Partida Rol por web

El Condado de la Flor de Piedra

24. Lady Marion y la Dama Ariadna

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12/07/2011, 11:50
Director

28 de mayo de 1999 - 12:31

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12/07/2011, 15:31
Dama Ariadna

Ariadna se encontraba en la biblioteca recorriendo estanterías en busca de un ejemplar en concreto con el que no conseguía dar. No había a la vista ningún plebeyo encargado que pudiera orientarla, lo que le pareció una falta considerable, así que estaba buscando el orden lógico por el que debían estar ordenados los libros para buscar el título o el autor.

Cuando comenzaba a desesperar vio de refilón a Lady Marion que pasaba por el pasillo y decidió abordarla con la esperanza de que pudiera ayudarla.

-Disculpad que os interrumpa, Lady Marion. –interrumpió mientras se acercaba-. ¿Podría robaros unos minutos de vuestro tiempo? Estoy tratando de encontrar un libro pero me encuentro francamente perdida en esta biblioteca.

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12/07/2011, 16:13
Lady Marion

Se detuvo al escuchar que la llamaban. No había hablado apenas con la Dama Ariadna desde el día de su llegada a la corte, en los jardines, y por eso se sintió un poco sorprendida de verla fuera de la sala donde se reunía la corte. No era nada sorprendente, en realidad, pues la joven dama vivía en el castillo.

-Desde luego -cruzó la puerta de la biblioteca y miró alrededor-. ¿En qué puedo ayudaros? ¿Qué estáis buscando?

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12/07/2011, 17:41
Dama Ariadna

-Gracias. Estoy buscando una obra de Christopher Marlowe, Tamburlaine. Es una obra de teatro bastante conocida a sí que no veo razón por la que no pudiera encontrase aquí. Pero no me aclaro con la organización -explicó con cortesía y amabilidad. Hizo una pausa para señalar la zona donde había estado buscando. Mientras la guiaba continuó-. La gente tiene muchos asuntos que atender en el feudo y en su vida mortal, a sí que a veces puede ser algo tedioso estar aquí, y ya conozco todos los jardines y alrededores del feudo.

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12/07/2011, 18:35
Lady Marion

Buscó algún criado con la mirada, pero no había nadie. De otro modo Ariadna hubiera recurrido a él.

-Vaya, debe ser muy emocionante vuestra corte, si las sesiones de corte os parecen tediosas -comentó con una sonrisa divertida-. Aunque es cierto que no todos los días se desenvainan espadas. Veamos, ¿habéis mirado en el archivo? Me imagino que haya alguna clase de archivo con los libros de la biblioteca -sugirió.

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13/07/2011, 11:19
Dama Ariadna

-Tenéis razón, no había pensado en eso -respondió volviéndose hacia el lugar donde debía haber alguien atendiendo.

No le hacía gracia andar rebuscando entre papeles ajenos, pero estaba cansada de esperar. Mientras lo hacía siguió conversando con Lady Marion.

-He presenciado alguna que otra con reacciones inesperadas, pero jamás pensé que echaría tanto de menos mi espada. Aunque yo me refería al resto del tiempo en que la corte no se reúne en ese tipo de eventos. Por cierto, os debo una disculpa. El día que nos presentaron me encontraba un poco indispuesta por el cansancio del viaje y temo no haber sido todo lo cordial que debiera. Además, posteriormente no he vuelto a tener ocasión de hablar con vos. Lo lamento.

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13/07/2011, 15:12
Lady Marion

-A todos nos impactó Sir Bastien, pero lo que yo encontré verdaderamente sorprendente fue ver a la Canciller defendiendo con tanta pasión el código Luminoso. Eso sí que jamás me lo hubiera imaginado.

Se inclinó sobre los papeles para ayudarla a buscar el nombre del libro.

-No me debéis ninguna disculpa. Habréis estado ocupada haciéndoos a la corte. ¿Qué os parece hasta ahora, por cierto?

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13/07/2011, 19:52
Dama Ariadna

Ariadna se tomo unos segundos para meditarlo.
-Curiosa. Sí, creo que la definiría como curiosa, tanto por la cantidad de cotilleos que se pueden escuchar por los pasillo como por los extraños sucesos que ocurre. En ella. Si fuese Eiluned me sentiría totalmente complacida-comentó de buena gana-. ¡Ah! Aquí está. Ya decía yo que no lo estaba buscando como debía. ¿Y vos qué opináis del lugar en el que vivís?
Mientras, tomó rumbo hacia la estantería donde debía estar el libro que buscaba.

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18/07/2011, 12:23
Lady Marion

-Es una corte un tanto caótica. Han ocurrido muchas desgracias, como imagino que sabéis. Los asesinatos de Lady Mariona y Lord Gilhem, el atentado contra la Condesa... es un sitio interesante, si sólo eres un espectador -comentó, también de buena gana.

Lady Marion apoyó la mano en una estantería y pareció dudar mientras Ariadna rebuscaba entre los libros.

-Dama Ariadna... ahora que estamos hablando en términos cordiales, hay algo que me gustaría preguntaros. No quisiera que os ofendierais. Siempre he sentido curiosidad, pero nunca me he atrevido a preguntar, porque estoy segura de que pocos estarían dispuestos a responderme. Vuestra Casa es capaz de discernir entre la verdad y la mentira, un gran don, pero, ¿cómo es? ¿Qué es la mentira, cómo la descubrís? ¿Es algo en el tono de voz? ¿Un zumbido en los oídos, un vuelco en el corazón?

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18/07/2011, 21:17
Dama Ariadna

Ariadna se quedó pensativa. No sabía exactamente por qué, ni tampoco cómo describirlo. Era una mezcla de todo lo que había dicho, o algo así.

-No me ofendéis en absoluto, tranquila. Hum... Es una pregunta bastante compleja, he de admitir. Evidentemente la mentira, a mi forma de entender, es una alteración de la realidad de forma consciente. Puede ser por beneficio propio o no, pero el Don actúa indistintamente a los intereses. Y respecto a la forma de sentirlo, ahí ya me pierde un poco más el juicio. Es... como ser consciente de repente de la realidad que te rodea, como si abrieses los ojos al fin en medio de la oscuridad. ¿Un pálpito en el corazón, un hormigueo en el estómago? Quizás una mezcla de todo ello, o una sensación diferente cada vez. En cualquier caso lo sabes de la misma forma en que sabes cuál es tu verdadero nombre.

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24/07/2011, 12:36
Lady Marion

Asintió, dándole a entender que lo entendía. En la medida en que podía entenderlo alguien que no iba a sentir todo aquello. En los ojos de Lady Marion brilló una mirada extraña, casi de lástima.

-Gracias. Pero si me permitís, Dama Ariadna, si cualquier alteración consciente de la realidad fuese una mentira no daríais abasto. Estáis aquí para aprender, así que dejad que os diga algo: se puede engañar sin mentir, y muchos miembros de vuestra Casa son confiados en ese aspecto. Alguien importante dijo una vez que una verdad referida con mala fe es verdad que todas las mentiras. Tened cuidado con las verdades que os cuentan, Dama Ariadna.

Vio, a la izquierda de la Dama Ariadna, parte de una palabra que le pareció que formaba parte del título de la obra que buscaba. Así era; estiró la mano para sacarlo de entre dos pesados volúmenes y se lo dio a la Gwydion.

-Aquí tenéis. Ha sido un placer seros de ayuda, Dama Ariadna. Os dejo con vuestra lectura -dijo, afable, y dejó a Ariadna a solas.