La mujer mira a su compañero.
.-Se parece... a ti-. Ríe divertida.
.-Es uno de los tuyos-.
Horologium es conocido como un dios del tiempo. Su religión es conocida por Maelor. Supuestamente guarda la robustez de los viajes temporales para que no se produzcan paradojas y eventos temporales cataclismicos. La gente humilde lo conoce más bien por favorecer buenas coincidencias y proteger contra la mala suerte
.-Ahora no gotita de azúcar. Estamos descansando-.
.-Me da pena. Lleva un mordisco de demonio en el alma-. Le da unas palmaditas en el pecho a Horologium
.-Vale... Emmm. ¿Y si lo mando al plano terrenal y nos lo quitamos de encima?. Esta claro que no pertenece del todo al plano demoniaco-. Se dirige a Maelor .-¿Te parece bien cronomago?-.
Maelor inclinó levemente la cabeza, no en sumisión, sino en reconocimiento. Sus ojos recorrieron la escena con la atención de quien observa un mecanismo exquisito y peligroso a la vez: dioses relajados, ángeles músicos, destinos abandonados por un instante al descuido.
—Comprendo la incomodidad —dijo con calma—. Yo también estaría molesto si una anomalía entrara en un lugar diseñado para el descanso.
Alzó la mirada hacia Horologium, deteniéndose en él con una atención distinta, más profunda.
—Acepto regresar al mundo mortal. Pero no como desecho. Quiero volver con conciencia de lo ocurrido.
.-Hay un anciano de Lagolargo que puede ayudarte con tu problema, si es que cree que vale la pena. Te dejo en el lugar y el momento adecuado-.
Maelor siente desvanecerse. Su cuerpo se hace ligero.
El mago se encuentra de nuevo en la oscuridad y esta vez se siente débil físicamente. Esta enfermo pero no es una enfermedad natural. Le falta un pedazo espiritual de su ser, y la parte que esta apegada al plano material quiere abandonarlo y juntarse con la otra en el plano de los demonios del tiempo.
Entonces ve una luz, y esta vez la luz se acerca hacia el. Vislumbra dos siluetas, fuego de antorcha. Son dos hombres que se aproximan al lugar donde el se encuentra.
Cada día completo Maelor perderá 1 punto de constitución.
La oscuridad regresó, pero no era la misma.
Maelor tomó conciencia de su cuerpo con un esfuerzo doloroso. Un fragmento de su ser había quedado atrás, reclamado por el plano de los demonios del tiempo, y lo que permanecía unido al mundo material sentía la tentación constante de desprenderse, de seguirlo.
Intentó moverse. Apenas lo consiguió. El frío no era físico, sino ontológico: una debilidad que nacía del desgarro entre planos.
Cuando abrió los ojos, vio las luces acercarse a él. Dejó que le alcanzasen.
Cuando se acercaron, vio que los dos hombres eran un guerrero joven y lo que parecía un usuario de la magia menor. Tal vez era atrevido llamar mago a aquel hombre, pero se veía con las maneras y formas de alguien entrado en la materia, y eso no era algo que a Maelor le pasase desapercibido según que escuela.
Aunque el cronomante paso inadvertido fuera del alcance de la luz, los dos hombres dejaron de avanzar. Bajo sus pies se veían railes, y todo aquello parecía una instalación minera. Aquellos hombres se quedaron mirando un cuero sobre los desechos de una galeria derribada. Escrito con sangre decía.
.-Peligro enanos-.
Inquietos se decidieron a volver por donde habían venido, pero a Maelor le resultaban más inquietantes los barriles rotos que había reconocido como el contenedor habitual de un reactivo mágico, y se encontraban puestos en hileras al borde del pasillo principal de aquella mina. Quizás aquel intento de mago de la pareja había pasado por alto la importancia de aquel detalle.
Los dos hombres comienzan a alejarse sigilosamente.
Maelor comprendió la situación con una claridad meridiana.
No necesitó oír sus pensamientos para saber qué veían: el aviso tosco, la palabra “enanos” escrita con sangre, el peligro evidente… y, sin embargo, no el verdadero.
Sintió cómo la parte de sí que ansiaba el plano de los demonios del tiempo le susurraba que no interviniera. Que dejara que el futuro siguiera su curso. Que observar la catástrofe también era una forma de conocimiento.
—Idiotas… —susurró, apenas un hilo de voz que le raspó la garganta, esperando hacerse oir—. No es a los enanos a quienes debéis temer.
Maelor dio entonces un paso adelante, lo justo para que su voz alcanzara el borde de la luz.
El reactivo no esperaba ser activado: ya había sido liberado. El peligro no era una explosión futura, sino un estado latente, inestable, respirando el aire de la galería como una enfermedad invisible. Aquello no era una trampa deliberada, sino el rastro de algo que ya había ocurrido o liberado.
—Los barriles están rotos —continuó—. Eso significa que el reactivo ya ha reaccionado con el aire o con lo que fuera que lo activase.
Se acercó un poco más y se agachó junto a uno de los recipientes destrozados. No lo tocó. Observó. Miró.
Motivo: Reactivo
Tirada: 1d20
Dificultad: 14+
Resultado: 17(+4)=21 (Exito) [17]
¿Puedo tirar para saber más sobre el reactivo?
Un par de preguntas máster, ¿Maelor sabe cual es la ciudad más cercana?
De ese lado del Escalón Camsey. 12-24 horas de viaje es lo más que puede aproximar Maelor no conociendo la zona. Terreno dificil atravesando montañas. Al menos hay kobolds por ahí. Es una ciudad estado grande que tiene ciudades más pequeñas dependientes aunque no conoce nada de la ciudad
¿Sales inmediatamente o como? Son entre las 3 y las 4 de la tarde
Maelor hablará con Gil y Tzumir a ver si tienen pensado salir, por probar. Pero no tiene mucho tiempo que perder.
Dale una descripción en partida de esa voluntad aunque sea leve.
Máster, que sabe Maelor de Däute (la recuerdo del encuentro con los dioses), Kryushos e Isham.