—Mi nombre es Sinlon, soy un mago de la Congregación Arcana de Argluna —dijo el anciano—. Perdonad mis modales, pues pensé que erais una sirviente al veros vestida de esa manera. ¿Debéis de ser uno de los mercenarios que ha traído Lady Coronacero, verdad?
Entrelazó los dedos frente a sí, observándote con mayor atención, como quien reajusta su juicio inicial.
—En ese caso, quizá podamos negociar… por lo que me habias prometido en un inicio. Me darás parte de tu energía arcana para crear ese hechizo. Por tu palma sobre la mía, si quieres tener los componentes Xoco d'Hur-Akan.
Las escalas seguían ahí donde los esqueletos las habían plantado, seguramente ahora que no estaba el conjuro de Xoco los muertos podrían volverlas a utilizarlas de nuevo. El tiempo empezaba a tornarse frío, aun más con la oscuridad mágica rondando en toda la zona circundante.
Tirar las escalas requiere una prueba de atletismo CD15, si lo hacéis ayudado con un Arma de Asta la prueba se hace con ventaja.
Podéis rolear a vuestro gusto en este momento, eh, no esperéis a que postee. Mañana o pasado daremos pie a la nueva escena.
Xoco no se lo piensa, estrechando la mano del señor Sinlon con ambas manos, poniendo una sobre su mano y la otra debajo con suavidad.
Gracias señor Sinlon, se lo agradesco mucho. En efecto soy de los mercenarios, pero me gusta mas este atuendo, es mas facil de remplazar y no puede prepararme debidamente por las prisas. Jejejeje...
Ya completado el trato, solo esperaria a que le diga si el conjuro lo ocupa su aprendis o el, puede que alguien mas, ya con los recursos regresaria para hacer hacer vigilancia y el ritual lo antes posible, para recuperar a Chéel lo antes posible.
Bueno... Ulrika no parecía ser la más estudiante de la clase. Y su simpatía natural hacía el resto.
-Por ahora...- Respondió a la chica con una sonrisa.
Sulma se fijó en las escaleras que aún se encontraban apoyadas sobre la muralla. -Será mejor recuperar esas escaleras... Quizás las pueda aprovechar de algún modo. Tirarlas abajo sólo hará que el enemigo vuelva a tratar de usarlas.- Sugirió
-Wukee, ¿Por qué no ayudas a tu nuevo colegui a subir esas escaleras?- Ordenó. -Parece que le has caído bien- Le dijo al dracónido.
¿de que están hechas las escaleras?
Brakar, Wukee te ayuda si quieres subir las escaleras
En el momento en el que estrechaste la mano de Sinlon una conflagración arcana empezó a formarse entre su piel y la tuya, dando pequeños destellos azules que se posaron en la piel del anciano como un tatuaje azul que se perdía en la manga de su túnica.
—Oh, no os preocupéis, Xoco d'Hur-Akan. No tenéis que hacer nada más.
El hombre sacó de su bolsa de componentes las hierbas, el aceite y el incienso necesarios para invocar a un familiar y te los entregó.
• Quítate un espacio de conjuro.
Brakar terminó de comer y viendo que la pequeña Sulma se disponía a dar provecho se acercó a ella y su pequeño constructora.
-¿Os puedo echar una mano?-
El dracónido hizo acopio de fuerza y trató de facilitar el trabajo de Sulma en lo posible.
Doy ventaja a Sulma en la tirada para coger las escalas, creo que sería lamaccionnde ayudar si no me equivoco.
Que el más fuerte haga la tirada con ventaja
El gran simio esperaba junto al muro para que pudiesen empezar a subir aquellas escaleras. En cuanto Brakar se acercó para ayudar, comenzo a tirar de aquellos artilugios hacia arriba, dejando entrever que quizas no habria necesitado ayuda para subir aquellos armatostes.
Motivo: Atletismo
Tirada: 2d20
Dificultad: 15+
Resultado: 20(+4)=24, 7(+4)=11 (Suma: 35)
Exitos: 1
Pues 20 natural, escaleras arriba.
Las dos escalas estaban hechas de madera maciza, resistente para que cualquier persona pudiera subir por ellas y de 20 pies de alto. Pareció un milagro cuando Brakar y Wu utilizaron todas sus fuerzas para subir ambas a la superficie de la muralla, aunque si que era cierto que guardar algo tan pesado y voluminoso podría ser complicado.
¿Qué vais a hacer con las escalas? xD
Las escalas eran de buena madera y bastante resistentes. Si en la fortaleza no les encontraban ninguna utilidad, Sulma podría usar algunos de esos tablones para reforzar el armamento. Siempre era mejor que tirarlas para que el enemigo pudiese tratar de aprovecharlas de nuevo.
Sulma se secó el sudor de la frente y contempló su obra con cierta satisfacción. Tomó una de las manzanas y se acercó al borde de la muralla para contemplar la "tierra de nadie" que pronto se llenaría de nuevo de criaturas no muertas en busca de sangre fresca.
-Ulrika... Eres exploradora, ¿Verdad? ¿Qué tal te manejas con la trampería? deberíamos pensar en preparar alguna que otra sorpresita para nuestros visitantes- Sugirió.
Xoco mantiene calma durante el proceso, si bien ella no tiene una gran cantidad de conjuros, si los puede recuperar rápido, por lo que esperaba que no ocupara ese espacio, al menos no más de lo que puede ocupar a Chéel.
Al terminar el proceso, ella toma los artículos con una sonrisa. Los pone en la mochila y se despide alegremente, dándose prisa para ir a ver como están los demás en el muro y continuar ayudando, esperando tener una oportunidad de poder hacer el ritual para invocar a chéel.
Muchas gracias señor Sinlon , espero verlo mas tarde.
Listo un slot menos
—Suerte en la batalla que se avecina, Xoco d'Hur-Akan.
El viejo semielfo se despidió de ti con un cabeceo y empezó a hablar con su aprendiz sobre sus siguientes movimientos en la batalla que se avecinaba.
Mientras Sulma reparaba el trabuquete, Wu y Brakar subían las escalas a la muralla y Ulrika bebía y comía de los suministros que habían traído los soldados de la fortaleza llegó Xoco. El ambiente en vuestra sección de la muralla era tranquilo, por el momento. Estabais a la espera de recibir más ordenes de Lady Mara, la comandante de Espinaferro mientras vigilabais que no hubiera otro intento de invasión.
Última actualización vuestra y cerraré la escena para continuar.
Xoco, tenéis descanso corto si decidís descansar. Si os ponéis a arreglar cosas, crear trampas o hacer cosas que requieran de un tiempo prolongado no descansaréis. Os lo dejo en vuestra mano.
Ya volvi, ocupare un rato para hacer el ritual de invocación de familiar, de paso a re-alistar un poco algunas cosas, ¿alguien ocupa agua, cerveza o que le guarde algo? mientras sea algo que pueda cargar puedo guardarlo, pero no podre sacarlo hasta tomar un descanso, por si tienen algo que les estorbe de momento y no sepan donde dejarlo
Xoco, pasos a tomar algunas de las raciones que dejaron llevándome un poco para comer, tomando la vasija de su cintura y poniéndola en un rincón contra el muro donde espera que este seguro el contenedor.
Tengo algo así como un cuarto temporal, de momento no pudo meter gente, pero si cosas, almaceno algunas cosas, es una buena forma de hacer rituales o cocinar sin llamar mucho la atención ni hacer mucho humo, puedo escuchar lo que pase fuera, asi que si me ocupan solo deben llamarme no hace falta que lo rompan.
Espero para ver si quieren que les guarde algo, luego entraré al contenedor del genio donde are el ritual que toma 1hr y comeré algo, además de cambiar algunas cosas del inventario y el equipo. Además de otras cosas del personaje.
¿Para dormir se nos dijo que sera acampar en la muralla o usar un barracón?
Sulma le hace la sugerencia y se le queda mirando, no dice nada, solo suena el crujido de la manzana tras llevarsela a la boca. Desvía la mirada un momento a la tierra de nadie luego vuelve a mirar a la peliazul. Finalmente sonríe, una sonrisa de lobo.
- Pues mira, no es mala idea. Voy a ir a molestar al maese enano a ver si le sobra algo de hierro.
-Da otro mordisco de manzana antes de comenzar a bajar las escaleras con tranquilidad. A la oferta de Xoco de guardarles cosas no tiene nada que guardar, ella siempre viajaba ligera.
El regreso de Xoco trajo consigo buenas noticias, Cheel volvería a encontrarse pronto entre ellos.
-Me alegro mucho. Cheel es un gran apoyo táctico y nos ayudará a localizar objetivos peligrosos entre la niebla. Esa catapulta no nos habría dado tantos problemas de haber podido verla antes- Dijo
No era que Sulma fuese alguien insensible... Es que llevaba el pragmatismo hasta el extremo.
Ulrika no tardó en regresar de su visita al herrero y trae consigo una bolsa de cuero bastante grande y abultada además de un mirada como la de un niño que está apunto de realizar una travesura.
Llegó de nuevo a la parte alta de la muralla y se quedó mirando un momento la tierra de nadie. -Darme un minuto, y no encendáis las los braseros. -
Miró a los dos braseros que quedaban encendidos he hizo unos gestos con las manos, como si dibujase una letra elaborada. Entonces uno a unos ambos braseros se apagaron, ni las brasas candentes quedaron y todo quedó sumido en oscuridad. La suficiente para para Ulrika se desvaneciese frente a ellos.
Se la escuchó andar unos pasos y luego ni eso. *
Pasó poco más de un minuto antes de que los braseros volviesen a encenderse y Ulrika reapareciera aunque cerca del arma de asedio.
Listo, ¿No querías trampas? Ahora a esperar. Con suerte tendrás mas tiempo de disparo y si no al menos será divertido ver como bailan.
Con su parte del trabajo hecho, la semielfa se sentó en el suelo apoyada contra las almenas y se cruzó de brazos. Tocaba ser paciente.
Ulrika descendió por el lado exterior de la muralla caminando erguida. No necesitó cuerdas ni apoyo con las manos; para ella, aquel descenso era una maniobra básica. Controló el ritmo, midió cada apoyo y llegó al suelo sin ruido.
Al tocar la tierra húmeda, avanzó de inmediato, manteniéndose baja y usando los restos de los caídos como cobertura irregular. Evitó las zonas abiertas. No podía descartar la presencia de exploradores capaces de ver lo invisible. Era improbable, pero suficiente como para no exponerse más de lo necesario.
Con el escudo en la mano izquierda y la bolsa en la derecha, superó la distancia mínima de seguridad de la artillería enemiga. Se detuvo solo el tiempo justo para confirmar ángulos y trayectorias. Los cálculos estaban hechos de antemano.
Fue soltando los abrojos en una línea discontinua, lo bastante ancha para obligar a ralentizar el avance, pero no tan evidente como para ser rodeada de inmediato. Usó tanto los que había obtenido del herrero como los suyos propios, reforzando los puntos de paso natural frente a las máquinas.
El objetivo no era detenerlos, sino comprar tiempo. Tiempo para Sulma. Tiempo para la balista.
No era su forma preferida de combatir. Ulrika rendía mejor con el arco o en contacto directo. Pero la trampa estaba colocada, y el terreno, aunque fuera por poco, ahora jugaba a su favor.
Vamos a suponer que el herrero me regala seis unidades de abrojos que sumo a los que tenia de antes.
