Luteria sonrió con ternura ante la mediana.
—Me gustan cuando llegan pataleando, arañando y mordiendo, es tragicómico ver toda la pasión de una vida volcada en la inutil empresa de evadir la muerte, en lugar de invertirla en disfrutar del tiempo del que sí disponían.
La Titana se bajó de Themistocles y se agachó junto a él para tomarle del mentón.
—Este si entendía algo de todo eso ¡Hasta estoy sorprendida de que no fuera un sirviente mío quien le dio muerte! Y eso que llevaba mi marca…— dijo enderezándose de nuevo y señalando el talón izquierdo de Themistocles: tenía varias cicatrices alrededor del mismo, pequeñas lineas que venían de a pares y que corrían en paralelo.
—¿Sabían que era descendiente de la “Tirana de las Serpientes” de Themis? Si no se hubiera marchado de la isla tan joven, la locura que llevaba en sangre lo hubiera consumido hace bastante tiempo. En su lugar, contaba alguna anécdota exagerada y bebía un poco más que el resto. No fue una mala vida, para nada, y fue bastante más larga de lo que le correspondía— dijo asintiendo con la cabeza en reconocimiento del caído.
Ante las increpaciones del enano, la Dama de los Sueños negó con la cabeza, como quien está ante un niño que no ha entendido lo que le explican.
—¿Amenazas de muerte? ¡Para nada! La muerte es una certeza, no una posibilidad. Lo que les estoy brindando es la oportunidad de elegir cuándo y cómo les llegará… y el trato que les depare después. Pero bueno, si prefieren perecer en un campo de batalla en una guerra que no pueden ganar y que se llevará todo lo que aman en lugar de firmar una simple tregua y poder morir en paz leyendo un libro en la cama…— la diosa alzó los hombros.
¡Tiradas para información adicional!
—Medicina, CD 20 (reconocer qué podría haber hecho las cicatrices en el talón de Themistocles)
—Historia CD 17 (Historia sobre Themis)
—Perspicacia CD 13 (???)
Bry agradeció la intervención de Keldron por varios motivos. El primero, porque sintió que no era ella sola la que se negaba a ver aquel tipo de degradante trato, y la segunda porque, gracias a ello logró controlarse y refrenar sus siguientes palabras. La Dama de los sueños era, por encima de todo, un ser despreciable, pero ello no quitaba que sin duda atesoraba suficiente poder como para deshacerse de alguien como ella. Así que si, la intervención del maese enano era bienvenida.
—Fuere de quien fuere descendiente no te da derecho a tratarlo así. Las personas somos quienes somos, no de quienes descendemos. —Bry escupió las palabras a sabiendas de que ella misma no recordaba a su propia familia, y que por tanto, sea había forjado a si misma, indiferentemente de quien descendiese. No era justo que nadie te juzgase por quien era tu padre o tu madre, o cualquier otro descendiente.
Luego, la mediana terminó de escuchar a la titan, y sencillamente esculpió una mueca de desprecio en su rostro. Estaba claro que aquel ser solo destilaba maldad. —Es nuestra decisión, y si no se pudiera ganar, no estarías aquí, perdiendo el tiempo, en ofrecernos ese tipo... tregua. Quizás tu confianza no es tan grande como quieres hacernos creer.
Motivo: Medicina
Tirada: 1d20
Dificultad: 20+
Resultado: 10(+3)=13 (Fracaso) [10]
Motivo: Historia
Tirada: 1d20
Dificultad: 17+
Resultado: 10(-1)=9 (Fracaso) [10]
Motivo: Perspicacia
Tirada: 1d20
Dificultad: 13+
Resultado: 15(+3)=18 (Exito) [15]
Tirada oculta
Motivo: perspicaciA
Tirada: 1d20
Dificultad: 13+
Resultado: 8(+3)=11 (Fracaso) [8]
Yo te tiro perspicacia que del resto no domino tanto.
Al hablar de una "marca" en Themistocles, además de señalar el talón del marinero, la Titana desvió brevemente su vista en dirección a Lycaon. La mirada de la diosa fue furtiva, pero aquellos ojos arrastran consigo la intensidad adquirida en una eternidad, y alcanzan para inspirar un horror ultraterreno.
Tirada de perspicacia pasada ;)
—¡Ay niña! ¿No demandan los jueces una confesión de los culpables para reducir sus penas? ¿No ofrecen los padres bondadosos la oportunidad de hacer lo correcto a sus hijos antes de castigarlos?— dijo Luteria, inclinándose para ver más de cerca a la mediana. Había intriga en su rostro, que arqueaba una ceja.
—Ahh… Curioso ¿Cómo es posible?— se preguntó, ladeando la cabeza, sus ojos escrutaban a Bryenne, atravesándola como si pudieran ver más allá de la carne para leerle directamente el alma—. Pero supongo entonces, que es natural que no sepas cómo actúa un padre, si nunca lo has tenido.
De repente, la espectral figura de un minotauro se materializó junto a la Dama de los Sueños. La criatura parecía confundida, sin saber dónde estaba.
—Ugh… no tengo tiempo para esto ahora— se dijo la diosa con fastidio, estirando la mano derecha hacia el vacío. Una bruma fría surgió de la nada, condensándose rápidamente para tomar la forma de una guadaña cuya hoja estaba hecha de cristal claro.
Con un gesto sin ceremonias, casi casual, el arma rozó al minotauro, emitiendo el sonido que hace la vibración de una copa de cristal llena de vino. El desgraciado lanzó un mugido de terror… y fue inmediatamente absorbido por la hoja de la guadaña.
Luteria hizo una pequeña floritura con su arma, y cuando esta dejó de vibrar, la soltó sin más. Antes de que cayera al suelo, desapareció nuevamente en una nube de bruma.
—El punto es que no temo la derrota, sólo aborrezco tener que hacer el esfuerzo de tener que darles muerte, el estrés no es bueno para la belleza… ¿Algún insulto más por el que quieran que los castigue una vez que finalmente les alcance?— les preguntó, sardónica, antes de dar totalmente por concluido su encuentro.
Entre las vibraciones de la guadaña, Bryenne atinó a escuchar algo más.
—Idylla… ayuda…— susurró una voz espectral.
Por un instante, en la hoja del arma, la mediana pudo ver su propio reflejo, aunque unos cuantos años más joven. Tal cual debía verse al pasar por el naufragio que la arrojara a las costas de Aresia. El rostro del reflejo era inexpresivo, demasiado sombrío y triste para una niña, pero algo de luz —y desesperación— retornaron al mismo al conectar la vista con su contraparte real.
Poof.
La guadaña desapareció, y con ella el reflejo, y la voz.
-Ya escuchamos su oferta, ahora quisiera consultarlo con la almohada... Sin interrupciones. -Sentenció el enano, estaba cansado de como la titán dilataba aquella reunión para demostrar una y otra vez que era un ente poderoso, superior a ellos en todos los sentidos y un largo etcétera que sonaba a una niña consentida que no aceptaba una negativa por respuesta. Que unos simples mortales no le mostraran pleitesía debía hacerla gritar en su fuero interno.
-Este es el tipo de cosas que pasan cuando los que empuñan un gran poder carecen de sabiduría. Niños crueles alrededor de un hormiguero.
Bryenne había escuchado la voz, aquellas dos palabras, con la claridad suficiente como para sentirse abrumada, y acompañadas de la visión en el plateado filo, sintió como su estomago se estremecía en consonancia a su mente. Aquella imagen, aquel rostro joven y abatido, le era conocido, y aunque su mente, su más fiel protectora, seguía firme en negarle el acceso a esos recuerdos, titubeó en ese instante, permitiéndole reconocerse en aquel rostro. O al menos creerlo así. Pero el tiempo era demasiado veloz para ella, y tras un parpadeo, la guadaña se evaporó y con ella la esperanza de seguir buscando su pasado. Y la voz, la voz no era la suya, de eso estaba segura.
—Idylla… —Acaso podía ser ese... Bry repitió el nombre sin darse cuenta que lo hacia en voz alta, y solo al escucharse, desvió la mirada del lugar donde había desaparecido la guadaña, para, desorientada, clavarla en la titan. ¿Había sido acaso aquel ser quien le había provocado la visión? ¿Y lo había hecho de forma voluntaria?. Y de ser así, ¿con que objetivo? ¿reírse de ella acaso? O, sencillamente era solo para demostrarle lo grandiosa y poderosa que era?. Fuera una razón u otra, la mediana anhelaba saber más—. ¿Has sido tú? ¿Tú has hecho eso? - inquirió, entrecerrando los ojos mientras miraba a la dama de los sueños.
- Ni siquiera tu arrogancia es capaz de ocultar tu preocupación. – se marcó Geppe el farol – Como bien ha dicho mi compañera, si no temieras que pudiéramos triunfar no nos ofrecerías un trato. En ti hay lujuria y pasión, pero ni una brizna de bondad ni de justicia. – sentenció con seguridad y dureza el humano – Me sumo a la petición de mi compañero enano. Te agradecería que no nos perturbaras el sueño más veces, pues solo retrasa lo inevitable. – le aseguró con total convicción, aunque solo fuera porque cada vez quería creer más en la profecía por puro deseo de vengarse de los titanes.
Motivo: Historia
Tirada: 1d20
Dificultad: 17+
Resultado: 4(+6)=10 (Fracaso) [4]
Motivo: Medicina
Tirada: 1d20
Dificultad: 20+
Resultado: 2(+2)=4 (Fracaso) [2]
Motivo: Perspicacia
Tirada: 1d20
Dificultad: 13+
Resultado: 5(+2)=7 (Fracaso) [5]
No paso ninguna tirada. A los dados no les ha gustado mi ausencia :/
—No pueden decir que no he intentado ser amable— dijo la diosa, levantando los hombros en un gesto indiferente— está bien, les dejaré dormir. Por ahora. Pero cuando Mytros sea reducida a escombros, sus familias se arrastren por el fango ensangrentado y ustedes lleguen de nuevo a las tierras del inframundo, sepan que no me encontrarán tan bien predispuesta.
Lutheria se levantó de su trono y, nuevamente, extendió la mano hacia un lado. La bruma que ya habían visto volvió a aparecer, coalesciendo en la forma de aquella guadaña de cristal.
Con un aspecto amenazante y un paso lento y deliberado, la Titana se acercó al grupo, les saludó con un gesto de la mano y, con un único corte amplio, deslizó su guadaña por el cuello de todos.
Una sensación fría y asfixiante se expandió por sus cuerpos y rápidamente, la oscuridad se los tragó.
Al abrir los ojos la mañana ya estaba dando paso al mediodía, y no tardó en escucharse lo que a estas alturas ya era un mantra.
—¡Buenos días, mis bellos durmientes!— saludó Kyra, era bueno ver que tras aquel sueño aterrador, Thylea seguía siendo la misma— Ay… qué caras— susurró la poetisa para sus adentros— hoy han dormido hasta tarde, un descanso merecido, pero ya va siendo tiempo de ponerse en movimiento y comenzar la vuelta.
Los centauros ya habían levantado el grueso de su campamento, y se estaban preparando para partir. Ya solo quedaba en pie una de las yurtas, y los restos calcinados de la pira, como únicos testigos de su paso por aquí.
Al ver que estaban despiertos, Huluk se acercó al trote.
—Buenos días, guerreros— saludó—. A partir de aquí, nuestros caminos se separan y cuando nos volvamos a cruzar, quizá sea en lados opuestos del campo de batalla. Sería un honor y una pena matar o morir en lucha con ustedes, por lo que les traemos un último regalo.
Huluk ofreció entonces un pellejo de vino, ornamentado pero pequeño.
—Esta es la bendición de nuestra tribu. Unas pocas gotas de nuestra sangre añadidas a un buen vino crean una poción mágica que les dará bravura formidable. Esta es una pequeña muestra de la fuerza que puede prestar Sidón. Tras probarla verán que hay mucho por ganar sirviendo a nuestro Padre, y todo por perder oponiéndose a él con obstinación.
Todos pensaron que debatir con el centauro sería una empresa inutil por lo que aceptaron el regalo por cortesía y sin más palabras. Resultaba realmente llamativo como una y otra vez los Titanes o sus sirvientes parecían querer hacerles cambiar de bando.
Pocos minutos después, la tribu de la Lanza del Trueno se perdía de vista metiéndose en el bosque. A ustedes mismos poco más les quedaba por hacer aquí, la Forja y las minas de Mithril había sido recuperadas, pero necesitarían quién las ponga a trabajar, así que recogiendo sus propios bártulos, empezaron el lento ascenso que les sacaría de aquel valle.
Pellejo de la Tribu Lanza del Trueno
Un pellejo de cuero adornado con diseños espiralados, reminiscentes de los tatuajes de la tribu.
El líquido del pellejo alcanza para un único trago, con efectos idénticos a los de una poción de heroismo (durante una hora el objetivo ganará 10pgs temporales y estará bajo los efectos del conjuro Bendición).