Partida Rol por web

Horus - II

En Paralelo (al Cap. VI y en adelante)

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23/06/2016, 13:27
Isabelle

Isabelle se quedó mirando el punto en el espacio en el que segundos antes había aparecido el rostro de Estel en mitad de su salita. Su comunicador de sobremesa había cerrado la conexión conforme la chica había colgado la llamada, pero ella aun veía sus ojos, recreados por la tecnología, en una pantalla de cristal líquido que se desplegaba al recibir una llamada y quedaba suspendida en el aire durante la conexión. Ahora, esa pequeña lámina de cristal líquido se había replegado en el dispositivo y el silencio había ocupado la habitación.

Las palabras de Estel habían sido escuetas, pero claras. No había titubeado en comunicarle la noticia, así era la muchacha.

“Isabelle. Escúchame atentamente, por favor, sin desesperar”

Aquella frase que Estel le había dicho, mutada su expresión de despreocupación total a la expresión totalmente analítica que solo ella era capaz de adoptar en momentos de necesidad, había levantado la liebre en la mente de la parisina. Liebre que ya estaba alerta después de recibir la primera llamada de su hija desde el comunicador de Fadil Hannan, nada más y nada menos.

“Necesitamos que avises ahora mismo a Xabier y a Halima que Enara ha desaparecido de su internado en Suiza. No tengo tiempo de explicarlo, salvo por esto: Umayma ha vuelto. Nosotros estamos bien. Enara es la prioridad ahora. Avísales inmediatamente Isabelle.”

Sus manos temblaban incontrolables y miles de preguntas, de situaciones, de probabilidades, se abrían en su mente tras escuchar aquella palabra. La única que podía provocarle un miedo real, pavoroso y absoluto.

Umayma.

Se mesó el cabello, se pasó las manos por el rostro e intentó normalizar una respiración que descubrió sumamente agitada cuando fue consciente de ello. ¿Por qué? Porqué después de tantos años, cuando ya creían realmente que todo había pasado, cuando Egipto apenas era ya un recuerdo que no aparecía en sus mentes cada mañana al despertar, cuando se permitían vivir como una familia normal, cuando teóricamente aquella mujer debería formar ya parte de la arena de Egipto hacia ya tantos años, ahora volvía a aparecer aquel nombre. Y unido al de Enara.

No te engañes, no es solo Enara. Eso no tiene sentido. Todos los hijos... los de Halima y Xavier, los de Harold y Sofía, los míos... los de los demás. Por qué todos están en Egipto... todos... todos...

Un miedo frio la invadió al comprender. No era casualidad. Nada lo había sido desde un primer momento. No podía serlo. No siendo el día que hoy era.

¡Por qué no lo dije! ¿Por qué lo callé sabiendo la coincidencia de fechas? ¡Hoy es el solsticio de verano! La misma fecha en la que nosotros...¿Por qué? ¿Por qué Lottie no me ha dicho nada y ha dejado a Estel? ¡Ni Sean! ¡Oh, cielos! Poco a poco, Isabelle. Por pasos... lo importante primero.
Estel le había dicho que ellos estaban bien, que era Enara la que había desaparecido. La pequeña de los Echenique. Que vil y cruel era Umayma si iba contra esa pequeña. Era lo más vil que se podía imaginar en aquellos momentos. Pero no había tiempo que perder, tenían que reaccionar rápido.
Marcó en su comunicador un teléfono, en el que alguien contestó al segundo toque.

-Hola, Marcel. Soy Isabelle Dunne. Necesito que localices dos billetes de avión con destino El Cairo en el primer vuelo con asientos libres. Es urgente. No te imaginas cuanto. Me da lo mismo el importe, los enlaces, quiero estar allí hoy mismo. Te llamaré igualmente para encargarte otros cuatro billetes, todos con el mismo destino, pero variaran los aeropuertos de salida… no te puedo concretar ahora mismo. Luego te llamo.

Y colgó sin despedirse siquiera, solo para volver a marcar. En esta segunda ocasión, el teléfono de su marido. Saltó el contestador.

Maldita reunión...

Colgó y marcó un tercer número, el de Xavier. El era la mejor opción, Halima se pondría demasiado nerviosa cuando supiera que su pequeña no estaba en el internado y, peor aún, el nombre de la responsable.

Debería estar muerta... debería estar muerta... Decía a gritos su cerebro. Pero sabía que Estel no le hubiera hablado de ella si no estuviera segura de lo que decía. Aunque le pareciera imposible. Umayma seguía con vida. Y más cerca de sus hijos de lo que nunca hubiera deseado.

Sean... Charlotte... ellos no están preparados para esto... no tienen por qué pasar por eso... no... ¡Maldita bruja despreciable! ¡Ven a por nosotros, pero déjales a ellos!

Cuando el comunicador estableció la conexión Isabelle tomó aire y, por un instante no supo cómo empezar. Intentó modular su tono, su inflexión.

Pero igual que yo he sabido que algo no andaba bien al ver y escuchar a Estel, el también lo verá. No son horas de una llamada para hablar de cosas insustanciales ni preguntar por la vida. Xavier no es tonto.

La imagen de Xavier apareció en pantalla. Isabelle se forzó en sonreír, pero...

Buenos días, Xavier. O buenas noches. No sé donde andáis... -cosa totalmente cierta. Averiguar dónde estaban ambos era muchas veces un acto de pura adivinación-Necesito hablar contigo, con Halima también si la tienes cerca. Es importante, es sobre Enara.

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29/06/2016, 13:06
Xabier

Apenas había cortado la anterior comunicación y no había terminado de digerir lo que se le decía, cuando una nueva llamada lo sobresaltó. De no haber sido Isabelle ni siquiera hubiera dado respuesta a la misma. Pero, una vez más, las casualidades no existían.

-Buenas noches, Isabelle -el tono grave de Xabier advertía de que algo ocurría. El silencio subsiguiente al comentario acerca de Enara, demasiado largo, hacía ver que no había sorpresa ante el contenido de lo escuchado-. Estamos en Hong Kong. Halima duerme ahora mismo y no quiero despertarla. No aún. Acabo de hablar con el Director del Immergrüne Schule en el que Enara está internada. Me ha dicho varias cosas. Todas ellas preocupantes. Una, que mi hija ha desaparecido. Dos, que previo a su desaparición fue visitada por Omar y Estel, algo que respondió a un aviso dado por el propio director. Tres, que tanto Omar como Estel están en Egipto. Cuarto, que Omar le dijo que me llamara de urgencia para comunicarme todo lo anterior añadiendo una cosa más. Umayma.

Xabier estiró la mano y aunque fuera del campo de visión de Isabelle, esta pudo oír el sonido de algo vertiéndose en un vaso. Dos segundos después, Xabier daba un largo trago a un vaso de whiskey.

-Entiendo que tu llamada está relacionada con todo esto y más. Dame un momento. Voy a establecer una comunicación a tres. Sofía debe saberlo.

Notas de juego

Llamada entrando. De Sofía depende el responder o no.

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29/06/2016, 18:53
Sofía

El tono de llamada sonó una vez. Dos, tres. Cuatro. Cuando parecía irreversible la ausencia de contestación, un click activó repentinamente la respuesta a la llamada. La imagen que comenzó a trasmitirse, sin embargo, contenía sólo un recuadro lleno de gris y brillante en el cual podía distinguirse, a lo lejos, algo que parecía instrumental astronómico y también luces de la proyección multidimensional de una galaxia.

Joder, Xabier - sonó la voz de Sofía desde fuera del cuadro, seguida de ruidos de porcelana - Ya van casi treinta años, ¿y no te convences aún de que mi relación con el teléfono y derivados no es siquiera de cortesía? - su lengua chasqueó, y su tono cambió a la travesura cínica - Sabes, no debería ni haberte...

Acto seguido, su imagen apareció completa frente a la cámara cuando Sofía tomó asiento, apoyando frente a ella una taza con algo que humeaba lo suficiente para confundirse con el gris que ya dominaba casi todo su cabello. Su expresión divertida y cómplice, afectuosa, aún enmarcada la sombra bajo sus ojos que sólo se había acentuado con la edad, desapareció de inmediato al posar la mirada sobre la pantalla.

- ... atendido - terminó, vagamente. Sus ojos recorrieron el rostro de Xabier y el vaso en su mano, para fruncir luego las cejas y mirarlo directamente a los ojos - Xabier, ¿te encuentras bien? ¿Qué sucede?

Ya iban casi treinta años. Había mirado lo suficiente a ese rostro y a esos ojos para conocer su lenguaje.

Notas de juego

No sé si de la llamada de Xabier se puede saber que también se iniciará una llamada con Isabelle. Por si las dudas, lo he dejado ambiguo.

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09/07/2016, 17:26
Isabelle

Isabelle asintió a la propuesta de Xavier. Sofía también debía saberlo, de hecho ya había contado con ella y con Harold, igual que contaba con Xavier y Halima.

Escuchó teclear a Xavier y segundos más tarde apareció en su pantalla un pequeño mensaje de aceptación "Llamada a tres en curso. ¿Aceptar?" Un pequeño click en su pantalla con su dedo índice hizo que esta se desplegara un poco más dando paso a la imagen de Sofía. Solo habían pasado unos segundos desde que Xavier había establecido comunicación con ella, y ninguna las palabras que se habían intercambiado, pero la expresión que la pantalla le mostró de Sofía era la de entendimiento, comprensión. Había momentos en los que las palabras no eran relevantes para saber que algo ocurría.

-¿Sofía?-preguntó tentativa cuando supo que la conexión estaba activada-Me alegro de tenerte aquí. Es importante. Por favor, toma asiento. Xavier, Sofía... no sé por donde empezar, pero tengo que resumirlo todo rápidamente. Creo que no debemos perder tiempo. Sofía, ha sucedido algo que ha hecho que llame a Xavier primero, es sobre Enara principalmente, pero tambien sobre el resto de nuestros hijos, creo.

Cogió aire. No sabía por donde empezar, pero tenía claro que debía ser lo más objetiva posible y no dejarse llevar por el pánico.

-Hace unos minutos he recibido una llamada de Charlotte desde el comunicador de Fadil Hannan-dejó unos segundos para que sus amigos enlazaran ese nombre con el pasado-Ha sido una llamada rara, sin ningún motivo aparente salvo para comentarme que se había olvidado su comunicador en la habitación y... me ha colgado. No suele hacer eso, nunca me ha colgado sin dejarme mediar palabra. He llamado a Sean para ver que todo estaba correcto. Me lo ha confirmado. Pero... algo me decía que había algo más que no me estaban diciendo, estaban nerviosos. Los dos, los conozco como hijos mios que son, nunca han conseguido soltar una mentira sin que los pille en ello. Y esta es una de esas veces. Así que he llamado a tu hija, Sofía. Estel me ha descolgado rápidamente y todo parecía ir bien hasta que... hasta que ha mirado hacia un lado mientras me dejaba en espera, estaba hablando con alguien pero no he llegado a saber quien. Cuando ha vuelto a hablar conmigo su expresión había cambiado y me ha dado el siguiente mensaje, con la voz analítica y carente de expresión que pone cuando es algo importante lo que está diciendo y necesita que le demos toda nuestra atención: "Necesitamos que avises ahora mismo a Xabier y a Halima que Enara ha desaparecido de su internado en Suiza. No tengo tiempo de explicarlo, salvo por esto: Umayma ha vuelto". Me ha dicho que ellos están perfectamente, que nos ocupemos de Enara.

Hizo una pausa, incluso ella necesitaba procesar todo aquello aún. Umayma. Ahora, después de tanto tiempo...

-He llamado a Xavier para avisarlo, pero Xavier ya sabe algo más. Ha hablado con el internado de Enara, ¿Xavier?

Era el turno de su amigo poner al dia a Sofía de lo que sabía.

Pero algo le había extrañado de la respuesta de él, antes de que llamara a Sofía. Algo de lo que nunca hubiera dudado pero que, ahora, tras su comentario, dudaba.

-Xavier, ¿Omar no te dijo que iban a Egipto? Pensé que estabas al tanto de la visita de nuestros hijos al Hotel... Sofía, Estel os lo comentó a vosotros, ¿verdad?

Notas de juego

He supuesto por el comentario de Xavier que este no conocía nada de la visita a Egipto d enuestros retoños. Si he entendido mal, elimino directamente las dos últimas líneas ;)

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15/07/2016, 09:42
Xabier

Xabier miró a Isabelle. Tantos años después era la misma. Bueno, no. Era la misma con un añadido. Un desatado instinto maternal que la convertía en una especie de gallina clueca atemporal. Escuchó todo cuanto dijo y ante la mención de Umayma, entrecerró los ojos. Bebió lentamente un sorbo de su whiskey y dejó el vaso con un seco sonido sobre lo que parecía una mesa de cristal.

-Mi hijo es ya un adulto y no cuenta todo cuanto hace, Isabelle -dijo pacientemente-. Y no, en ningún momento comentó que tenía intenciones de viajar a Egipto, algo que en circunstancias normales sí hubiera dicho dado que tiene familia allí. Sea como sea, no es algo importante. Lo importante es todo lo que has referido. Enara desapareció de u internado, algo que ocurrió tras una visita de nuestros hijos a Suiza, Sofía. Estel y Omar estuvieron allí. Aparentemente, después volaron a Egipto. La lógica diría que se llevaron consigo a Enara, pero sabemos que eso no es así. Omar jamás la sacaría de su centro sin nuestro permiso y dudo que el director del internado lo hubiera consentido sin nuestra autorización expresa. Además, hablando con él, me ha dejado claro que Omar negó expresamente este extremo y que parecía claramente afectado cuando le acusó de haberla... digamos que secuestrado. Con independencia de todo, hay una variable que los tres conocemos. Umayma. No creía que volvería a oír ese nombre, no fuera de nuestro entorno y de nuestros encuentros. Y si ha regresado, nuestros hijos están en peligro. Debemos ponernos en movimiento.

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25/07/2016, 19:32
Isabelle

Isabelle acusó el comentario de Xabier, pero no respondió inmediatamente. Ya habían tenido esa conversación muchas veces con anterioridad. Y ni una forma ni la otra era mejor o peor, simplemente, cada familia tenía diferente forma de ver las cosas y entender lo que era la confianza entre los miembros que la componían. Aunque seguía pensando que, por muy raro que le pareciera a Xabier, una visita de su hijo al hotel en el que todo ocurrió en Egipto no sería lo más normal del mundo y bien valdría un comentario de este a sus padres. Pero, como siempre, dejó sin hacer su comentario en voz alta, qué más daba, no cambiaría nada.

-No, Enara no fue con ellos a Egipto, eso te lo puedo asegurar-contestó simplemente, con conocimiento de causa, pero sin dar más explicaciones de cómo lo sabía, aunque era evidente cual era su fuente-Tengo a mi agencia buscándome dos billetes para Egipto en este mismo momento, simplemente decidme desde que aeropuerto os buscamos los vuestros y yo me encargo de ese tema. Independientemente de que el destino sea Egipto o Suiza, Xabier, entiendo que vosotros iréis primero a ver que ha pasado con Enara y denunciar su desaparición. Estel dijo que ellos estaban bien, pero no me lo creo, no estando Umayma en medio. Creo que lo mejor es ir rápidamente al Hotel y ver que es lo que está pasando allí, nada de teléfono, en directo. Si Umayma tiene realmente algo que ver en esto no creo que quiera a nuestros hijos, ellos son la forma de llegar de nuevo hasta nosotros…

Notas de juego

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18/02/2018, 17:22
Sofía

Los ojos de Sofía se volvieron hacia la imagen de Isabelle, al escucharla hablar. En su expresión se sucedieron varias emociones: sorpresa, afecto, intriga, desconcierto, preocupación, antes de detenerse en suspicacia. Sus párpados bajaron hasta transformar sus ojos en hendijas, mientras sus cejas bajaban hasta transformar sus pupilas en dos sombras. Existían pocas razones por las cuales Isabelle adoptase un tono serio, y muchas menos por las cuales Xabier estuviese tomando whisky de esa forma.

Algo le ha pasado a Charlotte o a Sean. O a Omar, o a Enara.

O a Estel.

La piel de la nuca se le erizó incluso antes que Isabelle comenzase de nuevo a hablar.

Joder, no, no de nuevo, joder, por favor no.

Sofía sabía que sus ojos estaban clavando dagas que incluso podrían sentirse a través de la pantalla y a través de la distancia, desgarrando pixeles y carne, pero no se sintió capaz de intentar controlarse. El recuerdo de una llamada similar aún la despertaba de noche, sudando y ahogándose. Y mientras Isabelle desgranaba su explicación, en términos que para Sofía no tenían ningún sentido (¿Qué tiene que ver Enara en su internado con los demás? ¿Fadil Hannan? ¿Estel está con Charlotte y Sean?), una sensación de desasosiego profunda comenzó a invadirla, visceral y viciosa, clavando dientes en sus muñecas y su pecho. Una sensación que se incrementó al observar el rostro de Xabier, y que clavó sus dientes en su cuello cuando Enara ha desaparecido.

Y los dientes en su yugular cuando Umayma ha vuelto.

Sofía cerró los ojos, sintiendo que las manos comenzaban a temblarle y que algo antiguo, algo que pensaba que había quedado para siempre enterrado con la Mastaba, comenzaba a subir por su cuerpo y su sangre sin capacidad de detenerlo. Era furia, supo veladamente, mientras escuchaba el silencio de Isabelle y las palabras de Xabier. Era ira, una ira que no recordaba haber sentido desde ese momento salvo en una sola ocasión más, pero en esa última había estado mezclada con tanto dolor que no había posibilidad de separación. Xabier continuaba hablando pero Sofía era incapaz de siquiera abrir los ojos, menos aún de hablar, y perdió por un momento la noción del tiempo hasta que un sonido violento de quiebre la trajo de nuevo a su lugar.

La taza ya no estaba en sus manos, si no hecha pedazos en el suelo. El líquido hirviendo se derramaba sobre su zapato y comenzaba a gotear. Xabier e Isabelle, en la pantalla, habían dejado de hablar.

- Debería haberla matado – dijo Sofía, con una voz que no parecía la suya – Debería haberla matado cuando tuve la oportunidad – agregó, metálica y viciosa, sangrando con una ira milenaria – Y no lo hice.

Sus ojos de pupilas contraídas se desplazaron sobre los rostros de Xabier e Isabelle en la pantalla, su rostro en un rictus de rabia y dolor tan poderoso que parecía irradiar promesas de muerte por los canales digitales. Duró un segundo, dos, tres, y al cuarto su rostro comenzó a perder tensión hasta volverse una máscara inexpresiva, casi apática, casi mecánica. Tanto Xabier como Isabelle habían visto ese proceso muchas veces, tantas que debían estar íntimamente familiarizados con aquel momento y podían saber qué significaba.

- Barcelona-El Prat – dijo finalmente Sofía, su voz inexpresiva, mirando a Isabelle Hablaré ahora mismo con Harold al respecto y te lo confirmaré – sus ojos se posaron sobre el recuadro que contenía el rostro de Xabier – Omar no lo hubiese hecho ni Estel lo hubiera consentido, a menos que hubiesen pensado que Enara estaba allí en peligro. Pero no tiene sentido que no nos hubiesen siquiera avisado, si ese fuera el caso, y la llamada que has recibido junto a lo que Estel te ha dicho, Isabelle, parecen confirmarlo. Lo que me lleva a pensar que ellos supieron o vieron algo allí, que quizás los convenció de ir a Egipto… si es que no lo habían decidido antes.

Sofía miró por un momento hacia el costado, antes de negar con la cabeza.

- No tiene sentido preguntarse por ello ahora. Lo más lógico es considerar sin embargo que todo esto no es una coincidencia y que, si Umayma está detrás de esto y si es algo contra nosotros, encontraremos todo y a todos en Egipto. Enara incluida – miró de nuevo a Xabier – Xabier, si decidís separaros con Halima e ir uno a Suiza y el otro a Egipto desde Hong Kong, dímelo. Harold o yo puede ir a acompañaros, y a colaborar con lo que se pueda por Enara, mientras el otro va a Egipto. ¿De acuerdo? – agregó, con voz pragmática pero cargada de algo, una reminiscencia, un sentimiento. No era la primera vez que se encontraban en esa situación. Sólo que la vez anterior, los papeles habían estado invertidos.

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20/02/2018, 11:55
Xabier

El pasado había regresado. Sin duda. Y en su vuelta había despertado las viejas heridas, los recuerdos, las emociones y, de algún modo, los roles que los marcaron en aquella aventura que ya creía perdida en el recuerdo. Era hora de ponerse en marcha una vez más, de enfrentarse al viejo enemigo que no siempre sería Umayma sino ellos mismos. 

-Volaré a Egipto desde Hong Kong. Nada de Suiza. Carece de sentido denunciar desapariciones o secuestros o buscar allí cuando nuestros hijos han dejado atrás el lugar. Y volaré en solitario -afirmó con rotundidad-. No quiero involucrar en esto a Halima ni que se preocupe innecesariamente. A duras penas soportaría saber que Enara ha desaparecido. Mencionar a Umayma la volvería loca de dolor. Necesitaré 24 horas para justificar mi ausencia ante mi esposa sin que parezca que huyo con una holandesa de grandes tetas y piel blanca como la nata -dijo sin humor alguno. Pero Xabier era Xabier y ni siquiera treinta años después había cambiado un ápice-. Una reunión de viejos amigos, nosotros tres, con la excusa de una exposición de astronomía basada en la cosmogonía del Antiguo Egipto y propuesta por Sofía, hoy, ahora mismo, en esta conversación de madrugada bastará -improvisó Xabier-. Isabelle, has hablado de dos billetes con lo cual entiendo que tu marido está ya al corriente. ¿Sofía? ¿Y Harold? ¿Vas a decirle algo?

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21/02/2018, 19:01
Sofía

Sofía mantuvo la mirada sobre el recuadro donde ni un millón de pixeles podían trasmitir adecuadamente a Xabier. Los pixeles tampoco podían trasmitirla a ella, en realidad, ni a lo que opinaba sobre la decisión de Xabier con respecto a Halima y sobre el razonamiento con el cual pretendía justificarla, una opinión que sólo se trasmitió a través de sus ojos y del modo en el cual su piel vibraba. Pero treinta años habían limado tantas aristas de Sofía como afilado otros tantos contrastes; y donde en su juventud siempre había dicho lo que pensaba, ahora o bien lo hacía aún con menos filtros que en el pasado, o bien no lo hacía en absoluto.

(Además, era Xabier. Xabier, quien sabía perfectamente lo que ella opinaba, aun antes que ella siquiera pensase en poner su reacción en palabras).

Sus labios se fruncieron en una sonrisa sin humor, reflejo del tono de él, preguntándose si Xabier era consciente de lo que le estaba pidiendo con su pregunta. Aun cuando fuese una decisión que sólo a él competía, opiniones aparte, sus consecuencias se extendían mucho más allá de ellos dos. Contarle a Harold implicaría también pedirle que él le escondiese la situación a Halima, ¿y cómo pedirle que él escondiese a su mejor amiga la desaparición de una hija y el peligro de otro? ¿Cómo, en todo caso, estar seguros que no iba a suceder? La única opción parecía no contarle nada a Harold, ¿y cómo acaso no contarle que su hija estaba en peligro, de nuevo en Egipto, y que todo parecía haber vuelto a empezar? ¿Cómo no contarle?

Dos alianzas tiraban de Sofía como dos sangres peleando por su cuerpo, antiguas y poderosas. Sus ojos no se habían movido del rostro de Xabier en la pantalla.

- Sí, se lo diré, Xabier – dijo finalmente Sofía – No puedo concebir no hacerlo, no con lo que está en juego. Estel es tanto suya como mía, y Harold debe saberlo. Sin embargo, le pediré expresamente que no contacte a Halima, y le explicaré el porqué – siguió, tras una pausa casi inexistente – De hecho, quizás Harold incluso esté de acuerdo contigo, pero no puedo asegurarte que vaya a hacerme caso o a respetarlo. En todo caso, como ya sabes, haré todo lo que pueda.

Se volvió entonces hacia el recuadro de Isabelle.

- Quizás sea más fácil que viaje a París y tome el vuelo con vosotros, Isa. Harold está fuera del país, por lo cual de todas formas no vendría conmigo – dijo Sofía, inclinándose a recoger los pedazos de su taza – Quizás hasta sea más fácil conseguir rápidamente un vuelo Hong Kong – París que Hong Kong – Egipto. Seguramente ya lo habréis pensado, además – agregó, depositando un par de pedazos de porcelana delante de ella. Un largo trozo afilado permanecía en su mano cuando volvió a mirar la pantalla pero quizás será mejor que organicemos juntos algunas cosas antes de llegar a Egipto.

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22/02/2018, 09:28
Xabier

El rostro de Xabier adoptó un hermetismo puramente oriental, algo poco habitual en él. En el presente caso, las palabras de Sofía podían perfectamente interpretarse como una metacrítica a su decisión de mentir a Halima y ocultarle la realidad de sus hijos.

-Muy bien, Sofía. Pero no es necesario que le pidas a Harold que no contacte con Halima. Lo más probable es que hablen esta mañana mismo, tras el desayuno, como viene siendo habitual los últimos... ¿treinta años? No hacerlo sería raro y si uno no toma la iniciativa lo hará el otro. Y tampoco voy a pedirte que le digas a Harold que calle o mienta ante Halima. Ya veré cómo lo hago. En cuanto a lo de organizarnos... Estoy de acuerdo. Un par de noches en París, en el Ritz, nos servirían para tomar decisiones importantes -por primera vez desde que empezara la comunicación, sonrió. Era en el Ritz donde había pedido a Halima que se convirtiera en su esposa. 

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22/02/2018, 23:39
Isabelle

-No, Xavier. Aun no he podido poner al dia a Shawn, está en una reunión de trabajo y no tiene el móvil operativo-dijo pensativa, dándole vueltas a lo que Xavier y Sofía habían comentado. Respetaba las decisiones de ambos, pero ella no concebía no poner al dia a Shawn. Se trataba de sus hijos y de Egipto, una mezcla explosiva que no sabía como iba a digerir su marido-Pero pensándolo bien, él deberá quedarse...

Intentaba pensar rápido, componer las piezas del puzzle actual con el pasado, intentar sumar dos y dos con lo poco que sabía y podía imaginar.

-No podemos salir todos corriendo sin dejar atrás a alguien que sepa todo lo que está pasando, donde estamos. Tenemos que ser precabidos y guardar un as en la manga, un enlace con la civilización y la ayuda si la necesitamos. Me va a costar, pero intentaré convencerlo de que se quede aquí, en Paris. Estaremos en contacto con él continuamente y si necesitamos algo nos lo podrá facilitar rápidamente. Además, si Umayma quiere algo, es de nosotros. El no fue no de los elegidos. No tiene sentido que vuelva allí porque si ella ha vuelto a urdir algo, lo dejará también al margen como ya hizo hace treinta años... El aquí es más poderoso-sentenció, más segura conforme la idea tomaba forma en su mente-Además, no soportaría verlo de nuevo en peligro, tengo bastante con mis hijos.

Miró a uno y a otro en su pantalla. Seguían iguales, eran iguales, siempre lo serían. Eran Los Elegidos.

-Tres billetes entonces París-Egipto, lo gestiono sobre la marcha, y... veo perfecta la idea del Ritz. Tenemos que estar ilocalizables. No creo que quieran llegar a nosotros en nuestras propias casas, pero merece la pena ponerles las cosas un poco dificiles. Halima y Harold deberían hacer lo mismo, ¿hay forma de que los convenzais para que no estén en casa en los próximos dias? Estaríamos más tranquilos si los sabemos en algún sitio con el que no nos relacionen... Aunque tal vez esté sacando las cosas de quicio, yo estaría más tranquila...

No podía dejar de pensar en que treinta años pesaban, ya no eran unos jovencitos y algo le decía que, si Umayma seguía viva, solo podía significar una cosa. Ella tenía la misma fuerza y poder que antaño. Y eso le dio miedo. Pero descubrió que sentía miedo por los demás, no por ella. Por sus hijos, por Omar y Estel, por Xavier, Halima, Sofia, Harold, por el resto de...

-¿Y el resto? ¿El resto de los Elegidos?-Los miró inquisitivamente porque algo le había quedado claro. Ni uno ni otra sabían que sus respectivos hijos estaban en Egipto-No sabéis a lo que han ido a hacer allí ni con quien ¿verdad?

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26/02/2018, 19:04
Sofía

El hermetismo de Xabier, que en otro momento le hubiese merecido un comentario, fue respondido por Sofía con silencio. Lo único que hizo fue responder a su sonrisa con una suya, vaga y ambigua. Había muchas más cosas que Sofía estaba dispuesta a hacer por Xabier de las que no, aunque los límites fueran permeables y grises, y no había necesidad de darle más vueltas. La edad había hecho a Sofía entender que muchas veces el querer a alguien que desea ferviente, aunque estúpidamente, cavar su propia tumba podía significar tanto el intentar hacerlo cambiar de opinión como el alcanzarle la pala.

Harold está en Inglaterra ahora, Isa, supervisando una restauración en Stonehenge. No estará en nuestra casa por un par de semanas, así que por eso no hay problema - respondió Sofía, dejando el pedazo de porcelana suavemente sobre la mesa - Tendría sentido que tanto él como Shawn se queden fuera de Egipto si nosotros vamos para allá, como dices, así que veré si logro hacerlo permanecer allá - agregó, sin hacer ningún comentario sobre lo que sentía al respecto o sobre lo que prefería.

No podía hacerlo; en ese momento, no sentía nada más que una vaga sensación impersonal y desconectada de sí misma.

- ¿Te refieres a nosotros? No recuerdo cuando fue la última vez que hablé con Leonard, Jacob o Benjamin, pero algo me hace dudar de que estén al tanto de esto. Y no, Isa - negó Sofía, inclinándose para recoger más pedazos de la taza - Creo que ha quedado en claro - agregó, con una sonrisa sin humor, depositándolos delante de ella - que no tengo idea de nada. Sólo que por lo que has dicho tengo la vaga impresión que no sólo son Charlotte, Sean, Estel y Omar quienes han decidido ir allí, sino también los hijos de los demás. No tendría sentido de otro modo - Sofía llevó sus dedos a su mano izquierda, y comenzó a juguetear con el anillo posado en su anular - Decidido que Xabier y yo iremos a París y nos encontraremos los tres en el Ritz, por favor cuéntanos lo que sabes, así puedo hablar con Harold y comenzar mis preparativos.

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27/02/2018, 21:22
Isabelle

-Exacto, Sofía. Están todos, no solo nuestros hijos, sino todos los hijos de todos los Elegidos. Y hoy es el solsticio de verano, la misma fecha en la que nosotros...-dejó la frase en suspenso, no hacía falta seguir-Lo supe desde el primer momento, pero creo que me negué a mi misma reconocer la casualidad, el patrón. No os comenté nada porque pensaba que lo sabíais y no quería ser la aguafiestas de esa reunión. Los planes sonaban bastante bien y nada que ver con reliquias antiguas ni con Umayma. Pero dejadme dos segundos, podemos hacer dos cosas a la vez.

La vieron como cogía un portátil que tenia a mano y comenzaba a teclear algo rápidamente en el, no más de un minuto-De acuerdo, vais a recibir una llamada de la persona que se encarga de gestionarnos los viajes para pediros los datos para los vuelos. Ya le he dicho lo que debe buscar: tres billetes Paris-El Cairo y los vuestros respectivos hasta aquí, esos últimos en el primer vuelo libre que encuentre. También el hotel. Lo buscará todo mientras os cuento lo que sé. Lo que sé es por Lottie, ya sabéis que Sean no es demasiado hablador cuando no le conviene, aunque bien es cierto que fue el primero que habló con su padre. Imaginaos la cara que puso Shawn cuando Sean le preguntó quien era Osiris...

Con tranquilidad, Isabelle fue describiendo detalladamente la conversación que había tenido con los Yaddow y con el resto y todo lo que Lottie le había contado aparte. Su hija, haciendo gala de la confianza que tenía con su madre, le había contado casi todo. Pero eso, Isabelle, no podía saberlo.

Notas de juego

No entro en detalles, que todos los conocemos ;)

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01/03/2018, 01:25
Sofía

El rostro de Sofía continuó con el mismo rictus calmado y eterno durante todo lo que habló Isabelle. Sus únicas expresiones las trasmitieron, vagamente, sus dedos y sus ojos. Sus dedos, en los momentos en los cuales dejó de jugar con su anillo para luego volver a hacerlo: solsticio de verano patrón; lo que sé es por Lottie; he recibido una llamada de los hijos de Benjamin. Sus ojos, en los cuales su mirada se apartó de la pantalla y se posó en algún lugar mucho más allá en el espacio: todos los hijos de los Elegidos; nada que ver con las reliquias antiguas ni con Umayma; fue el primero que habló con su padre; han recibido una invitación para...

Jugaba aún con su alianza cuando Isabelle dejó de hablar. Sofía abrió los ojos y miró por un momento, vagamente, a una esquina de su pantalla antes de volver a mirar hacia los recuadros donde los rostros de Isabelle y Xabier le devolvían la mirada.

- Fueron al mismo lugar, con el mismo tipo de gente, sólo que sin ninguna razón realmente clara y treinta años después - dijo lentamente, como si intentase convencerse a sí misma de lo que había escuchado. Hizo una larga pausa, mirando instintivamente hacia arriba como si estuviese buscando las estrellas, antes de volver a hablar - De acuerdo. Necesito hablar con Harold. Si el gestor de los viajes me llama en unos quince minutos, seguramente ya tendré cierta claridad sobre mi situación y la suya. Muchas gracias, Isa - agregó, asintiendo suavemente.

Se volvió hacia la pantalla de nuevo, mirándolos a ambos.

Os dejo. Comenzaré a preparar las cosas para mi ausencia aquí, y os tendré al tanto. Tendré el comunicador abierto y conmigo por lo que necesiten, y por si hay más novedades.

Posó entonces la mirada en el recuadro que mostraba a Xabier, y su expresión cambió ligeramente.

Xab - dijo, aunque sabía que él lo odiaba; o quizás justamente por eso - Si ésta es la maldición de la jodida momia de Horhotep, pues, no nos queda otra que volver a terminar de ultrajarla. Prepara tus puños.

Con una última sonrisa sarcástica, Sofía esperó lo suficiente para ver si tenían algo para decir, y luego desconectó su parte de la llamada.

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04/03/2018, 12:43
Udjat

Allí estaban. Por fin. De nuevo.

Un escalofrío recorrió sus nucas, no porque no hubieran vuelto desde Horhotep, que de hecho así había sido. Sino porque esta vez sabían a ciencia cierta que Umayma estaba en sus vidas, y jugando con las de aquellos a los que querían más que a éstas, sus hijos.

Umayma, la maldita bruja, la cobra negra, la harpía que, sin lógica humana, seguía viva.

Tenían que volver a enfrentarse a ella, tenían que volver a ganar.

Pero, ¿por dónde empezar...?

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05/03/2018, 16:48
Xabier

Conforme descendía por la escalerilla, justo tras haberse abierto la portezuela delantera del avión, la más próxima a sus asientos, la bocanada de calor húmedo y aquel olor que siempre definiría como a dátiles y que era propio de los países del creciente fértil y aledaños, lo envolvió y embargó. Sintió la misma sensación de empacho que experimentaba ante algo muy dulce, pero también otra cosa. Fue perfectamente consciente de que, si bien había borrado Egipto de la ecuación de su mente, lo había echado de menos. Y se arrepintió de no haber viajado antes allí, sin más necesidad que el disfrute, sin el estrés de unos hijos perdidos, de la omnipresencia de Umayma, sin saber cuál debía ser con certeza su siguiente paso.

Al pie de la escalerilla les aguardaba la lanzadera que les dejaría en la terminal correspondiente y desde allí, tan solo tendrían que recoger su magro equipaje y tomar un taxi. Aguardó a sus compañeras con una sonrisa.

-Bien, hemos llegado -dijo al tiempo que se introducía en la lanzadera-. Buena hora para llegar al hotel, ducharnos y cenar tranquilamente mientras nos organizamos. Tenemos la ventaja de saber que nos estamos metiendo de cabeza en una guerra sin cuartel. Y tenemos la desventaja de ser bastante ingorantes de cuanto ha ocurrido realmente y de dónde pueden estar nuestros hijos. Isabelle, nos alojamos en el Royal Maxim Palace Kempinski, ¿verdad? Lo digo para reservar una mesa para cenar allí mismo. Champán, música y quizás algún alocado general nos amenizarán la noche de seguro y más en ese emporio del gusto kich.

Dicho aquello, no pudo evitar reír. Viejos recuerdos afloraban como si no hubieran transcurrido casi treinta años.

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10/03/2018, 20:23
Isabelle

Cuando las puertas del avión se cerraron en el aeropuerto de París, Isabelle dejó tras ellas su actual vida, incluido Shawn. Un mal presentimiento la embargó, pero lo único que pudo hacer fue respirar hondo y apretar fuertemente el reposabrazos de su asiento. Solo había una dirección en la que correr, las otras posibilidades no existían para ella porque, aunque estaban ahí, no iba a dejar a sus hijos ni a los de Sofía y Xavier solos en Egipto. Así que solamente quedaba el camino que les llevaría a El Cairo, treinta años después.

Ni Shawn ni ella habían vuelto a ir a esa ciudad, más por un deseo no proclamado a viva voz de su marido. Pero sus palabras, sus comentarios, todo su ser, se había centrado en dejar a un lado aquella ciudad y lo que había pasado allí. E Isabelle comulgaba tan perfectamente con él que conocía aquel deseo y nunca había ni siquiera pensado en la posibilidad de volver. Por no hacerle daño, por no avivar recuerdos. Pero no porque le faltasen ganas de ver con sus propios ojos la tumba de aquella bruja egipcia. O su momia. Lo que fuera que hubiera quedado de ella y que le asegurase que todo había terminado, al fin. Ahora, se arrepentía de simplemente haber dejado pasar el tiempo y confiar en que este pusiera todo en su sitio.

Con las brujas no se juega, con los dioses tampoco. ¿Por que no nos aseguramos de su fin cuando tuvimos oportunidad?

Pero, ¿la habían tenido realmente? Su mente decía que era imposible que siguiera viva, pero su corazón solamente clamaba su nombre, igual que Estel lo había dicho por el comunicador. Viva o no, la misma maldad que los puso en jaque hace treinta años había vuelto a aparecer en sus vidas.

Cuando las puertas del avión se abrieron en el aeropuerto de El Cairo, cuando salió al exterior, a aquel ambiente tan diferente al de su París natal, su corazón se aceleró y se remontó a su primera vez en aquella tierra. La primera vez había llegado sola, esta vez no.

Estoy acompañada de dos guerreros...

-¿El qué... decías? ¡Ah, el hotel! Sí, es ese que dices-le contestó a Xavier al escucharlo hablar a su lado y dejando su maleta en el suelo hasta que Sofía llegara junto a ellos-Nada de generales, nada de champán, yo por lo menos. Necesito tener mi cabeza despejada y hace una eternidad que no tomo nada con más alcohol que una copa de vino. Pero os dejaré pedir a vosotros-le dijo con un guiño, conocedora de que una botella de champán para él no significaría mucho para su cuerpo-Sabemos por donde empezar, ese hotel. Estuvieron allí sí o sí en esa grabación, inaguración o lo que fuese. Algo es algo-miró hacia el cielo totalmente azul, tornándose por el horizonte con tonos naranjas y rojos que marcaban el atardecer-Es increíble que con el día que hace vengamos a lo que venimos, es incongruente. Si me hubiera encontrado una tormenta de arena hubiera estado más acorde con mis sentimientos ahora mismo. Tengo la sensación de que sería posible que, en cualquier momento, aparecieran nuestros hijos con un cartel de bienvenida, reconociendo que todo esto ha sido una treta para traernos de vuelta aquí y regalarnos unas pequeñas vacaciones.

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13/03/2018, 12:40
Sofía

Sofía se había quedado rezagada, como si de repente estuviese luchando contra su propio cuerpo en una batalla sobre querer y no querer pisar de nuevo aquel suelo del cual había escapado tantos años atrás. Volver era un trago amargo, uno al cual le paso del tiempo no había llevado a fermentar y había endulzado hasta el punto de lo soportable, como sí lo había hecho con otros. Agridulce, quizás, si cada memoria pasase un juicio donde un Anubis cósmico sopesase lo bueno y lo malo para dictar sentencia. Egipto le había visto morir dos o tres veces, le había dado traumas que aún susurraban en su sangre cada tanto, la había hecho conocer de primera mano una violencia inconmensurable, la había casi transformado en una asesina. También le había regalado conocimiento, trascendencia y sabiduría; le había regalado eternamente a Isabelle, la había unido en un nivel incomprensible con Xabier… Le había otorgado a Harold, y con ello, finalmente le había permitido conocer a Estel.

Jamás la felicidad más grande de su vida se había sentido tan amarga como en aquel momento, mientras Sofía decidía por fin dar el paso necesario para salir del avión. Ni siquiera en el momento en el cual Estel la había mirado a los ojos, ojos de cielo nublado por algo que parecía un peso eterno sobre sus hombros, para decirle que Omar y ella habían decidido partir.

Es que en ese momento nadie te había mentido, susurró un conjunto de voces conocidas en su oído. En ese momento, al menos, sabías que por un instante todos estaban bien.

Sofía levantó la mirada hacia el cielo, mientras cogía con una mano la barandilla de la escalera mientras sujetaba con la otra su magro equipaje. El corazón le latía dolorosamente en el pecho, como no había parado de hacerlo desde la videollamada de Isabelle y Xabier, y desde la consecuente y fatídica conversación posterior con Harold. Y desde la pelea que había seguido a esa conversación, en la cual Harold había confesado que él sí sabía que Estel había viajado a Egipto con Omar.

Ella me pidió que no te dijera, había dicho Harold, mientras Sofía lo miraba como si estuviese viendo el rostro de Xabier en un hombre en el cual jamás hubiese esperado encontrarlo. Ella sabía cómo te sentirías y cómo te dolería, aunque no quería que no supiéramos dónde está. Yo no podía traicionar…

Sofía cerró los ojos, intentando no recordar lo que había seguido. Comenzó a plegar mentalmente sus recuerdos, su furia, su dolor y su ansiedad, hasta que adoptaron la forma de una de las mil grullas o estrellas de origami que en un momento habían decorado la habitación de Estel. Cuando los abrió, se dio cuenta que había llegado hasta donde estaban Xabier e Isabelle, y que ellos habían comenzado una conversación de la cual ella no había escuchado nada. O no mucho. Miró por un instante a Xabier riendo, a Isabelle guiñando, y ella no pudo más que apartar la mirada y observar el horizonte.

- Mejor que nadie aparezca en este momento con un cartel de bienvenida, Isa, porque me siento más inclinada a partirle la cara de un puño que a darle un abrazo de agradecimiento – dijo Sofía, despegando por fin la mirada de lo lejano, y volviéndola a los otros en la lanzadera – Yo sí voy a necesitar champagne o algo más fuerte, al menos esta noche. Así que mejor que vayas haciendo la reserva, Xabier, y que te asegures que tendremos una mesa disponible hasta tarde – agregó, con una sonrisa indescifrable.

Acomodó su valija a un costado para evitar que saliese disparada cuando la lanzadera comenzase a moverse, y se apoyó en uno de los costados.

- Como dices, lo mejor es comenzar por el hotel. Quizás primer averiguar todo lo que podamos al respecto, lo que no hicimos cuando nosotros fuimos los invitados hace treinta años: quién es el dueño y si podemos encontrar alguna vinculación suya con algo extraño, a qué obedece que justo ahora se haya reabierto, si podemos encontrar a más gente que haya estado en la inauguración y que recuerde a los chicos estando allí. Omar, Charlotte, Sean, y Estel no son personas que pasen desapercibidas, aun cuando quieran hacerlo. Alguien tiene que acordarse de ellos. Seguramente haya habido prensa local o internacional cubriendo el evento, lo cual podría ser una buena forma de intentar tener más información – Sofía miró por un momento fuera de la lanzadera, hacia el sol que moría más allá – Aunque es lo que quiero hacer, no me parece que lo mejor sea ir directamente al Castillo de Arena. Si algo está pasando allí, con nuestra ignorancia, lo único que vamos a lograr va a ser o bien que se cubran mejor, o bien que nos cojan directamente sin que podamos hacer nada por los chicos.