero esa es otra historia.

Hizo un gesto vago con la mano como si espantara un pensamiento incómodo. Luego se rascó la sien, concentrado, como si buscara una palabra en la punta de la lengua.

-A ver, a ver… Entonces tú lo mandaste al Steiner ese. ¿Quien ese ese Steiner?. Bueno, supongo que no importa... o quizás sí, lo que diga Eliza... La cosa es que tú lo mandaste a terapia y luego él te dejó porque, en teoría, eras… ¿una distracción? Una interferencia. Como el WiFi cuando el microondas está encendido. -Alzó un dedo, con gesto triunfal. -¡Exacto! Como el microondas. Y después, ¡bam! Antrófago. ¿Coincidencia? No lo creo.

Se acercó un poco, bajando el tono como si estuviera revelando un secreto del gobierno, aunque apenas supiera de lo que hablaba.

-Yo te voy a decir lo que creo, Marcie. Creo que tú hiciste lo correcto. O al menos… algo. No sé si fue salvarte o si fue darte una patada en el culo a ti misma. Pero mírate. Estás aquí, no estás muerta, no estás presa y no estás convertida en un mito urbano como Waldo. Y eso, para mí, dice mucho. Dice… dice que sabes caer de pie. Como los gatos. ¿Eres alérgica a los gatos? Porque eres una gata... no en el sentido sexual, no me malentiendas, ya tengo una queja oficial por llamar a alguien gato... no debi decir eso...

Se quedó callado un segundo, pensativo. Luego frunció el ceño, como si acabara de atar un cabo que no tenía nada que ver.

-Lo que me raya es lo del doctor. Steiner. Algo huele raro ahí. Y no porque oliera raro en persona, que seguro que también... todos los pis-cologos huelen a meado... sino porque... ¿Y si no fue Waldo el que se volvió loco solo? ¿Y si el tipo ese lo empujó? Como... como esos vídeos de gallinas cayéndose porque las hipnotizan con una línea en la tierra. Lo vi en internet. Fue perturbador. Lo mismo con Waldo: línea, mirada, boom, monstruo...

Se encogió de hombros.

-Mira, no soy un genio, Marcie. Apenas sé usar el correo electrónico. Pero sé reconocer cuando alguien está luchando para seguir adelante. Y tú… tú eres de las que no se quedan en el suelo. Aunque te arrastres. Aunque lo hagas a ciegas. -Luego sonrió, medio torcido, con una seguridad fuera de lugar. -Y eso también dice algo de mí. Que tengo buen ojo. ¿Sabes cuántos testigos falsos me he comido en esta ciudad? Muchos. Pero tú no eres uno. Y eso me hace sentir… bueno. Me hace sentir que estoy cerca de algo. Aunque no tenga ni idea de qué es... ¡Pero lo es!.

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29/05/2025, 19:38
Eliza Thomson

Eliza asintió. Todavía no se acostumbraba a los momentos de lucidez de Jack, pero esta vez había escogido las palabras adecuadas. Bueno, puede que no fuesen demasiado adecuadas que digamos, pero estaba dando en el clavo. Por lo menos, esta vez no se había puesto a fantasear con teatro clandestino —aunque, encima, había estado en lo cierto—. Sin duda, su compañero es de esas personas a las que uno lamenta haber subestimado.

Estoy con mi compañero. Creo que has hecho un buen trabajo saliendo de esa espiral. Pero háblanos más de ese doctor Steiner. Eso de aislar a alguien de sus amistades, suena más a pareja tóxica que a profesional de la salud. ¿Estaba especializado en «individuos mejorados»?

También estaba de acuerdo con Jack en que ese hilo era jugoso. En cierto modo le parecía curioso que pasasen de sospechoso a sospechoso, buscando cabos sueltos que hubiese dejado el Antrófago. Cada vez estaba más convencida de que no había ningún imitador, sino que se trataba de un trabajo inducido. Lo que había visto en la mente del pobre chico-bomba del autobús lo confirmaba parcialmente.

Quizá podríamos hablar con tu prima. Si fue paciente suya, puede darnos información sobre ese terapeuta.

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03/06/2025, 12:53
Marcie Blunt

Marcie agradeció con un asentimiento las extrañas palabras de consuelo de Jack. Las lágrimas rodaron por sus mejillas, pero sintió cierto alivio al escuchar en boca de otra persona que había hecho lo correcto, que todo lo que había hecho por rehacer su vida había merecido la pena. Aunque lo de gata la dejó algo desconcertada... Pero ya empezaba a entender la forma extravagante de ser de Jack, y le dio las gracias. Que Eliza se sumara a esas palabras de apoyo hizo que Marcie mostrara una sonrisa entre aquel mar de lágrimas. 

Marcie se enjuagó los ojos con la maga de la sudadera y se recompuso lo suficiente para contestar a las nuevas preguntas de los detectives. Tomó un pañuelo para secarse los lagrimones y, con ojos enrojecidos, lanzó un largo suspiro antes de empezar a hablar de nuevo. 

No sé si estaba especializado en individuos mejorados, creo que no... —dijo Marcie sorbiendo por la nariz—. Mi prima no tiene poderes. Así que supongo que tratará a todo el mundo. No recuerdo donde estaba su consulta, pero estará en Internet. Mi prima siempre dijo que le había ido bien y que tenía muy buen trato, decía que si no hubiera sido por Steiner se hubiera suicidado... Pero con Waldo fue... No sé, ya no me habló con ella, discutimos a raíz de eso. 

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03/06/2025, 13:09
George Tort

Tort carraspeó, rompiendo el silencio que había dejado Marcie tras su última frase. Cruzó los brazos y habló con ese tono seco y directo que lo caracterizaba, sin rodeos, pero tampoco con hostilidad. 

No hace falta molestar a otra chica por esto. Bastante ha pasado ya Marcie —Miró a Jack y Eliza con seriedad—. Si ese Steiner tiene consulta, la tendrá registrada en algún lado. Podemos buscar el contacto y simplemente presentarnos allí y sacar nuestras propias conclusiones.

Se volvió hacia Marcie, con un gesto menos rígido, casi tranquilizador.

Tú has hecho más que suficiente. No te sientas culpable por intentar ayudar a alguien. A veces las cosas se tuercen sin que nadie pueda preverlo.

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03/06/2025, 23:21
Jack Johnson

Jack asintió lentamente mientras escuchaba a Marcie, con los labios fruncidos y los ojos entrecerrados como si estuviera resolviendo un cubo Rubik invisible. En realidad, estaba más concentrado en no estornudar, pero logró aguantar. Cuando Marcie terminó, él dejó escapar un murmullo largo, como si de pronto todo tuviera sentido... aunque claramente no lo tenía.

-Ajá… ajá… Lo sabía. Bueno, no lo sabía. Pero lo intuía. Steiner. Siempre Steiner. Ese nombre suena como a villano de dibujos animados, ¿no? Doctor Steiner. Seguro que tiene un gato sin pelo y una silla que gira.

Hizo una especie de risa nasal y se golpeó la sien con un dedo índice.

-Te voy a decir una cosa, Marcie: los psicólogos son como los magos. Algunos hacen que desaparezca tu tristeza, otros hacen que desaparezca tu billetera. Y unos pocos... hacen desaparecer la cordura. Poof... Se va... Así como Waldo. Y ahí lo tienes. Un día chico triste, al siguiente, devorador de gente. Como si fuera... no sé, una especie de Pokémon mal entrenado.

Jack empezó a pasearse por la habitación con pasos lentos y teatrales, como si estuviera montando una escena de película noir en su propia cabeza.

-Tu prima dice que Steiner le salvó la vida. Waldo se volvió loco después de verlo. ¿Coincidencia? Puede. Pero también puede ser como esas veces que compras leche, la dejas en el coche, hace calor y al día siguiente tienes queso. Nadie sabe cómo pasó. Pero ahí está. Y si pasa una vez, puede pasar dos. ¿Steiner es la leche? ¿El coche es la mente humana? ¿Waldo el queso? Mmm... creo que tengo hambre... pero no de la leche del coche... esa estaba horrible...

Se detuvo en seco y se volvió hacia Marcie, levantando una ceja.

-Voy a buscarlo. A Steiner. No porque crea que lo hizo... aunque sí lo creo un poco... sino porque algo huele. Y yo, Marcie, tengo un olfato finísimo. Una vez olí una fuga de gas desde el otro lado de la calle. Bueno, resultó ser un camión de cebollas, pero la intención estuvo ahí. -Se irguió, orgulloso de sí mismo, como si acabara de resolver un asesinato con un palillo de dientes y una servilleta. -Además, si ese tipo ayudó a tu prima, y también... rompió a Waldo como si fuera una tostadora vieja, eso lo convierte en una especie de comodín. Como los del Uno. O como esos yogures que caducan pero aún huelen bien. No sabes si fiarte o no, pero te la juegas...

Y luego, de repente, puso una mano en el hombro de Marcie, con una sonrisa ladeada y un guiño mal ejecutado.

-Gracias por contarnos esto. En serio. Yo no soy muy bueno con las emociones, lo mío es más... seguir pistas raras, encontrar patrones donde no los hay y, bueno... fingir que sé lo que hago. Pero lo haces más fácil. Y eso se aprecia. -Hizo un gesto vago con la mano hacia Eliza para indicar que aquí ya habian terminado -¿Tú también estás pensando lo que yo estoy pensando? Porque si lo estás, entonces definitivamente estamos equivocados, pero al menos equivocados juntos. Y eso, amiga mía, es trabajo en equipo.

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06/06/2025, 23:57
Eliza Thomson

Wow, puede parecer un borde, pero qué piquito de oro tiene Tort, pensó. Lograba dar cierta pátina de profesionalidad al equipo, aunque Jack y ella tendiesen más al caos (por decirlo de alguna forma suave).

Sí, creo que debemos hacerle unas preguntas a Steiner. Muchas gracias por colaborar, Marcie. Puedes estar tranquila. Has construido una nueva vida y mereces enterrar el pasado y no mirar atrás.

Nosotros, sin embargo, parece que tendremos que seguir husmeando en la vida de Waldo MacLaggan.

Cuando ya se habían despedido, Eliza respondió a la conjeturas de su compañero.

Jack, definitivamente no sé si estamos pensando en lo mismo, pero tengo ganas de cazar al culpable. Si la teoría que estamos construyendo es cierta, el Antrófago juega con mutantes inocentes. Les aísla, les manipula y luego los controla mentalmente para cometer auténticas atrocidades. Me pone enferma.

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07/06/2025, 11:31
Director

Cuando los detectives se despidieron de Marcie y cruzaron la puerta de su apartamento, ella se quedó en el umbral, abrazándose a sí misma mientras observaba como se alejaban calle abajo. Tenía la impresión de que Jack era un caos con patas, pero de buen corazón; Eliza, precisa y empática; y Tort le recordaba a una de esas viejas farolas que apenas iluminan pero que están ahí cuando más falta hacen. Cerró la puerta con un suspiro largo, sintiendo que aquellos tres investigadores habían abierto una antigua herida, o tal vez fuera una herida que nunca había llegado a cerrarse y a la que ya se había acostumbrado. Que el grupo examinara con lupa aquella herida podía ayudarle a curarla, o tal vez terminar por dolerle más. Pero una cosa estaba clara: habían desenterrado el pasado. 

Notas de juego

Cambiamos de escena: Haciéndose viral.