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Tras el diente de Dragón

Escena II: Nieve en Irlanda

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21/10/2012, 00:48
Adrien

Adrien muestra un valor inusitado en su comentario pero empieza a sentirse cómodo hablando con este hombre.

Dos mujeres contra ti, mal asunto - comenta con un tono de ironía en la voz como si supiera de lo que habla. Tal vez deberías meditar la posibilidad de colaborar con nosotros, ¿No crees?
Algo que no entiendo, ¿Acabaron con todos los dragones? ¿TODOS? ¿Y no hay forma de recuperar ese equilibrio perdido?

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22/10/2012, 01:17
Harald Sigurdrson
Sólo para el director

Vencido y desorientado, el lobo mostró los dientes amenazando a quienes hablaban, allá donde estuviesen. Luego regresó renqueando al lugar donde el vikingo había abandonado su forma humana. Sus pertenencias continuaban allí. Al fin y al cabo consistían sobre todo en objetos de hierro, y todos saben que los alfar detestan el hierro.

Se tumbó sobre la hojarasca y sintió cómo su pelaje se desprendía a mechones. Su piel latió y sus tendones se hicieron más elásticos mientras los músculos se relajaban, sufriendo esporádicas punzadas. Volver a la apariencia humana era agradable siempre, como llenar los pulmones tras contener largo tiempo la respiración. Cuando sus zarpas recobraron los dedos, Harald besó el Cinturón de Fenris con reverencia.

La espalda dolía, y también la pierna. El oso había estado a punto de romperle un hueso. Penosamente se vistió, reprimiendo un gruñido al cargarse el petate. Sintió la sangre correr por el costado y susurró una imprecación. Después, ignorándola, se dirigió al claro donde halló a sus compañeros discutiendo con el godi.

Sin dar explicaciones, fue a situarse entre ellos.

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22/10/2012, 15:40
Tuann Oig

Tuann, ahora feliz por el elogio del mago, escuchaba atentamente a sus compañeros intentando no perderse detalle de nada.

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22/10/2012, 20:06
Bennen

- Yo solo era un adolescente, yo no sabía.... yo no sabia lo que ocurría allí- Entre sollozos se logró entender lo que dijo. -Yo se donde está el ultimo, el que sigue con vida y por eso estoy aquí.- Las lagrimas recorrían su arrugado y sucio rostro.- Escapé de allí gracias a los druidas que aun continuaban con vida- con la cabeza cabizbaja, parecía tranquilizarse aunque aveces cogía aire como si este le faltara- Y por eso seguí a tu hermano en sus últimos minutos. Su olor me recordaba a ellos, su olor era mi infancia, era mi educación, era todo lo que había querido- Se levantó como si por el no pasaran los años y se abalanzó sobre Nenufar. La agarró y clavó su mirada sobre ella dejando a la vista sus blanquecinos ojos. En ellos solo se podía ver un inmenso vacío. Y él estaba allí cuando me volvieron arrebatar todo esto ¡¡¡Creeme, por favor, creeme... Creeme... Creeme!!!- Volvió a caer al suelo y retornó sus sollozos.

Desesperado, como si hubiera recordado algo, comenzó a palpar su vestimenta. Sacó su petaca, su compañera mas fiel, y la miró como si la pudiera ver. La contemplaba con tal deseó que cualquiera creería que había recuperado el sentido perdido. Alzó la bebida espirituosa y la dejo caer en su gaznate pero no cayó nada. Cansado de todo la dejó caer y siguió lamentandose

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22/10/2012, 20:30
Mornath

Mornath sonrió con amargura, extrañado ante las palabras de Bennen, y se limpió algún resto de sangre que aún brillaba en la comisura de sus labios.

- ¿Dejasteis uno? ¡¡¡Insensatos!!! Malditos seáis, ¿Tienes idea de lo que habéis hecho? ¿Imaginas lo que puede hacer el dragón cuando despierte y se encuentre solo en el mundo?

Insensatos, malditos, malditos por siempre. Y yo soy quien lleva la condena... Rompisteis el orden de las cosas y ni eso lo hicisteis bien. El equilibrio no puede restablecerse, pero si aquellos que ahora ostentan el poder desaparecen, volverá a distribuirse y quizá llegue a manos más bondadosas.

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22/10/2012, 21:00
Sheogorath ex Jerbiton

-Equilibrio, puf, equilibrio -se quejó Sheogorath, extrañamente callado durante la charla. Su rostro mostraba desdén-. Yo te enseñaré lo que es el equilibrio -dicho lo cual, se irguió sobre una sola pierna. Estirando los brazos, intentó manterse en pie antes de caer al suelo. Lo que para otro hubiera sido humillante -caer sobre su trasero-, para él no fue más que motivo de risas-. Bueno, eso NO es equilibrio. Dragones o no, debemos hacer que las Casas se eleven sobre una pierna, o la guerra nunca acabará.

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23/10/2012, 18:36
Adrien

Todos locos. En menudo grupo me he involucrado... - pensaba adrien mientras se apoyaba en un árbol y cerraba los ojos momentáneamente mientras recordaba a su querida Giselle. Sus caricias, sus palabras, sus ojos... Por ella, por mi amor conseguiré ese dichoso diente de dragón.

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23/10/2012, 21:26
Nenúfar

Los blanquecinos ojos del anciano ciego penetraron en Nenúfar como si un gélido aire le recorriera el cuerpo.  Tratando de soltarse de él, se echó hacia atrás. Pero al contemplar aquel pobre hombre, desesperado, buscando refugio en el alcohol, empatizó la soledad que el anciano sentía. – Te creo – ¿Acaso fue por esa razón por la que mataron a Gwalch? ¿Lo mataron para que el no pudiera matar al dragón? Pensó Nenúfar.
-¿Que pueden querer de nosotros Handalaia y Lasiam?- preguntó la joven. Ambas mujeres habían acudido a ellos. Handalaia a las puertas de la posada buscó ayuda de Nenúfar. Y  Lasiam quería conseguir su confianza en las puertas del pueblo.

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24/10/2012, 01:00
Tuann Oig

El niño escuchó la revelación de que aún quedaba un dragón vivo con una mezcla de esperanza y miedo.
Esperanza porque por fin iba a vivir una aventura como las historias que escuchaba antes de dormir, aquellas en las que un valiente príncipe decide arriesgarlo todo no solo por salvar a la damisela en peligro sino por la búsqueda de esa aventura y allí al final del relato esta el castillo, el dragón y la princesa. Cuantas veces Tuann había fingido ser el príncipe, saltando sobre su cama con una vieja escoba por corcel y la espada de madera desenvainada.
Y por otra parte miedo, porque al fin y al cabo él era un aprendiz de hechicero con un maestro que se encontraba mas tiempo en un mundo desconocido que a su lado, y por si fuera poco con dos zanahorias, un aspirante a pirata y un gigante lobo como acompañantes, pero es que ademas el guía era un viejo ciego que olía como la cantina después de un día de fiesta, que por mucho que la pobre mesonera lo limpiase seguía oliendo a rallos.
Unas palabras, casi un susurro surgió de los labios del niño, mostrando su determinación:

-Vamos a matar al dragón-

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26/10/2012, 21:55
Mornath

Mornath se encogió de hombros mirando a Nenúfar, y acarició al armiño, pensativo. La guerra, su guerra, nunca acabaría. En sus ojos no había esperanza.

- ¿De vosotros? ¿Estás segura? - Mornath pareció titubear - ¿Qué estáis buscando vosotros?

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28/10/2012, 19:19
Adrien

El joven adrien se pone en pie y se sitúa delante de mornath mientras muestra un pañuelo de su amada, un regalo que le hizo marcándole como su caballero y candidato. Pese al tiempo transcurrido aún conserva el olor de su amada.

Un hombre que reina sobre otros hombres, el padre de mi amada, al que llaman el barón Philiph desea un diente de dragón. Si lo consigo obtendré su mano y se escribirán canciones sobre nuestra gesta.
Dime, mornath, ¿Podrás ayudarnos a que gane el amor?
- le dice Adrien mirándole a los ojos con una petición de ayuda sincera y directa.

Notas de juego

Adrien realmente cree que es un héroe en una gesta épica como relatan las canciones populares.

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30/10/2012, 20:43
Director

- Y por supuesto, mundano, no te habrás preguntado para qué quiere es tal Philiph un diente de dragón - respondió Mornath - Aunque quizá deberías habértelo preguntado antes de meterte en todo este lío. ¡En fin! Si estás tan enamorado como dices quizá tengas una oportunidad contra el dragón. Había un encantamiento ... - dijo, rascándose el mentón y tratando de hacer memoria - para que por un rato deje escupir fuego. Con plumas de los hijos de Lir y lágrimas de bruja. Y una espada, que el bueno de Brendan dejó a cargo de los condes de Rosse. Pero no sé dónde puedes encontrar al dragón, aunque quizá ese imbécil que os acompaña lo sepa.

A medida que Mornath habla, el armiño ha estado lamiendo su sangre. Allí donde el animal limpiaba la herida, ésta desaparecía, exactamente igual que hizo con Adrien en la posada. Cuando Mornath termina de hablar, no queda en él ni rastro de la batalla.

- Hay una cosa más - dijo, levantándose de un salto - Lasiam tiene un libro. No sé cómo funciona pero es mucho más vulnerable cuando no lo tiene en las manos. Si la encontráis tratad de destruirlo.

Y se desvanece ante vuestros ojos.

"Cuidate esa herida, nórdico..."

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A medida que el camino desde Wexford a Derrawaragh se ensancha, hay más actividad. El grupo se cruza con varios nórdicos que, bien solitarios bien en parejas, sonríen a Harald y les dejan pasar. El camino es más cómodo y los compañeros viajan a buen ritmo, ligeros, como si se hubieran quitado un gran peso de encima. No es difícil encontrar comerciantes ambulantes y otros viajeros con los que compartir un conejo o una perdiz, que Rhiannon captura sin problemas usando el carcaj de Nenúfar.

La herida de Harald por suerte no se ha infectado. Lejos de estar cicatrizada, mejora día a día.

Durante las noches sin embargo algo cambia. Son extremadamente oscuras y concurridas: el grupo se siente con frecuencia observado; un destello por el rabillo del ojo que desaparece al prestar más atención, quizá un susurro o unas pisadas rápidas. Otros quizá hubieran echado la culpa a una exaltada imaginación; pero no ellos. Ellos han visto demasiado; ellos saben que la Corte Oscura, y quizá Handalaia con ellos, sigue sus pasos.

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Cae la tarde al llegar a Derravargh. ¡Hermosa visión! Una bandada de cisnes blancos, inmaculados, lo cruza volando de lado a lado en busca de un refugio en el que pasar la noche. Sus aguas son azules y cristalinas, en las que destellan peces plateados. Las briznas de hierba se mueven lentamente con la brisa, y toda pisada o ruido queda amortiguado. El aire huele a limpio, y el sol, por primera vez en días, se digna a calentar tímidamente la tarde.

En la orilla del lago hay una aldea, un poco más grande quizá que Wexford, y sin duda bastante más próspera. Protegida con una pequeña empalizada de madera, se acierta a ver chimeneas encendidas y algunas ovejas. El repique de una campana lejana anuncia la hora de vísperas. Las puertas de la empalizada se cierran por la noche.

FIN DE LA ESCENA II

Notas de juego

Os dejo dos semanas para que pongáis cosas en común y meditéis un poco. Después empezaré la tercera escena; espero que sea la última. (Si no se hace muy largo)

Podéis ir al lago directamente, a la aldea o pasar la noche al raso. Decididlo en el hilo de comentarios, y con eso empezamos el siguiente turno.

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30/10/2012, 21:29
Director

Notas de juego

Información adicional: Todos los nórdicos que os encontráis por el camino están ilusionados con ir a la guerra... en Cornualles.

"Cierto barón loco se ha puesto de parte de Harold. ¡Quien lo iba a decir! Un sajón con un normando. Dicen que ha vendido a su hermosa hija a un pescador... Seguro que tiene muchos tesoros fáciles que saquear. Y si la chica es tan guapa como dicen, ¡espero que también tenga más hijas!!"