Partida Rol por web

El Cerdo, la Bruja y su Amante

IV. Día de reclutamiento - El juicio

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07/02/2026, 22:04
Ernesta Metzger

La cazadora da un paso atrás cuando lo muestras y dices la palabra piedra bruja. Mira a su alrededor y de dos zancadas le da una patada a uno de los toneles que hay junto a la casa del curtidor. Los taninos se desparraman por el suelo desprendiendo un hedor desagradable. Mientras lo hace rompe la puerta del albollo y coge una pala, coloca el tonel frente a ti y lo llena de un par de palmos de tierra.

- Arrojalo dentro - te dice. Y cuando lo haces termina de llenarlo.

- Esto quedará en custodia en el templo del pueblo hasta que vengan a purificarlo. Ahora ire a por dos hombres para cargarlo.

Finalmente asiente con la cabeza cuando hablas de los hombres bestia - Llevamos siglos lidiando con esas alimañas, y ahora tras la guerra es peor, pero alguno jamás descansamos.

Y cuando se está marchando, se da media vuelta y te pregunta

- Una última cosa. Tu compañera, la cazadora. Ella creía que en el pueblo había alguna suerte de conspiración o embrujamiento colectivo. ¿Por qué crees que llegó a esa conclusión?.

Después de recibir tu respuesta se aleja.

Notas de juego

Aquí si quieres, una vez contestes, postea ya tu regreso con los compañeros. Y zanjamos.

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07/02/2026, 22:24
Rufus
Sólo para el director

Me sorprende su reacción, aunque me parece adecuada y me suma tranquilidad al ver que le da la importancia que se merece.

-Creo que el exceso de paranoia jugó en contra de la cazadora. Eso, y probablemente no le sentó bien el descortés trato de los pueblerinos. -elijo no decirle nada de nuestras sospechas sobre la posible colaboración entre la señora Krummel y el alcalde, pues no tenemos pruebas, pero sobre todo porque alguien debe cuidar de Viktor, creo que ha sido una víctima inmerecida de los Poderes Ruinosos.

Mientras la cazadora de brujas se aleja la miro alejarse mientras me quedo pensando en que me sentí tentado de admirar su labor y ofrecerme a entrar a su servicio, sobre todo tras lo vivido, pero la tortura me ha repelido fuertemente y prefiero no inmiscuirme con esos métodos... ni con los terribles enemigos que enfrentan. Acabo mirándole el trasero pero cuando me doy cuenta aparto la mirada y vuelvo junto al resto, con intención de simplemente decirles "está hecho" y entonces sí beber, comer y disfrutar de un más que merecido descanso.

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07/02/2026, 22:58
Jurgen Baer

Me acerco a Frau Rosalin y le comento:

- Nuestra labor aquí ha finalizado. Ha sido un asunto desagradable; pero hemos podido resolverlo. Me queda, sin embargo, un regusto amargo al considerar que Ilsa Mohr, que ha sido una víctima, vaya a recibir un número de azotes tan elevado. No creo que tenga dinero para hacer frente a la multa. Por mi parte voy a ofrecerle la corona de oro de que dispongo para reducir aunque solo sea en uno los azotes. ¿Consideraría vuestra gracia la posibilidad de participar en el alivio de esta súbdita de vuestro padre?

- Tiradas (1)

Motivo: Carisma

Tirada: 1d100

Dificultad: 31-

Resultado: 23 (Exito) [23]

Notas de juego

La taberna está cerrada al público, 

Es cierto, la celebración tendrá que esperar. 

Tiro carisma para convencer a Rosalin de que pague la multa de Ilsa o parte de ella. 

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07/02/2026, 23:15
Rosalin
Sólo para el director

- Está bien - dice con seriedad. Mirando a Ilsa con lo que parece ser piedad - Pero solo puedo sufragar 8 coronas, vine a este viaje con la calderilla justa. 

Dicho esto coge la corona de Jurgen y se dirige al estrado.

- Tiradas (1)

Motivo: Coronas

Tirada: 2d10

Resultado: 8 [2, 6]

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07/02/2026, 23:29
Director

La gente empieza a disolverse, y los guardias están terminando ya de desmontar el estrado. Cristof se apresura a abrir el local aprovechando que tiene al pueblo casi entero frente a su puerta.

En ese momento llega Rufus doblando la esquina trasera de la posada. “Está hecho” os dice escuetamente. Y se introduce en la taberna.

Pasáis lo que queda de tarde bebiendo en la posada del Zorro Encadenado, relajándoos, charlando y prestando poca atención a la ejecución de la sentencia del alcalde y de la marcha del séquito. La justicia está servida, y el colmillo asegurado en manos de la ley.

Mientras bebéis os enteráis de que Ilsa logró pagar la multa al completo, gracias en parte a vosotros. Habría tenido que permutar la multa por un azote, si no fuera porque el padre Vosgart pagó la última corona.
Os enteráis también de que el alcalde marchó con el séquito como prisionero para servir de ejemplo por la comarca. Y que se le permitirá volver tras una estación.

Jurgen y Rufus se resienten con vehemencia de cómo la multa había sido algo desproporcionada, conscientes de que responde más a una intención de recaudar que de auténtica justicia; pero podría haber sido peor. Mucho peor. Ilsa estará empobrecida un tiempo y no podrá volver a recurrir a los remedios para ganarse la vida, pero seguro saldrá adelante.

Alfreid, con la boca adormecida por la cerveza, comparte sus ideas a la mesa de cómo la ignorancia pueblerina puede llegar a matar a la gente. A dos palmos de la cara de Ludmilla, que le escucha hastiada de su verborrea mientras un Buttoms desatendido le roe las botas. Desatendido porque Oswald hace tiempo que decidió dormirse una siesta con la cabeza apoyada en la mesa.

La cerveza corre y corre y cuando cae la noche, os despedís con amables palabras del padre Vosgart y de una Ilsa agradecida. Y os vais a dormir para, por fin, iniciar el camino de regreso a casa a primera hora.

Y al día siguiente, cuando ya habéis partido. Cuando varias decenas de millas os alejan de Krote, puede que incluso cuando ya avistáis la residencia del barón. Sentís una gran inquietud. El crisol de una serie de pensamientos intrusivos, descartados inconscientemente o ignorados casi por decisión, pero que ahora se arremolinan en un sentimiento de desazón tras haber estado todo el camino comentando vuestras experiencias en Krote. Una inquietud que cae sobre una losa de silencio sobre vosotros mientras llegáis a vuestro destino, motivada por dos cosas.

La primera, que nadie en Krote resolvió a desarticular la pira incendiaria, que allí quedó en la plaza como un recuerdo de lo que recién acababa de acontecer.

Y la segunda, aquello que alguno de vosotros vio de soslayo sobre una mesa de la sala común del Zorro Encadenado cuando partisteis de Krote a primera hora. Un característico sombrero de ala ancha, con su rústica hebilla y una llamativa pluma verde.

¿Quién sabe?, quizá alguno de aquellos parroquianos desdentados, lo ganó en una justa contienda de ¡Abajo el burgués!

FIN