Partida Rol por web

Crónicas Giovanni: La última cena

Prólogo Amr-Bashir

Cargando editor
26/08/2019, 21:54
Director

Hace varias semanas recibiste la visita de un mensajero ricamente ataviado. Te llevaba una invitación perfumada para que asistieses a un suntuoso banquete en la mansión del señor Claudius Giovanni. Giovanni pertenece a una rica familia de comerciantes italianos, y es tan temido como respetado. Una invitación como esta es un gran honor, que no puede ser desdeñado a la ligera, ni siquiera aunque provenga de alguien tan misterioso y de tan siniestra reputación como Claudius Giovanni.

Cargando editor
27/08/2019, 18:29
'Amr-Bashîr 'ibn Al-As

Se encontraba cerrando un trato por un cargamento de sedas y aceites en el mercado de Constantinopla que tenía estacionado desde hace más de una semana, debía llegar a un acuerdo ya mismo, pues el barco que llevaría las telas zarparía ese mismo día en la noche. Ammär no era alguien acostumbrado a negociar por necesidad, pero su serio semblante le ayudaba a ocultar su preocupación. Estaba en el estrecho del Bósforo, donde la mayor parte del comercio de la ciudad se llevaba a cabo. El sonido del mar apaciguaba su angustia, y la visión de la iglesia de Ayasofya le recordaba que Alá estaba siempre con él, guardando sus pasos.

Respiró hondamente y le ofreció un último trato antes de dejar pasar su mercancía por la estiba. Y el trato estaba hecho. 800 florines por casi mil trescientas yardas de seda y tan solo 250 por las ánforas de aceite que transportaba. No volvería a ver pago por otros cuatro o cinco meses. Aunque eran mercancías muy valiosas, la disminución del consumo por las cruzadas habían tirado al piso la mayor parte de los precios. Necesitaba un respiro.

Eso hizo, pero le extrañó percibir notas de sándalo, azahar y lavanda - algo poco común en medio de un gran mercado - cuando inhaló hondamente, sólo para descubrir que se trataba de una carta con un extraño sello que le entregó un mensajero de quien alcanzó a oír el nombre de "Claudius Giovanni" cuando le indicó el remitente.

- Claudius Giovanni... - murmuró, hacia ya varias semanas de ese episodio y no había podido encontrar ningún cargamento con el cual volver a Damasco, por lo que en el peor de los casos, deberá regresar sin carga, posiblemente hasta Tiro o seguir hasta Alejandría si no tiene suerte allí. Lo poco que pudo indagar sobre ese extraño nombre con sus colegas comerciantes - al menos aquellos que no eran reacios a tocar el tema -, era que se trataba de un hombre muy poderoso en toda Italia y los montes Cárpatos. De familia comerciante, controlaba gran cantidad de puertos y mercancías valiosas que no le vendrían nada mal y con el que podría dejar un mejor legado a sus hijos.

Aún en su mente palpitaba la duda, "¿qué podría querer ese Giovanni de un humilde siervo de Alá?" se preguntaba. Además, Stavlaquia quedaba a semanas de Constantinopla, tardaría meses en regresar con su familia - si es que regresaba, pues no eran pocos los peligros y dificultades que se podían encontrar en la vía. Pero necesitaban ese dinero, si lograba hacer algún contacto con el señor de esas tierras, tal vez podría asegurar un suministro seguro de mercancías valiosas para transportar. Tal vez, incluso, una embarcación como lo hicieran sus ancestros persas.

Estaba decidido. Emprendería ese viaje, no sin antes despedirse de su esposa y de sus hijos, otorgándoles el resto de las cosas valiosas que lo acompañaban. Dejó su collar de hamsa al menor de sus hijos para que lo protegiera y Alá siempre estuviera con él, y al mayor que aún permanecía con él, le dio su camello. - Cuiden de su madre mientras yo no estoy. - Les pidió a ambos.

De su esposa se despidió esa misma noche y oró a Alá durante el alba. Partió sólo con algunos pergaminos con azoras del Corán, papel, tinta y una pluma de cálamo para escribir durante sus viajes. Llevaba también la mejor de sus prendas en sus pertrechos, para la noche de la cena y algo de carne seca para el camino.

Alzó la mirada al cielo para pedir a Alá una vez más.

Notas de juego

Dire, me costó conseguir un poco las referencias de precios para la época así como las medidas de transporte. Yo presumo que en una diligencia como la que usaban entonces, cabrían unas 20 ánforas de vino y entre 20 y 30 rollos de seda, que en promedio tenían 20 o 25 yardas cada uno. El precio más antiguo que conseguí para la seda fue de 12 chelines por yarda, y 20 chelines hacen una libra. Si una libra contiene una libra de plata esterlina, supongo que 3 o 4 libras hacen 1 florín, la moneda común usada en esa época.

Si me tomé una licencia de más, házmelo saber. 

Cargando editor
29/08/2019, 03:07
Director

Notas de juego

No te preocupes que me parece bien, has hecho una buena investigación. Ya que te pones por tus medios de camino, doy por finalizado el prólogo. Cuando estén todos os meto en la partida principal que es donde se empezaría