Partida Rol por web

Caminantes ocultos

1859: El cazador y su presa

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19/02/2010, 16:02
Dr. Douvallier
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El doctor inclinó levemente la cabeza al tiempo que sonreía pícaramente. Al cabo de unos instantes, alzó las manos en gesto aclamatorio, elevando su voz que resonó por todo la estructura carcelaria. Quizá demasiado, pues la voz de Douvallier parecía proceder de todas partes. De las paredes, del subsuelo, del techo y del propio hombre.

-¡¡BUENA ELECCIÓN, MIS ESTIMADOS COMPAÑEROS!!-exclamó henchido de júbilo-¡HA LLEGADO EL MOMENTO DE DEMOSTRAR QUIEN TIENE EN VERDAD EL CONTROL!!... MOSTRAREMOS, UNIDOS, ¡¡¡QUE NI SCOTLAND YARD NI NINGÚN OTRO PUEDE IMPONERSE A NUESTRO DESEO!!!

A sus palabras siguieron clamores y ovaciones. Puede que no todos estuvieran de acuerdo en acudir a la llamada de aquella especie de lunático. Seguramente la gran mayoría planease escabullirse al menor indicio de que el peligro hubiese pasado, pero había un deseo único que ardía en los corazones de todos aquellos hombres (y alguna que otra mujer)... el deseo de escapar de entre aquellas paredes de fría piedra.

-¡ES HORA, TAMBIÉN, DE DEMOSTRAR NUESTRA NUEVA UNIÓN!-dijo el predicador con tono algo preocupante-¡TODOS AQUELLOS QUE DESEEN UNIRSE A MÍ... QUE DESEEN ABANDONAR POR SIEMPRE ESTOS MUROS, HABRÁN DE DEMOSTRARME SU CONFIANZA!... ¡Y PARA ELLO HABRÁN DE ALZAR SUS MANOS CON UN VOTO DE SANGRE EN SEÑAL DE FIDELIDAD!

Algunos murmullos recorrieron el variopinto y cuantioso grupo de presidiarios. Aquel tipo, que había aparecido contra toda lógica en plena prisión, donde todavía no había aparecido ningún guardia (aunque habían empezado a escuchar la alarma y bastante alboroto procedente de la parte frontal de la torre desde hacía ya un buen rato) y acompañado de aquella extrña mujer... no inspiraban confianza. Las palabras secta y loco se repetían entre todos ellos con mucha frecuencia. No parecían realmente convencidos...

-Amigos míos...-dijo el hombre con una voz no tan estridente, casi parecía dolido-no es el momento de dudar, proto la guardia recibirá efuerzos de las fuerzas del orden y el motín será rápidamente acallado. Olvidad cuanto sabeis, pues hay mucho que aún hoy día el ser humano desconoce... ¡POR ESA MISMA RAZÓN DEBEMOS ACTUAR CON RAPIDEZ!, ¡UNA SIMPLE HERIDA EN EL DEDO DE UNA MANO ALZADA OS PERMITIRÁ SEGUIRME MÁS ALLÁ DE ESTOS MUROS!, ¡LA LEY JAMÁS OSARÁ PONEROS LA MANO ENCIMA!

El doctor confió el libro en las hábiles manos de su hermosa acompañante y, con un gesto ágil, descubrió ligeramente la hoja de su espada oculta en el interior del bastón, frotándo el pulgar por su filo antes de volver a cubrirla. Una gruesa gota carmesí cayó sobre el frío suelo rocoso. Douvallier alzo el pulgar herido, mostrándoselo a modo de ejemplo a todos los presos liberados.

-... OS LO PROMETO...

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20/02/2010, 20:21
Lian
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Sonrie de lado y saluda con la mano a aquellos que la miran con cara rara. Claude sabía como llamar la atención de las masas y todos le prestaban atención, unos pensaban que estaban locos..pero otros parecían maravillados con lo que aquel hombre decía.

Recogió el libro de las manos de Douvallier y lo apretó contra su pecho mientras vigilaba a su alrededor. No sabía si su compañero habría conseguido cargarse a todos los guardias, pero por si acaso lo mejor era estar atenta porque para ello estaba allí, para ayudarle y a la vez, protegerle.

 

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22/02/2010, 00:09
Dr. Douvallier
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Indecisos al principio, la gran mayoría de los reclusos (especialmente los del ala de mayor categoría) intercambiaban miradas de desconcierto y preocupación. No sabían muy bien qué hacer. Su instinto les decía que lo mejor era abandonar al pirado, pero sabían que si salían ellos solos no solo se perderían por la laberíntica estructura, sino que los acabarían atrapando de nuevo y sentenciándolos severamente por el amotinamiento.
Por su parte algunos de los presos, los más desesperados y otros que habían perdido hacía tiempo el juicio (el viejo Morrinson extravió oficialmente el último tornillo la semana anterior), se cortaron el pulgar imitando a su nuevo e inesperado rescatador. Unos buscaban cualquier trocito de roca afilado, alguna astilla o cualquier cosa que por allí pudieran utilizar para hacerse una herida. Otros, más impetuosos, se mordían directamente el dedo e, incluso, se dió algún caso en el que lograron amputarse todo un dedo de un bocado.

Estos, a su vez, comenzaron a herir a sus compañeros viendo su falta de decisión. Aquello, por supuesto, levantó alguna que otra disputa entre los allí congregados pero, al final, por una razón u otra todos terminaron obedeciendo el propósito del doctor.

Este contemplaba maravillado a su pequeño rebaño... ya iba siendo hora de llevarlo al matadero.

-¡¡BIEN, CABALLEROS... LLEGÓ EL MOMENTO!!-exclamó la resonante voz de Douvallier por toda la estructura-¡ALCEN SUS MANOS!, ¡DEMOSTRÉMOSLES A ESOS NECIOS DE LA GUARDIA QUIÉN MANDA!

Animados por aquella proposición, los reclusos alzaron sus manos ensangrentadas con renovado ímpetu. El alboroto estalló en el atestado pasillo, donde todos aquellos hombres saltaban, vitoreaban, gritaban y reían.

Lentamente, una nube rojiza, tenue al principio, comenzó a formarse sobre las cabezas de los presidiarios. Esta procedía del propio gentío. Parecía como si la sangre que manchaba sus manos comenzase a evaporarse y a ascender, congregandose cerca del elevado techo de roca.
Poco a poco, la neblina carmesí fue tomando forma y consistencia, tornándose en una espesa nube que arojaba destellos y se movía, sinuosamente, hacia donde se encontraba el llamado Mirage.

Este, con su mano alzada, había comenzado a murmurar una especie de cántico extraño e incomprensible. Junto con ello, y como en sintonía, la neblina carmesí comenzó a surcar el aire en torno a su mano, congregándose como una tormenta sobre su diestra. Una vez pareció terminar su eniesca melodía, Claude abrió sus ojos. Estos arrojaron al ahora amedrentado e inquieto grupo de reclusos un incandescente resplandor rojizo. Su mirada parecía estar envuelta en una llama roja muy intensa.

-¡¡TRATO HECHO!!-exclamó el doctor con una voz no solo amplificada, sino distorsionada, como la de un ser de ultratumba, antes de estallar en carcajadas.

Ahora, sobre las paredes, comenzóa extenderse una capa de aquella sustancia roja y resplandeciente al entrar en contacto con la neblina de sangre. Los presos intentaron alejarse, pero el camino estaba cerrado. La puerta por la que habían entrado el maníaco y la mujer estaba cerrada a cal y canto y, además, cubierta por aquella luz rojiza.

En unos instantes toda superficie quedó cubierta con el resplandor de rubí y, como si formara parte de una enorme alucinación, un montón de gigantescos símbolos y glifos negros se aparecieron sobre las paredes, techo y suelo. Los presidiarios berreaban como corderos aterrorizados, pero ya todo era inútil. De inmediato un coro de ecos de ultratumba comenzó a surgir de lass marcas negras, entonando un cántico maldito procedente de otro mundo.

Por su parte, Douvallier gesticulaba majestuosamente con las manos, atrayéndo hacia sí la corriente de líquido rojo que recorría la estancia, formando en torno a sí un vórtice de aquella sustancia. En aquellos momentos, todos pudieron ver que, cuando aquella cortina de agua de fuego lo cubría, esta revelaba sobre las partes expuestas de su piel un centenar de pequeños tatuajes, símbolos de todo tipo y forma, que relucían sobre su cuerpo. Con unos últimos pases, Claude comenzó a girar una mano sobre otra, concentrando un torbellino de aquél líquido en sus manos para luego alzar su diestra al cielo. Con este gesto la energía que había imbuída en la sustancia se desencadenó y centenares de aquellos símbolos de luz se desprendieron de su cuerpo y viajaron a traves de la corriente de rubí, para luego derramarse sobre los histriónicos presos.

[En este punto habría de sonar la canción a partir del minuto 2:15]

Conforme uno de esos "tatuajes" se adentraba en la piel de cada recluso, creciendo hasta cubrir su cuerpo, este estallaba en llamas y se carbonizaba poco después de que una figura mortecina, apenas una sombra de lo que aquellas personas habían sido, escapase por sus bocas.
Casi de inmediato de los símbolos oscuros de las paredes comenzaron a surgir diabólicas sombras que se deslizaban por la superficie para, con sus oscuras garras, capturar aquellos espíritus malavenidos de los residentes de la Torre, arrastrándolos luego de regreso a los portales al Submundo que simbolizaban aquellas oscuras marcas en las paredes.

Claude alzó ambas manos al cielo, con su cuerpo refulgente en la ingente cantidad de tatuajes que cubrían su piel y con sus ojos aún destellando, mientras lanzaba una sonora carcajada al cielo.

Una vez todo hubo terminado, cuando hasta la última sombra demoníaca hubo regresado con su presa a su plano de existencia, las paredes dejaron de destellar, al igual que el cuerpo del doctor, quien dejó caer ambos brazos pesadamente. Se le veía agotado. Junto a él tan solo quedaban la hermosa mujer que lo acompañaba a su llegada y los otros dos matones de medio pelo que habían liberado en primer lugar.
Por allí todavía pululaba algún recluso superviviente gracias a no haber ofrecido su sangre para el pacto. Estos permanecían acurrucados, temblorosos, o arrastrándose víctimas del shock.

 

 

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22/02/2010, 07:05
Director
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Notas de juego

Luego posteo chicos, tengo mucho por leer jajaja

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24/02/2010, 13:12
Lian
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Aplaude ante la exhibición de su compañero.

- Toda una demostración de poder, que bien controlais el libro..  - mira hacia los que quedan aún vivos - ¿qué hacemos con ellos? - le pregunta.

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24/02/2010, 17:05
Dr. Douvallier
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Mirage se encontraba encorvado, apoyado en sus rodillas. Aún estaba recobrando el aliento tras el desencadenamiento de energía. Incluso alguna que otra gota de sudor surcaba su rostro... pese a todo, sonreía. No solo tenía consigo a sus dos viejos compañeros, sino que había devuelto una buena parte de su deuda con sus nuevos "amigos" de un plomazo casi al inicio. Había sido un viaje provechoso.

Una vez se hubo recobrado, unos instantes después, se enderezó y tomó con gentileza el libro de entre las manos de la muchacha. A los otros dos matones, que lo miraban entre atemoizados e impresionados, les indicó con un gesto de cabeza que lo acompañasen.
Se detuvo en medio del pasillo ante la pregunta de la mujer.

-Matádlos...-dijo mirándolos de lado, con expresión adusta-... a todos...

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24/02/2010, 17:40
Director
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Todo parecía tranquilo hasta que...los compañeros de Mirage notaron algo raro.

-Claude...Cl...algo no va bien..me siento mal.

Dijo el primero.

-Yo..tampoco...

El segundo no acabó la frase. Su ropa explotó, su brazo derecho empezó a deformarse, a hacerse mas grande de lo normal, así como la mitad de su cara, su rostro ahora era terrorifico, de pesadilla, luego, la parte izquierda del cuerpo también se transformó. Creando a un gigante amorfo. El gigante bramó y rugió.

El primer compañero fue algo mas...desagradable. Su cara empezó a desfigurarse, los dientes le crecieron afilados y horribles, su espalda se dobló de forma antinatural, y el color de su piel se tornó azul y de aspecto grasienta y pegajosa.

Acaso...¿algo había salido mal? ¿o era parte de ese pacto?

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25/02/2010, 00:31
Dr. Douvallier
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Miró alternativamente a sus dos cómplices, algo intrigado al principio... con una sorrisa satisfecha después. Había previsto ese "efecto secundario" de su conjuro, pero desde luego no creía que fuese a manifestarse con semejante rapidez.

-No se preocupen, mis queridos camaradas...-les dijo entre condescendiente y amigable-dado que nuestros nuevos proyectos van a contar con un nivel superior, es lógico que deban evolucionar para estar a la altura...

Maravillado, comprobó los majestuosos cambios de sus secuaces. El primero de ellos, Tommas, se había convertido en un verdadero demonio, con una figura bastante aterradora, ojos segmentados y rojos (como los de un insecto) y diversas púas y cuernos por todo su cuerpo. Por su parte el señor Bob se había convertido en una versión desmesurada e hiperdesarrollada de su antiguo yo. Desde luego, ambos debían de ser ahora verdaderamente útiles.

Claude los contemplo, maravillado. Para ser su primer hechizo había tenido unos resultados fantásticos. tendría que seguir practicando para sacarle mayor partido a su pacto.

-Amigos míos... ¡mis niños!-axclamó fascinado mientras se acercaba a ellos paso a paso. A continuación desvió la mirada hacia los pobres supervivientes, que sin duda alguna estaban completamente aterrorizados (si no lo estaban ya antes) tras ver las mutaciones-¡tomad vuestra recompensa!, ¡a ellos!, ¡disfrutad de la cena!

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25/02/2010, 07:16
Director
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Tom y Bob se miraron con maldad, la misma que ocupaba sus corazones.  Se dieron la vuelta, y lo que pasó allí fue bastante cruel.

Bob destrozaba a los supervivientes, los partía en dos con sus descomunales brazos o los usaba de bate. Tom fue mas primitivo, los rajaba y luego comía su carne allí mismo, o usaba su cola para atravesarlos cual espada.

Lo que dejaron allí fue una autentica carnicería.

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28/02/2010, 19:47
Lian
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- Puuaagghh.. por favor.. no mancheis tanto.. me estais revolviendo el estómago.. - puso cara de verdadero asco, entre la sangre y las visceras volando.. y el olor a sangre, de verdad que se le revolvía el estómago.

Se dió la vuelta y caminó hacia la puerta por la que deberían estar los guardias, la abrió despacio y se asomó.. por algún lado debe aparecer su compañero.

- Espero que no haya tenido problemas.. - comenta a Claude.

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28/02/2010, 20:26
Dr. Douvallier
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-Descuíde, querida...-dijo siguiendo los pasos de la muchacha-el hombre de acero sabrá cuidarse.

Se acercó a la puerta que conducía fuera del pabellón y esperó a que Lian pasase para salir tras ella. Durante un instante se detuvo para comprobar cuan bien se lo estaban pasando sus viejos secuaces... ahora lacayos.

-Hmm... Reaper y Shreader...-murmuró observándolos con detenimiento.

Acto seguido prosiguió su camino junto a la encantadora Lian.

-Reunámonos con nuestro estimado amigo, no estaría bien hacerle esperar...

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01/03/2010, 18:42
John Wright
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El grupo sale hacia el pasillo principal, y de ahí al hall. El hall está totalmente destrozado, hay muchos guardias noqueados o muertos. Algunos en el techo, colgados de la lampara de araña. John se encontraba sentado sobre uno de los guardias. Fumaba de una pipa que encontró, seguramente, de algun guardia.

-¿Ya está?

Inquirió, pero se puso en pie amenazante cuando vio salir a las otras dos criaturas.

-¿Y esas cosas?

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01/03/2010, 19:56
Dr. Douvallier
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-No se preocupe, señor Wright... estan con nosotros-explicó el doctor sonriente.

Se adentró en la sala, contemplando los restos de lo que parecía haber sido un espectáculo terrorífico. Desde luego, había sido una elección muy acertada el contratar los servicios de aquel hombre...

-Bien... dama, caballeros, ahora que la primera fase de nuestro pequeño proyecto ha culminado, es hora de ir a por nuestro verdadero objetivo... ¡el oro!-expuso a sus compañeros- señorita Lian, ¿sería posible que nos condujese de regreso a ese mundo suyo?, por ahora hemos terminado aquí...

Claude miró en derredor en busca de algo que emplear para la escritura. Viendo que le resultaría imposible, se fijó en las descomunales y afiladas garras del nuevo señor Tommas.

-Mi querido, ehm... Shreader, ¿sería capaz de hacer unos garabatos para mí en la pared?-inquirió a la bestia mientras se le acercaba.

No le preocupaba lo más mínimo su reciente pérdida de facultades mentales. Era consciente que se había convertido en un animal, pero el señor Tommas nunca había lucido de una gran lucidez mental y, afortunadamente, ahora podría manejarlo como si de una marioneta se tratase.

Claude alzó la mano hacia la bestia y, casi al instante, sus ojos arrojaron un destello púrpura, que se vio reflejado en cada uno de los segmentos de los ojos de la bestia.

La criatura, como obedeciendo una orden muda, retrocedió hasta situarse frente al muro del fondo del hall y comenzó a rasgar la roca con su increíble fuerza.

-Discúlpenme, enseguida termino...-se excusó a sus otros dos camaradas.

Minutos después, la bestia bajó la gigantesca zarpa y de sus ojos desapareció aquél brillo antinatural.

-¡Bien, amigos míos!, ya podemos irnos...-dijo el doctor girándose hacia la dama de los infiernos y el hombre mecánico.

A su espalda, sobre el muro, podía leerse una pequeña frase tallada en la roca:

"LE ESPERO ALLÍ DONDE SE REVELA LA HISTORIA CUANDO LA LUNA EN ALZA SEA COMPLETA, QUERIDO HARPER"

 

Notas de juego

Perdona que no lanzase dados para probar el dominio sobre el demonio, pero ya que los estamos haciendo todo interpretativo, supuse que era mejor terminarlo así (además, tampoco era nada importante XD).

Por cierto, ¡¡¡¡MOLAN LOS DEONIOS!!!!, es un puntazo el Hide de la liga. Tenía pensado hacer otro conjuro en el que esclavizar las almas de los otros dos... ¡pero ya que me los ofreces en bandeja no diré que no! XD.

Muy agradecido.

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01/03/2010, 21:00
Lian
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En cuanto salen al pasillo y ve alli a su compañero, se acerca con él con cara de preocupación.

- Estás bien??? Te han hecho algo????

Le toquetea por todos lados comprobando que esté entero y que no tenga heridas, le sacude el polvo de la ropa, se la ve muy afanosa.

De repente le llama Claude, le mira.

- Ehh..?? Ohh!! Si.. si claro.. - carraspeó y miraba de reojo hacia su compañero mientras observaba que era lo que hacían en la pared.

Sonrió y asintió con la cabeza cuando comentó lo de que ya se podía ir, asi que volvió al camino por el que entraron para llegar a la torre y de alli, al inframundo.