Partida Rol por web

Fábulas de peluches 1 - La cama de niña mayor.

1. La cama nueva

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28/01/2026, 12:52
Narrador

Ante la implacable Teodora, el cangrejito no pudo sino esconderse dentro de su casa-cabeza más aún. Temblaba tanto que se le cayó un tornillo de la parte trasera de su cuerpo.

 —No sabe más. — sollozó con un llanto modulado por el altavoz estropeado, pero después siguió hablando atropelladamente — Peluches de Crépitus obligar robar cosas que nosotros llevar a Juguetero o a mercado de Mugreburgo en tren que hacer bump-bump-claclaclá. Obligar a este a hacerlo o golpear y arrancar casa y patas si no, y Juguetero hacer otros con casa y patas. ¡Todos hacen así! Es ley... — concluyó débilmente entre sollozos.

Orejotas sacó sus chinchetas y ancló a la alfombra el hilo que sostenía Lumpy, que sujetaba el hilo y tiraba con todas sus fuerzas. Pero de pronto, el hilo le dio un tirón tan increíblemente fuerte que tanto la chincheta como Lumpy salieron volando directos al vórtice sin que nadie pudiera hacer nada.

Sin dejar de aullar, el elefante cayó de cabeza al remolino, que ya era del diámetro de su panza, y empezó a girar sobre sí mismo frenéticamente como si fuera una peonza enloquecida, con sus patitas sobresaliendo y sacudiéndose sin control, hasta que... "¡pop!", Lumpy desapareció.

Después de tragárselo, el vórtice se hizo más pequeño. No tardaría en desaparecer

 —¡Lumpy! ¡Noooo!  — gritó el Señor Parches, a quien el elefantito había derribado sin querer durante el vuelo, alzando un dramático puño blandito al cielo.

- Tiradas (2)
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29/01/2026, 22:28
Orejita

 - ¡Ay, no! -exclamó Orejotas desde el suelo.

La peluche había caído de culo cuando el tirón del portal arrastró a Lumpy, dejándola a ella sentada con una de las chinchetas en la mano. Se levantó de un brinco y sacudió un poco desde los hombros al Señor Parches, alzando la voz un poco histérica.

 - ¡Señor Parches, Señor Parches, qué hacemos! ¡La Niña necesita protección! ¡Pero la Niña está aquí, no allí! -señaló al interior del portal y continuó sacudiendo (sin brusquedad) al anciano calcetín.

Las orejas estaban retorcidas como si un trapo se estuviera escurriendo. Estaba preocupada pero no podían dejar a la Niña sola, ¿y si volvían a salir más cangrejos? ¿Quién la iba a proteger?

 - ¡Tú! -de un salto se colocó delante del cangrejo, entre él y el abrebotellas, agachándose para hablarle- ¿Sabes cómo abrir portales? ¿Va a volver a abrirse alguno esta noche? Vamos, vamos, no te vamos a hacer daño, ya has sido sincero. 

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30/01/2026, 18:21
Teodora

Lumpy no había sido de gran ayuda hasta el momento. No era más que un peluche cobarde, torpe y llorón. La Senda quiso quitarlo del medio, a través de aquel vórtice dimensional que sin duda llegaba a ese lugar oscuro y siniestro llamado Mugreburgo. Teodora esperaba que tuviera suerte, pero no le seguiría. Debía proteger a la Niña.

- ¡O igual si! - Gritó la osita alzando de nuevo su abrbotellas y meneándolo por encima de su cabeza, tratando de seguir intimidando a aquel cangrejo juguetil.

No obstante, en aquella ocasión no pareció demasiado convincente, pues tras menear dos veces el brebotellas por encima de la cabeza, golpeó contra ella misma y sus ojos de botón, se abrieron de par en par, si es que eso era posible.

¡Ouch! - Se quejó. Esperaba que las palabras de Orejotas fueran suficientes para sonsacar la información que necesitaban.

- Tiradas (1)
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31/01/2026, 12:25
Narrador

El Señor Parches fue sacudido por Orejotas como el muñeco de trapo que era. Cuando ésta lo soltó para saltar a frente al canrejo, el hombre calcetinoide o calcetín humanoide cayó de rodillas con el gorrito torcido.

¡Ningún peluche debe ir sólo a ese sitio, Orejotas! ¡Es el peligrosísimo reino de los juguetes perdidos! ¡Hay que salvar a Lumpy... y al otro Como-Se-Llame!

El cangrejo se asustó aún más si cabía cuando otro de los peluches asesinos se plantó frente a él.

—¡No saber! ¡Puertas abrir peluche Corazón Oscuro cuando querer, y nosotros obedecer...! — y cuando Teodora alzó amenazadoramente el abrebotellas, el constructo chilló, zumbó, traqueteó y algún componente interno explotó, incapaz de aguantar más estrés. El cangrejo estiró las patas y se quedó allí, frito.

—¡Nosotros podemos cuidar de la Niña! — dijo Woody saliendo del baúl, muy valiente ahora que no había más enemigos.

¡Bien dicho! ¡Los puedo derrotar con mi láser y mis movimientos de kárate!— añadió un explorador espacial articulado, muy amigo del vaquero.

¡Se va a cerrar!— señaló el Señor Parches.

El vórtice apenas tenía ya el contorno de la pancita de Teodora, y palpitaba débilmente.

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31/01/2026, 14:59
Teodora

¿En serio? - Preguntó al Señor Parches. - ¿Hay que cruzar el vórtice?

Desde luego, por como-se-llame, no hubiera saltado. No le conocía demasiado y le parecía demasido solitario y demasiado grimoso, pero Lumpy... aunque era un cobarde y no muy inteligente, le tenía aprecio. Quizás la Senda estuviera en ese vórtice. Lo iba a comprobar.

¡Está bien! - Gritó. - ¡Orejotas, a la de tres! - Le dio la mano de felda. - ¡Una...! - Hubiera tragado saliva de tener saliva. - ¡Dos...! - Se hubiera crujido el cuello de haber sido posible, tan solo ladeó la cabeza a un lado y a otro. - ¡Y tres! - Saltó al vórtice.

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01/02/2026, 22:46
Orejita

Las enormes orejas estaban tan retorcidas la una sobre la otra, que casi parecían una trenza. La patita de apoyo de Orejotas temblaba nerviosa. ¿No les ataba un Juramento? ¿No se debían a la Niña? ¿Qué pensarían Mamá y Papá si sus mejores defensores desaparecían? Confiaba en los juguetes, en casi todos, pero al mismo tiempo temía por ellos. Resopló.

 - Entonces habrá que hacerlo en un abrir y cerrar de ojos, en un pis-pas, en menos que canta un pelícano.

Orejotas se acercó al borde de la cama y con un brinco dio una palmadita en el pie de la Niña, una despedida leve.

 - Tranquila Pequeña, volveremos.

 - Confío en usted, Señor Parches, cuídela bien, al igual que ha hecho todo este tiempo.

Les hizo un gesto de ''¡Ánimo y Fuerza!'' a los demás juguetes y peluches que velarían por Ella en su ausencia, y con la otra patita aferró a Teodora.

 - ¡TRES! -exclamó cerrando los ojos.

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03/02/2026, 17:49
La Niña

Un instante antes de que se cerrase, las dos saltasteis agarradas de la pata. Por desgracia, en el vórtice sólo cabía una a la vez, de modo que Teodora fue succionada y giró como un torbellino haciendo que Orejotas, todavía agarrada a su pata, girase en el aire frenéticamente antes de ser succionada también.

Después, el vórtice desapareció. La habitación volvió a quedar en silencio y a oscuras. La Niña se giró en la cama y suspiró en sueños.

—...no te vayas...— murmuró.