Partida Rol por web

[DM 26/01] Dragonlance - La Legión te llama

Introducción de Karela

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31/12/2025, 17:31
Dungeon Master

26 Reorxmont 459 AC. Finn

Cuchillo en mano, contemplas con satisfecho orgullo la empuñadura para la hoja que XXX está forjando. Es una de las más bonitas que has hecho hasta ahora y es para ti.

Sonriendo, te levantas de tu diminuto taburete y la sonrisa se convierte en una muñeca de dolor cuando te golpeas la cabeza contra el techo. Lo miras con inquina mientras te rascas tu rizada y desgreñada melena y piensas, no por primera vez, que es ridículo que alguien como tú tenga que vivir en una maldita casita de enanos.

Pero aquí siempre hay trabajo de sobra y se te paga por él con buen acero. Además, cuando te acostumbras a su olor, los enanos no están tan mal.

—Me vas a romper el techo —refunfuña Borek con muy poca empatía, sin apartar la mirada de su fragua— y ya conoces el dicho: quien rompe, paga.

Fuera hace frío, pero aquí dentro la temperatura siempre es agradablemente cálida gracias a los hornos de fundición que permanecen encendidos día y noche. Encargarte de alimentarlos con carbón regularmente, para que no se apaguen nunca, forma parte de tu trabajo.

Armado con sus tenazas, Borek introduce la hoja al rojo blanco en un barril de aceite y éste comienza a chisporrotear ruidosamente.

—Si has terminado de echarme abajo mi herrería, necesito que hagas algo de provecho. Hay un cargamento de espadas que llevar fuera de Finn y, no sé por qué, confío en ti un poco más que en una mula para llevarlo. Además, no hay en toda la provincia ninguna que tire con la mitad de fuerza que mi ogresa favorita, ¿a que no? —comenta con una sonrisa torcida y un guiño cómplice, antes de añadir con mayor seriedad—: Hay vidas que dependen de que ese cargamento llegue donde debe llegar, tú ya me entiendes. No hay nadie más a quien pedírselo, solo nos tenemos la una al otro.

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01/01/2026, 13:25
Karela Hagel

Kalera sopló un mechón que se le había puesto en mitad de la cara tras el golpetazo. No era la primera vez que la llamaban ogresa, y no le gustaba ni una pizca. Era verdad que había formas y formas de decirlo, y ella sabía bien que Borek se lo decía con cariño. Pero seguía sin gustarle. Aún así, a Borek se lo perdonaba todo. Karela apreciaba a Borek y lo en serio que se tomaba su trabajo. Por eso era tan bueno. Claro, que había que saber llevarlo. Los enanos podían ser un poco desagradables. Karela no era muy buena con la gente, pero trabajaba como una mula, y al parecer eso gustaba a los enanos como Borek.

Encorvada en aquella ridícula casita se puso a mirar la labor del enano y la bonita y brillante hoja que acababa de meter en aceite. Qué incómodo era no poder apoyarse ni en la diminuta mesita de trabajo. Borek la había regañado bastante después de que le partiese una pata al hacerlo, incluso después de que se la arreglara.

Pero no sólo por ser buena trabajadora Borek la estaba evaluando para ayudar a la Legión de Acero. ¡La Legión de Acero! Los rumores que había escuchado la habían impresionado siempre mucho, y ahora que la hubiesen elegido y estar a prueba por ellos era realmente emocionante, aunque también le daba bastante miedo. Que, en realidad, Borek nunca le había dicho que él era miembro de la Legión, así tal cual, pero a buen entendedor pocas palabras bastan. Y Kalera observaba mucho para entender mejor las cosas.

Fue a responder al guiño cómplice sacándole la lengua, pero en su lugar tragó saliva. Fue por dos motivos: el primero, no sabía cómo se lo tomaría Borek. El segundo era lo último que había dicho: vidas que dependían del ese cargamento. Y de que ella lo llevara. Eran palabras mayores.

¿De espadas?— susurró casi sin voz. Había visto a Borek trabajando en todas esas espadas y, ahora que lo pensaba, sí que le había resultado un poco extraño. Tuvo que susurrar un poco más fuerte para que Borek la escuchase— ¿De espadas? ¿Quién necesita tantas espadas?

Se mordió la lengua, sintiéndose un poco torpe. No se podía hablar tan libremente y con tantos detalles de estas cosas. Podía escuchar quien no debía. Carraspeó.

A lo mejor confías en mí más que en tus mulas porque ellas no te hacen caso.— comentó, con una sonrisa un poco nerviosa, pero se puso seria, también. — Cuenta conmigo. Dime qué tengo que hacer y lo haré.

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01/01/2026, 15:01
Borek Llamarada

—¿Quién no las necesita, chica? Con los tiempos que vivimos, a nadie le sobra el buen acero —responde el enano de forma intencionadamente evasiva, volviendo al yunque para enderezar la hoja ligeramente curvada—. Mañana o pasado alguien se pasará por aquí a buscar el encargo y te dirá dónde tienes que llevarlo. A veces es mejor no saber los detalles. Lo que tienes que hacer es muy sencillo: asegurarte de que la carga llegue a su destino, nada más y nada menos. 

»Habrás visto una vieja carreta ahí fuera esta mañana. Ese tacaño de Yoggen me la vendió por una ganga porque la tenía ahí pudriéndose en sus campos desde hace una semana. Los mineros de Helt le habían pagado una fortuna por sus dos mulas y ya no sabía que hacer con el carro. Las compran todas, maldita sea. Así que tendrás que tirar tú de él, ¿estamos?

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01/01/2026, 19:55
Karela Hagel

Karela apretó ligeramente los labios. Aparentemente confiaba en ella porque era la mula que Borek tenía más a la mano.

Suspiró. Sí, había visto la carreta. Y sí, posiblemente pudiera con ella. Su esfuerzo le iba a costar, pero era el trabajo.

—Sí, claro. Estamos. Supongo que la carreta la quieres de vuelta, ¿no?

Se acercó un poco al enano y añadió en voz más baja:

 — Y oye... gracias por confiar en mí.

Sabía que le iba a responder con un gruñido o algo, pero aquello significaba mucho para ella y sentía que se lo debía decir. Se apoyó muy flojito sobre la mesa, viendo cómo martilleaba la hoja para dejarla bien derecha. Era bonita, pero le daba bastante miedo tener que usarla. Pero lo que decía Borek era muy cierto. El mundo estaba volviéndose muy peligroso.

Se dio cuenta de que hacía falta más carbón, así que se irguió lo que pudo, esta vez con más cuidado.

—¿Me enseñarás a afilarla? — preguntó, cogiendo animada la pala del carbón.