Partida Rol por web

El Príncipe Transformado y la Varita del Destino

Capítulo 1 - El Encargo Real-Imperial

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29/09/2024, 23:35
Príncipe Héctor

Tras la audiencia con el Rey-Emperador, salís obligadamente del majestuoso Castillo del Reino-Imperio de las Dos Coronas. La luz del día os golpea con fuerza después de haber pasado tanto tiempo bajo la luz de los candelabros dorados del castillo, cegándoos momentaneamente hasta que vuestros ojos se acostumbran.

Os encontráis en la vasta Plaza Real-Imperial, un espacio tan pomposo y ostentoso como el interior del Castillo. La plaza está pavimentada con losas de mármol blanco y adornada con estatuas doradas de reyes-emperadores pasados, todos ellos luciendo dos coronas en sus reales e imperiales cabezas. En el centro de la plaza, una imponente fuente de oro lanza agua con purpurina hacia el cielo, haciendo que ésta brille bajo la luz del sol. La plaza está concurrida, llena de nobles y plebeyos que siguen su rutina diaria ajenos al motivo de vuestra salida apresurada del castillo. 

Sin embargo, vuestras mentes están ahora demasiado ocupadas pensando en vuestra nueva y urgente misión, aunque sólo sea por la presencia del Príncipe Héctor en el grupo. El zapato descansa plácidamente sobre el cojín de terciopelo que Criss sostiene entre sus manos, con su pequeña coronita bien colocada tras los múltiples ajustes del sirviente.

- Bueno, aventureros, aquí estamos. - dice el Príncipe Héctor con el tono que correspondería al líder del grupo. - Nuestra misión comienza aquí. Pero no temáis, pues os llevaré hacia el éxito con mi brillante liderazgo. - dice, y hace una pequeña pausa antes de añadir... - Ehm, ten cuidado con el cojín, no vaya a mancharse. Es un cojín real, ¿sabes? - dice, y os da la sensación de que la expresión del zapato es bastante presuntuosa... si eso es siquiera posible en un zapato. - Por cierto, como vuestro líder que soy, es fundamental que conozca vuestros nombres. Un verdadero estratega debe estar familiarizado con los nombres de sus acompañantes. Así que decidme, ¿cómo os llamáis? Vosotros podéis llamarme Majestad, Príncipe, o Príncipe Héctor. ¡No dejemos que la formalidad enturbie esta gloriosa misión!

A vuestro alrededor la vida sigue con normalidad, pero por desgracia para vosotros es imposible ignorar la misión que os han encomendado. El Bosque de las Maravillas está lejos, y no sabéis exactamente qué os espera en ese lugar, pero una cosa es segura: el Príncipe Héctor os acompañará, y no dejará de hablar en todo el camino.

Notas de juego

Por suerte para vosotros, un sirviente ha tenido la decencia de entregarle a Remedios un mapa del Reino-Imperio con vuestro destino, el Bosque de las Maravillas, marcado. Ahora sabéis a dónde tenéis que ir.

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01/10/2024, 18:08
Maivkel Iaxohn

Ahhh... Que no nos va a pagar, claro. Maivkel asintió, como si ya esperara ese resultado. Por muy baratas que fueran sus tarifas, sabía que la vida de un hijo no tenía precio, y por ende, no se pagaba. Y, de hecho, parecía que también iba a ser un problema llevar a dicho hijo, pero por suerte estaban más que preparados. Así podrá escuchar cómodamente mis canciones desde su real cojín. 

Al salir por fin de los largos pasillos del palacio real-imperial, Maivkel se permitió soltar un suspiro de tranquilidad. Si no iba a actuar en palacio, podría quitarse por fin la máscara... si no fuera por ese maldito sol. El elfo buscó un lugar a la sombra, esperando que la compañía se moviera allí cerca. Ahora sí, aprovechó para sacar un enorme violonchelo, posiblemente maldito, del enorme estuche a su espalda. Fue tocando algunas notas, comprobando que estuvieran perfectamente afinadas, mientras el "líder" del grupo hablaba. 

- Mi nombre es Maivkel Iaxohn. - sonó su voz grave bajo la máscara, al tiempo que hacía una pomposa reverencia hacia el Príncipe y a sus compañeros - Es posible que hayáis escuchado mi nombre en tabernas-librería, - de las que solo existían dos en todo el Reino-Imperio, probablemente - aunque también presto mis servicios como músico en la ópera clásica. - el tipo más aburrido de ópera - Tengo cierta experiencia como aventurero, aunque debo adelantaros que soy de los que prefiere quedarse en segunda línea, dando apoyo. Es más, si me permitís amenizar esta presentación, tocaré una de las melodías clásicas de mi repertorio.

Y, le hubieran dado permiso o no, Maivkel comenzó a tocar una animada tonadilla en su violonchelo. No lo hacía mal, aunque todos tenían la sensación de que habían escuchado esa misma canción en una versión mucho más moderna. Lo más extraño de todo es que, aunque fuera un violonchelo, sonaba como varios instrumentos distintos.

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01/10/2024, 21:35
Remedios Caserox

De vuelta a las afueras por el interminable pasillo, Remedios volvió a charlar hasta con las alfombras. En alguna de aquellas charlas alguien le dio un mapa, estaba segura de que no fue ninguna planta, ¿tal vez una de las columnas? Bueno, lo que estaba claro es que cuando llegaron a las afueras del castillo, ella tenía un mapa en la mano que indicaba a dónde debían dirigirse. - ¡Mirad! - Exclamó al resto del grupo, y señaló en el plano el lugar que estaba marcado. - Creo que es aquí dónde debemos dirigirnos. - Para sorpresa de sus compañeros, la sanadora utilizó su sartén elevándola sobre su cabeza y con la sombra proyectada por el sol, o alguna historia parecida que en su cabeza funcionaba, pudo saber con certeza dónde se encontraba el norte y así indicarles a todos el camino a seguir. - ¡Por aquí! - Dijo convencida. Otra cosa distinta es, si los demás confiaban en aquella pequeña y caótica gnoma como para creer que sus indicaciones eran correctas. 

El elfo paliducho se había puesto a tocar bajo un árbol. La gnoma le pasó por delante con paso ligero - ¡Vamos, vamos! No hay tiempo que perder, la reina-emperatriz necesita de su medicina contra el desconsuelo - comentó convencida mientras avanzaba. En esto que, de repente, se para en seco y se gira hacia Criss, quién tenía el zapato sobre el cojín. - Creo que sería más cómodo si llevas los zapatos puestos. - le propuso con total convencimiento. Y al mismo tiempo miró al botín entrecerrando los ojos - ¿crees que la terapia de choque podría funcionar como contra conjuro? - le preguntó a alguien. A quién, era difícil saberlo. Elevó la sartén por los aires, dispuesta a atizarle con ella al príncipe zapato con todas sus fuerzas. Comenzó a bajarla con decisión y justo antes de tocar la pequeña coronita paró en seco. - No se, tienes razón, quizá sea pronto para probarlo. Será mejor esperar al anochecer, creo. - Con las mismas se colocó la sartén al hombro y, asintiendo, volvió a avanzar, charlando con alguien a quién los demás o no podían ver, o no podían reconocer, o quizás solo hablaba con ella misma en tercera persona. - ¡Venga! Avanzando hacia la aventura, y más allá - comentó emocionada. ¿Acaso alguien estaría tan chalado como para seguirla?

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01/10/2024, 23:08
Criss de los Fabriccio

- En cuanto al lugar a donde debéis dirigiros... - comienza, carraspeando para intentar retomar la calma que perdió con Homero. - Mi equipo de eruditos ha averiguado que la última localización conocida de la Varita del Destino es el Bosque de las Maravillas, al sur de mi Reino-Imperio. Allí también vive el Guardián del Bosque, un árbol centenario que seguro que os podrá indicar mejor dónde buscar. En cuanto a la recompensa... - el Rey-Emperador hace una pausa dramática, lanzando una mirada solemne a todos vosotros. - Os aseguro que cumplir esta misión os otorgará más de lo que jamás podríais imaginar. - sonríe ligeramente, aunque no llega a ser una sonrisa cálida. - Además de mi gratitud eterna, por supuesto.

Maravilloso, este tío no nos paga. Pensó Criss, intentando ocultar su gesto de "asco de vida". Eso era por lo que nunca aceptaba contratos de ricos: solo traían dolores de cabeza. Se acordaba de aquella vez que no cobró durante 3 meses solo porque la vez que una noble se resistió a pagarla solo porque con lo que tenía en metálico la sobrarían cinco monedas de cobre y Criss en aquel momento  no tenía cambio, para luego hacerla el vacío cuando volvió a reclamar, obligándola a robar a su FruFrú* para que al fin la hiciera caso. Al final acababan siendo racanos a decir basta. Por suerte ya sabía donde buscar la Varita. Con eso me has pagado más que suficiente, por una vez. Ahora solo necesito seguir con esta panda de raritos un poco más, lo suficiente para tenerles como carne de cañón mientras yo consigo acercarme a la varita, y descubrir como funciona, supongo. Solo necesito demostrar mi utilidad y mi maestría ante el príncipe zapato y con ello ganarme la confianza del grupo. Un plan perfecto. Es imposible que las cosas se tuerza-

Entrégaselo a ella. - ordena con voz autoritaria.

-¿Eh?


Ya en el exterior, Criss miraba con el ceño fruncido y cara de pocos amigos, sosteniendo el zapato con ambas manos mientras mira...a su grupo. Por un lado, la gnoma mostraba una clara percepción de la realidad totalmente alterada, observándola pasar de un lado a otro mientras...no sé, ¿decía cosas?. Por el otro lado estaba el elfo, tocando una extraña tonada que Criss apenas pudo reconocer porque gracias a Cristo Marca Blanca no era gamer, aparte de hacerla saber que existía algo llamado taberna-librería, algo que si se tenía en cuenta el promedio de peleas de bar que había anualmente en una taberna, sonaba a algo que solía quemarse con facilidad.

...No te desanimes, Criss, lo tienes todo controlado. Siempre lo tienes todo controlado, ¡Compórtate como una Fabriccio!

Criss decidió presentarse inmediatamente antes de que la estallase una vena. Pasando a sujetar el colchón a una mano con gracilidad y poniendo la otra mano tras la espalda, como si se tratase de la bandeja de un camarero, Criss aclaró la garganta soltando un pequeño tosido, preparándose.

-Mi nombre es Criss de los Fabriccio, también llamada "La sombra de Fallins", aunque de momento mi apellido tiene más fama que mi "sobrenombre de cumpleaños"**. Mis habilidades se centran en el latrocinio y el sigilo, además de estar entrenada en diversas habilidades físicas como natación, combate cuerpo a cuerpo y a cuchillo, disfraz, monta de caballos y diversas bestias como turboalpacas y escalada, además de ser alguien adaptada a entornos urbanos y saberme manejar por estos. También tengo alguna que otra habilidad de supervivencia y tengo conocimientos en primeros auxilios, pero son menores en comparación a las habilidades ya mencionadas.

Notas de juego

*Un equidna mascota, la bestia domestica más peligrosa del reino, ideal para niños.

**Dentro de las tradiciones de los Fabriccio está "el sobrenombre de cumpleaños", dado cuando uno de sus miembros cumple 10 añitos, y que se suele acompañar con el Robo Imposible del cumpleañero al Banco de Fallins, siendo un evento que ya reciben con alegría y festividad entre los empleados (trabajar allí es bastante aburrido y siempre viene bien algo de explosiones y acción durante la jornada)

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02/10/2024, 21:21
Homero de la matanza

¿Ya tenemos un bardo? ¡Pero si parece más un arlequín que un traficante de rimas! —exclamó Homero con disgusto, mientras veía cómo sus peticiones, aunque cumplidas en parte, se habían desviado hacia una posibilidad que nunca había cruzado por su mente: ¡Compañeros talentosos! ¿Y ahora qué? ¿Cómo iba a librarse de esta aventura inevitable que, con toda seguridad, comenzaría en el palacio y acabaría en un funeral? ¡El suyo!

Me lleva la madre… —murmuró, visiblemente molesto, mientras abandonaba los aposentos reales.

Al llegar a la plaza, su mente seguía tan preocupada que ni siquiera pudo detenerse a admirar la impresionante arquitectura que lo rodeaba. Peor aún, había olvidado lo más importante: interrogar a los trabajadores sobre el sueldo promedio de la nobleza. No fuera a ser que, además de verse atrapado en una aventura mortal, descubriera malversación de fondos. ¡Eso sí que sería el colmo!

 Por cierto, como vuestro líder que soy, es fundamental que conozca vuestros nombres. Un verdadero estratega debe estar familiarizado con los nombres de sus acompañantes. Así que decidme, ¿cómo os llamáis? Vosotros podéis llamarme Majestad, Príncipe, o Príncipe Héctor. ¡No dejemos que la formalidad enturbie esta gloriosa misión!

Su mente quedó momentáneamente distraída por las palabras del principe Hector. Se veía terriblemente cómodo, como si invitarlo a usarlo..... Quizás podría probarlo... pensó, aunque solo por un segundo. ¡No! Se detuvo a sí mismo. Primero tendría que pedir permiso real para meter su pie en ese zapato, y sin su permiso tal vez terminaría con su cabeza en la horca.

Yo soy Homero de La Matanza. He levantado un buen barcito, con esmero y a pesar de las adversidades. Conozco de economía, logística, sociología, gramática, religion, historia y por supuesto, de estafas monetarias por activos reactivos basado en mono sde colores.....¡Todo lo que cualquier persona debería aprender!... para no tener que usar JAMAS una espada en su vida.

Es posible que hayáis escuchado mi nombre en tabernas-librería, 

Luego dirigió la mirada hacia el bardo, intrigado por la máscara que cubría su rostro.

Oye, sin ofender, traficante de rimas —le dijo mientras lo observaba con detenimiento—Pero... ¿tú eres un rey exiliado o algo así? Es que, vamos, todos los que usan máscaras lo hacen porque o son muy feos o porque son nobles desterrados, planeando secretamente su venganza de algun tio gordo. ....Ummm, ¿cómo dices que te llamas? ¿Makivel? Pues te diré que nunca te he visto por mi bar cantando. Eso podría atraer buenos clientes, ¿sabes? Un poco de drama exiliado nunca viene mal para el negocio.

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02/10/2024, 21:44
Crispín de los Mejunjes

Una vez fuera, lejos de la zona real, y con el aterrador zapato como seguidor ¡Nunca había tenido un seguidor! Y entonces todos empezaron a presentarse. La última de las presentaciones le resultó particularmente llamativa ¡Si explicaba tantas cosas seguro que podría distraer la mente!

- ¡Oh, pues no te he escuchado en las tabernas librerías! Pasé allí un tiempo en mi juventud, aprendiendo a elaborar el Elixir de la Amistad, sí sí... ¡En mi primer intento dormimos un día entero! Pero es un elixir menor, cuando elabore el bueno, pues entonces ¡Será...!

Estaba hablando demasiado, moviéndose un par de pasos hasta que colocó al lado de Homero.

- Soy Crispín, aunque me llaman "el de los mejunjes". Erudito, cocinero, amante de estar a más de tres metros de cualquier conflicto, jinete de perros. Estoy buscando fabricar el Elixir Supremo... una vez estuve muy cerca, mezclando zumo de cebada con seta de uña de Troll y... ¡Quedó todo el lugar con un olor que sólo puede describirse como casi absoluto! ¡No me gustan los casis!

Volvió a fijarse en Homero.

- Pues la verdad es que tienes una buena espalda para cargar con una espada. Sí sí. Sobre la máscara, también se usan en algunas fiestas o para ocultar una belleza inhumana. O porque has perdido una apuesta. O porque...

Se detuvo. Miró a Criss, y a su mapa.

- Parece que eres de fiar. ¿Qué nombre quieres labrarte con esta aventura?

Terminó respondiendo a la gnoma.

- Llevar un zapato parlante es... es...

Se abrazó a sí mismo con un escalofrío.

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03/10/2024, 13:32
Príncipe Héctor

- Mi nombre es Maivkel Iaxohn. Es posible que hayáis escuchado mi nombre en tabernas-librería, aunque también presto mis servicios como músico en la ópera clásica. Tengo cierta experiencia como aventurero, aunque debo adelantaros que soy de los que prefiere quedarse en segunda línea, dando apoyo. Es más, si me permitís amenizar esta presentación, tocaré una de las melodías clásicas de mi repertorio.

- Ah, Maivkel Saxon, ¿eh? - dice el Príncipe Héctor, con un tono que indica que, si tuviera cabeza, estaría asintiendo para sí mismo. - Me gusta, un nombre digno y apropiado para un músico que sabrá honrar a su príncipe con gloriosas melodías durante esta gran misión. - dice el zapato. - Aunque, claro está, nada podría superar las baladas que yo mismo podría componer sobre mis propias hazañas. Pero está bien, te cedo ese papel. - dice con tono benevolente.

-Mi nombre es Criss de los Fabriccio, también llamada "La sombra de Fallins", aunque de momento mi apellido tiene más fama que mi "sobrenombre de cumpleaños"**. Mis habilidades se centran en el latrocinio y el sigilo, además de estar entrenada en diversas habilidades físicas como natación, combate cuerpo a cuerpo y a cuchillo, disfraz, monta de caballos y diversas bestias como turboalpacas y escalada, además de ser alguien adaptada a entornos urbanos y saberme manejar por estos. También tengo alguna que otra habilidad de supervivencia y tengo conocimientos en primeros auxilios, pero son menores en comparación a las habilidades ya mencionadas.

Al escuchar las palabras de Criss, el Príncipe murmura un asentimiento satisfecho.

- "La sombra de Fallins", ¿no? Perfecto, perfecto. Siempre es bueno tener a alguien con habilidades tan útiles como... eh... esas que has dicho. Dudo que necesitemos de mucho sigilo con mi imponente presencia liderando el grupo, pero tu latrocinio, sí, podría venirnos bien. - hace una pequeña pausa, pensando. - No habrás robado nada del Castillo, ¿verdad? Solo por curiosidad, no es una acusación.

Yo soy Homero de La Matanza. He levantado un buen barcito, con esmero y a pesar de las adversidades. Conozco de economía, logística, sociología, gramática, religion, historia y por supuesto, de estafas monetarias por activos reactivos basado en mono sde colores.....¡Todo lo que cualquier persona debería aprender!... para no tener que usar JAMAS una espada en su vida.

- Homero de la Matanza, vaya. Es un nombre imponente. - el zapato murmura con aprobación, aunque por su aspecto exterior es difícil saber si realmente está impresionado o lo finge. - Con tus conocimientos en economía y... eh... cerveza, seguro que sabrás manejar los recursos de nuestro grupo. Por supuesto, si usásemos mi extensa fortuna no habría necesidad de moderar nuestros gastos, pero... a pesar de ser Príncipe soy una persona tremendamente humilde y prefiero ahorrar gastos a mi padre. - explica.

- ¿crees que la terapia de choque podría funcionar como contra conjuro? - le preguntó a alguien. A quién, era difícil saberlo. Elevó la sartén por los aires, dispuesta a atizarle con ella al príncipe zapato con todas sus fuerzas. Comenzó a bajarla con decisión y justo antes de tocar la pequeña coronita paró en seco. -

- ¡E-eh! ¡Un momento! - exclama el Príncipe con una mezcla de sorpresa y alarma. - ¡Creo que será mejor que reservemos esas… estrategias para más tarde, Gnoma Caótica! - dice, tratando de mantener la dignidad, aunque es evidente que el intento de golpe le ha puesto nervioso. - Mi forma actual es delicada, y aunque admiro tu... entusiasmo, estoy convencido de que una terapia tan... intensa no es necesaria en este momento.

El Príncipe carraspea, intentando recuperar la compostura.

- Y no, querida... sanadora, no es necesario llevarme puesto. Este cojín es perfectamente adecuado para alguien de mi posición. Además, ensuciarme sería literalmente un crimen real-imperial. Pero aprecio tu, eh... dedicación. - dice con bastante incomodidad, evidentemente inseguro de cómo enfrentarse a la situación.

- Soy Crispín, aunque me llaman "el de los mejunjes". Erudito, cocinero, amante de estar a más de tres metros de cualquier conflicto, jinete de perros. Estoy buscando fabricar el Elixir Supremo... una vez estuve muy cerca, mezclando zumo de cebada con seta de uña de Troll y... ¡Quedó todo el lugar con un olor que sólo puede describirse como casi absoluto! ¡No me gustan los casis!

- ¿Crispín de los... Mejangles, entonces? - dice, sin detenerse a corregirse. Tras uno segundos, escuchando al gnomo, parece darse cuenta de algo y responde con una alegría bastante grande, más de la que ha mostrado con las otras presentaciones. - ¡Ah, un alquimista! Eso es exactamente lo que necesitamos. - dice, y tras unos segundos añade con más calma... - Tus elixires serán fundamentales para la misión, sí. Tal vez puedas preparar un mej... megunje... un ungüento especial para sacarme brillo. - comenta, encantado con la idea.

Después de escuchar a todos, el Príncipe se endereza un poco (todo lo que un zapato puede hacerlo) y decide presentarse él mismo.

- Yo soy el Príncipe Héctor, heredero del Reino-Imperio de las Dos Coronas, defensor de la justicia, protector de la paz, héroe incomparable, y ahora… zapato por circunstancias temporales. - comenta como si tal cosa. - Pero no os preocupéis, aunque mi forma haya cambiado, mi valentía no ha hecho más que aumentar. Con mi sabiduría, os guiaré a través de los peligros del Bosque de las Maravillas y encontraremos esa Varita del Destino en un abrir y cerrar de ojos. ¿Alguna pregunta? - hace una pausa demasiado breve. - ¿No? Bien, ¡pongámonos en marcha hacia la salida sur de la ciudad! Si hay algo más que hacer, decídmelo ahora, pero cuanto antes comencemos, antes podréis regocijaros en el éxito que está por llegar.

Notas de juego

¡Empieza el viaje! A no ser que queráis hacer algo más en la ciudad. Ya tenéis todas las habilidades y en breves os daré vuestro equipo, pero si queréis comprar algo concreto es el momento de hacerlo. Esto es más narrativo-cómico que otra cosa, así que no os preocupéis mucho por el dinero... mientras sea algo razonable.

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04/10/2024, 10:09
Remedios Caserox

Tras escuchar a todos presentarse ante el zapato, la gnoma dio de nuevo la vuelta, dirigiéndose hasta Criss, quién llevaba el cojín dónde reposaba el príncipe Héctor. - Yo soy Remedios, Remedios Caserox, de la familia Caserox de Toda la Vida. Reme para los amigos. - respondió, algo tarde quizás, pero justo en su momento. Porque una sanadora nunca responde tarde, excepto si lo que trata de salvar ya está muerto, entonces, puede que sí. Pero como no era el caso, se presentó justo a tiempo. - Mi sartén mágica y yo os mantendremos a salvo a todos, creo, durante esta aventura. Aunque no tengo claro como sanar un zapato, supongo que eso más trabajo de un zapatero, ¿no? - se quedó observando al botín con los ojos entrecerrados - ¿Has pensado, oh señorito Héctor, en que con esa forma te evitas pensar en si estás gordo o delgado? ¿Podrías teñirte de colores, al igual que el pelo? ¿Y si Crispín te tiñe de morado? Un zapato morado es mucho más real imperial. El morado es un color magnífico, ¿verdad? - Dicho esto volvió a agarrar el mapa con firmeza entre sus manos, abierto, y, girando sobre si misma comenzó de nuevo a caminar pero esta vez en una dirección diferente a la que se dirigía antes. - Sí, es por aquí, lo tengo claro. Seguro que por el camino encontramos flores que nos sirvan para hacer ese tinte. El señorito Héctor estará hermoso de morado. - Volvía a hablar sola, o con algún compañero invisible. Caminando hacia delante mirando el mapa, en lugar de al frente, aunque, extrañamente, no parecía chocarse con nada. 

Se paró en seco de nuevo, miró al grupo con una sonrisa radiante y les gritó - ¡Es un placer ser vuestra compañera! Nos lo pasaremos estupendo en esta aventura. Veréis como pronto volvemos con el remedio para la obesidad del rey emperador, y nos ganaremos un montón de fama y dinero. - Siguió de nuevo caminando, esta vez con pequeños saltitos, en dirección a alguna de las salidas de la ciudad. Quién hubiese tenido la brillante idea de darle el mapa a ella, estaba claro que no la conocía demasiado. 

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04/10/2024, 14:19
Criss de los Fabriccio

- Parece que eres de fiar. ¿Qué nombre quieres labrarte con esta aventura?

Criss pensó un momento en aquellas palabras, siendo rara la sensación entre sentir que estaba cumpliendo su objetivo y el pensar una respuesta a la pregunta. La verdad, es que no sabía que responder. Nunca había tenido demasiado control sobre su mote, ni siquiera cuando nació. De hecho, sus padres la llamaron Criss por una broma de su tío vigésimo tercero. Que si ella cogía de profesiones rufianescas* relacionadas con el bello arte de matar gente que la llamaran "Assasin Criss"...por suerte Criss tuvo la última palabra y esto nunca ocurrió. Pero tampoco iba a comentarlo.

-....Pues ni idea, la verdad. Con que sea recordado y temido me basta. Algo que suene bien para una canción de cuna tétrica me vale. 

No habrás robado nada del Castillo, ¿verdad? Solo por curiosidad, no es una acusación.

-¿Eh? Nah-Ehm, quiero decir, por supuesto que no, su majestad. Solo robo por encargo y dentro de mi profesión.- Y cuando no tengo a todo guardia del castillo siguiéndome el paso y no siento la necesidad urgente de pedir una butaca por las longitudes del pasillo.

Terminando aquella conversación, Criss escuchó el resto de las...diversas presentaciones de los demás, en silencio. Juzgando desde dentro y preguntándose que demonios pasaba con la cerveza para que un alma hubiera renunciado a su humanidad solo por estar hablando todo el rato de ella. Lo que tenían era un bardo, un guerrero, un gnomo de ciencia y cocinero, un zapato y...¿una gnoma cocinera?¿eso no estaba repe?

Últimamente los grupos de aventureros ya no son lo que eran. En fin, al menos el amarillo puede hacer de tanque. Y al menos todo el mundo no es un tiefling. Desde que salió esa obra de teatro de Rollo Crítico Parte 2 parece que estuvieran por todas partes.

Mientras reflexionaba en como la gente juega a DyD para ser bichos de colores hornys en cosas, vio que Remedios parecía ir a su bola, teniendo que adelantarse rápidamente mientras detenía a Remedios poniendo una mano en su hombro, al mismo tiempo que mantenía el zapato en equilibrio con la otra.

-Espera, espera. El Bosque de las Maravillas puede ser un sitio peligroso, y más si no sabemos cuanto vamos a estar. ¿No deberíamos de ir a recoger provisiones o, no se, tiendas de campaña, algo para hacer fuego, spray anti-goblins? No sé, ese tipo de cosas. No es que esté muy preparada para sobrevivir a la intemperie, ¿tenéis material de acampada o algo, el resto?

Notas de juego

*Aquí se incluyen profesiones de baja moralidad como el robo, el asesinato, el espionaje, dar clases de mates, la subida de precios en supermercados...,todo profesiones famosas cogidas entre los miembros de los Fabriccio

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06/10/2024, 06:03
Homero de la matanza

Príncipe Héctor, no puedo dejar de mirarte, y esta duda me carcome la mente —expresó Homero mientras observaba al príncipe con una mezcla de curiosidad y nerviosismo.

Si alguien quisiera usarte como zapato... ¿tendríamos que pedirte permiso, o eso contaría como acoso? —preguntó, con una leve sonrisa—No es como si fueras un zapato tan hermoso que combinara con mi túnica blanca. Y si por alguna razon, tenemos que escapar del enemigo. No se, es mas comodo llevarte en la pierna que sostener tu cojin. 

Después, Homero dirigió su mirada a Criss de las fábricas, quien parecía estar inmerso en una preocupación genuina, justa y necesaria para todos.

¡Los peligros del bosque no son los goblins! ¡Son esos malditos mosquitos... y las hormigas! —exclamó Homero, alzando la voz con frustración—¿Nunca han intentado dormir con mosquitos metiéndose en sus oídos? ¡O peor aún! Que te entre un antojo nocturno y ¡zas!, las hormigas se hayan comido toda la comida. Y luego, el piso todo sucio...las piedras te dan lumbago, dormir así es incómodo. ¡Qué horror!

Homero se cruzó de brazos, reflexionando un momento antes de proponer:

Yo digo que contratemos una posada móvil para cuando vayamos al bosque. Así podremos estar cómodos y bien protegidos—Bajo la mirada de nuevo al principe hector. Ya le empezaba doler el cuello de tanto bajar y subir—¡Príncipe! ¡Tenemos que comprar un libro de supervivencia! ¡Y de cocina también! Porque, seamos honestos, aquí en el bosque no hay muchas opciones. Pero... —se rascó la cabeza, pensativo—, ¿cómo se supone que debería cocinar algo? Por ejemplo... si atrapamos un conejo... ¿lo canconchamos? Ya sabes, lo enterramos en un hoyo con piedras calientes. Lo cubrimos con tierra, y lo dejamos ahí... ¿horas? ¿días? ¿Años? ¿Alguien sabe cuánto tiempo se deja en el canconchado?

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06/10/2024, 17:33
Maivkel Iaxohn

Maivkel escuchó las presentaciones de los demás, mientras amenizaba la situación con su música, sin hablar ni intervenir de por medio. Parecía muy dedicado a su arte. Solamente hizo una reverencia hacia el zapato, aparentemente halagado por sus palabras. Solo cuando todos se hubieron presentado y varios le hablaron, Maivkel terminó de tocar y respondió con su grave voz.

- Curiosas ideas tienes, maese Homero. Me temo que no soy un rey, ni príncipe, aunque tampoco carezco de belleza. Mi padre era un hombre humilde, uno al que no pude llegar a conocer... Solo nos dejó en herencia un enorme castillo a mi madre y a mí, con múltiples lingotes de oro, y este violonchelo. - señaló el instrumento. Por un momento... casi parecía que la figura tallada había abierto los ojos... - Por tanto, sería imposible para mí ser de la realeza. Sin embargo, estaré encantado de actuar en tu taberna. - después se giró hacia Crispín, con aire pensativo - Seguramente no habremos coincidido, aunque llevo más de un siglo visitándolas... ¿No te habrás confundido con los bares-biblioteca?

Tras la charla, y viendo que no había preguntas y que debían marchar casi de inmediato, Maivkel pensó en qué podría tocar para el camino, mientras volvía a guardar su violonchelo. Ah, una lástima que no pueda reparar el zapato, pero nos vendrá bien que nos sane a nosotros. Asintió para sí tras escuchar a Remedios, que definitivamente estaba atenta a todos los males que les podrían afectar, incluso al sobrepeso del Rey-Emperador. También Criss parecía preocupada por su bienestar, y Maivkel se vio asintiendo, de acuerdo a lo dicho... por Homero. 

- Un carro sin duda sería una gran adquisición, y si es lo suficientemente grande para descansar, ya tendríamos un medio adicional para mantener a salvo al Príncipe Héctor. Para cocinar, estoy seguro de que podemos contar con nuestra atenta Remedios y su sartén, ¿cierto? - preguntó, girándose hacia la susodicha. Después se giró hacia Criss - Creo que tú eres la que más conocimientos tiene en este campo... Extiende la mano, joven. - susurró con voz grave.

La alta y estrecha figura del ¿elfo? se acercó hasta quedar frente a Criss. Cerca, muy cerca. Criss casi podía sentir las oscuras plumas de su capa envolviéndola, sus cabellos rizados como una telaraña a su alrededor. Su máscara de expresión extraña la miraba fijamente, con unos ojos huecos y oscuros, respirando en suaves gruñidos. Una mano fría y pálida de dedos huesudos sujetó la de Criss, mientras la otra dejaba caer un saquito tintineante sobre ella. 

- Confío en que seas tú quien sepa proveernos de víct... víveres para este viaje. - susurró su grave voz. Después se alejó y asintió conforme, mirando el pequeño saquito con una buena cantidad de monedas de oro en él, su voz volviendo a un tono más normal, pero igualmente siniestro - No lo pierdas, por favor.

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06/10/2024, 21:39
Príncipe Héctor

Yo soy Remedios, Remedios Caserox, de la familia Caserox de Toda la VidaReme para los amigos. -

- Remedios Caserox...  ¡Ah, así que la Gnoma Caótica tiene nombre! - exclama el Príncipe Héctor. - ... Sigue gustándome más tu mote, pero aún así está bien conocerte.

¿Has pensado, oh señorito Héctor, en que con esa forma te evitas pensar en si estás gordo o delgado? ¿Podrías teñirte de colores, al igual que el pelo? ¿Y si Crispín te tiñe de morado? Un zapato morado es mucho más real imperial. El morado es un color magnífico, ¿verdad? -

- ... Esto de ser un zapato me ha proporcionado otras perspectivas, pero por favor, Gnoma Caótica... ¡ni hablar de teñirme de morado! - pide el Príncipe. - Si tuviera que escoger un color del que teñirme sin duda sería el dorado, el único color digno de mi sangre real-imperial. Pero aún así prefiero quedarme con mi color actual. ¡Imagina que, cuando recupere mi forma humana, mi piel se vuelve del color que me teñí! No, no. Prefiero no pensar en ello. - suspira. - ¡Y no hablemos de cosas tan triviales como mi peso! La grandeza de un líder no se mide por esas pequeñeces. - Y tras una pausa, añade... - De todos modos, valoro tu dedicación, eh... Reme. Pero guárdate la sartén para cuando haya un verdadero plebeyo que abatir.

-Espera, espera. El Bosque de las Maravillas puede ser un sitio peligroso, y más si no sabemos cuanto vamos a estar. ¿No deberíamos de ir a recoger provisiones o, no se, tiendas de campaña, algo para hacer fuego, spray anti-goblins? No sé, ese tipo de cosas. No es que esté muy preparada para sobrevivir a la intemperie, ¿tenéis material de acampada o algo, el resto?

- Ah, sí... no me equivocaba contigo, Sombra. - dice el zapato con cierto orgullo. - Eres eficiente y precavida, igual que yo. Estoy de acuerdo, los preparativos son importantes... aunque dudo que se pueda encontrar algo digno de mi real porte en estas tiendas de la plebe. No os preocupéis, aunque no quiera abusar de la bondad de mi excelso padre, creo que podré conseguir algunos recursos para el equipo. - dice con tono seguro.

Si alguien quisiera usarte como zapato... ¿tendríamos que pedirte permiso, o eso contaría como acoso? —preguntó, con una leve sonrisa—No es como si fueras un zapato tan hermoso que combinara con mi túnica blanca. Y si por alguna razon, tenemos que escapar del enemigo. No se, es mas comodo llevarte en la pierna que sostener tu cojin. 

- Homero de la Matanza... Si alguien intentara usarme como zapato sin mi permiso, eso sería una ofensa gravísima contra la corona. Las dos. Podría acabar en una mazmorra de por vida. - explica con un tono grave. - ¡Y sobre el libro de supervivencia! No necesitamos tal cosa, recuerda que ya contamos con mi sabiduría real-imperial. Pero si eso te deja más tranquilo... buscaremos algunas de las cosas que has pedido en el almacén del Castillo.

Después, el Príncipe se queda viendo cómo Maivkel encarga la adquisición de víveres a Criss de un modo nada extraño ni perturbador. El Príncipe hace un sonido de asentimiento.

- Ah, Saxon, veo que además de un gran gusto para la música también tienes buen ojo valorando a la gente. Has sabido ver la profesionalidad de Sombra, igual que yo. ¡Dejemos el tema de los víveres en sus manos! - dice alegremente. - ¿A qué esperamos, entonces? ¡Vamos allá! ¡Al almacén de mi padre, y después, al Bosque de las Maravillas!

Y así es cómo nuestros héroes acabaron involucrados en la noble empresa de salvar al Príncipe Héctor de la maldición que lo había convertido en un mísero zapato. El variopinto grupo de aventureros no sabía qué clase de desafíos les esperaban, pero sin duda iban a enfrentarse a ellos poniendo todo su empeño, valentía y corazón. Así que después de hacer una visita al almacén real-imperial del Castillo, los aventureros se dirigieron a la puerta este de la ciudad. Luego se dieron cuenta de que no era esa la salida que debían usar, así que visitaron la norte, después una tienda de quesos, la taberna, y finalmente la salida sur de la ciudad... y, entonces sí, partieron hacia su destino.

Notas de juego

Habéis adquirido:

  • Material de acampada - Cinco pequeñas tiendas de campaña, todas ellas con bordados de oro y colchones plegables llenos de plumas de cisne, con un cojín-cama especialmente mullido para el Príncipe Héctor.
  • Spray Anti-Goblins Perfume de la Reina-Emperatriz - Una fragancia abrumadoramente floral que hace que la mayoría de criaturas se desmayen al olerla.
  • Libro de supervivencia El Gran Manual de Etiqueta en la Naturaleza - Explica todo tipo de trucos para sobrevivir en el bosque comportándose como un verdadero noble, sin tocar nunca la tierra.
  • Bebidas y comida para el camino - Varios frascos de sopa de mantequilla y panecillos recién hechos, así como odres de agua y vino de la mejor calidad.
  • Carro - Un carro destartalado que encontrasteis en una esquina del almacén, con ruedas tambaleantes y tirado por una mula perezosa.

CONTINUARÁ