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HLdCn - En Tiempo de Brujas II

Cambios en el Destino

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20089/9120887
27/12/2012, 15:10
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Muchos años han pasado desde que un primer aquelarre acogiera en su seno veinte hermanas en busca de los relicarios pérdidos de las Cinco Casas Primigenias... Exactamente 50 años, desde que Naivé y Gala sobrevivieran a toda una red de muertes y traiciones...

Las Cinco Casas se vieron destruidas ese mismo día... Y dos Emperatrices surgieron bajo la luz de una luna que sería testigo de todas y cada una de las muertes que allí se habían realizado, testigo de un baño de sangre que dio como resultado, dos imperios...

 Gala, sería nombrada Emperatriz del Cambio, Domina de los Vientos y Señora del Fuego....

Naivé, sería la Emperatriz del Destino, Domina de la Tierra y Señora del Agua...

 

Una batalla estaba apunto de volver a empezar cuando una misteriosa doncella detuvo a ambas:

Ahora marchad… fundad una nueva era, y aumentar vuestra progenie,  cuando creaís que es el tiempo volved a este lugar… pues cuando eso pase todo volverá a cambiar…

Tal vez fuese un consejo... tal vez una opción, pero ambas escogieron acatar aquellas palabras, sentenciando así su porvenir...

Dos Imperios destinados a destuirse entre sí... Dos Emperatrices destinadas al fracaso... La Sangre derramada clamaba venganza, y el propio tiempo le devolvería la moneda, pues la traición solo se paga con traición, y la muerte, con muerte...

Los días serenos y libres se veían apagados a cada paso que separaba a las dos emperatrices, tan solo un pacto entre ellas detendría todo un futuro de dolor... Lástima que el orgullo, el miedo, y la sobervia negara una nueva mirada entre ambas...

Gala y Naivé, sentenciaban la tortura de sus linajes, mientras que los espectros de las caídas, descubrían un futuro funesto para todo aquel que pisase sobre los nuevos Imperios Fundados...

 

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20089/9120939
27/12/2012, 15:32
Director


Poco a poco los días iban pasando y el miedo a que una de las dos Emperatrices se alzara, aumentaba la tensión...

Y Fue entonces que la Mirada del Imperio del Destino se alzó sometiendo a todas las tierras bajo su manto de poder, sumisión y terror...

Temerosa de cualquier daño a su trono o a los suyos, Naivé alzó su poder, destruyendo todo aquello que estaba bajo la sombra de Gala...

Los días llenos de luz empezaron a oscurecerse, la tierra que un día fue fértil, ahora solo estaba cubierta de yermos áridos, que hedían a sangre...

La muerte de Gala, anunciaba la supremacía del Imperio del Destino... Ella intentó ocultarse, pero la muerte sobrevino a su marchito cuerpo...

Ahora nada se escondía a la mirada de la Emperatriz del Destino, pero el pueblo aún añoraba la pérdida de Gala... La muerte, y la agonía siguieron azotando las calles del Imperio...

La crueldad de Naivé no tenía paragón... sus oídos parecían sordos a los lamentos de su pueblo, las calles seguían tiñendose día a día por el rojo de la sangre de sus ciudadanos...

Pocos eran aquellos que se libraban de la tortura de vivir aquellos días, incluso se consideraba dichosos, aquellos que conseguían una temprana muerte...

El pueblo estaba pagando el miedo de su Soberana... pero la sumisión tuvo su final, cuando el pueblo hartó de torturas, decidió levantar su cabeza y enfrentarse a la mano que apretaba sus vidas contra el suelo...

La era de terror y miedo debía de acabar....

El castillo de Naivé, Fortaleza del Destino, ardió entre las miradas de su pueblo, deseosos de acabar con la vida de la Emperatriz... Todo aquello que se encontraba bajo sus murallas fue arrasado, nada quedó que recordará aquellos años de terror y miedo... Ni siquiera el cuerpo, de la Emperatriz..

Naivé movida por el miedo, había huido, antes de ser cazada... el exilio sería su lugar durante los próximos años... ocultando su identidad, para salvaguardar aquello que más quería, su vida y la de su hija...

El pueblo no presentó afrenta por Erial, consorte de la Emperatriz, ni por aquellos que trabajaban bajo su mandato.. pues todos sabían que el miedo, y la sumisión los había mantenido al lado de Naivé...

Ahora que el Trono estaba vacío el caos, y la muerte seguía azotando las calles... incluso ahora, algunas muertes venían ejecutadas bajo el sello del Imperio del Destino...

Todo parecía estar acabado, tan solo algo se sabía que podría traer el mañana... Muerte y desesperación...

Las mañanas estaban vacías, había miedo de transitar por los caminos, y terror a que alguien tocara a tu puerta, pues todo podía acontecer... Los traidores, asesinos y rufianes, reinaban en las calles, la ley del más fuerte imperaba bajo los quicios de cada ventana...

No existía control... todo vaticinaba, un final lleno de agonía y resignación...

Ni siquiera el viento ya calmaba las heridas, que día tras día, se hacen sobre un Imperio ya caído.

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20089/9128564
30/12/2012, 12:41
Director


Y por un momento el viento cesó... el aire se hacía espeso, como apretando vuestras gargantas buscando consuelo en vuestro interior...

El final de una era se anunciaba... mientras la voz de la fría Parca volvía a resonar en vuestras mentes...

Todo principio tiene un fin, bajar vuestra mirada, pues la Emperatriz Naivé, ha caído... su alma ahora vaga buscando el camino hasta el mundo de los muertos.

La voz de la Parca calló dejando silencio en el lugar... un silencio roto por el llanto dos brujas....

La pequeña Kuvia no podía dejar de llorar... Naivé había muerto... Ascendía por las calles dejando un rastro de lágrimas sin parar de correr...

Muchos de vosotros seguisteis a la pequeña... hasta llegar al lugar donde su cuerpo descansaba...

Otros guiados por los susurros de la Parca... finalmente todos llegasteís a aquel lugar... Entre vosotros una delgada figura se hizo paso, hasta llegar al pie del cuerpo, tapado por una fina sabana desvelando todas sus curvas como dormido...

Enfrente del cuerpo alguien ya preparaba, los ritos funerarios de la Emperatriz...

Bajo aquel velo negro, las lágrimas guiadas por la suave brisa apagaban las velas que rodeaban a la joven doncella... Sus labios parafraseaban los versos que desde antaño se recitaban para despedir a los seres amados... El salmo de la mujer era acompañado por el llanto ahogado de la pequeña...

Pronto terminó su oración, y alzó el velo... mostrando una cara rota por el dolor y el llanto... A todos vosotros ese rostro era conocido, pues durante un buen tiempo, todos deseabais encontrarla junto a su madre para desquitar el peso de la tortura que vuestras espaldas soportaban... Esa joven doncella de luto era Eriel, hija de Naivé... la misma que yacía sobre el suelo ante vosotros...

Una mirada fría al cielo, para después extender los brazos para acunar el llanto de la pequeña en sus brazos...

Tranquila Kuvia... Recuerda que aún me tienes a mí... Despidete de Mamá...

La pequeña ahogo un grito de dolor mientras con paso incierto se inclino sobre la Emperatriz y acaricio su rostro tapado por aquel velo...

Aún no mamá... aún no... Te quiero...

Las manos de la pequeña temblaban al tocar el frio rostro de Naivé... Pronto las manos de la pequeña fueron recogidas por unas manos ya envejecidas por el tiempo... su voz resonó de nuevo en vuestras cabezas, ahora reconocíais el rostro de una voz que habiaís escuchado miles de veces...

Ya nada podemos hacer... El destino ha tocado a su puerta...

La vieja Parca, ahora abrazaba a Kuvia intentando consolarla, mientras esgrimia su libro para anotar el nombre de Naivé... uniendolo a los nombres de todos los caídos...

Un hombre rudo y de gran presencia se hizo paso entre vosotros... primero esgrimió una fugaz mirada hacia Naivé y luego fue hasta Eriel, mientras sorprendido miraba a la pequeña Kuvia...

El tiempo reune a padre e hija de nuevo, Eriel... aunque parece que el mismo ha querido que al recobrar a tu padre, pierdas el arropo de tu madre...

Ese hombre era Erial... el Emperador del Destino, el cuál había abandonado el trono, al escuchar las desgracias de su pueblo...

Las palabras de Erial certificaban la ya proclamada muerte de Naivé, y fue entonces que una de las presentes rompió a llorar, mientras que un hombre a su lado la consolaba...

Calla hermana, no ahoges tu vida entre lágrimas... levanta la mirada y consuelate de que al menos las hemos encontrado...

Ahora que la muerte vela sus ojos, me arrepiento de mis desprecios...

Eriel alzó la mirada y en unos cuerpos maduros encontro las miradas de aquellos niños que un día había compartido techo con ella, aquellos que crecieron como sus hermanos... Mustard y Prue.

Uno de los presentes esgrimió una sonrisa y dijo:

Quien juego con fuego se termina quemando... y ella prendió miles de hogueras...

Otro se antepuso al que había hablado y le dije reconociendo su rostro:

Parece mentira que un día sirvieras protección bajo su techo, Kalin...

Mientras el hombre hablaba una dama se abrió paso, y propino una bofetada a Kalin...

No merecías su protección... tus palabras delatan que nunca la conociste...

Fue a propinar una nueva bofetada cuando su mano fue parada por una fuerte mano...

No puedes negar sus errores, porque ahora haya muerto....

Los tres se dieron la vuelta y reconocieron su rostro... era el Comandante Mandrágora, la mano derecha de Erial antes de que ambos decidieran abandonar el castillo dandole las espaldas a las acciones que caían por nombre del Imperio.

Los tres cayaron como un recuerdo de antaño. Cole y Kalin, sirvieron antes del exilio por la protección del Trono... y Ankara era la Sierva de Naivé...

No fueron los únicos que reaccionaron antes las palabras del General...

Anable Lambout, una conocida espada del pueblo alzó su voz y dijo:

Cierto, pues algunos aún seguimos pagando sus errores...

Dijo con tristeza, mientras un conocido preso del lugar apoyaba diciendo:

Y quienes no saben lo que es dejar de pagar por sus errores

Aeidos miraban con desprecio el cadaver de Naivé mientras otro de los presentes alzo la voz diciendo:

Miles de inocentes han caido bajo su nombre, ya era hora de pagar sus deudas...

Arnau había protegido a muchos de caer bajo el yugo del Imperio... Sus palabras levantaron heridas ya calmadas y con voz temblorosa dijo Drakonia, una mujer respetada en el pueblo tras las primeras matanzas de Naivé...

Sobretodo inocentes... pues su valor acababa allí donde brillaba el poder...

Aquellas últimas palabras levantaron el ánimo de Geralt de Rivia, uno de los pocos descendientes de Gala, que tras su muerte no había ocultado su identidad:

Está claro que esto con mi madre al poder nunca hubiera pasado... pero nosotros deviamos de ser los rechazados... Pues ahora, pagad el precio de nuestro desprecio...

La joven Alexandra, una huerfana que había sobrevivido ocultandose del ejercito... y ayudandose del cobijo de la gente del pueblo miró a Geralt y le dijo:

Es cierto que se negó el poder a tu madre, pero no se sabe que hubiera pasado si ella hubiera dominado estas tierras...

A las palabras de Alexandra, Ailish no pudo reprimir más y dijo casí en reproche...

Es cierto que no podemos saber, que hubiera pasado... pero al menos tu y yo hubieramos podido reconocer cada una el rostro de nuestra madre... y no recordar un hueco vació allí donde debía de haber un corazón.

Mirando a Erial como dandole respuesta a una actitud tomada durante años dijo el Conde Vaechio:

Por eso yo decidí apartarme de las ódenes del Trono y dar protección y libertad a aquellos que vivían bajo los muros de mi fortaleza...

Acto reflejo dos voces contestaron a Vaechio:

Eso no niego la presencia de huerfanos en tu casa.

Dijo el Xar, un joven arrepentido de vivir bajo la protección de Vaechio.

Ni la presencia de una dama que sembrara la muerte sin piedad bajo su techo...

La hermosa Shioban había servido a Vaechio y a Sionne, en su fortaleza, hasta que la muerte de Sionne le dio la posibilidad de salir de aquel pequeño mundo sin libertad.

Miles de reproches existían entre aquellos que rodeaban la mortaja que cubría, la ya marchita Naivé...

Las palabras se fundían en verguenza, odio, desesperación, venganza... y ansias de libertad... y fue entonces que todos se percataron de algo que parecía pasar a su alrededor...

 

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20089/9128911
30/12/2012, 16:42
Director


El cielo enmudecía, las aves parecían calladas... tan solo silencio a vuestro alrededor...

Un ligero olor a incienso llenó el lugar... y de repente. El alma de Naivé se irguió entre vosotras...

Un beso a Eriel, una caricia a Kuvia... y una sonrisa a Mustard para terminar con un cálido beso sobre la mejilla de Prue.

Sus cuerpo se sostenía sobre una indeterminada masa de humo... sus pies no dejaban huella sobre el suelo, ya no habría nada que reflejara su rastro...

Todos callados mirabais aquella fantasmal aparición... un soplo de aire parecía mover su presencia hasta la puerta del lugar donde había guardado su exilio.

Un puerta que guardaba un lugar roto, con un pasado hecho añicos...

Aquel lugar, era el lugar donde Gala y Naivé habían sido nombradas emperatrices antaño... y donde ahora tan solo quedaban piedras derruidas en el suelo...

Y en medio de aquella sala se erguía aún entero un pebetero que había bebido de la sangre de todas aquellas que un día presenciaron el primer cónclave...

El pie de Naivé se posó sobre el pebetero... y tras un crujido las arenas que cristalizadas formaban aquel pebetero se aderieron a la piedra que lo soportaba... el agua que sostenía ahora se evaporaba... dejando a vuestra vista un entramado de siluetas como sombras en la piedra...

La silueta de Naivé empezó a disiparse entre miles de destellos... las puetas que había tras vosotros dando entrada al lugar... se cerrarón...

Y con el último aliento de vida, en vuestras cabeza la voz de Naivé resonaba...

Las puertas se han cerrado, el futuro del Imperio dependerá de las manos inocentes se alcen o por el contrario sean los inocentes aquellos que siembren el camino al trono de los traidores...

Como fue en un principio, nada es lo que parece... y todos son lo que dicen ser... la verdad solo es una, uno el destino que nos espera...

El Cambio del Destino depende de vuestra inocencia... El Cónclave ha comenzado... de nuevo...

El olor a incienso abandono el lugar... al igual que el rastro de vida que aquel fantas ma había otorgado al lugar... A vuestro lado los feretros de las que antoño cayeron os recuerdan el amargo precio de la traición...

Es el momento de descubrir a culpables, y de demostrar la inocencia... es el momento de iniciar otro aquelarre.