Aquí voy a escribir tu historia y lo necesario hasta que te introduces en el juego, el cuál empezará como tal el día 9
La última vez que le vio en persona fue cuando cumplió 16 años.
Ese día, uno de sus educadores le despertó como todas las mañanas en Full Hands, el hogar tutelado para chavales con discapacidad, donde Jacob había vivido desde que tenía ocho años y le trasladaron desde el orfanato que casi le vio nacer.
Pero esa mañana, era especial, era su cumpleaños y en Full Hands querían celebrarlo. El hogar tutelado no era el más apacible de los entornos. Los cuarenta residentes que allí estaban presentaban trastornos del aprendizaje, pero también de la conducta. Un equipo psicológico había determinado que pese a que Jacob no presentaba problemas psiquiátricos, estaría más estimulado allí que en un centro para personas con retraso mental más profundo, y como tampoco existía otra alternativa dada su condición de orfandad, fue allí donde acabó.
Los años en el centro le habían hecho fuerte. Tuvo algún enfrentamiento con educadores negligentes y con chavales peligrosos pero también le habían curtido y hecho duro. Y pese a su simpleza, había logrado alcanzar todos los objetivos pedagógicos propuestos por lo que era muy querido por la dirección del centro.
Por eso, cuando cumplió 16 años se encontró en el desayuno con un e-book que los educadores le habían regalado para reforzar todo su esfuerzo en la lectura y el aprendizaje. Pero aquella no iba a ser la única sorpresa.
- Deja de trastear con eso, Jacob, ya tendrás tiempo de leer todos los libros que quieras, pero ya está aquí Mr. Barton. Te está esperando y hoy ha pedido que te preparemos maleta. Te vas tres días con él.
Mr. Barton era el padrino de Jacob. Así se lo había hecho saber desde que era pequeño, aunque no tenía su custodia legal y nadie sabía si tenía relación con aquella mujer que le dio en adopción. Es quien registró su nombre (no el apellido, por lo que le pusieron White, como era costumbre en el orfanato) y quien se había encargado de pagar aquella operación de mandíbula, cuando se la rompieron a los trece, o quien estaba metiendo dinero en una cuenta para pagar la universidad, si finalmente como todos confiaban, Jacob iba a poder ir a una de ellas.
Ni siquiera Jacob sabía su verdadero nombre. Mr. Barton era un hombre alto, de unos cuarenta años, elegante con sombrero y abrigos largos. Serio y a veces sombrío. En perfecta forma física, algo que él siempre quiso emular. Mr. Barton era, además, manco de la mano izquierda y llevaba una prótesis enfundada en un guante negro. Jacob se la había visto una vez. También había visto cosas raras... Como que su padrino es extremadamente rápido, no parece temer a nada y era capaz de tumbar a tres hombres en cinco segundos, como cree recordar que pasó una vez cuando, dando un paseo por la ciudad, fueron atacados. Jacob no está seguro de todo eso. La psicóloga del centro dice que confunde memorias con la idealización que tiene de esta persona tan importante en su vida. Aquello convenció a Jacob por lo que no le contó que de pequeño estaba seguro que el señor Barton le llevaba volando a los sitios.
Aunque con los años su relación se había vuelto menos cariñosa y veía a su padrino más distante aquella era la mejor de las noticias. Solo le veía 2 o 3 veces al año y últimamente ya ni siquiera eso.
Jacob se despidió de los educadores, cogió la tarta para el camino y fue a la salida donde allí le esperaba.
- ¡Padrino! - dijo loco de contento- que buen regalo de cumpleaños
- Tranquilo, hijo, que aún no sabes dónde vamos... Te llevo a hacer trekking... A las Montañas Rocosas. Ahora mismo cogemos un avión y vamos a estar todo el fin de semana en plena montaña. Así tendremos tiempo de ponernos al día.
Aquel fin de semana fue espectacular. Aunque manco, Mr. Barton era capaz de escalar y trepar y nadar en las frías aguas de los ríos con mucha más facilidad que él. Eso le frustraba pero el comentario que le hizo su padrino de que cada vez estaba más en forma física y que ya se notaba que no era un crío, le motivó durante toda la expedición.
En una de sus excursiones visitaron donde los antiguos asentamientos de los buscadores de oro. Fue allí, al anochecer, donde Jacob tuvo una conversación que se le quedó marcada para siempre
- ¿Sabes lo que es un crisol?
- No- dijo Jacob- No sé. Pero puedo preguntarlo o buscarlo en los libros- Eso es lo que había aprendido a decir para no sentirse mal cuando los demás se burlaban de que las cosas le resultaran extrañas y complicadas
- Es lo que se usaba para separar el oro de la grava. En la Biblia también hablan de que es lo que distingue a los buenos de los malos. A los que merecen la pena de los que no... ¿Ves este crisol de aquí? Está roto. ¿Te das cuenta lo que eso significa?
- No- volvió a decir Jacob, honesto, pero su padrino no parecía siquiera escucharle
- ¿Cuántas pepitas de oro habrá dejado pasar este crisol roto? ¡Necio aquel que pensó que podía saber quién valía y quién no! Tan necios como tu padre, Jacob. Ellos también usaron el crisol equivocado.
Entonces, antes de que pudiera preguntar nada más le cogió del brazo. Muy fuerte. A la altura del hombro. Le hacía daño pero no quería dar muestras de debilidad.
- Tú vales oro y por todos aquellos que juzgaron ahora estamos como estamos, la tercera génesis no podrá ser detenida así- La prótesis le apretaba el hombro y Jacob casi... la pudo ver desprender luz. Viendo, de repente lo que hacía, Mr. Barton se asustó y paró de súbito- Perdona ¿te hice daño? levántate la camiseta.
Jacob hizo lo que le pidió su padrino, tal era la confianza ciega que tenía, pero sí, estaba desconcertado. Su padrino inspeccionó el brazo, buscando alguna marca o tal vez removido por la culpa. Cuando vio que "sólo" había quemaduras y moratones, dejó de preocuparse. Se terminó la cerveza y se fue a dormir casi sin despedirse.
Después de aquello no hablaron nada más del tema. En Navidades y en los cumpleaños de los siguientes tres años su padrino le llamó y hablaron pero no había vuelto a verle. A Jacob le hubiera gustado contarle en persona que se había sacado el graduado escolar, que iba a ir a la universidad, que ya no era virgen, que le gustaba salir por las noches con algunos amigos que estaban a punto de dejar la residencia como él e irse a un piso tutelado de Full Hands.
Pero Mr. Barton siempre alegaba motivos más importantes para no acudir. Y su tono de voz parecía sincero.
Por eso hoy, cuando recibió una llamada suya desde un número oculto y no era su cumpleaños ni ninguna fiesta señalada, Jacob se sobresaltó. Se fue a hablar a una esquina del gimnasio donde entrenaba hasta tarde ahora que compaginaba la liga de King Boxing con sus estudios en la Universidad.
- Padrino ¿qué ocurre? ¿estás bien? ¿qué pasa?
- Escúchame Jacob. Solo puedo decírtelo una vez así que graba mis palabras en tu cabeza. Mañana, a las 9 de la mañana tienes que ir al 324 de Lexington Road, a las afueras. Habrá otros también. Es importante que estés, pase lo que pase, y que me esperes. No te preocupes por ningún detalle más. Tengo que colgar. Nos vemos mañana.
La voz de su entrenador le sacó de sus pensamientos. Jacob entrenó distraído aquel día. Se duchó y se fue hacia el piso donde vivía con el educador y tres compañeros. Se tumbó en la cama pensando qué ocurriría mañana y por qué le había parecido escuchar que su padrino hablaba medio ahogado por el dolor.
Hasta aquí tu historia. Si tienes alguna duda importante me la haces saber. También puedes decidir qué hace Jacob en estas horas aunque aún no estamos jugando y no podrás tener todo el campo de acción abierto, claro. Es, digamos, un turno "preparatorio":
Háblame de mis 3 compañeros por favor y del educador.
Uno de ellos es bastante mayor que tú pero su problema de autismo le imposibilita que viva solo o sea autónomo. Los otros dos son hermanos y el mayor estuvo enganchado a las drogas. Ahora trabajan y estudian como él. El pequeño va a la Universidad aunque parece que también sigue haciendo pequeños hurtos.
El educador es un tipo muy sosegado y tranquilo que hace los turnos de noche. Es obeso y suele ver series de televisión a todo volumen. Curra lo justo pero tiene buen trato con los cuatro.
No te he dado muchos detalles porque tampoco tienes demasiada libertad de acción. De ahí mi inusual ambigüedad.
Esa noche salgo a correr al típico parque que esta preparado para ello y llegar cansado a casa para dormir del tirón esa noche.
Bob: Hombre autista.
Will: Hermano mayor.
Kevin: Hermano menor.
Robert: Cuidador