Veintidós segundos fue lo que tardó en perder la conciencia aquella noche. Veintidós segundos de pura agonía cuando al tratar de escapar borracho por una puerta de emergencia una lengua de fuego le envolvió las ropas, quemando al instante su pelo, sus cejas, el vello de las muñecas... Y sólo habían transcurrido seis segundos.
Porque en los siguientes ocho derrumbado en el suelo entre las llamas, ardió su piel. Gritaba tratando de despertarse como en una pesadilla. Gritaba tratando de morirse y que aquel dolor terminara ya.
¿Cuántas jugadas de rugby se pueden hacer en 22 segundos? ¿Cuánto dura un orgasmo? ¿Cuánto tardaría su familia en olvidarle?
Veintidós eternidades quedaron grabadas en sus órganos cuando aquel infierno que mató a once chavales como él empezaron a deshacerle los músculos. Fue entonces cuando la oscuridad le envolvió. Pero ni siquiera recuerda que parara de gritar. De sentir que aquella oscuridad le seguía ardiendo por dentro.
¿Cuántas horas tardaron sus padres en llegar al hospital? ¿Cuántas horas de operaciones, de injertos, de pensar que aquel cuerpo carbonizado estaría mejor enterrado que en una sala de hospital donde su madre no paraba de llorar?
¿Cuántos segundos aguantó su hermano el mirarle allí cuando de repente los médicos decidieron que no, que no se moría?
Dave volvió a hablar aunque sólo deseaba gritar pero a los cinco días el dolor se hizo soportable. Sus padres empezaron a albergar esperanza pero nadie quería mostrarle en un espejo. Como no querían dejarle ni un minuto a solas, pese a que el negocio de su padre quedase abandonado al Dr. Kothrapi le resultó muy complicado poder acercarse a solas una noche. Aprovechó para decirle a su madre que dormitaba en el sillón de al lado que le iba a hacer unas pruebas.
- No se preocupe, señora Nichols, es solo una revisión de rutina.
- ¿Seguro? ¿¿Seguro??, Ay Doctor, aún no me creo que digan que sus pulmones funcionan de nuevo bien... Cuando le trajeron nos dijeron que le quedaban horas de vida.
- Sí, sí, tranquila, es cierto, está fuera de peligro.
- Yo le sigo viendo guapo ¿verdad, Doctor?- dijo la madre enjuagándose el llanto- Hasta creo que puedo volver a verle algo de pelo...
David escuchaba pero no respondía. Lo primero que dijo tras aquella revisión falsa de veinte minutos en la que el Doctor le quitó algunas vendas, se sentó a su lado y le trató de explicar en términos médicos lo que ocurría fue una sóla palabra.
- ¿Qué?
- ... lo que digo Dave es que tu cuerpo ha sobrevivido a una situación extrema... pero además, como en muy pocos casos ocurre, está recuperándose muy rápido. Tus pulmones, tus órganos, incluso tu piel...
- ¿Mi piel?- dijo Dave- ¡Mi padre olvidó quitar sus gafas para mirarme hace dos días! ¡Soy un puto Freddy Kruger! ¡No me hable de mi puta piel!
- Mira. Mira ahora- El espejo arrojó una imagen de su cuerpo quemado y deforme. Estaba marcado de por vida tal vez. Aquellos veintidós segundos... pero ... era verdad que parecía haber mejorado algo
- Tu piel tarda más... Pero está también regenerándose. Necesito hacerte unas pruebas. Sacarte algo de la piel de tu brazo y mandarlo al laboratorio. Necesito tu autorización.
- Mis padres... mis padres ¿qué dicen? ¿qué les han dicho?
- La dirección del hospital me ha prohibido hablar con ellos, Dave, este puede ser un caso entre mil. Necesito que firmes aquí. Sólo serán unos segundos. Mañana te dormiré y te operaré.
Unos segundos. ¿Qué sabría este médico de los segundos que dura una eternidad?
- Me da igual lo que haga. Me da igual que diga que viviré. De hecho no lo quiero. ¡No quiero vivir así, joder, no quiero vivir así!
- Buscas una solución- dijo camelador el doctor Kothrapi- Tal vez exista. Pero tienes que confiar en mí. Firma el papel. Cúbreme. Una vez vi algo parecido a esto. Un milagro. En India, donde vengo. Ahora necesito saber qué ha pasado.
Dave firmó el permiso con la misma pasión con la que se hubiera tirado escaleras abajo. Al día siguiente le volvió a bajar a la sala y le anestesió. Cuando despertó habían pasado dos días. Ciento veinte mil segundos. Sus padres estaban frente a él y seguían animándole a seguir su rehabilitación, aunque se les notaba nervioso. El doctor indio había desaparecido. Despedido del hospital. Al parecer le encontraron tratando de operarle, llevaba horas sin lograrlo y parecía haber enloquecido cuando fue sorprendido por otro médico y detenido. El hospital se había hecho cargo de pagar los cuidados paliativos en casa con una enfermera, así que al menos podrían regresar a casa.
En una semana más Dave podía andar. La enfermera que le venía a casa a atender un día dejó caer un chismorreo que escuchó en el hospital. Al parecer el doctor Kothrapi aseguraba que el bisturí apenas abría una incisión en su cuerpo, volvía a cerrarse, no importa cuán profunda era y en qué lugar de su cuerpo se la hiciera, y que así había estado, abriendo sin éxito varias veces, según él, hasta que le sorprendieron. (¿Cuántos segundos, cuántos minutos habría tratado de clavar aquel estilete en su cuerpo?)
Dave se miró al espejo (su aspecto es ahora el que luces en la foto). Se desnudó. Su cuerpo quemado aún le daba repulsión. Junto al ombligo y en varias partes de su costado pudo ver marcas de incisión de bisturí.
Veintidós segundos le habían llevado al infierno.
¿Es allí dónde seguía?
Veintidós segundos que fueron eternos ¿le habrían concedido la eternidad?
Dos meses después David recibió un mensaje. Su piel y su cuerpo aún estaban quemados. Durante unas semanas tuvo la esperanza de que aquella milagrosa recuperación le llevaría a sanarle del todo. Un psicólogo había tenido que explicarle que sus expectativas eran demasiado altas. Un neurólogo le había sugerido que tal vez se habían quemado algunas terminaciones nerviosas y eso explicaba que Dave no se hubiera roto la mano aquel día cuando se la golpeó con fuerza. Pero él sabía que había visto las estrellas, que aquello había quebrado. ¿Qué pasaba con su cuerpo?
El mensaje decía que tenía que acudir al 324 de Lexington Road en dos días, a las 9 de la mañana. En Nueva York. "Una valoración externa de su estado para otorgarle una valoración médica". Aquello le pareció extraño. ¿Por qué no en el Hospital de Seattle? ¿Quién quería hacer un peritaje de su cuerpo cuando apenas había pasado un mes de aquello? ¿Sería un mensaje cifrado del Doctor Kothrapi? ¿Querría volver a usarle de cobaya o acaso transmitirle lo que había averiguado? En dos meses apenas había salido de su casa. No quería ver a los del equipo ni volver a la universidad. Aún no estaba listo para enfrentarse a las miradas de los demás. Ahora le pedían que cruzara todo el país. Pero necesitaba respuestas. No dijo nada en casa. Cogió algo de dinero de la tienda de su padre como un vulgar ladrón. Escribió un sms a sus padres diciéndole que necesitaba estar sólo un tiempo. Cogió un avión y luego otro. A las 12 de la noche llegó a la Gran Manzana. Tenía 9 horas antes de la cita, en las afueras.
Dave Nichols deambulaba en la noche...
Ya está. Ahora si quieres tienes un turno preparatorio, es decir, que digas simplemente si haces algo antes de esa cita, donde será el comienzo de la aventura.
Dando vueltas llego a un parque que no conozco ni su nombre y me siento en un banco apartado de las zonas principales por las que pasaba la gente. Con el pasamontañas y la capucha puestas parezco un delincuente... pero mucho mejor que un monstruo. Solo hacia que darle vueltas a todo, cuando con las manos en los bolsillos noto el tacto de las llaves. Las saco y las miro detenidamente: Una de ellas es especialmente puntiaguda. Estiro el brazo y apoyo la punta de la llave sobre él. No me creo lo que voy a hacer. Casi sin fuerza por el miedo, apreto lentamente hasta que de golpe... -Hhssss ...la piel cubre la punta y empieza a manar de la herida un minúsculo torrente de sangre oscura. Qué daño. Mierda... soy un idiota... ¿por qué lo he hecho?. Mirando a todas partes para buscar algo que ponerme en la herida, como si en mitad del parque me fuera a encontrar un paquete de vendas, vuelvo a mirar la herida para vér como está. Es... estaba. Ya casi no sale sangre. Pero... ¿ha parado? No... no sale sangre. Con cara extrañada me quedo mirando muy de cerca la herida como si fuese a descubrir porqué no sangro más. La herida sigue ahi pero... no veo... es que no se ve nada...
...¡Oh! Mierda, ¡se me hace tarde! Me levanto y me voy corriendo a por un taxi.
Nada nada, al hoyo!
Ah, ya me sé un nombre para mi personaje. Se va a llamar: Güolberino. jajaja
Por cierto, muchas cosas suelo presuponerlas para no andar enviando muchos mensajes. Si algo no lo prefieres asi, dímelo.
Sí, en el turno preparatorio no pasa nada pero en el futuro tú puedes poner que te cortas con la llave pero no narrar qué pasa, porque lo mismo no es lo que tú imaginas. Por ejemplo, estás dando por hecho que tienes un factor de regeneración como el de Lobezno... y puede que te estés equivocando ;)
Uoo Uooo. Que seraaa... xD
De todas maneras es facil el parentesco. Peleon, mazadete y que "sus heridas se curan" xD.
Sinceramente, a mi me da lo mismo que sea regeneración o que le explote la cabeza y haga daño de area xDDD. No tengo preferencia por nada, y soy multiterreno... jia! xD