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Odisea De Los Señores Del Dragón

Capitulo 2.4: Las Grandes Labores - La Necrópolis de Telamok

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22/10/2025, 02:23
Narrador

Al sentir la corona posarse sobre tu cabeza, una nueva oleada de recuerdos te invadió.

Estás parada en una plataforma circular de piedra, en la cima de un risco que cae hacia el mar. Es temprano en la mañana, y una pequeña multitud de personas te mira justo desde el extremo de la plataforma. Unos cuantos llevan el uniforme de los Señores, otros tantos van vestidos con las largas capas y túnicas de lino blancas y doradas propia de los druidas adoradores de Thylea, y otros tantos parecen simplemente civiles variopintos. Tú misma vistes la capa blanca, pero por encima del uniforme.

Inclinas la cabeza (y te agachas un poco) para permitir que el hombre pueda coronarte. Es el mediano moreno de antes, con el que discutiste en tu otro recuerdo, mismo de los frisos en la tumba sin nombre. Parece aquí más joven que en tu recuerdo del barco. 

Un humano joven, rubio, se adelanta de entre la fila de los Señores, con un andar casi majestuoso. Él también recibe una corona, y por último el mediano se pone una tercera.

Hemos llegado lejos ¿No? Pensar que la primera vez que nos vimos literalmente nos tiramos de los pelos— te susurra con complicidad el mediano, mientras el rubio se acerca. Tienes que reprimir la sonrisa.

¡Hoy atestiguamos un nuevo juramento! ¡Uno muy especial! ¡El primero en ser prestado por una Thyleana! ¡Que sea el primero de muchos!— la oleada de aplausos, para tu fortuna, murió rápido— Jasena, Arystonar…

Miras a los ojos del joven rubio, y sin más, dicen al unísono las palabras que ya puedes recitar de memoria.

No puedo poseerte, pues eres libre.
No puedo comandarte, pues eres mi igual.
Habremos de servirnos mutuamente, cualquiera sea nuestra necesidad.
Donde uno sufra, el otro llorará.
Donde uno goce, el otro reirá.

Auxiliaremos a los de nuestra sangre en el recorrido de sus destinos.
Vengaremos a los de nuestra sangre al verlos agraviados.
Soy sangre de tu sangre, soy hueso de tu hueso.
Desde hoy y hasta nuestro crepúsculo.

Sientes un fuerte calor creciendo en tu pecho unos instantes, como si tu cuerpo se acomodara a la naturaleza de la nueva sangre que acabas de aceptar. Aprovechas la euforia y la valentía para continuar con el ritual.

Respiras hondo, tomas carrera, y saltas por el acantilado. La gravedad parece tardar una eternidad en recordar que debe hacerte caer, pero cuando tironea de tí, lo hace con fuerza vertiginosa. Sientes el frío del viento y la espuma del mar en el rostro; y el corazón se te acelera al ver las rocas ascender hacia ti. Y entonces, una lomo de escamas doradas vuela por debajo tuyo y te ataja, deteniendo tu caída, y alzándote hacia el cielo.

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22/10/2025, 20:09
Keldron Forjarrunas

Su juramento tal vez había sido algo torpe, pero tomó con total solemnidad la reliquia familiar. Hincó una rodilla y mostró las palmas de las manos para que el espectro depositara en ellas el antiguo estandarte. El enano había reaccionado rápido por instinto, pero su rostro reflejaba asombro mal disimulado por el inesperado honor.

Con el objeto otra vez en posesión de un soldado con la sangre de los Mirmidones, retrocedió un paso a la vez que se levantaba para dejar que Xander siguiera con la ceremonia de investidura. Tendría que preguntar luego a Geppe sobre las propiedades mágicas del objeto, que a juzgar las palabras del espectro, como mínimo debían servir para enardecer el corazón.

El hacha o la armadura eran objetos que bien podía usar, pero todo carecía de importancia tras rescatar el objeto perdido de sus ancestros. De seguro cualquiera de ellos encontrarían la forma de darles buen uso. Su preocupación estaba en si encontraría a alguien competente para tejer de nuevo el blasón de los Mirmidones.

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26/10/2025, 21:55
Celene

Celene inclinó la cabeza en señal de respeto y gratitud, sintiendo el peso y la confianza que Xander depositaba en ella. Las coronas no eran solo símbolos; eran llaves que les permitirían moverse con autoridad, atravesar la necrópolis y superar al guardián sin conflicto, y, quizás, abrir nuevas puertas que la historia había cerrado hace demasiado tiempo.

Mientras el recuerdo de su primera coronación en Thylea asomaba en su memoria, Celene respiró hondo y se dirigió a sus compañeros, con voz firme pero cálida:

–Estamos unidos para completar esta gesta. Juntos, con cuidado y esfuerzo, lograremos derrotar a los titanes. Seremos cautos, nos haremos fuertes y solo entonces nos enfrentaremos a ellos directamente. Somos todos hermanos ahora, unidos ante la adversidad, cada vez más preparados para derrotarla.

La sala pareció asentir en silencio, mientras la luz de las antorchas jugaba sobre las armaduras y coronas, marcando el inicio de una nueva etapa para el grupo, forjada en valor, historia y esperanza.

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28/10/2025, 09:02
Bryenne

Idylla asintió a las palabras de Celene, y sintiéndose como nunca lo había hecho, liberó el aire de sus pulmones, sabiendo que aquel era, sin lugar a dudas, el momento más importante de su vida. Pero todo y esa satisfactoria sensación, algo nublaba su corazón, y consciente de ello, miró a su espalda, allí donde la piedra había caído... Kyra. Las palabras de Xander, su proposición de ser convertirlos en Señores del Dragón había acaparado la atención de todos, pero lo cierto es que la poetisa había caído allí, y quizás...

—Kyra. Quizás deberíamos.... a lo mejor ha logrado... —empezó a decir, aunque no fue capaz de concluir su frase, de repente sintiendo el peso de la pérdida. Dubitativa, volvió su mirada hacia el espectro, como si este pudiera ofrecerle algún tipo de repuesta o ayuda