Motivo: tirada general.
Tirada: 1d100
Resultado: 60 [60]
ya que estoy aqui y capaz con menos apuro podria revizar si hay una cueva o madriguera que usara el cerdo... revisar un poco el alrededor fuera del lodazal.
La daga se desliza descosiendo el vientre de la bestia. Las entrañas se desparraman saliendo de su interior como lombrices y serpientes desesperadas por una bocanada de aire, entremezclándose en el limo de barro y excrementos.
Entre aquel montón de inmundicia, veis decenas y decenas de minúsculos huesos, probablemente de criaturas del bosque que no os llaman la atención tanto como la hebilla metálica y pringosa que tenéis delante, rodeada de huesos sospechosamente no tan pequeños y envueltos en restos de tela sucia y corroída.
Cuando el escriba se dispone a hacer un tajo para filetear la marca, el filo se resbala involuntariamente hacia una de las pequeñas pústulas; haciendo que explote y liberando un chorro de pus que se proyecta contra vostros. Rufus consigue retirar la mano justo a tiempo; cuando el desagradable líquido purulento cae sobre las mano del escriba abrasándole la muñeca. Alfreid suelta el cuchillo debido el sobresalto, que cae en el barro.
Por suerte es una quemadura leve.
Finalmente, tras varios minutos cortando lo que parece una piel gomosa y cartalaginosa, Rufus consigue filetear la marca. Y lo muestra orgulloso como quien acaba de cortar un sabroso solomillo de cerdo.
Ojeas el area intentando ver algo. Alguna pista, algo que no cuadre, algo que creas que es posible que se os haya pasado por alto. Pero no ves nada.
Sin embargo el hedor del barro se te empieza a hacer insoportable; casi te marea. La piel se te pone de gallina y sientes un fuerte escalofrío. Algo no va bien. Sientes un terror en el aire que no eres capaz de describir. Por un momento te imaginas unas enormes fauces emergiendo del barro y devorando a tus compañeros y a ti, masticándoos brutalmente.
No, definitivamente algo no está bien. Estas muy alarmada.
Ludmila se aleja unos instantes del cerdo y de la horrenda escena solo para revisar el área.
Ludmila regresa y con cara de susto dice:
—Chicos… algo no está bien.
Me siento mal. Hay peligro.
Hago una breve pausa, buscando las palabras, pero la sensación es clara, visceral.
—Tenemos que irnos. Esta sensación… no la había tenido antes.
Me guardo el trozo de piel con la marca, la hebilla se la doy a Alfreid y me guardo también un hueso grande envuelto en tela sucia y corroída. -Camarada, por lo que pueda pasar, mejor que todas las pruebas no las tenga la misma persona. Jurguen si quieres cargar tú con alguna de estas dos cosas que he cogido por mí bien, lo que tú veas. Por ahora, Ludmilla, si eso es lo que sientes, tú mandas. Te sigo, sin más demora. Si fuera posible me gustaría pasar por la granja de Konrad para buscar un rastrillo, ya que si casualmente hubiera un rastrillo con marcas de sangre o pelos o carne del gepeto del alcalde sería otra prueba más.
En otro orden de cosas, ¿a quién queréis que le preguntemos por esta hebilla? Propongo preguntarle al viejo Victor, sin decirle absolutamente nada solo preguntarle si la ha visto antes, con intención de que nos confirme por sí mismo que pertenecía a Konrad. En caso afirmativo tendríamos ya sí todo lo necesario sin duda para exonerar a Ilsa ipso facto, en mi opinión.
Me mantengo algo alejado de la escena del destripamiento, mientras observo todo lo que, diligentemente, van sacando Alfreid y Rufus del vientre del animal. Cuando veo los restos humanos, mi corazón se acelera de excitación, como un perro de caza que sabe que se encuentra sobre la pista correcta. "Así pues ese cerdo se ha comido a alguien. Se confirman nuestras sospechas." Luego digo en voz alta: - Supongo que cualquiera del pueblo sabrá decirnos a quién pertenecía ese cinturón. Viktor Krummel también me parece la mejor opción, Rufus.
Mientras mis compañeros intentan cortar la oreja del cerdo, me acerco para inspeccionar los huesos, sin dejar de hablar con el vigilante de caminos:
- Claro, yo puedo llevar algunos huesos, pero ¿no sería mejor llevarlo todo en un saco? ¿Alguien tiene un saco o una bolsa para meter los restos de este infortunado? En cuanto a lo del rastrillo no creo que sea relevante. Creo simplemente que mintió sobre su magulladura. Lo más probable es que se la hiciera forcejeando con Konrad Lankdorf al intentar matarle, como sugeriste.
Entonces, Ludmilla se acerca urgiéndonos a marcharnos de allí. Intento recoger todos los huesos y restos de ropa que pueda me dispongo a irme con el resto.
- De acuerdo, tenemos lo que habíamos venido a buscar. Vámonos.
Motivo: Percepción (Inspeccionar los huesos)
Tirada: 1d100
Dificultad: 34-
Resultado: 24 (Exito) [24]
Si alguien me deja un saco, meto allí los restos humanos; si no, llevo lo que pueda en las manos.
Tiro percepción por si me doy cuenta de algo relevante al echar un vistazo a los huesos. Si lo adecuado era Buscar sería sobre 17 (la mitad de mi INT) y habré fallado la tirada.
-Jurgen, no tengo saco, pero te ofrezco mi capa que de poco sirve ahora después del día que estamos pasando.
Rápidamente aflojo mi capa y la dispongo para poder usarla de saco.
Ahora Ludmila sin su capa verde, se ve más pequeña y frágil. Muy distinta a lo que su rostro bien marcado y su actitud seria reflejan.
-Tienes razón camarada, no lo había pensado. -meto el hueso que había cogido en la capa-saco, quedándome yo el trozo de piel y ofreciéndole a Alfreid la hebilla, si quiere cogerla. -Entonces veo dos opciones. O pasamos antes por el sacerdote para que remiende a Oswald, o vamos directamente a salvar a Ilsa... y acusar al alcalde ya directamente, no? Y yo iría rápidamente hacia Ilsa y hacia el alcalde, para dejar menos margen del que ya hemos dejado a nuestros adversarios para que no se piensen planes alternativos de huida.
Respecto al peligro que intuye Ludmilla, Alfreid tiene una habilidad que se llama sexto sentido, que advertir el peligro. Por si siento algo.
La tengo presente, sí. No obstante no siempre es fiable ni se activa el 100% de las veces.
En todo caso, no percibes nada.
Yo me encuentro algo apartado, en una distancia prudente del animal.
Estoy apartado más que nada por Buttoms, ya que parece seguir algo alterado con el combate. Es la alimaña más grande que hemos cazado los dos, con una enorme diferencia; por desgracia, no podria presumir de haber salido de ello sin un solo rasguño.
Y hablando de ello....
—Si ustedes quieren cuestinar al alcalde sobre el cerdo, por mi no hay problema-Dije con calma, pero mi mirada se notaba algo seria. Todo este asunto no me estaba gustando, por lo que mejor me voy de aqui-Pero yo pienso volver a la posada, pues Buttoms y yo nos merecemos un pequeño banquete como premio por vencer a esa bestia.... Y de paso, veré si el sacerdote esta por alli para que me atienda el brazo-Desvie mi mirada al brazo un segundo, pero la aparte para seguir con mi camino-A este paso, van a tener que amputarmelo. Y eso es malo para alguien que necesita de dos manos para poner trampas
Una vez dicho eso, me di media vuelta y volví al pueblo.
—Nos vemos luego
Oswald no es tonto, o al menos no tanto como aparenta ser.
Le gustaria ayudar a los demas a cargar con ese cerdo, pero sabe que no puede en su estado actual. Asi que, si nadie se lo impide, se va al Zorro Encadenado para beber un trago y buscar al sacerdote para que le eche una mano con su brazo; y de paso le dará un chuletón de calidad a Buttoms, que los Dioses saben que ese perro se lo gano.
Ludmila observa a Oswald y levanta una ceja.
Con vuestros hallazgos a buen recaudo, poneis rumbo al pueblo siguiendo los pasos de Oswald.
Nada os hace más felices en ese momento que dejar ese hedor atrás y la expectativa de llegar al pueblo y dejar atrás toda la opresión emergente del bosque.