Partida Rol por web

El Brazal de Oro

- Capítulo I: Un muelle entre las brumas -

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27/04/2019, 16:54
Strumni

Al escuchar las palabras de Agga, la  cabeza de Strumni se perdió entre sus ideas. Necesitaba algo de tiempo para reflexionar con más calma los pasos que iba a seguir para conducir al grupo a buen puerto.

—Haré todo lo posible para guiaros por lugares seguros y evitar malos encuentros con esos... seres. Su carne está muerta eso significa que el filo de las espadas o las flechas no son muy efectivos en la mayoría de los casos. Si nos topamos con alguno de ellos dadles un buen palazo y sus huesos se quebrarán como ramitas —dijo el enano haciendo énfasis en la parte final de su discurso. Un grupo asustado era más complicado de guiar, necesitaba quitarle algo de hierro al asunto—. Te agradezco la información y el esfuerzo hecho Agga. Suerte en vuestro cometido.

Sabía que el grupo de Agga era parte de la élite de su hogar y contar con dos buenos enanos les aumentaba de forma considerable la fortaleza del grupo. Dirigiéndose a la líder del grupo, el enano habló.

—Princesa si me lo permite iré a pagar por mis compras y podremos salir cuando guste.

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27/04/2019, 17:53
Runi

Runi asintió agradecido a la capitana, dos enanos era más de lo que esperaba. No se la había jugado tanto en la petición como habría podido parecer, pues los enanos eran en el fondo un pueblo honorable. Y no iban a dejar en peligro unos emisarios que venían a negociar con su Rey. No hubiera sido sensato. Aún así imaginaba lo que le había costado a Agga decidirse.

-Os estamos muy agradecidos. Vuestra misión es de suma importancia, lo entendemos muy bien, por lo que el que nos prestéis a dos de vuestros mejores guerreros es un honor y un privilegio.- No estaba siendo sarcastico o pelota, Runi no tenía edad para hacer esas cosas, si decía algo era porque lo pensaba así.

-Que tengáis suerte en vuestro cometido y arraséis a vuestros enemigos.-

Notas de juego

¿Me ha saldio una tirada de diplomacia? Incréiblebleble.  XDDD

EDIT del DJ: De momento estáis teniendo una potra que roza lo épico, pero también hay que decir que os la estáis mereciendo... xD

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27/04/2019, 20:41
Reina Ingelyn

La boca de la princesa se desencajó un momento al escuchar la petición de Runi, por dos motivos: el primero era la educación que el anciano había sacado a relucir y el segundo era la petición en sí, algo que jamás se le habría ocurrido hacer a ella misma. Estuvo a punto de romper su silencio para protestar pero supo que no sólo dejaría en mal lugar al anciano si no que estaría desaprovechando una oportunidad de oro.

Oportunidad que, contra todo pronóstico, fue favorable. Conteniendo sus ganas de dar un bote de alegría solo dibujó en sus labios una amplia sonrisa. —Estamos en deuda con vos y con vuestros soldados, capitana... prometo que no olvidaré este gesto. —al principio se había tomado aquella misión como algo impuesto, un deber que tenía que llevar a cabo por el bien de su pueblo, pero cosas como aquella la hacían sentir más fervientemente que la alianza entre enanos y skaldi debería formarse para que se afianzase en años venideros

Llevándose la mano al pecho en aire militar se despidió de la comitiva de Agga y se giró de nuevo al grupo. —Espero que todos tratemos a Gungnar y a Mormnir con el respeto que se merece y que vuelvan con su capitana pudiendo decir que nuestro trato fue intachable. —se aseguró de hacer hincapié en el 'todos' pero evitando mirar directamente a Sven—. Ahora deberíamos ultimar los cabos sueltos antes de partir de inmediato y no perder el valioso tiempo que tenemos.

Dio así libertad a todos para terminar de hacer o pagar sus compras y salir cuanto antes: estaba ansiosa por comenzar.

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27/04/2019, 21:03
Ylva

–Una flecha bien lanzada puede partir una pierna– Poco a poco se había ido acercando, hasta que finalmente se decidió a hablar, procurando no mirar a Sven, que seguramente no se mostrase muy contento de contar con dos enanos más. ¡Peor para él!–. Y una espada cortarla. Aunque no sientan dolor ni sangren eso los ralentizará. O los parará. No hay que despreciarlos. Solo recordar no apuntar al cuerpo. 

Aquellas palabras podían sorprender, viniendo de una chiquilla, pero Ylva había pasado mucho tiempo en el bosque cazando y entrenando su puntería. Sabía perfectamente lo que una simple flecha podía llegar a provocar en las manos de un arquero hábil. Los ojos de la niña no paraba de ir de Agga a Strumni y de Strumni a la comitiva enana. Aquella dureza no era algo que se entrenase. Había que nacer con ello.

Cuando el enano añadió que iba a pagar, la chica sonrió. Aunque el futuro pintase negro, aún no estaban ante tal terrible enemigo y, por tanto, no tenían motivos para ponerse en lo peor ni para actuar como si la misión hubiese frazasado o como si hubiesen muerto todos. Con suerte, ni siquiera los encontrarían.

–Astrid lo ha pagado ya. No tardará en llegar– La niña miró a la guerrera enana y volvió a impresionarla, tanto su aspecto como la determinación que se veía en su rostro. Incluso Dewa, esa extraña chica de los bosques parecía impresionada por ella. Y eso que si los rumores era ciertos ella también era impresionante. – Muchas gracias por su ayuda, capitana.

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28/04/2019, 01:53
Astrid

Justo cuando Agga y sus enanos partían para volver a los caminos subterráneos, Astrid llegaba del centro del pueblo. Llevaba consigo una bolsa que entregó a Strumni.

—Aquí tienes —dijo al enano—. Espero que te sirva, la madera no es la mejor... pero supongo que tampoco necesitarás que dure demasiado. Han sido cuatro piezas de cobre.

Se volvió hacia Ingelyn.

—Todo está listo, princesa. Tenemos un par de carros preparados, y mulas alimentadas. Iremos más rápido y seguro que los huesos más ancianos de la escolta lo agradecen.

Miró a Runi y Sven con una sonrisa torcida, y un par de guerreros rieron entre dientes, pero un carraspeo de Sven los silenció. La guerrera solía lanzar aquellas pullas amistosas a Runi, pero Sven era demasiado orgulloso para tolerarlas de buen grado.

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28/04/2019, 01:57
Mormnir

Mormnir parecía el tipo de enano que siempre va con el ceño fruncido, pero desde que sus compañeros enanos se habían marchado, la arruga entre sus cejas era aún más profunda. No había osado contravenir la orden de Agga, pero estaba muy claro que aquél cambio de misión no le hacía ninguna gracia.

—En fin... salgamos ya, si no hay más remedio —gruñó—. Cuanto antes dejemos vuestros culos a salvo en Kaz-Umzur, antes podremos volver a ocuparnos de nuestros asuntos.

Algunos guerreros de la escolta de Ingelyn miraron mal al guerrero enano tras ese comentario, y Olaf incluso dio un paso hacia él, pero Astrid lo sujetó para que no iniciara una pelea.

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28/04/2019, 02:00
Narrador

En aquél momento, una pequeña mancha oscura apareció aleteando en el cielo. Svartfloy se posó en el hombro de Runi, y graznó un par de veces dejando caer una pluma negra. El anciano skaldi fue el único que entendió lo que quería decir.

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28/04/2019, 02:03
Narrador

Al parecer, Svartfloy había notado algo en el camino del sur, aunque no tenía muy claro de qué se trataba. Pero sin duda, no le había gustado nada y le había hecho volver con rapidez para avisar a su dueño humano. Runi pocas veces había visto a su pájaro tan agitado. Fuera lo que fuera, estaba claro que era preocupante y tendrían que ir con pies de plomo.

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28/04/2019, 15:33
Glyrhel

Glyrhel cabeceó afirmativamente ante lo que le dijo Ylva en confidencia. Tras aquello devolvió su atención a la escena que se desarrollaba frente a él sin perder detalle de cuanto se decía y hacía como parecían hacer buena parte de los que le rodeaban. Porque el muchacho era un espectador más sin posición que pudiera dar valor a su opinión, y por tanto todo lo que dijera sería desechado sin mayor trascendencia. Quizá más adelante, si conseguía hablar con Ingelyn a solas, podría mostrarle lo que ya le había mostrado a Ylva. Después de todo se llevaban bien, por lo que esperaba que le hiciera caso en lugar de acabar siendo ignorado.

Con todo ello en mente poca reacción hubo cuando se mencionaron las amenazas que encontrarían más adelante, más allá, obviamente, de la preocupación que ya arrastraba desde que había concedido el valor debido a las revelaciones de la anciana. Todo ello sin olvidar que cuando llegaran los peligros que se prometían, él de poco o nada serviría. Sería un espectador más exactamente igual que en la situación en la que ahora se encontraba.

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28/04/2019, 20:01
Runi

Cuando Svartfloy se posó en el hombro de Runi, el viejo skaldi se lo quedó mirando como si entendiese lo que decía el animal. Luego sacó otro gusano del saquito que llevaba en un costado y se lo dio de comer mientras murmuraba "buen chico, buen chico".

No hizo caso sobre el comentario del enano, pues estaba claro que algo le rondadaba la cabeza. Dejó que todo el mundo empezara a organizar la marcha, aunque sí que sonrió cuando escuchó a Astrid comentar lo de los carros.

Mientras todo el mundo hacia su trabajo se llevó a un aparte a Gunnar.

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28/04/2019, 20:05
Runi

Una vez a solas, o al menos con la gente atareada para que no pudiera escucharlos, con Gunnar el rostro del viejo se tornó más serio de lo habitual.

-Gunnar. Mucho me temo que nuestra misión va a tener más problemas de los previstos aparte de asegurarnos que la princesa sea una diplomática tan buena como su padre y lleve las negociaciones a buen puerto. Cosa que de momento me ha sorprendido gratamente, todo sea dicho.- Hubo un atisbo de orgullo cuando dijo eso último.

-No obstante la noticia de la nigromancia en la zona no es para tomarsela a la ligera ni muchos menos. Si hay no muertos en los alrededores, cosa que no dudo de la palabra de los enanos a ese respecto, tiene que haber alguien levantandolos y guiandolos. Y ese alguien será muy peligroso.
Svartfloy ha notado algo raro en el camino al sur. Tan raro que no ha querido ni acercarse a mirar. Y eso además de raro indica peligro. No quiero poner nerviosa a la princesa ni a los niños, pero debes saberlo para poder hacer bien tú trabajo. Yo soy ya muy viejo para estas cosas. También creo que deberías alertar discretamente a los hombres y a los enanos para que estén más alertas de lo normal, pero no soy quién para decirte cómo hacer tú trabajo. El Rey Thoran no te habría mandado a escoltar a su hija si no fueras bueno en lo tuyo.
Yo me quedaré junto a la princesa, y convendría que los niños viajasen en el mismo carro que ella. Así será más fácil protegerlos a todos.-

La voz de Runi era seria, y mirada estaba cargada de determinación. No iba a dejar que le pasase nada a la princesa.

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28/04/2019, 20:36
Mara

Los que tenían que hablar habían hablado. La presencia de dos enanos más hacía que confiase un poco más en poder llegar viva al encuentro. Ellos conocían esos bosques y esos caminos y sabían que había cosas raras moviéndose por donde no debían y cuando, quizá, ni deberían moverse. Ahora tenía la sensación que estarían más protegidos. Además, podría aprender de los enanos y de su habilidad para la lucha, aunque sus armas no eran sus predilectas.

Por los comentarios de los demás, estaba claro que todo estaba preparado para poder partir. Era mejor hacerlo antes de que fuese demasiado tarde. Las probabilidades de encontrarse muertos sería mayor en la la oscuridad de la noche. Además, siempre era mejor decidir donde alzar el campamento con la luz del día.

Se aseguró, por enésima vez, que sus pertenencias estuviesen con ella y se ajustó la capa para protegerse del frío. Estaba lista para partir a la primera indicación de la princesa. Además, no se le pasó por alto ese cuervo posado en el hombro del anciano consejero. No le inspiraba confianza.

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29/04/2019, 13:08
Narrador

Los preparativos para iniciar el viaje se hicieron deprisa. Mientras la princesa Ingelyn y su séquito hacían compras y parlamentaban con los enanos umgari, los hombres de la comitiva habían descargado las provisiones de los barcos y las habían cargado en tres rudimentarias pero fuertes carretas que habían comprado en Skermnir. Así que nada más despedirse de Agga y los suyos, estaban listos para partir.

Se dirigieron hacia la puerta sur de la empalizada y la cruzaron sin perder el tiempo. Ante ellos se extendía el camino del sur en dirección a Quralia, otra de las naciones humanas del continente. La ruta cruzaba el río Forkjol y amplios bosques de coníferas, hasta pasar por el macizo montañoso bajo el cual se encontraba el reino enano de Krar Umgar. Pero afortunadamente, no tendrían que llegar tan lejos. La atalaya de Kaz-Umzur estaba sólo un poco más allá de la frontera, a unos cincuenta kilómetros. Con las carretas y si no había contratiempos, podrían cubrir esa distancia y encontrarse con la delegación enana en un par de días.

Estaban ya en camino y alejándose del pueblo de Skermnir cuando el viento se levantó y agitó las copas de los árboles. Era un viento fresco y no resultaba desagradable. Pero todos pudieron sentir que de alguna manera era... extraño. Cuando miraron al cielo, pudieron ver que la niebla y las nubes eran arrastradas con rapidez por ese viento que venía del suroeste y se hacía cada vez más fuerte. Los árboles se agitaron más y más, los caballos relincharon y el viento pasó a ser casi un vendaval. El aire se despejó por completo, las nubes y la niebla huyeron y todos pudieron ver un cielo completamente azul, algo muy inusual en las tierras del norte. Entonces hubo un destello y al volver la vista hacia el suroeste, la vieron más allá de las montañas. Era la Aguja.

Casi todos los miembros del grupo, excepto los niños, habían visto alguna vez la Aguja en el Centro del Mundo. Nadie sabía a ciencia cierta qué era, ni desde cuando estaba allí. Se decía que era una torre, tan lejana que nadie la había alcanzado nunca, y tan inmensamente alta que podía verse en el horizonte desde cualquier lugar del mundo. Justo sobre ella, un minúsculo punto de luz similar a una estrella, brillaba y centelleaba como si estuviera vivo, sin apagarse ni de día ni de noche.

Todos se quedaron por un momento embobados mirando la Aguja, y notaron ese sobrenatural sentimiento de curiosidad y anhelo que producía su vista, como si llegar hasta ese punto de luz y tocarlo fuera lo único importante en el mundo. El viento venía de aquella dirección y daba la sensación de que era la propia Aguja la que soplaba, haciendo que las nubes se alejaran de ella, como si quisiera que todos pudieran verla bien. Entonces, la estrella de su cúspide brilló con más fuerza y varios haces de luz finos y rectos partieron desde ella hacia la superficie del mundo. Uno de aquellos haces cayó precisamente donde ellos estaban, y todos pudieron sentir un escalofrío sobrenatural, como una corriente que les recorría desde los pies a la cabeza.

Finalmente, los haces de luz se desvanecieron y el viento se calmó. Todo volvió a quedar en silencio, la Estrella de la Aguja atenuó su brillo y la torre ofreció el aspecto que siempre tenía, lejana y atrayente. La niebla volvió poco a poco a levantarse, y todos recordaron que tenían una misión entre manos. Tenían que ponerse de nuevo en marcha.

Notas de juego

- Fin del I Capítulo -