Aquella era una mala decision. A todas luces, arriesgar la vida de cualquiera de los defensores en un duelo contra lo que casi seguro iba a ser un no muerto era un error garrafal, pero tanto la comandante como Brakar habian cedido ante tan burda provocación.
Sulma mantenía el dedo en el gatillo presionándolo ligeramente, sintiendo la tensión del mecanismo a punto de ser liberado. Tan solo necesitaba un instante, un parpadeo para atravesar el cráneo de aquella tipa con una descarga de energia. Una maga roja menos en el mundo lo haria un lugar mas seguro.
Sulma cedió. Apartó el dedo del gatillo y relajó ligeramente su postura, pero sin dejar de apuntar a la tipa calva plantada ante sus murallas... Nadie se habia planteado siquiera la cuestion mas importante. -¿Y quien (o qué) es exactamente vuestro campeon? ¿Cuales van a ser las reglas de duelo?- preguntó a la maga roja. Desde lo alto de la muralla.
Tras escuchar las palabras de Lady Mara el dracónido afirmó con la cabeza.
-Así sea Milady. -
Lanzó una última mirada a la maga roja
-Y tu bruja, será mejor que vayas preparando a tu campeón. Puedes irte echando mistos de aquí antes de que me arrepienta en dejarte marchar sin mas.-
Acto seguido se le acercó Alif para echarle un vistazo y curarlo.
-Te lo agradezco amigo mío. Me curaría yo mismo, pero me gustaría ahorrar mis conjuros para el combate. Con respecto al duelo, no confío nada en la palabra de estos villanos, pero es la decisión de Lady Mara y es el destino que me ha marcado Bahamut, he de hacer honor a mi Camino. Y precisamente por esto os pido que tengáis mucho cuidado, vigilad bien las murallas, quien sabe que artimañas irán a hacer. Tratarán de centrar la atención de todos en el duelo y puede que traten de atacarnos por algún flanco desprotegido.-
Una vez curado, el caballero del Dragón se ajusta bien las correas de la armadura, el escudo y el cinto de su espada. Terminó por acercarse a la capitana.
-Cuando digáis mi Señora.-
Motivo: Curar Heridas a Brakar
Tirada: 1d8
Resultado: 1(+4)=5 [1]
Que curación pedorra la de Alif xD
Abajo, la maga roja no responde a las provocaciones, pero sí a las preguntas.
—Lo sabréis enseguida. Las normas —repite—. Sin normas ni cuartel, solo uno saldrá por su propio pie.
Mientras tanto, Ameria siente que la curación brindada por Alif no es suficiente y decide aportar también, de una forma casi idéntica. Con una orden suya, las magulladuras desaparecen por completo y no queda rastro de molestia.
Por si eso fuera poco, Alif le ofrece un don adicional que será de gran ayuda en este duelo. Brakar, por tanto, está listo para descender y dar lo mejor de sí.
Terminados estos preparativos, Lady Mara simplemente asiente y hace un gesto solemne con la mano para dar permiso a que descienda, rezando por dentro para que todo salga bien. Queda a criterio del paladín como descender a la tierra de nadie.
Para entonces, Yathriss Vhal se ha girado despreocupadamente y hace un gesto con la mano en dirección a sus tropas para que alguien se acerque.
No aparece de inmediato. Entra caminando como si se tratara de un paseo nocturno. Desde la muralla lo ven cada vez mejor según se acerca, aunque no parece tener absolutamente nada de especial. Un hombre con el rostro pálido y alargado, de facciones muy definidas. Tiene el cabello negro, ondulado y de media melena. Su piel es clara, casi fría.
En su rostro se aprecia una marca o cicatriz vertical bajo uno de los ojos, lo que añade un toque de dureza o de historia pasada. Viste una túnica roja oscura de cuello alto, con correas de cuero y anillas metálicas sobre los hombros, lo que sugiere un atuendo ceremonial quizá un rango dentro de la jerarquia de los magos rojos.
Tampoco parece portar armas, ni una triste daga.
No es hasta que llega a la altura de la maga roja cuando los que tienen mejor vista pueden verlo: sus ojos rojos intensos, que parecen brillar ligeramente en la oscuridad.
Motivo: Palabra sanadora
Tirada: 1d4
Resultado: 2(+3)=5 [2]
Oh - Exclama la cazadora en cuanto lo ve. -Esto no me lo esperaba... promete ser un combate parejo. Si sabía que o quien era no lo compartió, solo se quedó apoyada en el muro esperando que empezar aquel combate.
Sulma no dejó de apuntar a la calva roja ni un solo instante, ni tampoco dejó de pensar que aquello no era más que alguna clase de truco barato. Simplemente no se fiaba del tipo de gente que es capaz de levantar muertos sólo para convertirlos en herramientas, cuando estas podían simplemente fabricarse...
Claro que era un truco, una prestidigitación de salón, donde un embaucador finge la magia que otros sí manejan, distrayendo al público para obrar su falso milagro. Era un sucio truco.
Pero hay otro truco, uno tan mundano como el anterior. No mirar la mano, no afianzarse en lo distractor, sea el discurso florido o la hermosa acompañante del ilusionista. Ganar el juego era ignorarlo.
Y eso mismo pretendía Alif.
Marcó el hocico de su compañero, así como su armadura, con una pasta casera. El unguento olía suavemente a madreselva y eucalipto, pero los dedos del sacerdote lo untaron con una forma particular: el símbolo del Vigilante.
Entre dientes hizo una plegaria por la intervención de su deidad y, luego, mirando a Brakar, le deseó suerte y la guía del Padre de Dragones (porque siempre se debe respetar la fe ajena, salvo que sea la de mugrosos engendros como los que alban a Cyril).
-Ve, valiente amigo. Y vuelve vivo y de una pieza-.
Sin más preámbulos, Brakar decide bajar. No usa la cuerda. No hay prisa en su elección, solo determinación. Desciende los escalones mientras el interior de la fortaleza se abre ante él como un vientre de piedra cargado de tensión.
Al principio, unos pocos le dirigen palabras de ánimo. Luego más. Y más. Las voces crecen, pero no son alegres; son urgentes, casi desesperadas. Parece que animan a un héroe… pero también empujan a un hombre hacia algo de lo que quizá no regrese.
Desde las murallas, la mayoría guarda silencio. Algunos —los más jóvenes, los más viejos— se acercan cuando pasa. Una mano en la hombrera. Un roce breve. Una plegaria corta susurrada entre dientes. Hay fe en esas palabras y también necesidad.
Las puertas se abren lo justo para dejarle salir. La noche se cuela como un aliento frío. En cuanto cruza el umbral, la puerta se cierra con un golpe seco que resuena demasiado fuerte, demasiado definitivo. luego se aprecian los pesados postigos volviendo a ser colocados
Fuera, el aire es distinto. Más frío. Más denso.
Brakar rodea el campamento por el exterior. Cada paso es observado desde lo alto, seguido por decenas de miradas que no pueden ayudarle. No hay vítores ahora. Solo silencio… y la espera.
Cuando alcanza la zona norte, se detiene. Allí está. El campeón enemigo no parece gran cosa. No hay armadura. No hay armas. Solo un cuerpo delgado, casi enfermizo, recortado contra la penumbra. Incluso a esa distancia, incluso frente a él, no impone… y eso es lo inquietante.
El hombre lo observa con los brazos cruzados, inmóvil, como si llevara esperándolo desde antes de que él decidiera bajar. Sonríe. No es una sonrisa amplia. Es pequeña. Precisa. Incorrecta.
Entonces Brakar ve las manos. Las uñas no son uñas. Son garras. Demasiado largas en unos dedos también demasiado largos.
la Maga roja usa un conjuro sobre su campeón y se ha marcha, al linde de las sombra para observar desde una posición privilegiada.
—¿Últimas palabras? —pregunta con un tono que trata de esconder diversión.
Y al hablar… los colmillos quedan al descubierto. Demasiado largos. Demasiado blancos. Demasiado reales.
No hay duda. Lo que tiene delante no es un hombre.
Es un vampiro.
Motivo: Iniciativa Campeón Vampiro
Tirada: 1d20
Resultado: 20(+3)=23 [20]
Motivo: Iniciativa Campeón Vampiro (Afortunado Ameria)
Tirada: 1d20
Resultado: 7(+3)=10 [7]
Motivo: Iniciativa Brakar
Tirada: 1d20
Resultado: 13 [13]
Próxima actualización lunes 23
Me olvidé lo más importante. Brakar, Sulma y Ameria. TS de CONS CA 15
Sulma contempla desde la muralla al ser que aparece para enfrentar a Brakar. No tiene dudas de que esta decisión ha sido un error por parte de la comandante, no debió entrar en el juego de esa perra calva. Todo lo que Sulma podía hacer ahora era tener las armas preparadas por si llegaba el caso de ser necesario usarlas.
Motivo: TS con
Tirada: 1d20
Dificultad: 15+
Resultado: 12(+5)=17 (Exito) [12]