Partida Rol por web

Tercera Génesis

Nelkhael y el viaje de regreso

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06/03/2013, 00:05
Director

(Hace un mes, en la Tierra) La luna brillaba estriada por pequeñas ondas del movimiento eterno en la faz de la laguna, como mi propia vida estriada por los momentos infinitos de mi memoria. Y esta perfecta imperfección se reflejaba en el iris del cuenco que era mi mente, llamando al presente a nuevo el pasado.

(Hace un mes y tres días, allí) No podía mas, no lo soportaba, me había marchado porque la vida no era digna sin su compañía. Elemia, esa dulce criatura nacida del sueño mas brillante de mi existencia yacería en manos de su prometido, mientras yo yacía en el vacío de ser lo que se me pedía. La rebeldía había nacido en my joven mente con treinta y cinco veranos y en ella la locura me había llevado a atravesar las tierras de los Malac del Monte Roto. Y pronto mi vacío se había perdido ante el hambre la soledad y la impotencia. Debería haberme dado la vuelta debería haber vuelto para con mi padre, y mi dulce madre, pero algo me impulsaba. También debería haber regresado a su Orden del Conocimiento. Con sus amigos, con sus maestros, con todo ese vuelo de aprendizaje que había sido su vida como clérigo hasta que Elemia, su compañera y amiga, había deseado a otro en vez de a él. 

(Hace un mes en la Tierra) Paró de nuevo. Le costaba volar en este extraño mundo. Apenas había visto erguirse una luna en el cielo, grande y blanca y no como las tres pequeñas que cubrían la bóveda de Malac. Se posó torpemente sobre una roca, frente a la laguna. Le dolía la cabeza, le costaba respirar... Había oído que este era un efecto corriente que provocaba este mundo. A los suyos les costaba semanas, meses, adaptarse a la atmósfera de ese planeta llamado Tierra que les había convocado hacía siglos. 

(Hace un mes y tres días, allí) 

- "Nelkhael, dime por qué me esquivas?"- Los ojos del antiguo maestro Jeliel me miraban intrigados, ojos dueños de infinitos misterios demasiado abstraídos de esta tierra para comprender mi perdida. O al menos eso pensaba en aquel entonces. 

"No puedes seguir así, todos estamos preocupados por ti. Siempre fuiste un aspirante peculiar en nuestra Orden. Siempre preocupado por los demás, más que por los libros. Esto no es lo corriente aquí. Aunque me recuerdas a mí. ¿Sabes lo que me ayudó entonces? ¿verdad? Hacer ese viaje. Ese viaje a la Tierra durante doscientos años, hace ya diez veces ese tiempo.

- "Ojalá pudiera yo huir así, dejar de sentir este vacío. Sé que no estoy aplicándome en mis estudios. Tampoco quiero regresar con mis padres sin haberme investido Clérigo... Pero necesito encontrar una respuesta a mi dolor, Maestro

- "No tienes que huir, Nelkhael, y ese Portal que llevaba a la Tierra hace tiempo que se cerró, lo sabes, pero allá, el en Monte Roto, donde se encontró alguna vez el pórtico, hay tesoros que pueden hacerte entender lo que tú sufres ahora. Los humanos no son perfectos, ni mucho menos, pero si algo saben es del amor. Ve allí, te llevará un par de días de viaje, sumérgete en las pinturas que adornan el Monte Roto, las esculturas, todo lo que sacamos de allí y ahora miramos con nostalgia pero a menudo olvidando su valor. Ve y luego dime que has encontrado"

Esa misma noche Nelkhael emprendió el vuelo a lo que sería un viaje de conocimiento. No sabía lo que estaba a punto de pasar. 

(Hace un mes, en la Tierra) Elemia fue mi luna y irónicamente yo decidí ser el mar movido por ella bailando bajo el recuerdo. Pero eso decidí haber sido un reflejo de mi verdadero baile. Era tan claro aquí viendo como esta pequeña laguna hacia bailar el reflejo de la luna. Yo no seré digno de ella hasta que pueda ser feliz y encontrar mi propia paz. Algo le sobresaltó aunque no estaba seguro porque sus sentidos llevaban fallándole desde que se vio aquí arrastrado. Con dificultad distinguió en la noche unas luces. Eran antorchas  y también podía oír ruidos de bestias. Nelkhael sintió de nuevo miedo. ¿Y si no era capaz de sobrevivir? Estaba débil y solo. Tan solo... 

 

(Hace un mes y un día)  Verdaderamente el Monte Roto era un vestigio de otro mundo. Junto al portal, roto y polvoriento, se encontraban tesoros de aquel mundo, pinturas que Nel había estudiado en su Orden, junto a su idioma y su cultura. Las más modernas eran las que más le impactaban: Armas de fuego, utensilios curiosos... Pero las que le despertaban sus sentidos eran las antiguas, las que pertenecieron a la época donde vivieron los suyos, y no los siglos posteriores, donde apenas hacían ya visitas. Hoy se había detenido en los cuadros y en las imágenes de los mortales enamorados. ¡Eran capaces de crear tanta belleza aunque su conocimiento del mundo fuera tan simple y tan limitado! 

En ese momento algo ocurrió. Fue un crujido inmenso. Una luz. Lo único que Nelkhael acertó a pensar es que un terremoto había hecho que el Monte Roto se desplomara encima suyo. Pero no fue así. Fue algo mucho más espectacular... ¡El Portal se había abierto y en un segundo le aspiró hacia dentro! Nelkhael solo pudo gritar de terror antes de perder la conciencia. 

Cuando despertó... sencillamente estaba en La Tierra. Su corazón iba a mil por hora pero no sólo era la excitación de hacer el mismo viaje que hicieron otros hace siglos sin saber por qué o qué lo había activado tras tantísimo tiempo... Se encontraba mal. Todo le aturdía. Hasta volar le costaba. Vio una laguna y se dirigió a ella. 

(Hace un mes) Así es como había llegado... eso les diría al extraño que en una mano llevaba una jauría de perros y en la otra portaba una antorcha. Medía más que él. Y eso no es lo que había oído de los humanos. Pero no se tienen datos de lo que ha ocurrido en los últimos trescientos años en la Tierra. Tal vez eso era lo normal ahora. ¿Podría confiar en que, como antaño, los humanos les tratarían bien? Aquel individuo sonreía al verle. Como si le esperar. Entonces Nelkhael se percató de que otra figura estaba a su lado. Era muy pequeña y su aspecto era extraño. Un ser sin rostro y larguilucho que extendió las manos hacia él y al abrirlas Nelkhael pudo ver que tenía ojos en las palmas. Emitía un silbido como una serpiente. 

- Buen trabajo, Augur- dijo el hombre gigantesco dirigiéndose a aquel ser monstruoso- Le has encontrado. Entonces miró a Nelkhael y éste pudo sentir que no había más que rabia salvaje en su mirada. 

Nelkhael paró el descenso en seco, pero no pudo evitar caer al suelo. 

- Saludos de buena voluntad- dijo con hombre al hombre sin apartar la vista de los lobos que luchaban por saltar sobre él- Yo solo quiero... 

- ¡Cállate pajarraco!- fue lo único que dijo mientras hizo girar una honda sobre su cabeza y le lanzó una volea al cuello. Nelkhael perdió el conocimiento estrangulado. Pensó en su maestro y en Elemia. Pero sobre todo pensó que tal vez todo lo que un día admiró de los hombres fue mentira. 

(Hoy) 

No recuerda cuánto dolor habrá soportado allí metido en aquel sarcófago que aprisiona sus alas y le ahoga. Que le hace ir más allá del terror de la claustrofobia. Que no cesa nunca. Sin entender por qué no muere, de hambre, de sed, de asfixia. Pero Nelkhael ha estado cautivo sin recibir una respuesta hasta que hoy, hace una hora, hace un minuto, algo agitó el sarcófago y pudo oír por fin algo del exterior mientras este parece que cedía un poco

- Aquí no lo abráis... Hacedlo en el sótano. Con los otros

Nelkhael gritó. Está seguro de que pudieron oír su grito. Pero no sirvió para que volvieran a cerrar su prisión infernal y retornarle a la oscuridad. 

 

Notas de juego

Eso es todo por ahora. Tú no vas a tener un turno preparatorio porque no vas a empezar la historia a la vez que todos. Sólo cuando yo te indique que apareces podrás empezar a moverte. Sé que es un poco putada pero a cambio tú empiezas con algunos poderes y conocimiento de la trama importante de más. Así que disfruta de la historia como lector y poco a poco irás entendiendo todo. 

Cargando editor
06/03/2013, 07:08

Notas de juego

Me encanta lo que as echo. Me parece todo genial. XD Adelante.