Te retiras sin recibir ataque. Va Maelor.
Maelor frunció el ceño al fallar el proyectil, pero no tardó en recomponerse.
Recordó entonces los últimos días y sonrió: ya había decidido el curso de acción, alzó de nuevo la mano. El aire a su alrededor pareció agitarse con un calor antinatural, como si algo invisible comenzara a arder. El impacto alcanzó al encapuchado en pleno avance: una erupción de energía rojiza y distorsionada que no solo debería quemar...pero no surtió todo el efecto que el cronomante esperaba.
Motivo: Fuego del Cambio
Tirada: 2d4
Resultado: 5 [4, 1]
Motivo: Mutación
Tirada: 1d20
Dificultad: 18+
Resultado: 1 (Fracaso) [1]
Fuego del Cambio
Melwen permaneció unos instantes en silencio, asimilando la magnitud de lo que acababa de escuchar. La idea de una magia capaz de doblar o alterar el tiempo le resultaba tan fascinante como inquietante, algo que escapaba por completo a lo que había conocido en el bosque. Aquello no era simplemente otro tipo de hechicería, sino algo que parecía tocar los propios hilos del destino.
Alzó la mirada hacia el semielfo y respondió con un tono reflexivo.
-Nunca había oído hablar de una magia así. Alterar el tiempo es algo difícil de imaginar, pero sin duda resulta curioso.
Hizo una breve pausa antes de continuar, mostrando disposición.
-Acompañaré a ese mago y veré qué puedo hacer. Si puedo ofrecerle consejo y acercarlo, aunque sea un poco, a las sendas de Däute, lo intentaré.
Mientras hablaba, en su interior comenzaba a tomar forma una idea más clara de su lugar en aquella ciudad. Camsey seguía resultándole extraña, con costumbres que aún no comprendía del todo, pero aquella tarea le ofrecía una forma de integrarse sin renunciar a lo que era.
Pensó que actuar en favor del templo podía ser una buena manera de encontrar su sitio allí, aunque también era consciente de que debía moverse con cuidado. No solo por las advertencias del clérigo, sino porque cada paso que diera podría tener consecuencias en un lugar donde la fe, la política y fuerzas desconocidas parecían entrelazarse de formas complejas.
El conjuro de Maelor impacta haciendo gran daño en el enemigo que se sacude y sus telas negras también. Este se gira instintivamente y sorprendido. Con una voz semihumana y distorsionada exclama .-¡Transmutador!-. Y da un paso atrás como si dudase un segundo.
Motivo: sobrecarga
Tirada: 1d10
Dificultad: 6+
Resultado: 1 (Fracaso) [1]
Post Vacacionero. Se queda aquí para cuando volváis.
Actúa Tzumir.
5 daños a c2
Cuestión narrativa: Fuego de cambio es un hechizo de Trasmutación/alteración. Del mismo color que despiden los enemigos a los que estáis enfrentando cuando se les expone a la magia.
.-Imagino que será suficiente que ofrezcáis vuestras habilidades a cambio de que os permitan permanecer con ellos-. Un humano anciano, se acerca con un saquito y extrae los oros acordados para el pago por la protección en forma de platinos. Con una entrañable sonrisa ofrece el dinero a Melwen.
Otros tantos sacerdotes del culto están atentos a la visitante. Más al fondo hay un mirador sobre el Stronwhistle y algunos devotos contemplan con solemnidad y escuchan. El interior del templo es bastante diáfano y carece de accesorios de utilidad más allá del estilo decorativo élfico.
.-Aunque os parezca extraño, el culto de Däute no protege oficialmente a este diplomático. Incluso aunque sea algo beneficioso para la ciudad, estar en un segundo plano nos da más ventajas. Vuestra guía será tenida seguramente como una voluntad personal vuestra para con esos aventureros-.
Post Vacacionero que lo veas al regresar.
Melwen tomó la bolsa con monedas de platino con un gesto cuidadoso, notando su peso en la mano como si no fuera solo metal, sino también la responsabilidad que conllevaba aquella misión.
No pudo evitar que cierta inquietud le recorriera el pensamiento. Le resultaba extraño que los seguidores de Däute tuvieran que moverse con tanta cautela, midiendo cada palabra y ocultando intenciones incluso a alguien con quien deseaban colaborar, como aquel mago cronomante. Aquella forma de actuar le parecía distante de la claridad y la armonía que siempre había asociado con su diosa, aunque empezaba a comprender que fuera del bosque las cosas no fluían con la misma sencillez.
Finalmente alzó la mirada hacia el semielfo y habló con serenidad, dejando a un lado sus dudas inmediatas para centrarse en lo que debía hacer.
-Estoy lista para entregarles el dinero.
Su voz no mostraba vacilación, pero en su interior sabía que aquella misión no sería tan simple como parecía. Tendría que actuar con cuidado, no solo por lo que hacía, sino por lo que decidía callar, y eso, para alguien acostumbrada a la sinceridad tranquila de los bosques, sería quizás uno de los mayores desafíos.
La velocidad del sicario en su ataque sobre el medioelfo sorprende a Tzumir que apenas distingue su afilada hoja. Al instante, Maelor lanza el mismo conjuro del que fue víctima e impacta sobre el asaltante que recula..."esta es la mía" Piensa mientras descarga su hacha sobre el costado del asesino aunque no calculó bien el momento y su hacha silba sin dar en el objetivo.
-No os expongais -. Acierta a decir mientras se coloca cerrando el espacio para proteger al diplomático y al mago.
Motivo: Atq. Hacha
Tirada: 1d20
Dificultad: 16+
Resultado: 3(+4)=7 (Fracaso) [3]
Motivo: ini c2
Tirada: 1d10
Resultado: 4 [4]
Realicen tiradas de iniciativa.
Fin de asalto c3 4/6 30 metros.
Iniciativa c2: 4
Motivo: Iniciativa
Tirada: 1d10
Resultado: 9 [9]
Motivo: Iniciativa 4 asl
Tirada: 1d10
Resultado: 2 [2]
Motivo: Ini
Tirada: 1d10
Resultado: 5 [5]
El perro se acerca a su amo herido e indeciso, a unos pocos metros, da unos ladridos de nerviosismo mientras agita su cuerpo impotente.
Se escucha el sonido de los cascos de la caballería ligera sobre los adoquines. Es difícil precisar de donde viene tal sonido, pues parece escucharse por todas partes. Desde el suroeste también se escuchan los pasos firmes de quienes se mueven con rapidez y determinación usando armadura.
Cinco guardias aparecen desde donde provenían Tzumir y Maelor, y tras ellos decenas de zombis de uso militar y civil bloquean la calle a sus espaldas, sin dejar ni un resquicio libre al paso.
No se acercan inmediatamente, sino que observan la situación antes de intervenir.
Orden de combate:
1 Maelor
2 Salim´we
3 c2
4 Tzumir
Recordad desmarcar a los que no correspondan.
Un vagabundo se acerca apresuradamente .-¡Hay una pelea con magia en la ciudad!-. El semielfo lo detiene con un gesto.
.-Gracias Fentan-. Y se vuelve hacia Melwen con cierta complicidad.
.-Esto no es una sorpresa. Creo que así no tendréis dificultades para encontrar el camino-. Ríe un poco .-¿Queréis replantearos la misión a la luz del riesgo? ¿Os he pedido demasiado?-.
Melwen sostuvo la bolsa de monedas con firmeza mientras dirigía una última mirada al semielfo. A pesar de todo lo que había escuchado y de las dudas que aún se arremolinaban en su interior, su expresión era serena, casi tranquila, como si hubiera aceptado que el camino ante ella no iba a ser sencillo, pero sí necesario.
- No os preocupéis por mí. Iré a ver qué sucede.
Tras el breve intercambio, acompañó sus palabras con un gesto de despedida sencillo y respetuoso. No necesitó decir nada más.
Se dio la vuelta y comenzó a caminar, abandonando el templo con paso firme.
Clavó los ojos en la criatura, sin darle el placer de una respuesta. Entonces llegaron los sonidos de cascos y orden.
—Retrocede. Estás superado.
Hasta el momento en el orden de combate de c2 no se ve como reacciona a las palabras de Maelor. Va Salim´we.
El semielfo estaba herido, y solo tenía una daga. Una simple arma, así que retrocedió un par de pasos mas, pero sin perder de vista a su enemigo.
Lo estudio con detenimiento, a la espera de averiguar alguna debilidad., algún punto que fuera más dañino.
Fiel, hermano ven aqui, mira a ese... Que te parece ese tipo?
Motivo: Detectar punto debil
Tirada: 1d20
Resultado: 3 [3]
Edit Director:
1 Melwen desmarcada
2 Mira como es el sistema que aplicamos para la habilidad en esta misma escena.
Salim´we no se si te sale en novedades al ser edición de tu post. Mira lo que te he dicho para que podamos avanzar.