Partida Rol por web

Las revueltas de Antiga Prime

07- Epílogo: El brillo de las estrellas.

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11/04/2012, 21:37
Director

Tras el destello todos volvieron la mirada hacia la mujer, ahora que no precisaban cubrirse los ojos por la dolorosa intensidad del fulgor que ésta emitía. Con la cabeza gacha, Uriel daba el aspecto de encontrarse ensimismada en sus pensamientos. Pero las profundidades de su mente se hallaban tan revueltas que hasta aquellos sin poderes psiónicos percibían la turbulencia de sus sensaciones. Una lágrima rodó por su mejilla, arrastrando la pérdida de su padre y estrellándose como plomo contra el suelo.

Reparó con desinterés en los allí presentes con ojos vidriosos y perdidos, inundándolos del desasosiego del que se enfrenta a una amenaza mortal y extraña tras haberlo perdido todo en solo un instante.

HIJA MÍA, YA ESTOY AQUÍ. MIS SIERVOS HAN LLEGADO Y TU SITIO EN MI SENO TE AGUARDA. ES HORA DE QUE ABRACES TU DESTINO.

La voz ominosa impregnó la estancia adhiriéndose a las mentes como un cieno pegajoso. Con repulsión Uriel se estremeció, pues la voz aunque procedía de su mente no se originaba en ella sino en algo que todos adivinaron como una entidad mayor y más terrible. En ese instante, como movida por empatía, la propia base convulsionó y las alertas de ataque inundaron estancias y pasillos con su estridente advertencia.

- ¿Abrazar mi destino?

Uriel pronunció las palabras con monotonía y todo cambió con un parpadeo.

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11/04/2012, 22:00
Director

La estancia de los Hijos de Khoral fue sustituida por piedra negra, magmática y ardiente. El ambiente denso se mecía mediante corrientes térmicas que arrastraban ascuas y ceniza a su paso. Uriel se hallaba mirando al firmamento e instintivamente las miradas confluyeron en el mismo punto que ella estaba observando. Por algún milagro de la óptica podían verse con nitidez en el cielo planetas gigantes que estaban mudando su color por un rojo oscuro, hasta el punto de empezar a gotear sobre el mismo suelo que pisaban los espectadores de este espectáculo anormal, al tiempo que formaban regueros, regueros que fluían hacia charcos sobre los que se apilaban cuerpos humanos. Hasta donde la vista se perdía en el horizonte millares, millones de cadáveres mutilados yacían sobre el suelo candente ahora anegado.

Fue entonces cuando una risilla burbujeó con malicia, atrayendo hacia ella todas las miradas. Frente a un imponente monte de carne y hueso que latía lleno de vida propia se erguía la única figura viviente de la apocalíptica escena. Su aspecto humano s veía traicionado por la apariencia acorazada de su piel quitinosa, cabellos articulados y las extremidades óseas que brotan de su espalda. Bestias xenomorfas aparecieron brotando de las profundidades de tierra y espacio, rodeándola enloquecidas. La mujer contemplaba con satisfacción los planetas ensangrentados y bajando la mirada hasta la macabra matanza que la rodeaba alzó un dedo, marcando el destino de los últimos hombres que estaban viéndola en el cenit de su poder, y las bestias se abalaron sobre ellos.

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11/04/2012, 22:22
Director

Violentamente la nave volvió a sacudirse, desvaneciéndose el inminente presagio de muerte. En el laboratorio de Knighley nada había cambiado, pero todo fue tan real que costaba asimilar que no pudiera tratarse más que de un delirio fruto de una mente desquiciada.

-¡No!

Uriel se lanzó a correr saliendo al pasillo como una exhalación, mientras la voz ominosa anegaba con su fangosa carcajada todo el lugar, desvaneciéndose en ecos cavernosos tan rápido como la visión de la descontrolada mujer.

Boquiabiertos, los hombres se miraron unos a otros. Marron torció la boca y echó a correr en pos de la fantasma, y tras él todos los demás le imitaron.

Gritos de dolor acompañaban su carrera, y un rastro de armaduras humeantes marcaban su recorrido. Sus perseguidores jadeaban, incapaces de igualar su vertiginoso ritmo, pero no desistían.

- ¡Por ahí!- Kerrigan señaló una trampilla enrejada que colgaba de un hueco en el techo. - Ha subido a los túneles de mantenimiento.

Connor se detuvo bajo el agujero y unió ambas manos, de forma que Marron pudo saltar fácilmente hasta el techo y de un tirón hizo caer la escalera de mano. La persecución continuó, esta vez por túneles estrechos y asfixiantes que unidos a los estremecimientos de la nave al recibir impactos del fuego enemigo dificultaban la marcha. Un punto de luz al fondo delató que Uriel había salido al exterior en pleno vuelo. Cuando lo alcanzaron y ellos mismos salieron afuera sin más arnés que las barandillas para evitar que el viento y los impactos les arrojaran al vacío pudieron contemplar el enjambre de seres voladores que bombardeaban con sus proyectiles verdosos la masa del barracón y las otras estructuras volantes que acompañaban a este en su vuelo de huida.

Uriel de pie a varios metros de la escotilla de mantenimiento resplandecía envuelta en llamas una vez más. Su fría mirada era entonces una relampagueante máscara de ira, y apretando los dientes intensificó su brillo. Al igual que momentos antes en el laboratorio de su padre, violentas turbulencias de energía azul confluyeron  girando en torno a ella a toda velocidad. Los dragones voladores viraron ágilmente sus trayectorias y acudieron como luciérnagas hacia la mujer, intensificando su ataque sobre el edificio en el que esta sobrevolaba el suelo. Así, los temblores de la nave aumentaron al tiempo que los incendios brotaban y se extendían por su superficie. Fue entonces cuando la fantasma comenzó a gritar y su cólera se manifestó en forma de relámpagos incontrolados que manaban de su aura. Todo se llenó de luces intermitentes. Las criaturas morían por decenas cayendo calcinadas hacia el planeta y contra el casco. La tormenta amainó tras un eterno minuto, al concluir el cual Uriel se apagó y cayó sobre el casco fundido completamente exhausta.

Ninguna silueta alada se mostraba en el horizonte, horizonte acercaba inmisericordemente la tierra desértica al cielo. Habían sido derribados, y la estructura volante perdía altura. Marron se lanzó a recuperar el cuerpo inconsciente de Uriel. Había poco tiempo y si estaba aún viva, no sobreviviría a la colisión ahí afuera. Corriendo de regreso con ella en brazos sobre el casco inestable perdió pie cuando el barracón dió un bandazo al chocar de refilón contra un saliente rocoso. Pero nada se perdió. Suficientemente cerca de la escotilla Connor y Nexus pudieron cogerles al vuelo y gruñendo una maldición se agazaparon los cuatro dentro de la escotilla. Apenas habían desaparecido bajo la superficie del casco para afianzarse ante la colisión contra la superficie planetaria ésta tuvo lugar. Todo tembló con violencia y el gemido del metal ante las fuerzas que lo comprimían y desgarraban se elevó sobre las explosiones internas del edificio. Y luego tan sólo el crepitar de las llamas.

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22/04/2012, 20:23
Director

La densa polvareda que había provocado la colisión no dejaba ver el casco y tan solo se escuchaba el crepitar de las llamas, hasta que una sucesión queda de metal chocando contra metal sordamente quebró la calma y la escotilla metálica del túnel de mantenimiento atravesó la polvareda volando. La enorme figura blindada de neoacero carmesí se abrió paso apartando las partículas que flotaban en el aire para comprobar que todo estaba despejado. Nexus indicó a aquellos que le seguían que salieran, y los tres salieron abandonaron la trampa mortal en que había quedado convertido el túnel al colapsarse la sección que comunicaba con el interior de la estructura. El piloto llevaba en brazos a la fantasma inconsciente.

Una vez hubieron bajado a tierra se dispusieron a buscar una entrada practicable de vuelta al barracón. Mientras caminaban Kerrigan recibió informes de situación: bajas debidas a numerosos heridos y afortunadamente pocos muertos, los reactores de impulsión Atlas severamente dañados y la totalidad de técnicos y VCE reparando múltiples averías críticas. No había forma de establecer comunicación con las otras estructuras, aunque los sensores indicaban vectores de retirada conservados tal y como se había especificado al iniciar la evacuación. Se hallaban solos y la amenaza alienígena aún se aproximaba hacia su posición.

Connor maldijo, y extrayendo de su cinto una petaca la arrojó con disgusto al comprobar que se hallaba vacía volviendo a maldecir mientras sugería que debían mover el culo y hacer algo. Kerrigan terminó de escuchar el informe e indicó que la avanzadilla aérea que les había dado alcance había sido completamente aniquilada, y que el grueso de las fuerzas alienígenas había disminuido su velocidad, como si hubieran perdido el rastro que buscaban, probablemente por el actual estado de la fantasma.

Uriel se hallaba inconsciente y exhausta, sus energías agotadas tras el temible despliegue de poder que desató contra las bestias voladoras, derribándolas junto con la nave. Con los recursos actuales sólo les quedaba alejarla de allí lo más posible antes de que recuperase la consciencia y la intensidad con que atraía a esos seres les condujera hasta ellos una vez más ahora que no podían escapar ni ofrecer resistencia. El piloto la mandó a tomar por culo, mientras Nexus rezongaba que las únicas formas de parar toda esta locura sería implantándola el maldito amortiguador que le habían instalado a su sádico jefe de escuadra o llevándola al espacio lejos de Antiga Prime. Marron señaló con sorna que los bichos voladores no habían tenido problemas en seguirlos al espacio, pero con una nave menos cochambrosa podría dejarlos atrás en cualquier situación.

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24/04/2012, 09:51
Sarah Kerrigan

- En ese caso sólo necesitáis la nave. El Dr. Knightley trabajaba hasta hace poco para Mengsk en un laboratorio que se clausuró recientemente para evitar que cayera en manos de la Confederación. La mayoría de sus científicos como el propio Knightley habían trabajado o aún trabajaban para la Confederación y ésta no tenía conocimiento de su relación con Mengsk, por lo que debido a las prisas y a la necesaria discreción con que los Hijos de Khoral deben organizarse a muchos se les perdió la pista, pudiendo retomarse el contacto con pocos como el caso del doctor. Es muy posible que quede en ese planeta algún colaborador de Knightley ocultándose. Si le localizáis podría ayudar a Uriel, y tal vez implantarle el amortiguador psiónico.

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29/04/2012, 21:38
Director

Connor tomó la palabra. Conocía a unos tipos que llevaban una destilería y que se ganaban la vida mediante el contrabando. Si averiguaban donde coño habían ido a estrellar la base y cogían un vehículo de tierra intentaría convencerlos de devolverle unos favores que le debían, a cambio de salvar su culo y de una nave rápida para abandonar el planeta.

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29/04/2012, 21:46
Director

Se encontraban ahora en un todoterreno 4x4 artillado, rodando a todo velocidad por la arena del desierto. Kerrigan les había entregado el vehículo junto con un disco de datos con las coordenadas del laboratorio. Ni siquiera disponían de un maldito nombre, pero tal vez podrían abandonar Antiga Prime; el resto de datos del disco eran informes a nivel técnico que analizaba el doctor: datos sobre las investigaciones Confederadas en las instalaciones Jackobs acerca de un emisor psiónico. Por lo visto el Dr. Knightley había tenido participación en este proyecto bajo la tutela de la Confederación como de Mengsk posteriormente, y parte de sus experimentos y pruebas incluían a Uriel y su comando operativo.

Pero ya habría tiempo de encontrar a alguno de los brillantes cientifícos locos que jugaban a ser dios. En ese momento se dirigían a toda leche a la destilería de los conocidos de Connor, que afortunadamente no se encontraban demasiado lejos. Desgraciadamente en lugar de alejarse de la trayectoria de las bestias su ruta se acercaba tangencialmente al grueso de su enjambre.

Marron detuvo el vehículo en lo alto de la loma.

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15/06/2012, 17:00
Director

Todo tuvo su comienzo hace apenas veinticuatro horas. Debió comenzar con el presidiario reluctante que entró en fase paranoide e incurrió en suicidio detonando la granada arrebatada a sus captores. El ahora difunto sargento de artillería Troilo Racjzenko reunió a los cinco miembros de la escuadra reclamada por el Coronel confederado Victor Huge. La misión consistía inicialmente en entrar en la recién descubierta base que los rebeldes habían establecido en Antiga Prime para alentar las revueltas. Una vez llegados allí, el equipo de fantasmas al que escoltaríamos debía ejecutar a sus líderes, identificados como Sarah Kerrigan y James Raynor. El equipo de la fantasma G-26.369 puso fin al intento de un pequeño grupo rebelde de infiltrarse en la base, entre los que se hallaba Harry Coogar, uno de los principales cabecillas de la Revolución.
La inapropiada decisión del Coronel Huge de humillar a Coogar en la abarrotada Sala de Mandos tuvo consecuencias fatales, mejor aún funestas. Coogar había venido a alertar al planeta de una amenaza alienígena global, y lejos de ser tomado en serio se vio obligado a descubrir el doble juego que el Coronel Huge había llevado a cabo para logar su ascenso a la magistratura antigana, negociando con la rebelión a espaldas de la Confederación para eliminar a sus posibles competidores. La materia gris de Huge fue perforada por un proyectil de alta velocidad procedente del arma de uno de sus propios soldados, y una vorágine de violencia estalló entre sus seguidores, que se componían de milicianos de Antiga y soldados de la Confederación. Entre tanto, la transmisión con el General Duke de las fuerzas Confederadas se perdió a causa de las bestias alienígenas de las que Coogar pretendía alertar al planeta.

Cada cual escapó como pudo a la violencia interna que decapitó al ejército de Huge, dejándolo sin estado mayor en pleno ataque. La fantasma, el minero Jackson y Coogar fueron recatados por el resto del grupo de un ascensor de servicio que resultó inhabilitado por una criatura vermiforme al atacarlos. Los allí reunidos decidieron dar la alerta tal y como el rebelde había intentado en un principio para evitar la destrucción provocada por este imparable enemigo común. El recién reclutado Brian McWhim reparó el transpondedor, pero a pesar de conectarlo directamente a la sala de comunicaciones para lograr emitir vía satélite comprueban que algo interfiere en estas, imposibilitando la alerta. El sigiuiente paso por tanto era escapar con vida para dar la voz de alarma.

El camino hasta el hangar se vió obstaculizado por uno de los dos compañeros de la fantasma, que se encontraba bajo la influencia de los alienígenas quién sabe desde cuanto antes de que el ataque comenzara. Este fantasma y sus sicarios, unos humanos mutados en bestias explosivas fueron derrotados, no sin antes llevarse por delante al minero e incapacitar a Coogar. Antes de morir, el ex-fantasma desvela la identidad prohibida de la fantasma Uriel, y deja claro que su nuevo amo la persigue. Tras este inquietante suceso, para alcanzar la nave con la que escaparían de la base DN-II eliminan a las fuerzas del Escuadrón Alpha que están impidiendo que nadie escape de ésta a pesar del inminente ataque por orden del General Duke. Perseguidos por despiadadas bestias voladoras y a pesar de la tecnología prototípica de la nave robada fueron derribados en el desierto. Allí fenecieron Coogar y el espíritu de Brian McWhim; ojalá cuando regrese del coma todo esto haya concluido.

Lejos de morir en mitad del desierto el grupo fue localizado por una banda de moteros al mando de James Raynor gracias a una baliza que indicaba la posición de Coogar. Éste les llevó a su base, y siguiendo la última voluntad de Coogar recibió las noticias de la amenaza alienígena, una amenaza que parecían conocer y satisfacerle que el General Duke se vea en apuros, ya que su nave insignia resultó derribada y aactualmente asediada por los Zerg. En contra de lo todo lo posible, Arcturus Mengsk, líder de los Hijos de Khoral e instigador de la rebelión de Antiga, le ordena salvar a Duke. Raynor y el magistrado acuden a regañadientes llevándose a todo el personal militar consigo.

Kerrigan aleccionó a los presentes sobre la amenaza Zerg que ya había consumido por entero los planetas del sistema Sara, y a la que ahora se enfrentaba la humanidad. Les deja en el laboratorio con el Dr. Knighley para un examen médico. Éste resulta ser el padre perdido de Uriel, que se vio obligado a donarla a la academia fantasma a causa de sus poderes psíquicos. Éste, como se descubriría más tarde, había orquestado una compleja trama en la que tras años de trabajar como infiltrado para Mengks en un laboratorio confederado descubre a su hija y una oportunidad de recuperarla. Empleando los diseños robados en las instalaciones Jacob por los Hijos de Khoral diseña unos amortiguadores psiónicos cuyo objetivo es impedir que las ondas psíquicas de los fantasmas atraigan a los Zerg. Knightley se aseguró que del trío de fantasmas seleccionado en la Academia Fantasma para ser objeto de la prueba estuviera Uriel. A estos sujetos se les implantarían los diversos modelos de amortiguadores y se les enviaría en una misión cualquiera a un territorio bajo ataque Zerg, que resultó ser Antiga Prime. Allí fueron enviados con la falsa misión ante el Coronel Huge cuya base fue destruida al ser atraidos allí los Zerg por uno de los tres fantasmas, que en lugar de verse protegido por el inhibidor actuó como un faro para los alienígenas.

El plan de Knightley fue exitoso al principio, pero se vio entorpecido por el otro fantasma, que le delató ante Mengsk y le forzó a envenenar a su propia hija para salvarla de la ejecución por su propio compañero de equipo. Más adelante pudo comprobarse que le había inyectado un suero que le induciría un estado de falsa muerte celular del que resucitaría, solo para encontrar a su padre ejecutado al desvelarse su desobediencia a la orden de Mengsk.

Con el último fantasma muerto y la base de los Hijos de Khoral en la que habían obtenido refugio bajo un nuevo ataque Zerg, Uriel despertó nuevamente a la vida, enloquecida por un poder aumentado y fuera de control inducido por la fórmula de su padre. Destruyendo a su paso cuanto se le oponía descubrió los videos en que su padre le narraba la verdad antes de morir. La presencia que ya en DN-II intentara poseerla y una revelación precognitiva del futuro bajaron el velo que cubría sus ojos. Decidida a no dejarse atrapar, aniquiló en una tormenta de poder psiónico a las bestias voladores que intentaban derribar la base, haciéndola caer caer a tierra ella misma a causa de los daños colaterales que indiscriminadamente acabó provocando.

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15/06/2012, 19:47
Nexus

Nexus se abalanzó sobre el Sargento Connor obligándolo a agacharse tras la ametralladora montada en la parte posterior del jeep. El sargento de infanteria mecanizada había estado distribuyendo muerte de forma incesante y la cinta de alimentación había suministrado su último cartucho, terminando así el fuego de cobertura que les había permitido llegar a las puertas del hangar entre la marabunta Zerg.

Su única esperanza y, en caso equiparable, la de la humanidad, es que sea ubicado el laboratorio oculto de Knightley y la obtención de aquiescencia por parte de uno de sus adláteres supervivientes de implantarle el modelo correcto de inhibidor neuronal.

- Me toca.

Extendiendo los brazos ante sí, la deflagración del propelente químico frenó a los salvajes zerglings que ya brincaban para asaltar el vehículo libres de la mortal cortina de plomo. Ahora caían calcinados ante las abrasadoras ráfagas gemelas que brotaban de los antebrazos del firebat.

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15/06/2012, 20:58
Jonas Marron

- ¡Agarrad vuestros culos si aún los apreciáis y corred como putas hacia la nave a mi señal!

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15/06/2012, 20:59
Teddy Connor

- ¿Qué señal?

Con un viraje repentino Marron colocó el vehículo de lado, y éste, arrastrado por la velocidad que ya llevaba continuó unos metros más, a la par que se desestabilizaba. El conductor ya estaba preparado para saltar por la puerta del copiloto, y así lo hizo cuando el morro del vehículo colisionó contra las puertas abiertas del hangar. La veteranía no se obtiene de cualquier forma, y Connor ya había agarrado a la inconsciente Uriel para abandonar al vehículo de malas maneras en cuanto intuyó la respuesta a su pregunta. Nexus salió disparado como una bala de cañón ardiente al interior del edificio, yendo a parar al lado de la nave en que escaparían de allí.

El motor del jeep reventó, incendiando la entrada y dándoles el tiempo y la cobertura justos para abordar la nave. Atravesaron los restos candentes y la congregación de alienígenas que intentaban evitar las llamas para darles caza, llevándoselos por delante como un camión en la carretera con los mosquitos.

Incluso con la antigualla contrabandista que habían conseguido pudieron dejar atrás el planeta, y gracias a Uriel sin rastro de los perseguidores aéreos del enjambre. Con las naves de la Confederación ocupadas en otros frentes eran libres de abandonar aquel planeta en guerra.

Uriel dormitaba semiinconsciente en la bodega de carga custodiada por los dos marines. Connor encendió un cigarro, dio una calada y se lo pasó al firebat, que hizo lo mismo antes de ofrecerselo al piloto. Si debían salvar a la jodida galaxia y a la chica, al menos tenían derecho a un pitillo.

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