Partida Rol por web

El Liceo: Escuela de Superhéroes

Interludio de Diana: Verdad

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22/03/2017, 23:04
Narrador

Dormitorio de las chicas, un sábado por la mañana

La luz matinal se perfilaba contra la pared del dormitorio, imprimiendo cierto tono ambarino al lugar. Diana se encontraba sobre su cama, a solas.

Sara había salido temprano aquella mañana, por lo que la metamorfa tenía el dormitorio para ella sola. Cuando la pusieron en la misma habitación que Sara quiso cambiarse, o al menos había tenido la intención al llegar al Liceo. Había ido posponiendo la charla con el Director a lo largo de las semanas, hasta el punto en que no estaba segura de si iba a tenerla o no. A aquel paso, acabaría durmiendo con Sara todo el curso.  

En aquel mismo instante Diana se encontraba en su forma verdadera, la que no mostraba a nadie más que a sí misma. Aquel era el verdadero yo que Diana reservaba para los momentos de soledad. Su imagen se reflejaba en el alto espejo que colgaba de la puerta del armario.

De pronto su teléfono móvil vibró. No era una llamada, era un mensaje.

¿Su madre, quizá? Hacía tiempo que no hablaba con ella. La agente 13 había estado muy ocupada últimamente. Unas operaciones de SHIELD en la otra punta del planeta la habían mantenido incomunicada durante unas semanas. Apenas le había podido enviar un mensaje a Diana antes de embarcarse en su misión, asegurándole que todo saldría bien y que se pondría en contacto con ella cuando pudiese.

Diana tomó el teléfono entre sus manos y observó la pantalla.

El mensaje era de un número desconocido. Decía:

“Sé qué eres”

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28/03/2017, 15:54
Diana Castelló

En el momento en que su teléfono vibró, Diana se sobresaltó un poco, aunque sonrió al segundo... no esperaba a nadie, pero quizá fuera su madre, que se habría librado del trabajo por un segundo y le habría mandado un mensaje.

Cuando desbloqueó su teléfono y deslizó con su dedo la pantalla para acceder al mensaje, ya vio lo que en él rezaba. Abrió los ojos tanto que casi se le salieron de las órbitas, e incrédula trastabilló y nerviosa hizo click para abrir el mensaje.

- ¿Co-como? .- Se dijo a si misma tartamudeando -. No puede ser... pero, ¿cómo? .- Repitió la pregunta, sin hallar respuesta alguna -.

El corazón le latía a mil, en aquel mismo momento volvió a su forma humana, y miró a todos lados asustada. No recordaba ningún otro lado en que hubiera estado en su forma original, salvo en aquel lugar, así que quizá hubieran cámaras o alguien invisible. La verdad, no lo sabía, y se estaba volviendo loca de tanto buscar una respuesta.

Decidió coger su móvil de nuevo, que con el nerviosismo lo había soltado y había caído al suelo sobre un cojín. Nerviosa decidió averiguar quién era, y qué sabía exactamente.

 "¿A qué te refieres?" .- Escribió -. "¿Quién eres y que esperas de mí?"

Tras enviar aquel mensaje salió corriendo de la habitación con su móvil como única compañía, buscando un lugar escondido en el que estar a solas, un lugar en qué pensar sobre todo aquello, incluso le mandó un mensaje a su madre, desesperada.

"Mamá, creo que alguien ha descubierto lo que soy, estoy asustada, llámame en cuanto puedas"

Se sentó con las rodillas pegadas al pecho y se dejó caer de lado, casi en posición fetal. No sabía como iban a tomarse el hecho de que fuera una alienígena, y menos sabía si de verdad iban a creerse que no era como el resto de su raza.

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29/03/2017, 19:40
Narrador

Diana salió corriendo de su cuarto. Se cruzó con un par de estudiantes de primero que la miraron, confundidos, mientras se alejaba por el pasillo de los dormitorios. Subió las escaleras de dos en dos, y acabó entrando en lo que parecía un cuarto de mantenimiento. Estaba lleno de productos de limpieza, y varias fregonas.

Se sentó en un rincón, y miró la pantalla de su teléfono móvil con cierta ansiedad.

El número oculto había recibido su mensaje hacía dos minutos. Los segundos comenzaron a pasar, alargándose de forma angustiosa para la metamorfa. Y entonces pudo ver un cambio.

Escribiendo…

Después de otra angustiosa espera, al fin otro mensaje.

“Ve al bosque. Al viejo tronco.”

El viejo tronco era un término que usaban los estudiantes para referirse a un árbol caído en medio del bosque que rodeaba la escuela. Era un lugar reconocido por todos, pero frecuentado por pocos.

Parecía un lugar idóneo para una reunión privada.

Diana no recibió respuesta de su madre.

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30/03/2017, 00:20
Diana Castelló

Encerrada en aquel cuartucho de mantenimiento, lo único que ocurría era que su ansiedad aumentada aún más. Cuando recibió el mensaje se obligó a comenzar a respirar, llevaba ya un rato que no lo hacía, respiraciones hondas y lentas para intentar rebajar su ritmo cardíaco. Hacía mucho que no se sentía de aquella manera, recordaba perfectamente la última vez que alguien la descubrió, y aún más recordaba lo que su madre tuvo que hacer para huir de aquello. Pero aquella había sido la solución más fácil... huir, mudarse. Estando donde estaba no creía que huir sirviera de nada, sobretodo porque la encontrarían, y además, su madre no se lo permitiría, pero había algo que le aterrorizaba... el miedo colectivo. Había leído mucho acerca de la civilización Skrull y pocas cosas buenas habían salido de allí, por no decir ninguna. En cierto modo, más que el miedo, temía el rechazo, sobretodo de sus compañeros del grupo 4. Sabía que los profesores conocían su secreto, y aunque sus historiales estaban encriptados por S.H.I.E.L.D. cualquiera con un poder como el de Vent, podría colarse en sus "momentos de intimidad" y dar con la verdad, con la verdadera Diana.

Al recibir el mensaje de la persona que aseguraba haberla descubierto, decidió ir a su encuentro. Necesitaba saber quién era, y qué era lo que quería, para no poder en peligro todo lo que tanto ella, como su madre, como muy probablemente S.H.I.E.L.D. habían construido... tenía que conservar esa tapadera. Corrió tanto como pudo en busca del viejo tronco para dar con dicho sujeto, esperando que hubiera una forma de zanjar aquel asunto civilizadamente, no pretendía hacer uso de la violencia. La violencia no siempre lo conseguía todo.

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01/04/2017, 17:19
Narrador

Diana salió del edificio del Liceo. Los jardines eran un hervidero de actividad, sobre todo durante el fin de semana. Los estudiantes se lo tomaban como un recreo de dos días, por lo que siempre había alguien charlando, jugando o simplemente pasando el rato en el exterior.

Además, hacía bastante buen día. Pero Diana no tenía tiempo para detenerse a apreciarlo.

Se internó en el bosque, ella sola. Anduvo entre los árboles durante unos veinte minutos, sabía exactamente a dónde debía dirigirse. Apenas había ido allí una vez, pero Diana recordaba el camino exactamente. Cada tronco, cada arbusto, cada piedra.

Tras la larga caminata lo vio, el tronco caído en medio de un claro. No parecía haber nadie a la vista.

Diana entró en el claro aún con el corazón desbocado. Anduvo hacia el tronco, y entonces miró en todas direcciones.

En medio de su inspección, una voz la sobresaltó.

- Qué rápido has venido.

Una figura surgió de entre los árboles. Era un muchacho de unos dieciséis años. De complexión fuerte, cara de matón y una mirada cargada de odio.

- Pensaba que huirías con el rabo entre las patas – confesó -. Pero has venido. Al menos tienes agallas.

Diana reconoció su rostro entonces. Era un estudiante del Liceo, dos cursos por encima de ella. Lo había visto de lejos en ocasiones, como vigilándola.

De alguna manera sabía que él lo sabía.

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03/04/2017, 23:40
Diana Castelló

Diana estaba atacada, con los nervios a flor de piel, y al borde del llanto. Pero al llegar a la arboleda y visualizar el tronco caído algo se apoderó de ella y comenzó a correr, sí, pero con confianza y seguridad. Estaba cansada ya de huir, algo en ella había hecho click, no podía dejar que la extorsionaran o la amenazaran de ninguna de las maneras, si querían contar su secreto... adelante. Diana se había cansado ya de fingir y de no poder ser ella misma.

Cuando encontró a aquel que la había hecho entrar en aquel estado de pánico rememoró algunos momentos en los que él había estado claramente observándola, pero en los que lo había pasado por alto claramente.

- ¿Tengo pinta de huir de los problemas? .- Dijo enarcando una ceja dejando en su cara una ligera mueca de prepotencia -. Creo que en lo poco que llevo en esta escuela, he mostrado mi valía con creces, por muchas cosas de mi vida que haya podido ocultar... porque eso es precisamente, MI vida.

Enfatizó aquella significativa palabra y frenó el paso al quedarse a pocos metro de aquel tipo cruzada de brazos, casi desafiante.

- Y bueno, ya que crees que tienes algo con lo que puedes amenazarme o extorsionarme, adelante, suéltalo. Quizá me siente bien oírlo de alguien completamente ajeno a mí, ¿Qué es lo que soy? y ¿Qué es lo que esperas de mí? .- Añadió la pregunta que ya había hecho anteriormente por teléfono.

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04/04/2017, 18:50
Narrador

- ¡¿Tu vida?! – preguntó el muchacho, encendido de pronto por las palabras de Diana.

Dio un paso al frente, amenazante.

- ¡¿Crees que a los de tu calaña les importaron las vidas de los inocentes cuando invadieron la Tierra?!

Al muchacho le temblaban las manos. Diana advirtió como, poco a poco, se volvían de un profundo y oscuro negro. En aquellos momentos el chico llevaba puesto el uniforme del Liceo. La mancha negra se extendió por sus brazos, y luego por todo su cuerpo.

Tan solo su rostro permaneció intacto.

- ¡No eres más que una sabandija que se hace pasar por lo que no es! ¡Esperas el momento de traicionarnos! Puede que hayas engañado a los profesores, pero a mí no.

A medida que el discurso del muchacho se intensificaba, Diana notó cierto movimiento en unos arbustos cercanos.

- Pero no pasa nada, yo limpiaré la escuela. La libraré de monstruos como tú.

Otra voz se alzó en medio del claro. Una menos agresiva, más suave y nerviosa.

- Oye Toni, esto no está bien…

- ¡Calla! – rugió el chico mientras desviaba la mirada hacia los arbustos que se habían movido antes -. ¡Calla y activa la jaula!

Diana captó entonces una ligera variación en el aire alrededor del claro, pero no alcanzó a percibir qué estaba pasando exactamente.

- Ahora no puedes escapar, sucia Skrull. Lo que espero de ti es que ¡MUERAS!

En un instante, las manos del muchacho se convirtieron en alargadas y afiladas garras. Diana apenas tuvo milésimas de segundo para reaccionar.

Mientras adoptaba una posición de combate, su contrincante se lanzó contra ella de un salto y la atacó con sus garras. Diana sintió como aquellas cuchillas arañaban su piel, provocándole un gran escozor.

- Tiradas (4)

Notas de juego

Diana recibe 1 Herida y queda Dazed por 1 turno.

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04/04/2017, 20:10
Diana Castelló

Cuando aquel tipo comenzó a hablar y a soltar pestes sobre los de su raza, sabía lo que vendría a continuación. No era la primera vez que daba con aquella clase de persona, no era la primera vez que tenía que enfrentarse a alguien que creía conocer la verdad sobre lo que ella era.

Sintió el cambio en la presión, y junto con las consiguientes palabras del chico, supo que no podría salir de allí. No a menos que convenciera a aquel rabioso chiquillo para que cesara en su intento de destruirla, o convenciera a su acompañante de que aquello de verdad que no estaba bien, que debía dejarla salir.

Diana adoptó una posición defensiva, no quería hacer daño a nadie, si tenía que salir herida para hacer entrar en razón a aquel estúpido adolescente, que así fuera.

- No me conoces .- Sentenció la joven metamorfa -. Lo único que sabes es que pertenezco a una raza con una cierta historia... historia de la que me avergüenzo .- Dijo la chica mientras bajaba un poco la cabeza en señal de tristeza -. Mi historia está muy lejos de la de los monstruos de la raza a la que desafortunadamente pertenezco. Si me oculto es precisamente por esto .- Dijo mirándolo a los ojos y desviando la mirada a los arbustos en los que se encontraba el acompañante -. No mucha gente entiende que yo he nacido en la tierra, y que me he criado en la tierra, y que también he sido perseguida por aquellos a los que crees que pertenezco, porque ellos también creen que soy su posesión.

La chica no abandonó por un momento su posición de defensa. Ya había sido herida, y esperaba que aquello no volviera a ocurrir. Esperaba esperanzadamente a que el chico entrara en razón.

- Si creéis que simplemente por haber nacido de esta forma, merezco ser juzgada y asesinada por la gente en la que mis padres confiaron que me mantuvieran a salvo, adelante. Si es así, prefiero morir, porque no quiero seguir huyéndome, no quiero seguir ocultándome, no quiero seguir teniendo miedo.

Por un momento pareció que la chica bajaba la guardia, pero estaba bastante atenta a un posible ataque del "enemigo". Por un momento dejó de mirar fijamente al joven negruzco y dirigió su mirada a los arbustos.

- Y tú .- Suavizó su voz -. si de verdad crees que esto está mal, no lo hagas. No creo que la recompensa valga la pena. Si alguien resulta herido aquí, la cosa va a terminar aquí... me buscarán y me encontrarán y darán con quién lo haya hecho, sea quien sea. No hagáis algo que os pueda traer consecuencias y arruinaros la vida.

Volvió su mirada al joven de las garras negras, y esperó su reacción a aquellas palabras.

Notas de juego

Uso mi acción Standard para usar la maniobra Defend en el siguiente ataque.

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07/04/2017, 16:24
Narrador

Las palabras de Diana parecieron rebotar contra los oídos del muchacho enloquecido. Tal como lo harían unas flechas al chocar contra una gruesa placa de acero.

- Ni siquiera hablas como una adolescente – bramó su enemigo, que parecía cada vez más bestia que persona. La mancha negra había comenzado a extenderse por su rostro -. ¡Es un papel que has ensayado!

Sus piernas comenzaban a doblarse en un ángulo antinatural, como si se estuviesen transformando en las patas traseras de un cánido. Un par de orejas puntiagudas comenzaron a surgir de su cabeza. Y sus ojos, ahora eran de un violeta intenso, antinatural.

- ¡TIENES MIEDO DE PERDER!

El ser volvió a abalanzarse cobre Diana, aquella vez rugiendo como si no fuese más que un animal.

Diana recubrió sus brazos de piedra y, manteniendo la calma, bloqueó la acometida de su oponente con gran precisión.

La bestia trató de apoyar su peso sobre Diana, al mismo tiempo que sus garras arrancaban chispas verdeazuladas de los brazos pétreos de la metamorfa. Pero no lograba herirla.

- ¡LUCHA! – gritó ante su rostro, mientras un hocico comenzaba a crecerle, deformando la cara del muchacho hasta convertirlo completamente en un “hombre lobo”.

- Tiradas (2)

Notas de juego

Diana bloquea el ataque sobradamente.

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07/04/2017, 17:30
Diana Castelló

La chica abrió los ojos en señal de sorpresa cuando aquel joven acabó transformándose completamente en un hombre lobo. La verdad era que aún seguía siendo extraño encontrarse con seres que cualquier humano corriente tacharía de fantásticos.

- No, no tengo miedo. No sería la primera vez que pierdo.- Dijo la metamorfa casi mordiéndose el labio -. Perdí a mis padres con pocos meses de edad. Fueron asesinados por los Skrull, porque no podían creerse que uno de los suyos quisiera abandonar la estúpida guerra que querían traer a la tierra, para vivir como humanos. Llevo toda mi vida bajo la tutela de S.H.I.E.L.D. y de una agente en concreto que me ha criado como a su propia hija y a la que le debo todo. No peleo porque no quiero hacerte daño, ha llegado un punto en el que creo normal tu reacción, aunque espero que entiendas que no soy culpable de ninguna de las atrocidades que los Skrulls cometieron, nací en la Tierra y aquí es donde quiero vivir, y es a su gente a la que quiero proteger, incluidos vosotros.

Una lágrima corrió por su mejilla, no lloraba de dolor, no lloraba de desesperación ni miedo, lloraba por pena. No quería seguir mintiendo, solamente quería que la aceptaran y que entendieran que era una de ellos, por mucho que su ADN no dijera lo mismo.

- Por favor .- Hizo un parón para respirar -. Dejadme ir y revelaré mi identidad a la escuela, no quiero seguir mintiendo a nadie. Todos los profesores son conscientes de mi situación, pero creo que es hora de que mis compañeros también lo sepan. No diré nada a nadie sobre este incidente, por favor...

Tragó saliva y volvió a cubrirse, prefería no arriesgarse a ser dañada de nuevo.

Notas de juego

Uso mi acción Standard (Again) para usar la maniobra Defend en el siguiente ataque.

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10/04/2017, 10:34
Narrador

El extraño hombre lobo se puso a cuatro patas, rugió furioso y volvió a lanzarse sobre Diana. Aquella vez su ataque fue demoledor. El propio salto provocó un estallido que ensordeció a la metamorfa durante unos instantes.

Diana cruzó los brazos frente a ella, pero el impacto fue demasiado poderoso y la despegó del suelo. Lobo y metamorfa salieron volando en una nube de chispas verdeazuladas, a medida que las negras garras trataban de arañar su cuerpo pétreo.

Acabaron en el suelo. El golpe fue tan fuerte que a la metamorfa se le cortó la respiración. Había quedado completamente inmovilizada por el lobo. Parecía bastante más fuerte que ella.

El enemigo apenas podía hablar ya, pues no podía articular palabra alguna con aquellas fauces de bestia. Diana vio como la criatura abría la mandíbula, dispuesta a desgarrarla con su ristra de afiladísimos dientes, negros como la obsidiana.

- ¡BASTA!

Diana oyó un chasquido, y luego un sonido extraño, como burbujeante. Una masa de energía azulada chocó contra el costado del hombre lobo. Su enemigo salió despedido por los aires, liberándola de su presa, yendo a parar contra uno de los gruesos árboles de aquel claro. Se golpeó duramente contra el tronco, acompañado de un lastimero quejido.

De entre los arbustos surgió una figura menuda. Era un ser humanoide, debería de medir un metro sesenta. Su piel era completamente roja, sus ojos eran dos esferas grandes y negras a lado y lado de su rostro. No tenía nariz. Con uno de sus cuatro brazos sostenía lo que parecía una pistola de apariencia extraterrestre.

- Esto no está bien. No voy a quedarme de brazos cruzados – dijo el ser.

- TÚ TAMBIÉN ESTÁS EN MI CONTRA – alcanzó a bramar la criatura, su rostro estaba a medio camino de volver a ser humano.

- ¡Tío, entra en razón! ¡Esto es una locura! 

- Tiradas (2)

Notas de juego

Diana no recibe herida por el último ataque.

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11/04/2017, 14:24
Diana Castelló

Cuando el extraño se lanzó con éxito sobre ella, Diana comenzó a temer por su vida... estando allí en el suelo podría hacer lo que quisiera con ella, puesto que no contaba con las habilidades de Ms. Marvel para aumentar su tamaño, y no había forma humana de salir de allí sin herirlo, y eso era lo último que quería.

Aquel - nombre en clave - Licántropo abrió sus fauces para terminar con la vida de la metamorfa y Diana cerró los ojos resignándose a morir. Cuando escuchó aquellos extraños sonidos abrió rápidamente los ojos para ver como aquel chico salía despedido dejándola libre. Ms Justice pudo respirar por fin, al parecer el compañero de su "enemigo" había entrado en razón.

- Gracias .- Consiguió decir entre toses, mientras se levantaba, mirando a aquel ser -. De verdad que no soy lo que pensáis, lo único camuflado en mí es mi apariencia. Estoy contándoos toda la verdad, por primera vez estoy siendo sincera con gente a la que ni siquiera conozco, y me arrepiento de haberlo ocultado a la escuela, pero no fue mi elección... lo siento.

Una lágrima comenzó a recorrer la mejilla de la joven y su rostro comenzó a demostrar la pena que realmente sentía, la Diana valiente y segura se había desmoronado ante un torrente de sentimientos encontrados.

- Oculto quien soy por vergüenza, y un poco también por miedo a la reacción de la gente, pero sobretodo es el sentimiento de avergonzarte de lo que los tuyos han hecho... y no solo con otras razas, sino con la suya propia. Son capaces de asesinar a cualquiera que se atreva a rehusar formar parte de sus filas. Yo he sido criada como una humana más, una humana con poderes, y lo que menos me planteo es hacer daño a las personas que tanto me han protegido.

La chica se enjugó las lágrimas y esperó a ver la reacción del hostil compañero que había intentado acabar con su vida.

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13/04/2017, 00:06
Narrador

El rostro del alienígena rojo – que distaba un poco de la fisiología humana – transmitía cierta pena, lástima por la metamorfa. Él ya estaba completamente convencido.

Sostenía la pistola de energía con una mano temblorosa. Determinado a hacer lo que creía correcto, pero temiendo herir a su amigo al mismo tiempo.

- Venga Toni, deja esto. Ya nos hemos metido en un buen lío, si lo dejamos correr ahora aún podremos salir bien parados.

Un destello violeta recorrió los ojos del pseudo-licántropo. El estudiante habló con cierta dificultad.

- Ya veo. Así son las cosas ahora – dijo con la voz teñida de amargura.

Rápidamente, su rostro volvió a convertirse en el de un lobo. Flexionó las patas y dio un poderoso salto, esta vez contra su compañero.

El alienígena alzó la mano temblorosa y apuntó a su amigo, pero no fue capaz de apretar el gatillo. La bestia cayó sobre él con fuerza, derribándolo e inmovilizándolo tal como había hecho con Diana.

- ENTRA EN RAZÓN, JODER – gritó desesperado el alienígena -. TÚ NO ERES ASÍ.

¿Ahora iba a atacar a su propio amigo?

Aquello era extraño.

Diana tenía pocos segundos para actuar.

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18/04/2017, 00:37
Diana Castelló

Diana podía soportar que le pegaran, que le hicieran daño, que le insultaran y le faltaran al respeto... pero a ella. En cuanto el tal Tony se lanzó contra su compañero la metamorfa no lo dudó ni por un segundo, estiró sus piernas y se lanzó al combate en pos de salvar a aquel que la había salvado. Podría permitir que le atacaran a ella, pero no iba a dejar que dañaran a uno de "sus compañeros". 

- ¿Que te crees que estás haciendo? .- Preguntó la joven mientras se lanzaba con ambos puños transformados como de costumbre -. ¿No estabas aquí para juzgarme? SOY YO TU ENEMIGO, ¡¡NO ÉL!!.- Dijo gritando intentando añadir un poco de provocación a su ataque.

Las intenciones de Diana no eran las de dañar al licántropo, sino quitárselo de encima al alienígena para permitirle escapar. Trató de apuntar al pecho del hombre lobo desde el lateral, en un movimiento ascendente para hacerle elevarse en el aire, dejando libre al otro ser. Se notaba que diana no tenía intenciones de dañar al atacante puesto que su golpe fue más bien errático al principio, pero con un solo vistazo a la cara de su salvador, su ataque aumentó en precisión aunqueue con reducida fuerza.

- Tiradas (2)

Notas de juego

Accurate attack + 2 ataque - 2 efecto

pufff no quiere salvar al alienígena xDDDDD Uso el punto de Héroe que tengo, y como saco menos de 10 añado otros 10, así que saco 20 -.- algo es algo

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18/04/2017, 18:56
Narrador

El ataque ascendente de Diana, aunque trató de contenerse, resultó demoledor. La criatura cayó derribada con fuerza, liberando al pequeño alienígena de las zarpas de su agresor.

El cuasi-lobo se reincorporó rápidamente. Retrocedió mientras gruñía, sorprendido por la fuerza de Diana. Ahora la respetaba. Sus ojos seguían refulgiendo con aquel tono morado antinatural. No parecía que fuese a decir palabra alguna.

Mientras rodeaba a sus dos contrincantes, el lobo ponderó. Parecía que iba a lanzarse de nuevo al ataque, pero entonces resopló con fuerza, convulsionó durante unos instantes, y el brillo de sus ojos se apagó. Pareció advertir algo de pronto.

El cambio de actitud resultó de lo más desconcertante. Con el rabo entre las patas, la criatura siguió retrocediendo mientras emitía un lastimero gemido de derrota. Se alejó trotando entre los árboles. No tardó en perderse en la espesura.

Junto a Diana, el alienígena rojo tosió con fuerza. Cuando la metamorfa se giró para mirarle se encontró con una desagradable sorpresa. Las afiladas zarpas de la bestia, aunque habían rebotado contra su piel pétrea, habían desgarrado el torso del estudiante.

Una sangre morada y oscura surgía de las heridas, empañando la sencilla camiseta que portaba el extraterrestre.

- Oh… Esto pinta mal - gimoteó el herido mientras dejaba caer su pistola de rayos -. Me mareo…

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18/04/2017, 19:06
Diana Castelló

Diana rápidamente recogió entre sus brazos al alienígena que estaba a punto de caer a suelo presa del desmayo, sus angelicales alas surgieron en la espalda y voló lo más rápido que pudo hacia la enfermería.

- Lo siento, de verdad lo siento .- Dijo la chica disculpándose, aunque la encerrona también había sido cosa de aquel chico -. Esto no debería de haber pasado... ahora sí que no podré protegeros. 

Aquellas últimas palabras las había dicho con pena en la voz. En un principio no pensaba decir nada a los profesores acerca del ataque de aquellos chicos, no si la dejaban irse. Ahora había un herido y Diana no iba a mentir sobre el incidente, no sería justo. Hablaría a favor del alienígena, pero no iba a cargar con otra mentira más.

- Tendré que decirle a los profesores lo que ocurrió, pero tranquilo,  les diré que me protegiste... serán indulgentes .- Dijo la chica tratando de calmar al joven extraterrestre -. Y espero que tu amigo esté bien, no quería hacerle daño, pero tampoco iba a permitir que pagaras tú por mi culpa.

Al llegar al complejo y ante la mirada de los estudiantes que estuvieran en el exterior, entró lo más rápido que pudo y abrió con estrépito la puerta de la enfermería.

- Necesitamos ayuda, por favor.- Gritó la metamorfa justo al cruzar la puerta-. este chico está herido .- La joven se quedó pensando por un segundo, y luego volvió a hablar -. Por cierto... no me has dicho tu nombre, no puedo seguir llamándote chico.

Con una amplia sonrisa Diana esperó a que el chico fuera atendido, y con cierto nerviosismo esperó también a la entrada de alguno de los profesores... probablemente un joven con una herida de garras no pasaría desapercibido.

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20/04/2017, 20:39
Narrador

Mientras Diana volaba rauda entre los árboles, el alienígena se acurrucó entre sus brazos. Su sangre era bastante cálida.

- No te disculpes - dijo con cierta dificultad -. Tú no tienes culpa de nada. Es ese imbécil de Toni. Perro estúpido… - se quejó sin parecer realmente enfadado.

Cuando Diana le dijo que debía informar a los profesores de lo sucedido el estudiante simplemente asintió con solemnidad.

- Haz lo que debas, no tengo derecho a exigir nada.

Se le veía apenado, y también al borde de la inconsciencia. No dejaba de sangrar.

La metamorfa se apresuró en llegar a la enfermería. Nada más entrar por la puerta gritando vio como la Doctora Pujol corría hacia ella. Aquella mujer no parecía abandonar jamás la enfermería.

- ¿Qué le ha pasado? - preguntó rápidamente mientras indicaba a Diana que dejase al herido sobre una camilla -. ¿Son heridas de garras?

- Garras de noche - matizó el joven, que seguía luchando por mantenerse consciente. Tosió algo de sangre, manchando las sábanas de morado. Era como si a alguien se le hubiese caído un batido de frutas del bosque.

Como si hubiese captado un mensaje oculto, la doctora asintió y fue corriendo hacia un armario de suministros.

- No es la primera vez… - tomó una bocanada de aire mientras miraba a Diana - que hiere a alguien… Las heridas místicas son terribles…

Diana notó como el alienígena la agarraba de la mano con fuerza. Su mirada comenzaba a nublarse, y cada vez respiraba más pesadamente.

- Nkel’Tulip - dijo entonces -. En vuestro idioma significa “fuerte y sano”.

El alienígena se rio mientras tosía algo más de sangre.

- Pero todos me llaman Kel, es más fácil de decir.

La Doctora Pujol volvió a toda prisa. Recortó con maestría la camiseta de Kel, dejando al descubierto las heridas sangrantes. No tenía buena pinta. Los vasos sanguíneos alrededor de los cortes se estaban volviendo de un negro intenso, como si un extraño veneno se extendiese por ellos.

Pujol puso un mejunje verde y denso sobre las heridas.

- Ahora vendrá Hécate - informó la doctora -. Hay que purgar el veneno.

Kel apretó la mano de Diana.

- No me dejes, por favor.

La doctora no pareció oponerse a la presencia de la muchacha.

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21/04/2017, 19:00
Diana Castelló

Diana no pudo sino asintir cuando el chico comenzó a decir que iba a hacerse cargo de lo que había sucedido... sin duda era un buen chico, ¿Cómo había dejado que lo arrastraran a semejante "actividad extraescolar"?.

Justo en el momento en que la Doctora Pujol les hizo la pregunta acerca de las garras, diana iba a abrir la boca para afirmar que lo eran, pero el alienígena se adelantó y aclaró que no eran simples garras sino "garras de noche"... y no solo el nombre era aterrador, sino también el efecto que tenían sobre aquel chico. Parecía que las heridas estuviesen emponzoñadas, y según el joven las heridas eran de carácter místico. Definitivamente diana había tenido mucha suerte evitando aquellos temibles ataques.

- Encantada Kel .- Dijo la chica sonriendo cuando el joven se presentó -. Yo soy Diana, aunque eso ya lo sabías ¿no? .- Sonrió aún más abiertamente.

Ayudó como pudo a la Doctora Pujol a colocar el emplaste y cuando el chico agarró su mano y le pidió que no lo dejara la chica colocó su otra mano sobre la de él y sonrió de nuevo.

- Tranquilo, me quedaré aquí hasta que todo esté bien, hasta que estés de nuevo "Fuerte y Sano" .- La chica sonrió de nuevo y se sentó a esperar que todo mejorara.

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25/04/2017, 20:19
Narrador

Kel soltó una carcajada tras las palabras de Diana, aunque luego comenzó a toser. Diana advirtió como una sustancia negruzca salía de su boca.

- Todo está controlado, no te preocupes - dijo la Doctora Pujol antes de alejarse unos cuantos pasos para traer un equipo de monitorización junto a Kel. Desplazó con facilidad el gran aparato gracias a unas pequeñas ruedas situadas en la parte inferior.

Cuando comenzó a conectarle un montón de cables al extraterrestre, la doctora le pidió a Diana que le diera un poco de espacio.

No tardó en llegar a la enfermería Hécate, que pareció inundar la sala con su imponente presencia.

- ¿Cómo ha ocurrido esto? - preguntó la profesora mientras se acercaba al herido y lo observaba con actitud crítica.

Su mirada se posó luego en la metamorfa, como buscando una explicación. Por suerte, la doctora intercedió por ella.

- No es el momento, Hécate. La seguridad del paciente primero.

A pesar de su inquisitiva actitud inicial, la profesora no dudó en hacer lo que le decían.

- Será mejor que te vayas, Ms. Justice. Podemos hablar de esto más tarde, pero por el momento necesito espacio y tranquilidad.

Diana notó que Kel le soltaba la mano. Quizá estaba demasiado débil ya para seguir sosteniéndola.

Incapaz de hacer nada más por el extraterrestre, y hecha a un lado por la doctora y la profesora, Diana salió de la enfermería.

Sintió que le rugía la tripa. No se había dado cuenta, pero la mañana le había pasado volando, y ya era mediodía. A pesar de lo vivido, todavía tenía algo de apetito.

Se dirigió al comedor, donde normalmente se reunían los miembros del Grupo 4.

Notas de juego

Continuamos en Capítulo 4: Asuntos familiares.