Interludio 1
Billy "El Garfio"
El destartalado carro que habéis adquirido en el almacén del Castillo avanza lentamente por el camino de tierra, traqueteando a cada bache. A vuestro alrededor, las vistas dibujan un paisaje totalmente idílico, como de postal: un extenso campo verde, con suaves colinas salpicadas de árboles, y una brisa fresca que agita la hierba bajo el brillante sol. El sonido de las ruedas chirriando sobre el sendero apenas es interrumpido por el lejano y melodioso canto de algún pajarillo.
Todo parece ir bien, excepto el constante traqueteo del carro, que hace que Criss tenga que ajustar el cojín del Príncipe Héctor una y otra vez para que no salga volando.
- ¡Ay, ay! ¡Cuidado! - se queja constantemente el Príncipe Héctor. - Un héroe como yo no puede liderar a su grupo con dignidad y eficiencia si no deja de dar tumbos por el camino. Insisto en que dejemos este terrible carro atrás y avancemos como una buena compañía de aventureros.
El sendero es largo y bastante monótono, pues apenas os cruzáis con ningún otro carro o viajero por el camino, pero por lo menos no parece haber ningún peligro. No a la vista, al menos.
A mitad de una curva en el camino, sin embargo, un hombre solitario aparece de repente en el sendero, bloqueando vuestro paso. Va vestido con un sombrero de vaquero, una camisa, un chaleco de cuero, una gabardina también de cuero y botas con espuelas que tintinean al andar. En su mano porta una espada desenvainada y, curiosamente, también lleva un parche negro en el ojo.
- Alto ahí, compadres. - dice el hombre alzando la voz, sujetándose el sombrero con la mano en la que no lleva la espada. - Mi nombre es Billy O'Sullivan, pero podéis llamarme... "El Garfio". - dice, alzando la mirada hacia vosotros. - Soy el pirata más temible de los siete mares, y probablemente también de los ríos y los lagos. - dice, con una voz de vaquero del lejano oeste que tira de espaldas. - Esto es un atraco, amigos. Entregadme todas vuestras pertenencias... o no tendré más remedio de llevarme vuestras vidas por delante con mi temible espada pirata. - dice con tono de lo más serio.
Detrás de él pasa una planta rodadora que no pega nada con el paisaje.

Tras un día agradable de compras, y un momento extraño en el que Maikvel provocó a Criss sentimientos que mezclaban entre la alerta provocada por el miedo...y algo que podríamos describir como un poco kinky. Muy raro todo la verdad. Pero bueno, ya había pasado todo. Tenían lo que necesitaba, el sol brillaba, los pájaros cantaban, los dragones se levantaban a devorar y destruir aldeas enteras, y todo iba bien.
...bueno, casi todo. Porque durante el camino,ocurría que habían elegido el camino más...puto...lleno de rocas...y baches...de todo el reino*, y eso hacia que tuviera que aguantar todo aquel agradable día en tener que cuidar al maldito zapato real. Cosa que estaba poniendo de los nervios a Criss porque la impedía disfrutar de...
Un momento, yo odio los días de sol.
Ah, sí, también apareció un bandido. Criss se asomó, entrecerrando los ojos para identificar su figura, cosa que consiguió con más o menos éxito porque...no, por ahí no hace falta. Lo importante es que sí, parecía un bandido. Uno solo....
-Creo que si la mula lo pasa por encima lo mata. Sigamos.- Dijo a quien...Un momento, si Criss sujeta el zapato, ¿Quién conduce la carreta?
*Aprobado por el famoso libro Rubia Reino Record, a pesar del desconocimiento de Criss.
-¡Felicidades principe Héctor! Acabas descubrir el horror....un horror más allá del entendimiento humano....es ...¡LA AVENTURA HEROICA!-Comenta Homero con una ligera sonrisa en sus labios. Tal vez....si el principie le daba miedo abortaría la búsqueda -Lo que nos espera más adelante es muchísimo peor. Ahora ya sabes porque todos los héroes mueren jóvenes.
Homero iba seguir relatando las penurias juveniles heroicas, cuando de imprevisto . ¡Un evento heroico genérico! ¡El ladrón! ¡Aquel vil canalla que precipita la aventura a un combate singular!
-¡No sé preocupe gente! ¡Yo me encargo de esto!-Salto de la corraza y miro a los ojos de aquel ladrón -¡Te daremos todo lo que pides! Pero por favor baja la arma. Que ninguno de nosotros tenemos la culpa que no tengas trabajo y todo tu currículum terminan en:"Te llamaremos"! Mira que nosotros también estamos desempleado y estamos trabajando gratis. Aún no hemos hecho un sindicato.
Antes de salir de la ciudad y realizar las compras, Maivkel le había preguntado si podían contar con ella y su sartén para cocinar. - ¡Por supuesto! - había respondido con gran entusiasmo. Pobrecitos sus compañeros si dependían de su cocina para sobrevivir.
Una vez ya en camino, ella decidía, a ratos, ir caminando tras el carro, otras ves a la par, de vez en cuando delante y las menos, sobre él. No le gustaba demasiado perderse las rocas, los árboles, las plantas... y el poder hablar con todos ellos. Tenía conversaciones de todo tipo con cualquier objeto animado o inanimado que se encontraba. Se había hecho con una colección interesante de pequeñas rocas, hojas y flores, que iba dejando en un montoncito en el carro, diciéndoles a los demás que eran aquellos objetos eran amigos suyos y pidiéndoles por favor que no los tocasen.
En cierto tramo del camino, una de las pocas veces que ella iba sobre el carro, divirtiéndose con los baches como si de un parque de atracciones se tratase, un caballero extraño los hizo detener su avance. Ella sacó la cabeza por encima del carro y observó al hombre, escuchándole con curiosidad. Una vez terminó su presentación, la gnoma lo saludó con la mano - ¡Hola Billy! ¿Te has perdido? Esto es un camino, no un mar, río ni lago. - lo observó de arriba abajo con curiosidad un momento - ¿Te pasa algo en ese ojo? ¿Quieres que intente ayudarte? ¡Soy sanadora! Yo creo que puedo devolverte la vista, ¡Dame un momento! - y dicho esto, agarró su sartén y se dispuso a bajar del carro de un salto para atizarle con ella en la cabeza al pirata y así curarle el ojo.
Si nadie la para por el camino, se presenta delante de aquel hombre con la sartén en alto, dispuesta a continuar la charla y sin ningún tipo de miedo ni desconfianza.
Maivkel no había tenido ninguna queja por el camino. Parecía satisfecho de que Criss se encargara de la compra y el carro... Era un carro. Bien, así podré amenizar el trayecto con mis canciones. Y es que caminar tocando un violonchelo era algo bastante complicado. Dejó el carro en manos de Homero mientras se sentaba en la parte trasera, aunque a juzgar por el traqueteo, empezó a pensar que el hombre amarillento ya habría consumido las reservas de cerveza que no le había dado el rey.
- Yo quiero un héroe... - susurró su voz grave bajo la máscara mientras tocaba una animada canción. Mucho más animada que el aburrido camino que tenían delante.
Aburrido, al menos, hasta que ese extraño hombre saltó al camino. Maivkel se levantó cual largo era en el carro, violonchelo en mano. Su canción fue interrumpida y rápidamente comenzó a tocar otra totalmente distinta, como si se estuviera preparando para el enfrentamiento, sin decir una palabra.
Ya veo... El buen Homero está tratando de ganar tiempo y Remedios ya está preparada para el ataque. Sin duda, no se esperará que una sanadora le ataque con una sartén. Maivkel asintió para sí mismo, mirando expectante a Criss, esperando que hiciera alguna pirueta por encima del carro y le lanzara un cuchillo o similar. También tenía curiosidad por ver las habilidades del anciano inventor, pero era muy posible que se hubiera dormido en el carro. El pobre está ya mayor.
Salto de la corraza y miro a los ojos de aquel ladrón -¡Te daremos todo lo que pides! Pero por favor baja la arma. Que ninguno de nosotros tenemos la culpa que no tengas trabajo y todo tu currículum terminan en:"Te llamaremos"! Mira que nosotros también estamos desempleado y estamos trabajando gratis. Aún no hemos hecho un sindicato.
La primera frase de Homero parece complacer a Billy "El Garfio", pero cuando más habla el guerrero más se frunce el ceño del bandido. Ese parece ser el efecto habitual de los discursos de Homero, al menos los que habéis escuchado hasta el momento.
- ¡Eh! ¡Eso no es así! - replica Billy, apuntando con la espada a Homero con una actitud más ofendida que ofensiva. - ¡Tengo trabajo, compadre! Es cierto que tuve que dejar mi trabajo anterior como cowboy por falta de demanda, - dice, bajando la espada y acomodando su postura con una mano en el cinturón. - ahora trabajo como pirata. Hoy es mi primer día como sanguinario bandido de los siete mares, pero de momento creo que no lo estoy haciendo nada mal. - dice, y luego añade de forma tremendamente forzada... - Arrr. - después se aclara la garganta y apunta a Homero con su espada otra vez de forma más bien poco amenazante. - ¡Así que no os hagáis los listos si queréis sobrevivir a este asalto, amigo! ¡Dadme todo lo que tengáis de valor y os permitiré seguir vuestro camino!
Maivkel se levantó cual largo era en el carro, violonchelo en mano.
- ... - Billy baja la espada. - Diantres, compadre, no me hagas esto. Esa melodía me trae recuerdos, y estoy intentando dejar mis días de cowboy atrás... - dice, dejándose deleitar por la melodía de Maivkel. Al final sacude la cabeza, intentando olvidarla. - Dadme vuestras cosas, y...
- ¡Hola Billy! ¿Te has perdido? Esto es un camino, no un mar, río ni lago. - lo observó de arriba abajo con curiosidad un momento - ¿Te pasa algo en ese ojo? ¿Quieres que intente ayudarte? ¡Soy sanadora! Yo creo que puedo devolverte la vista, ¡Dame un momento! -
- ¿Eh? ¡No, ya sé que no estamos en el mar! Es que yo, mi fobia al agua... Espera, ¿adónde vas...? - la actitud de la gnoma parece desconcertar totalmente a Billy, quien a pesar de tener la espada alzada permite que Remedios se le acerque. - ¿El ojo? No, no le pasa nada, es una cosa de piratas y...
¡CLONC!
Billy, quien había agachado la cabeza ligeramente para interactuar con Remedios, es alcanzado por un tremendo zurriagazo curativo de ojos de la curandera. La sartén golpea con fuerza, haciendo un ruido metálico que debe haberse escuchado desde el Castillo de las Dos Coronas, y el pobre Billy cae al suelo con un sonoro "plof".
... Está inconsciente.
Motivo: Ataque Remedios
Dificultad: 0
Habilidad: 10+8
Tirada: 4 9 10
Total: 9 +10 +8 = 27 Éxito
Criss, notando el completo hastío de ver que nadie la hacía caso en su recomendación de atropellar a aquel pavo, suspiró con resignación, pensando de nuevo en si había de verdad un beneficio en todo aque...¿porqué cojones la estaba mirando el elfo? Giró la cabeza, confundida, intentando esclarecer que...inútil, no le podía ver el rostro, así que no tenía ningún gesto que leer. Miró a ambos lados, intentando ver si la estaba mirando de verdad a ella...sí, lo estaba haciendo. Se produjo un momento bastante incomodo en que ella le sostuvo la mirada, y el a ella, y entonces...
CLONCK
El sonido del sartenazo padre de todos los sartenazos reverberó por toda la zona, rompiendo un momento bastante incomodo y haciendo que Criss girase la cabeza, viendo...una escena un poco rara, porque hasta hace un rato se supone que la gnoma parloteaba sobre no se qué de curarlo de la falta de ojo o algo así, y había ido alzando la sartén y...
Un momento.
Ese golpe...
¿Ella había metido el sartenazo?......¿y le había dejado KO...de un solo golpe?
Criss sintió tal mareo que casi se le cae el colchón de la mano, producido por el vértigo de conocer a una criatura con tal fuerza bruta encarnada en un cuerpo tan pequeño. Era...era...era increible. Criss se permitió sonreir de puro gozo, pensando que no todo estaba perdido, ¡no es que hubiera competencia en su equipo, sino que tenían a un monstruo!
Con una fluidez asombrosa, se acercó a la espalda de Remedios, mirando con satisfacción el trabajo bien hecho.
-Vaya, Remedios, no sabía que tenías una vena asesina. Sí...- Tras mirarlo más de cerca, Criss frunció el ceño, llevando su mano al cuello del exforajido- ...oh, vaya, está inconsciente.- De repente, la cara de Criss adquirió El Gesto Dramático de los Fabriccio*- Hay que rematarlo- Dijo, levantando su cuchillo con una mano.
*La cámara enfoca al rostro del susodicho Fabriccio, las luces se apagan salvo una iluminación venida desde abajo, acentuando el estoicismo del gesto de la persona
Los héroes mueren jóvenes...
Aquellas palabras reverberaban en la mente de Crispín. ¿Eso significaba que él era joven? ¿En qué momento una de sus pociones le había rejuvenecido? ¡Si era así, tendría que replicarla! Aunque la rodilla derecha le dolía como de costumbre cuando hacía buen tiempo. Tan impactantes le resultó la revelación de Homero que no reaccionó ante el señor Garfio hasta que...
CLONCK.
Miró a la gnoma. Parpadeó. Y arrancó a reír alegre.
- ¡JAJAJAJAJAJA! ¡Sí que haces honor a tu nombre! ¡Has remediado al señor pirata! ¿Ahora vamos a vendarle la cabeza...?
Aunque la señorita Fabricio parecía tener otras cosas en mente. Se mesó la barba evaluando los pros y los contras.
- Si lo haces, habría que enterrarlo. Y no sabemos cómo de lejos puede salpicar la sangre ¿y si llega a los pies de su Realeza?
Preguntó. Por otro lado, llevarlo con ellos tampoco le sonaba como la mejor de las ideas. Alzó la cabeza para encontrarse de cara con el Gesto Dramático de los Fabriccio y negó con las manos.
- No no, haz lo que quieras. Tú eres la experta en ocultaciones y esas cosas. Yo seguiré pensando un tinte adecuado...
Retrocedió, no quería meterse con aquellas dos, claramente sí eran aventurares experimentadas.
¡CLONC!
Billy, quien había agachado la cabeza ligeramente para interactuar con Remedios, es alcanzado por un tremendo zurriagazo curativo de ojos de la curandera. La sartén golpea con fuerza, haciendo un ruido metálico que debe haberse escuchado desde el Castillo de las Dos Coronas, y el pobre Billy cae al suelo con un sonoro "plof".
Homero soltó un grito agudo de puro terror y, en un parpadeo, se lanzó de cara al suelo, cubriéndose de polvo y arena en medio del desierto.
—¡No! —gimió con voz temblorosa—¡Has desatado un combate sin sentido! ¡Ahora se levantará furioso y, con su espada, nos... nos... ASESINARA A TODES!
Sus palabras se deshicieron en el aire caliente mientras hundía la cara aún más en la arena, escuchando a sus compañeros deliberar sobre cómo acabar con el enemigo inconsciente. Con el corazón palpitándole en los oídos, Homero levantó la cabeza, atónito. Sus ojos se posaron en la figura inmóvil del hombre tirado sobre las dunas, inconsciente.
—¿Eh? ¿Lo... lo noquearon tan rápido? ¡Caramba! No sé cómo lo haces con esos brazos tan pequeños, pero están llenos de fuerza.
Se levantó Homero con torpeza, sacudiendo la arena de su ropa, justo a tiempo para escuchar a Criss proponer rematar al caído. Homero la miró horrorizado.
—¡Por favor, no digas eso! ¿Qué clase de personas crees que somos? —respondió indignado, dirigiéndose hacia el cuerpo del hombre inconsciente—¡Somos aventureros, no psicópatas sedientos de sangre que practican el... el... murderhood! —Homero se arrodillo junto al cuerpo inerte, sosteniéndole la cabeza entre sus manos—Tranquilo, mal hombre de intenciones dudosas.Te salvaré la vida.
Homero comenzó a escarbar en la nariz del hombre inconsciente con su dedo.
—Ah, sí, aquí debe estar... la conexión neuronal... toraxial cerebrinoide.Solo necesito estimular el... el... lóbulo parietal transverso-muscular, Esto debería reiniciar su sistema circulatorio neural.
Luego Homero volteo a mira el resto de sus compañeros
—Si vamos por la vida matando a todo el que nos cruzamos, ¿quién demonios quedará para visitar mi pequeño bar y comprar una buena cerveza fría? ¡Los corazones rotos necesitan un lugar donde sanar, y yo pienso dárselos!
Motivo: Primero auxilios al buen hombre que con la complicada situacion socio-economica de los reinos ha recurido al pecado para sostener ingresos de dudosa procedencia.
Dificultad: 0
Habilidad: 7
Tirada: 1 3 5
Total: 1 +7 = 8 Éxito
Tras el golpetazo con la sartén observó cómo Billy caía al suelo inconsciente y asintió, satisfecha. - Sí, perfecto. - comentó, satisfecha con el trabajo bien hecho.
Entonces Criss apareció tras ella diciendo algo sobre una vena asesina y rematarlo. Al mismo tiempo prácticamente, la risa de Crispín resonó en la zona, contagiándola, y ella también empezó a reír, primero suavemente y luego a todo pulmón, como si estuviese totalmente loca (¿Cómo si lo estuviese?) - hehehe... jejejeje... JAJAJAJAJAJAJAJA -
De repente, Homero, compungido, le cortó la diversión, haciendo que dejase de reír al momento. El hombre parecía aterrado y luego se puso a decir cosas sobre no matar y reanimar al hombre. - ¡Oh! - soltó la gnoma sorprendida - Noooo, no, no, no. - negando con la cabeza les explicó la situación - Yo lo que hice fue curarle. - Asintió, convencida, mientras observaba cómo el amarillento hombre hurgaba en la nariz del pirata con miedo al agua - Cuando vuelva a despertarse verá perfectamente por ambos ojos y ya no necesitará ese parche. - sonrió ampliamente - la terapia de choque a veces hace que se pierda la memoria por un rato, un momento, tal vez algunas semanas, meses quizá y hasta algunos años... para siempre todavía no lo he comprobado. Pero tendrá dos ojos perfectamente funcionales, ¡Ya lo veréis! - estaba muy orgullosa de su trabajo como sanadora y ahora podrían ver todos sus compañeros lo bien que se le daba.
Se arrodilló frente a Homero, junto a Billy y le dio unos ligeros toques en las mejillas con la mano abierta al segundo, dejándole unas ligeras marcas rojas de sus pequeñas manos en cada lado del rostro. Plas plas - ¡Buenos días Billy! ¿A que te encuentras mejor? Deberías probar a quitarte el parche, ¡estoy segura de que has recuperado el 100% de visión en ese ojo! - le informó felizmente. - Ahora podrás dedicarte a ser cualquier cosa, no solo un pirata. - la sonrisa de la pequeña gnoma ocupaba prácticamente todo su rostro, increíblemente orgullosa de sentirse útil
Homero miro confundido a Remedios. ¿Desde cuando se cura el mal de ojo con un buen sartenazo en el coco?
—¿Eh? ¿me estas jodiendo? Aunque.....—Empezo a rascarse la barba. Siempre le daba picazon por esa zona—Habia oido que si abrias un abujero en el craneo te podia fluir mejor la sangre, y eso solucionaba muchos problemas mentales. ¿Tanacion? ¿creo que se llamaba? ehhh, ¿en que universidad publica aprendiste de medicina Remedios?—Saco de su bolsillos un libro titulado:"Como hacer que la cura sea peor que la enfermedad"—Aqui me dice que golpear en el craneo tiene un 50% de volverlo un orco. Un 10% de convertirlo en un coleccionista de juego carta y 1% de darle complejo de mesias salvador.
Aún estaba esperando la entrada triunfal de Criss, cuando escuchó el ruido metálico de la sartén. Se giró para ver qué había ocurrido y, viendo que el enfrentamiento había terminado, simplemente dejó de tocar y se volvió a sentar con calma en el carro. Miró a unos y a otros mientras decidían qué hacer con el cadáver, cruzando una pierna sobre la otra y la mano en la barbilla con gesto pensativo.
- Hmmm... No creo que sea buena idea... rematarlo. - dijo, copiando por un instante el cambio de cámara de El Gesto Dramático de los Fabriccio sobre su máscara - Yo abogaría más por simplemente apartarlo a un lado del camino. Si es un bandido, tendrá que probar suerte con los siguientes, y si por casualidad pasan los guardias por aquí, pues se le acabó la suerte. Además, maese Homero tiene razón. No podemos acabar con la economía a base de matar forajidos. Alguien debe regular el traspaso de bienes entre ricos y pobres.
Maivkel se mantuvo de brazos cruzados mientras observaba cómo Remedios, que además de buena cocinera y manejadora de sartenes también era sanadora, y Homero, que de alguna forma parecía que sabía lo que se hacía, reanimaban al bandido. Tal vez debería ayudarles... O no, mejor no.
Y así es como nuestros héroes acabaron con la amenaza de Billy "El Garfio", el joven cowboy que se cambió de oficio a pirata de los caminos. Algunos de ellos querían acabar definitivamente con él mientras que otros querían ayudarlo y discutir con él sobre economía, pero al final se llegó a un punto medio: dejarlo tirado a un lado del camino, y que pasase con él lo que tuviese que pasar.
Lo que sucedió fue que unas zarigueyas salvajes le robaron los pantalones mientras estaba inconsciente, tras lo cual Billy fue detenido por exhibicionismo y encerrado en las mazmorras del Castillo de las Dos Coronas, donde se hizo amigo de un carcelero llamado Bob. Años después Billy y Bob acabarían creando una franquicia de pastelerías juntos, pero eso no es de interés para esta historia.
Lo que sí es de interés es que nuestros valientes héroes continuaron su camino hacia el sur, en dirección al Bosque de las Maravillas...
CONTINUARÁ