Partida Rol por web

La sombra de Saros

[1.13] Una visita poco agradable

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19/11/2019, 23:20
Director

Meredith no tardó demasiado en llegar a la dirección de la casa de los padres de Jerome. El barrio bullía de vida. A pesar del frío y del viento las calles estaban llenas de críos jugando aquí y allá. Adultos sentados en bancos hablaban, otros paseaban agarrados, dándose calor. La mayoría mostraban sin duda unas indumentarias que hacían plena justicia al ya conocido estrato social del barrio.

La casa de los Miller era pequeña, sus paredes exteriores estaban sucias y las ventanas no parecían proteger mucho del frío. Cuando Meredith llamó a la puerta una mujer abrió ligeramente, mostrando una cadena que bloqueaba su apertura y un triste y desmejorado rostro.

- ¿Quien es? ¿Qué desea?

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20/11/2019, 21:25
Meredith Hanson

Meredith se había cuidado mucho de vestir sus mejores galas. En su lugar decidió usar un vestido más corriente, uno que utilizaba entre semana para ir al trabajo. No quería llamar la atención desde un primer momento, ni que la juzgaran equivocadamente por sus ropas.

Antes de llamar a la puerta de los Miller, suspiró profundamente, armándose de valor. Y buena falta la hizo, pues, aunque no esperaba otra cosa, no estaba preparada para la expresión de dolor en el rostro de la mujer que salió a recibirla.

– ¿Señora… Señora Miller? –El tono en su voz evidenciaba su inseguridad. Volvió a suspirar y continuó.

– Señora Miller. Mi nombre es Meredith Miles y querría expresarle mi más sincero pésame por su perdida.

La mirada de la enfermera mostraba una absoluta empatía y profunda pesadumbre. Cuando los ojos de la pobre mujer, a la que había ido a visitar, se posaron en los de ella, continuó.

– Vera. Soy la mujer del abogado que lleva el caso de su hijo y… necesitaría hablar con usted un momento. ¿Me permite pasar?

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20/11/2019, 23:02
Director

La mujer dudó unos segundos, pero finalmente abrió la puerta. El interior de la casa era como se podría esperar. Parco en decoración y mobiliario. Se trataba de una casa de dos plantas pequeña. Nada más entrar una escalera vieja conducía al piso superior, mientras que a la derecha se abría un amplio salón en el que destacaban varias sillas al rededor de una pequeña mesa y un sofá para una persona en la que descansaba un hombre medio adormilado. 

- El es Matthew, mi marido. - Dijo invitando a Meredith a tomar asiento en una silla - ¿Puedo ofrecerle algo? ¿Una taza de te quizás? ¿Café? - 

Matthew te miró y dio un suspiro antes de incorporarse pero sin levantarse. 

- ¿Que es lo que necesita de nosotros señora Miles? Ya le hemos contado todo a la policía. Ya nos dijeron que no tendrían problemas para condenar a muerte a ese asesino hijo de puta roñoso - Su voz sonaba hastiada, cansada.

Rosalind trajo lo que hubiera pedido Meredith si es que quería algo, y una taza grande de café para su marido. Se sentó en una silla a su lado con otra taza de té para ella que dejó encima de la pequeña mesa central sin decir nada más que lo expuesto por Matthew.

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21/11/2019, 22:03
Meredith Hanson

Aliviada por haber pasado el primer escollo, Meredith siguió a la mujer al interior de su hogar y aceptó con un escueto “si” la oferta de una taza de té. Saludó con un ligero asentimiento de cabeza al hombre que descansaba recostado en el sofá.

 – Señor Miller.

Tomó asiento y esperó a que llegara la madre del pequeño Jerome. Entonces Matthew fue directo al grano y la enfermera, tras meditar un segundo la respuesta, pasó a exponer el motivo que la había llevado allí. Tampoco ella se fue por las ramas.

– El criminal capaz de haber hecho eso a una criatura inocente debe de acabar sentado en la silla eléctrica y pagar por sus pecados. –La tristeza y la rabia podían escucharse en las palabras de Meredith. Una vez hubo dejado claro, que estaba del lado de aquella familia y que sentía su sufrimiento, continuó expresando las dudas de Howard, el motivo por el que estaba allí–. Mi marido es el abogado defensor del vagabundo detenido y no dudara en dejarle que pague el crimen cometido contra su hijo… si se demuestra sin duda alguna que es el culpable.

En ese momento, la tensión pareció subir un par de puntos en la reducida habitación. Aunque podía ser más bien la imaginación de la enfermera, al sentirse algo incomoda. Siguió hablando para no dejar tiempo a aquellos padres a reaccionar aún.

– El caso es que hay muchas pruebas que apuntan a que ese hombre, el vagabundo, no es más que alguien a quien le quieren colgar el crimen. Eso querría decir, que un inocente sería ejecutado y el verdadero criminal seguiría suelto. El alma de su hijo no podría descansar en paz, sabiendo que no se ha hecho justicia.

Con esa introducción esperaba haber llevado a aquellos dos padres a su lado. Retiró un mechón de pelo que caía sobre su ojo y terminó.

– Por eso he venido a pedirles su ayuda. Estoy segura de que es doloroso recordar, pero en sus manos puede estar el salvar a un inocente y ayudar a atrapar al verdadero asesino. Por favor, hagan memoria. ¿Recuerdan haber visto a alguien desconocido por el barrio? ¿Quizás Jerome les habló de algún extraño que se hubiera detenido a conversar con él?

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21/11/2019, 22:49
Director

El hombre se fue a levantar apretando con fuerza el reposa brazos  de su sofá con todos los dedos de su mano. Su mirada destilaba odio desde el mismo momento que declaraste que venías del parte del abogado defensor. La mujer soltó un pequeño sollozo, mientras rápidamente proseguiste con tu perorata para tratar de calmarlos y racionalizar con ellos. Realmente evitaste que se levantara, pero pudiste ver como sus dedos se volvían blancos de la fuerza con la que presionaba aquel sofá.

- Salga ahora mismo de mi casa - Dijo Matthew - Ese hombre es un asesino. La policía lo tiene claro, las pruebas son irrefutables. Está claro que su marido quiere hacerse un nombre entre la calaña de la ciudad. Pues bien, no será con nuestra ayuda. - 

Rosalind se levantó tratando de calmar a su marido, pero este también se puso en pie apartando a su mujer y colocándose cerca de ti, apuntando con la mano a la puerta.

- ¡¡ Fuera !! - Grito - ¡ Váyase esta casa y no vuelva nunca ! - Volvió a gritar, al tiempo que su mujer lo agarraba y lo apartaba. El hombre se dio la vuelta y dio un fuerte puntapié a la mesa que se volcó mientras farfullaba - A pedir nuestra ayuda... será posible. 

Rosalind acompañó a Meredith hasta la puerta sin mirarla. 

- Ya le dijimos todo lo que sabíamos a la policía. No vuelva por aquí, por favor - Su voz era un susurro, acallado por los gritos que su marido seguía emitiendo.

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24/11/2019, 19:14
Meredith Hanson

Meredith no cambió su expresión cuando el señor Miller comenzó a gritar y a amenazarla. Simplemente dejó la taza de té sobre la mesa, se incorporó y se despidió educadamente.

– Lo siento. No había sido mi intención venir a importunarles.

Dejó que la señora Miller la acompañara hasta la salida, se puso el abrigo que había dejado colgado en el recibidor y atravesó el umbral de la puerta. Entonces, antes de haberlo cruzado del todo, se giró para dedicar unas últimas palabras a su anfitriona, en respuesta a las suyas.

– Tiene usted mi promesa de que hare todo lo que este en mi mano para que el asesino de su hijo pague su crimen. –Se ajustó el sombrero y salió a la fría tarde de Bloomsfield.

No estaba segura del porqué se había visto impulsada a decir lo que había dicho, pero algo en su interior la había impulsado a ello. Algo en su interior le decía que, si estaba en sus manos el poder atrapar y ajusticiar al criminal que había acabado con la vida de Jerome, debería de intentarlo.

Miró a su alrededor y vio a un grupo de niños jugando. Ya se había fijado antes en ellos, pero había decidido ir directamente a la casa de los Miller. Ahora tenía tiempo y podía dedicarles su atención. Se fijo en el grupo y vio a un par de chavales que deberían de tener la misma edad que Jerome. Supuso que habrían jugado juntos en el pasado. Así que se dirigió a ellos.

– ¿Eh? ¿Chicos? Si vosotros. –les confirmó cuando estos se giraron hacía la dama que los llamaba y se señalaban el pecho con el dedo índice dubitativos–. ¿Queréis ganaros un penique?

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24/11/2019, 19:59
Director

Los chavales miraron a la enfermera, y sus ojos parecieron relucir al escuchar la posibilidad de ganar ese penique. Los dos chavales, de unos seis años aproximadamente, se acercaron hasta la mujer asintiendo a la propuesta todavía no formulada.

- Si señora - Dijo el más lanzado de los dos, esperando escuchar lo que tendrían que hacer para ganarse ese dinero.

- Tiradas (1)
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25/11/2019, 21:22
Meredith Hanson

– Yo soy Meredith. ¿Cómo os llamáis vosotros? –comenzó para ganarse la confianza de los pequeños. Cuando estos le hubieran dicho sus nombres, la enfermera continuó–. Es muy sencillo. Veréis. Vosotros soléis jugar por aquí, ¿verdad?

Estaba claro que aquellos chavales pasarían la mayor parte de su tiempo en la calle, así que la pregunta realmente era retórica. La respuesta confirmó sus sospechas.

Sacó entonces el penique de su monedero y se lo mostró a los dos chicos, mientras acercaba su cara algo a la de los chavales, para asegurarse que nadie la escuchaba. Cerró la mano en la que tenía el penique, asegurándose que no se la quitarían y saldrían corriendo antes de que la hubieran dicho lo que quería oír.

– Bien. Pues solo tenéis que decirme si habéis visto pasearse por aquí a un hombre con dibujos pintados en el cuerpo. Redondeles y cosas así.

Esperó con impaciencia disimulada para saber si su hipótesis era ratificada.

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25/11/2019, 22:07
Director

Los dos chicos miraron la mano cerrada con interés. Sin duda Meredith había sabido captar la atención de los muchachos. Se miraron el uno al otro. El primero de ellos negó con la cabeza. El segundo se lo pensó un poco más, pero también negó. 

- No señora - Su rostro mostraba cierta tristeza, aunque el primer muchacho miró a la mujer de nuevo. 

- Nos dará el penique de todos modos, ¿verdad? - Terminó extendiendo la mano...

- Tiradas (1)
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26/11/2019, 23:26
Meredith Hanson

Trató de disimular su desencanto. De alguna manera había estado convencida de que aquel tipo, del que había hablado Michael y que suponían que pudiera estar implicado en el asesinato de Jerome, se habría pasado antes por el barrio del pequeño, buscando a su víctima. Al parecer se había equivocado.

– Lo prometido es deuda. Aquí tenéis. Os lo habéis ganado.

Y abrió la mano para darles a los chavales el penique prometido. Entonces se la ocurrió otra posibilidad.

– Perooooo… ¿Os gustaría ganaros otro penique más? ¡Escuchad! Solo tenéis que hacer lo siguiente…

Les dijo entonces que debían tener los ojos abiertos. Que tenían que estar atentos por si alguien con dibujos en los brazos se pasara por allí y, si este era el caso, tenían que ir a la dirección que les iba a dar y contarle al señor que había allí todo lo que hubieran visto. Entonces les dio la dirección de la oficina de Howard.

– ¡Recordad! Si veis a alguien con dibujos en los brazos o en el cuerpo, id donde os he dicho y el señor que os atenderá os dará otro penique.

Les dio entonces el dinero, se despidió de los dos chicos con amabilidad y recorrió el camino de vuelta a casa. No tenía mucho que contar a su marido, pero éste la iba a oír.

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27/11/2019, 21:20
Director

- Si señora, estaremos atentos. - Dijeron los dos al unisono, contentos con su nuevo y flamante penique ,probablemente pensando ya en que se lo podrían gastar...