"Asalto 6"
"El jódio, los dos atosigándole y nos esta manteniendo a raya a los dos" , ya no sabía como eludir su guardia; y viendo la estrategia de Gunkhnulf, de agobiándole con golpe tras golpe, "¿porque no me puede funcionar a mi?"
Con maza ligera en mano, voy a hacer a por otro intento de eludir su guardia, o al menos marearle lo suficiente, para que Gunkhnulf le asesta el golpe decisivo.
Motivo: ataque
Tirada: 1d20
Resultado: 10(+1)=11 [10]
¿Cuándo había aprendido Sergei a hacer esos trucos? La almádena de aquel tipo había estado a punto de abrirle el cráneo a su compañero. No había sucedido. Alguien, algo, velaba por la integridad de Sergei. Mejor, una preocupación menos.
Gunk seguía batiéndose con aquel maestro del combate. Estok se mantenía a un lado. Por lo menos podría vitoréales. Ah, ya le rendiría cuentas al sastre más tarde. Le parecía asombroso que el tipo estuviera resistiendo la embestida de Gunk. Y que hubiera aguantado estoicamente el virote que le había perforado la armadura.
—¡Deja de bailar con él, Gunk! ¡No tenemos tiempo!
Repitió la operación. Cuerda atrás, virote, fijar el disparador. Arma el hombro, respiración. Un ojo cerrado. Inspirar. Expirar. Inspirar. Apretar gatillo, soltar aire.
Motivo: Disparo (Ballesta)
Tirada: 1d20
Resultado: 5(+4)=9 [5]
Vaya M de disparo!
Asalto 6
El empuje de Gunk no es algo que pudiera mantener durante mucho tiempo. Lanzar estocadas sin ton ni son en un intento por saturar la defensa del enemigo pasa factura a sus fuerzas. Y redoblar la frecuencia de los ataques aumenta los huecos en su defensa. Es simple cuestión de suerte: confiar en alcanzar al rival antes de que éste pudiera explotar alguna de aquellas brechas.
La apuesta arriesgada de Gunk le funciona esta vez. Su oponente desvia uno de sus ataques y, aprovechado de la inercia, se lanza al contraataque. El hombre del Fuego adelanta su cuerpo para impedir que su rival tenga momento para blandir el martillo, ambos chocan y salen despedidos unos pasos atrás... Y Gunk levanta su espada a tiempo de empalar al sicario cuando se recupera de su fallido ataque para reanudarlo.
El hombre hinca una rodilla en el suelo. Por unos instantes, no parece que vaya a caer. En su lugar, sus músculos se tensan, hace ademán de incorporarse para seguir en el combate pero las fuerzas le abandonan y se desploma.
Al otro lado del acueducto, los porteadores más valientes se asoman tras las esquinas o los barriles o cajas tras los que se ocultan para ver qué sucede.
Resolución del asalto 6.
Final del combate. Ganáis 1 PX (anotado ya en las fichas)
Iniciativa
19 - Gunk
5 - Sergei (Defensa +2, 95/100 asaltos)
5 - Valiant (9/10)
3 - Estok
? - Sicario (31)
| A | B | C | D | E | F | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Valiant | Sergei | ||||
| 2 | Gunk | |||||
| 3 | ||||||
| 4 | Estok | |||||
| 5 | ||||||
| 6 | ||||||
| 7 | ||||||
| 8 | ||||||
| 9 |
Lo estaba viendo, aquel tipo iba a darles más problemas estando muerto que vivo. Los curiosos ya empezaban a venir. Ahora tendrían que dar explicaciones, vérselas con la ley y enfrentar acusaciones. Su otro yo se habría puesto nervioso. A él no parecía importarle mucho. La violencia era, en última instancia, la única ley a la que servía.
El Viejo, fuera quien fuese, también les daría problemas. Suspiró. Se acercó a Gunk y le palmeó la espalda.
—Bien hecho.
Se agachó sobre el cadáver y le sacó su virote, limpiándolo en la ropa del cadáver y guardándolo en su aljaba. Durante unos momentos pensó en saquear el cadáver. No lo hizo. No quería añadir el robo, ni un móvil, a aquel encuentro.
Los porteadores se estaban acercando.
—No nos dejó opción. Le dimos oportunidades de rendirse, ya lo habéis visto. Se puso a atacarnos como loco. Es una desgracia —dijo, encogiéndose de hombros —. Ahora ya podéis pasar por aquí.
Ignoró a los portadores, se acercó a sus amigos.
—Podemos dejar el cuerpo ahí tirado, aunque alguien vendrá tarde o temprano a por él y buscará explicaciones. O podemos esconderlo —se mesó la barba —. Hay demasiados testigos. Y ya hemos perdido demasiado el tiempo. Propongo movernos. Si alguien nos quiere buscar por ese motivo, que nos encuentre.
La espada pesaba toneladas. Apenas podía levantarla. Sus brazos ya estaban extenuados, y hubiera dado cualquier cosa por abrirse un nuevo tajo en la garganta, si ello le permitía inspirar más oxígeno. Hasta la coraza de la armadura le resultaba insoportable.
Lo único que mantenía al Hombre de Fuego en pie, era el odio exacerbado que sentía por aquel desconocido. No lo había visto en su vida, ni sabía quién diablos era. Pero había intentado quitarle lo más preciado que tenía. Lo único, en verdad. Su propia vida, y la de sus compañeros. Y aquello era fundamento suficiente para encender su ira.
Durante el combate, la ira era su único combustible. Aquello que le hacía arder las tripas cuando todo el resto de su cuerpo solo quería echarse a descansar. Le hacía seguir golpeando, cuando su mirada nublada ya no podía identificar ni donde estaba su oponente. Y fue la ira, también, la que impulsó sus brazos hacia arriba. Alzando su espada en un último remedo de defensa, que de alguna forma se coló entre los ataques de su enemigo, atravesando su armadura.
La sangre tiñó su espada por completo. Su vieja espada. Que era a la vez la única herencia familiar, y el último recuerdo que le quedaba de los suyos, ahora que las imágenes de su difunta madre ya empezaba a difuminarse en su memoria. Y el extraño se derrumbó sobre los adoquines de la calzada.
Gunk apenas si podía tenerse en pie. Así que no hizo otra cosa que quedarse allí donde estaba por un buen rato, tratando de recuperar el resuello. Asintió con un gesto abstraído a las palmadas de Valiant, y miró hacia el gentío que empezaba a reunirse. Intento recomponerse, adoptado un rictus severo, pero ni siquiera consiguió reunir fuerzas como para volver a enfundar el arma.
- Si, mejor salgamos de aquí.
Suspire aliviado, viendo como Gunk, le había asestado el último golpe definitivo, "esta visto que lo mío no es el cuerpo a cuerpo."
La gente se empezaba a remolinar a nuestro alrededor, y oyendo los comentarios de Valiant.
"Si mejor que nos vayamos de aqui" observando el mal estado de Gunt, "Salgamos de aqui, a un sitio seguro y sin que nos moleste nadie, y sanare tus heridas."
Ofreciendo mi hombro para que pudiese apoyarse y salir de allí.
Si los porteadores y carreteros tienen algo en contra, se abstienen de compartirlo con los cuatro. Se limitan a continuar con el reparto que tienen pendiente. Los más valientes, al pasar, informan a Valiant que no dirán nada, pero que Vinius querrá saber por qué han llegado a tiempo. Y muy posiblemente ajustar cuentas con los cuatro compañeros después, si llega a enterarse de lo ocurrido.
Durante unas pocas decenas de metros, los cuatro comparten camino con el variopinto grupo. Entonces llega el momento de separarse; Estok, Gunk, Sergei y Valiant toman una calleja hacia el este y siguen su camino, mientras descienden por una calle escalonada que dibuja una curva amplia hacia el sur. A sus flancos, las casas parecen apretarse aun más antes de comenzar a espaciarse más abajo, como alcanzan a ver durante la bajada.
Doy por finalizada esta escena. No la cierro por si los personajes quieren hablar algo más entre ellos.