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Tiempos Interesantes

EPISODIO PILOTO: En el Vacío del Espacio

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30/01/2015, 19:19
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TERCER PERIODO DE LA GUARDIA DE VIGILIA:

Cuando el soldado Ford y ese gigante levantador de pesas os sacan de la crioestasis, su informe es el mejor que podíais desear: no ha habido ningún incidente digno de mención hasta el momento, ni en su turno ni en el precedente.

Tan pronto como ellos vuelven a la hibernación y los tres os quedáis solos, el marine colonial, ese tal John Crichton, que se cree todo un guaperas, empieza a pavonearse e intentar seducir abierta y provocadoramente a Meredith Vickers, mientras ignora al hombrecillo de mediana edad, el agente Alfred Bester, como si no existiera. Sus técnicas de seducción son muy variadas y no siempre tan burdas como al principio, pero la verdad es que no parece tener mucho éxito.

Además, se diría que como respuesta sólo logra que Vickers le ningunee, volcando su atención en Bester, que por su parte continúa con su estilo comedido y sus modales impecables. Para mayor irritación del supuesto galán, parecen llevarse bastante bien, conversan largas horas aunque ninguno proporciona demasiada información sobre su propia persona… es como si quisieran averiguar cosas sin mostrar todas las cartas. Para John es algo ridículo, él no tiene el menor empacho en narrar todo lo que quieran saber sobre su persona, desde su infancia en los suburbios de la vieja Tierra, donde tenías que espabilarte para salir adelante y más te valía aprender a defenderte si esperabas sobrevivir, hasta su entrada en la marina colonial del ONUG y el más que remarcable logro de conseguir ser aceptado en la academia de pilotos. Siempre ha sido un hombre de mundo, es de los tipos que viven la vida al límite, le gusta la acción de verdad, la velocidad, el riesgo… ¿pero alguien le está escuchando?

Inasequible al desaliento, Crichton insiste en sus tentativas, con las más variadas estrategias, hasta que un mal día, un inesperado ánimo depresivo le invade y termina por rendirse por completo. Abatido, se recluye en sí mismo en un mutismo absoluto. Pero claro, es que cuando intentas evitar a dos personas y sólo sois tres, no te quedan muchas más opciones.

A partir de ese momento apenas se relacionan, si bien sus compañeros empiezan a verle algo adormilado, como medio ido algunos ratos. No es precisamente un gran ejemplo de disciplina.

Notas de juego

Agente Alfred Bester

Soldado de Primera John Crichton

Señorita Meredith Vickers

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30/01/2015, 19:19
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CUARTO PERIODO DE LA GUARDIA DE VIGILIA:

Para cuando se produce el último relevo, ese que el comandante abrió a cualquier otro voluntario pero finalmente quedó reducido a dos hombres, el parte de guardia es justo el deseado: una ausencia completa de incidentes durante los tres meses de tránsito.

Los tres miembros del turno más numeroso se retiran, aunque a los que despiertan no se les escapa que el soldado Crichton parece distante y seco hacia Bester y Vickers. Pero bueno, durante un mes en la soledad del espacio las personas pasan por muchas cosas y mientras se cumpla el deber asignado, los temas personales son eso: asunto suyo.

La convivencia entre los dos veteranos militares acaba resultando sorprendentemente agradable. Ambos tienen una amplia experiencia vital en un contexto marcial, aunque el de más edad haya vivido ese mundo desde el mando de un Crucero Estelar y el otro siempre en primera línea de frente, por más que sea dentro de un exoesqueleto de combate.

Adama aprende datos acerca de la operatividad de esas bestias de la guerra que van conectadas directamente al sistema nervioso de su piloto, mediante un implante cibernético. Nunca había trabajado con uno de esos terrores tecnológicos a bordo, pero si pueden servir para salvar la vida de sus hombres en operaciones delicadas, bienvenido sea…

Quaritch por su parte tiene ocasión de comprobar que William Adama no es un oficial al uso, para empezar resulta inusualmente accesible… y no sólo por haberse visto condicionado por esa soledad de una guardia que, por supuesto, podía haber escogido no hacer. Pero Adama parece estar hecho de una pasta distinta, de esos que no piden a sus subordinados nada que no estén dispuestos a hacer por sí mismos, al menos en cuanto a sacrificio representa.

Comparten la botella de vino prometida, anécdotas e historias, datos técnicos y un buen número de horas al tablero de holo-ajedrez, así como a diferentes juegos de táctica y estrategia en los que Adama se impone la mayor parte de las veces. Pero no siempre…

Y para cuando transcurre el mes de esta arcaica “guardia de vigilia” despiertan al resto de tripulantes conociéndose mucho mejor, aunque Will sigue teniendo claro que donde a él le impulsa la lealtad a unos ideales, a un concepto del deber… la disciplinada obediencia de Miles Quaritch es siempre para quién le contrata. A este hombre sólo le mueve un escéptico pragmatismo.

Notas de juego

Comandante William Adama

Cabo Mayor Miles Quaritch

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30/01/2015, 19:19
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Cuando toda la tripulación es sometida a hibernación, la nave realiza el vuelo de tránsito a una aceleración continua hasta la mitad del trayecto hacia el punto que ocupará Júpiter, según los cálculos de su órbita, dentro de cuatro meses. Una vez en este punto intermedio, los sistemas automatizados hacen que vire sobre sí misma y vuelva a encender su motor nuclear de fusión para ir decelerando progresivamente, de modo que para cuando alcance el destino su velocidad ya sea mínima.

Son 122 días de tránsito que pasan como un instante para la mayoría de los miembros de la tripulación, en un sueño criogénico que sólo se interrumpe al final de todo, unas doce horas antes de completar el viaje interplanetario.

Notas de juego

Muchos proyectos de vuelo espacial (con las primeras sondas exploradoras de finales del siglo XX y de todo el XXI) se habían realizado mediante órbitas en espiral en torno al sol, que permitían aprovechar las fuerzas gravitacionales para alcanzar una mayor aceleración, pero eso quedó atrás con el desarrollo de los nuevos motores nucleares de fusión de pulsos, que permitían acortar mucho el trayecto trazando la trayectoria más directa, en linea recta... aunque por supuesto no se viaja al punto que ocupa nuestro destino en el momento de partir, sino al que ocupará según su órbita en el tiempo en que esperamos llegar. Como es de imaginar, estos cálculos son extremadamente complejos y se realizan de forma muy meticulosa, pues cualquier error nos dejaría perdidos en la inmensidad del espacio y a cientos de miles de Km del destino...

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31/01/2015, 08:29
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Cuando poco a poco vais despertando, arrancados de la crioestasis por fármacos que reactivan vuestras funciones vitales hasta restituirlas a niveles normales... descubrís que el AURORA, vuestra nave, os ha conducido muy lejos. Nada menos que ante Júpiter, el quinto planeta del Sistema Solar, un descomunal gigante gaseoso que es el segundo cuerpo celeste del sistema, detrás del propio sol. Es tan desmesuradamente grande que tiene por sí solo dos veces y media la masa de todos los demás planetas juntos, tres veces más que Saturno, el tercero en orden de tamaños... y más de trescientas veces la Tierra.

Sin embargo vuestro destino no era exactamente el gigante gaseoso, compuesto de hidrógeno y helio pero sin una superficie interior definida, sino una de sus lunas. Y no una de las grandes, como Europa, Ío, Ganímedes o Calisto... por lo visto os dirigís hacia un miserable pedazo de roca espacial de órbita excéntrica llamado Himalia.

Los motores de fusión de pulsos se han detenido por completo al llegar a destino después del largo tránsito, por lo que volvéis a impulsaros con los propulsores de combustión de hidrógeno, como hacen las lanzaderas. Y eso implica que ha desaparecido la gravedad artificial, volvéis a flotar en condiciones de ingravidez... cuando las pantallas de la nave muestran el que parece ser vuestro destino final, una extraña estación orbital que los monitores identifican por el código que transmite como la Penitenciaría Orbital de Alta Seguridad de Himalia.

¿Pero se puede saber qué habéis venido a hacer aquí, en el culo del Sistema Solar?

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31/01/2015, 08:52
Cronoregistro

Tan pronto como la operatividad de la nave vuelve a ser completa, se prepara una de las lanzaderas Tintorera para hacer una visita a esa remota estación orbital. La megafonía de la nave reclama a John Crichton como piloto y parece que en esta ocasión no sólo van a viajar el tal Smith y su secretaria personal, sino que además los acompañarán el brigada Steve Rogers... y el propio comandante Adama.

Debe haber algo importante que tratar allí donde van... pero la información no está siendo compartida, así que los demás os veis obligados a esperar en la nave a su regreso.
 

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31/01/2015, 13:11
Cronoregistro

Al cabo de unas horas, la lanzadera auxiliar regresa al AURORA para acoplarse al exterior del casco. Y como en otras ocasiones, de su interior descienten más pasajeros de los que habían embarcado inicialmente.

Un nuevo recluta de esta peculiar misión pone por primera vez los pies en la nave, aunque sea en un sentido figurado estando en condiciones de ingravidez. Pero en esta ocasión no se trata de un miembro más de la tripulación. Se hace evidente que es un prisionero que viene esposado con unos grilletes magnéticos y custodiado de cerca por el Brigada Rogers y el soldado Crichton.

Su aspecto es tranquilo, calmado... se desplaza con lentitud, como si tuviera todo el tiempo del mundo. Y entretanto no deja de observar atentamente su entorno, tomando nota mental de cuanto le rodea. Cualquier detalle, cualquier posible debilidad del sistema o fallo de la seguridad...

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31/01/2015, 17:08
Riddick "el Chacal"

El alcaide de la Penitenciaría Orbital me deja puesta mi joyeria habitual, los grilletes magnéticos. Una pena, hubiera sido mucho mas divertido para todos sin ellas. Los guardias, aún con odio en sus gestos y lenguaje corporal, se han comportado. Poco más pueden hacer, se les había dado una orden y como buenos perros la cumplen. La verdad es que no puedo quejarme, a excepcion de la firma de ese ultimo papel, por lo demas he conseguido lo que queria: salir de ese maldito agujero.

Una vez en la lanzadera, no puedo mas que mirar el lugar sin perder la sonrisa hasta dejar mis ojos puestos en el soldadito. Ninguno sabia que hacer conmigo, pero este último queria meterme otra vez en hielo. Ha sido la hiena la que ha negado esa posibilidad y al final acabaremos en el hangar, debe ser algun tipo de broma pero no me preocupa demasiado. Aspiro con fuerza, dejo que el aire entre en mis fosas nasales trayendo ese olor tan embriagador y refrescante. Un olor que emana de mis acompañantes y me encanta, su miedo... me tienen miedo, y eso es algo que no puedo dejar de disfrutar.

Dejo que mis ojos se posen en el soldadito, le miro detenidamente durante un buen rato sin decir palabra, sin hacer gesto alguno. Su musculatura, su pose durante la negociacion, indican que es bueno, muy bueno... pero como todo soldado tiene un problema. Reglas, muchas reglas y ética... y pienso aprovecharme de ello llegado el momento. La señal de la lanzadera indica que hemos atracado, así que me preparo para el paso a la nave. Entramos en una estancia con ingravidez y no puedo mas que sonreir, me gusta la sensación, hacia mucho que no la sentñia... aun en este estado los dos buenos soldaditos se ponen cerca mio, uno a cada lado, como mandan las normas.

Me fijo en la sala, en el lugar, en los sistemas de seguridad y los cierres de las compuertas, en las señales que emiten cada uno de ellos y que dan pequeños detalles casi imperceptibles de su manera de pensar o su forma de moverse. Nos ponemos en movimiento otra vez, hago cada metro con tranquilidad, con paciencia, no tengo prisa ninguna... hace mucho que no tenia tiempo para apreciar un paseo como toca, además cuanto más dure este paseo mas tiempo tendré para estudiar a mis nuevos perros guardianes.

Notas de juego

Todo aquel que se acerque al pasillo de acceso a las lanzaderas, en la cubierta principal del AURORA, podrá ver cómo llega el preso que han ido a recoger a esa remota penitenciaría orbital. Y más de uno lo reconoce: es el Chacal, el terrorista responsable del atentado a la Estación Minera de Mercurio de hace unos cinco años...

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31/01/2015, 21:33
Cabo Mayor Miles Quaritch

Miles le sigue con la mirada, sin poder evitar que sus ojos rebosaran de cierta ¿satisfacción? Lo cierto es que estaba deseando que intentara algo desde el mismo momento en que puso el primer pie a bordo. 

Estaba seguro de que ese hombre traería problemas, o quizá se consolaba con que así fuera, lo cierto es que necesitaba un poco de acción, uno de esos subidones de adrenalina que te hacen sentir vivo.

- Bienvenido a bordo... - dijo a media voz, quizá sin que le llegaran a escuchar o terminar de entender si no estaban atentos en ese momento, cuando el preso pasó a su lado.

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01/02/2015, 10:50
Comandante Adama

Moviéndose en ingravidez con esa pericia adquirida que sólo confiere el llevar media vida en el espacio, avanza tras el grupo el comandante Adama. Aunque quién le conoce detecta en él cierta lentitud, como si por algún motivo se sintiese muy fatigado. Con todo, no le cuesta adelantarse a Smith y su rubia asistente personal, que flotan tras él con esa torpeza tan lógica en personal civil. Y el comandante empieza enseguida a dar instrucciones:

- Conduzcan al prisionero a bodega de proa, donde permanecerá bajo custodia permanente de tres guardias – ordena con cierta desgana – Formaremos tres turnos y aparte de la dotación de marines, entrarán en la rueda el Sargento Pentecost, el Brigada Rogers y el Cabo Mayor Quaritch, uno por cada grupo.

Tres turnos de tres hombres. Vigilancia permanente. Parece que quieren tenerle bien controlado mientras permanezca a bordo, eso está claro…

- Además, quiero que por ahora permanezca siempre esposado – añade – Por el momento, activaremos esos grilletes magnéticos para dejarlo anclado al casco de la nave, más adelante ya dispondremos algo más civilizado – entonces dedica una mirada cansada a la doctora Roslin, que había sido convocada por una llamada previa, y le comunica – Tan pronto como sea posible, quiero que se prepare el quirófano de la nave para implantar al reo un módulo localizador REOBOX que ha traído consigo Mr. Smith.

Pues sí que venía preparado el hombre de la Weyland-Yutani. Se trata de un sistema de vigilancia de presos con un localizador interno programable y un administrador de sedantes… o con un detonador remoto. Es decir, que en algún momento futuro incluso se plantean darle al reo un cierto grado de autonomía…