—Te pido disculpas, Aki. Imagino que te extrañará que decidiera que compartiéramos alojamiento, pero me incomoda que una mujer desconocida tenga esos deseos hacia mí y tengo la sensación de que me asaltaría si estuviera solo. No te preocupes, dormiré en el suelo con el saco de dormir.
Ah, ¡no, no! No te preocupes si... —no alcanzo a encontrar las palabras que quisiera antes de que Cecil empieza a quitarse la ropa. Le ayudo con tacto suave, casi parece que le acaricie mientras retiro el cubre-hombros—. A mí no me parece nada malo que durmamos juntos —le hablo despacio, muy sincera y tranquila—... Cuando Accalia dijo que era una idiotez, entristecí un poco. ¿Por qué deberías dormir solo o incómodo? A mí es eso lo que me parece de cabeza de alcornoque... Confío plenamente en vos y en ella, y sé que confiáis también, así que no entiendo por qué... La tradición es más fuerte que nuestra amistad supongo. ¿Te molesta si estamos juntos? Sabéis que no haré nada que os perjudique, ¿verdad?
He pensado sobre eso una y otra vez, llegando siempre a la misma conclusión. Al final he logrado expresar como me sentía, creo.
Sería una buena oportunidad para daros un masaje —digo al terminar de ayudarle y ver su piel al descubierto. Respiro hondo controlando mi nerviosismo—. Si queréis enseñarme ahora, claro, porque todavía no sé.
¿Te molesta si estamos juntos? Sabéis que no haré nada que os perjudique, ¿verdad?
—No, no me molesta en absoluto. Más bien me preocupa que digan o piensen cosas raras de ti, y lo mismo con Accalia. No quiero que digan o piensen nada malo de vosotras por mi culpa— afirmo con franqueza —Tranquila, tampoco es que duerma solo, recuerda que Mochi me acompaña.
Sería una buena oportunidad para daros un masaje —digo al terminar de ayudarle y ver su piel al descubierto. Respiro hondo controlando mi nerviosismo—. Si queréis enseñarme ahora, claro, porque todavía no sé.
Qué amable es Aki, quiere darme un masaje para que me sienta mejor. Esbozo una sonrisa, agradecido.
—Te agradezco el detalle, y acepto. Yo te iré dando indicaciones, no te preocupes.
Me siento dando la espalda a Aki y empiezo a explicar con detalle lo que tiene que hacer, y le indico que me toque por una zona concreta del hombro.
—¿Notas que está tenso? Ahí es donde debes aplicar presión y masajear la zona. No tengas miedo y aplica fuerza ahí.
No quiero que digan o piensen nada malo de vosotras por mi culpa— afirmo con franqueza —Tranquila, tampoco es que duerma solo, recuerda que Mochi me acompaña.
Sí que os queréis poco —digo con un atisbo de dificultad—, como para ser lo malo de nadie, digo —intento explicarme mejor para que no me malinterprete—. Sois lo mejor que he conocido, pero vuestro amor propio es inverso a vuestros esfuerzos, ¿Por qué? ¿Hay algo que no sepa que os haga ser tan mala compañía para mí?
—Te agradezco el detalle, y acepto. Yo te iré dando indicaciones, no te preocupes.
Empiezo a tener calor mientras Cecil me da la espalda... En realidad me hierve la cara, me deslizo hacia atrás para huir y que no me vea, el aire se me coagula en la garganta y no deja apenas espacio para respirar.
Me doy cuenta de que en ningún momento parece que yo pudiera ser un problema para la opinión del resto si "pensaran cosas raras", según Cecil. «Solo es un masaje...» me hablo por dentro para intentarme tranquilizar, en vano, mis emociones se arremolinan con intensidad y a duras penas puedo disimular con diálogo.
¿No lo queréis en la espalda? Quiero decir: casi siempre puedo daros un masaje en los hombros, raramente vais a estar... ehm —algo me impide continuar —«¡AKI MALDITA SEA, QUE NO PASA NADA TODAVÍA!»—... Será de cargar la mochila, claro~
Deslizo mis dedos por su espalda, sintiendo su piel fria bajo mis yemas. Siento el trapecio tenso, duro como no podía imaginar y no consigo saber donde está el problema, si bien mi delicadeza y comedida presión de los dedos hace que el masaje resulte agradable a pesar de poco efectivo.
¿Es aquí? —rompo este silencio que se me hace tan intenso, preguntando con voz trémula en cualquier punto que me parece duro—, ¿Y aquí? —me equivoco varias veces antes de que él me avise—. Parecéis un nudo, y yo quejándome. Qué vergüenza — me río cuando encuentro el problema—. ¿Y ahora?
No me sorprendería si él pudiera sentir mis latidos a través de los dedos, pues puedo sentir los míos perfectamente, ¿y los suyos? También me fijo...
Motivo: Intuición masajística.
Tirada: 2d6
Dificultad: 7+
Resultado: 8(+1)=9 (Exito) [4, 4]
—No es que me quiera poco, más bien no quiero que vuelva a pasar cuando lo del río— afirmo con una media sonrisa.
Sois lo mejor que he conocido, pero vuestro amor propio es inverso a vuestros esfuerzos, ¿Por qué? ¿Hay algo que no sepa que os haga ser tan mala compañía para mí?
—No pretendo alardear, pero no hay nada tan malo que pueda reseñar, que yo sepa.
En ese momento recuerdo las palabras de aquel archidemonio, y acto seguido me las quito de mi mente.
Akiko está haciendo bien los masajes y empiezo a notar los hombros aliviados. Tiene tan buena mano para los masajes como destreza con su arma.
¿No lo queréis en la espalda? Quiero decir: casi siempre puedo daros un masaje en los hombros, raramente vais a estar... ehm —algo me impide continuar —«¡AKI MALDITA SEA, QUE NO PASA NADA TODAVÍA!»—... Será de cargar la mochila, claro~
—Si no es molestia estaría bien, pero es más complicado hacer bien el masaje en la espalda. No te preocupes, te iré indicando cómo debes hacerlo.
Noto con clarida a Aki un poco nerviosa mientras me da el masaje. Incluso ,a noto algo ruborizada.
—¿Va todo bien, Aki? Si es demasiado incómodo para ti puedes parar. Estoy mucho mejor, gracias.
Hago además de levantarme, cosa que haré si Aki no me detiene.
Motivo: Percepción
Tirada: 2d6
Resultado: 11(+2)=13 [5, 6]
—No es que me quiera poco, más bien no quiero que vuelva a pasar cuando lo del río— afirmo con una media sonrisa.
Pero sí fue divertido~ Aunque es verdad que hablan mentiras, no son mentiras que fueran a importarme de ser verídicas e irrefutables.
—¿Va todo bien, Aki? Si es demasiado incómodo para ti puedes parar. Estoy mucho mejor, gracias.
Sí, creo que ya lo llevo mejor —cambio de tema, no queriendo sino porque me he concentrado en el aprendizaje y al hacerlo se me ha pasado todo.
Freno a Cecil con delicadeza y acompaño con mi mano su espalda para que se tumbe. Cecil lee perfectamente mi caricia a pesar de que no le digo nada y se acuesta de cúbito prono, listo para el masaje.
Me quedo en silencio haciendo el masaje, concentrada, esta vez siento que lo hago bien, el trapecio de Cecil se va relajando cuando le aplico la presión necesaria para que gane calor, así que lo hago despacio hasta que surte efecto tal y como experimenté en los hombros.
Motivo: Masaje espalda uwu.
Tirada: 2d6
Resultado: 10(+1)=11 [5, 5]
—Cabreada, ¿eh? Eso es que a ti te gusta el chico de Eduriel.
La líder amazona lanza un terrorífico ataque a Accalia, aprovechando el shock provocado por su comentario.
Ante su comentario me quedo parada. Estaba preparada, joder había sido yo la que había estado dando conversación para esto pero, no pensaba que la muy perra me saldría con algo así.
Lo siguiente que ocurre es una mezcla de estupidez, suerte y puro instinto. Veo su puño casi en mi cara y mis manos se levantan para protegerme, como si pudiese parar el golpe de la giganta esta. Obviamente no la paro y la fuerza de su golpe me empuja, pero, por pura cabezonería, no suelto su puño y es entonces cuando ocurre algo que ni yo misma esperaba. Caigo hacia atrás arrastrándola a ellas conmigo y en el instante que mi espalda toca el suelo le arreo un rodillazo en la boca del estómago que la deja sin aliento.
Me apresuro a empujarla a un lado e incorporarme para ponerme en guardia. Me hubiese gustado colocarme encima para darle una tunda pero al verla recordé cómo me sentí la vez que entrenando Razen éste me golpeó con el escudo en la boca del estómago. Te quedas sin aire y parece que las fuerzas te abandonan, es una mierda, pero el viejo me enseñó una importantísima lección aquel día.
Dejo que Akiko termine de aplicarme el masaje y noto cómo voy sintiéndome mejor. Una vez acaba me incorporo y estiro mi cuerpo, sintiéndome muy ligero.
—Muchas gracias, Akiko. Hacía mucho que no me sentía tan bien. Tienes buenas manos para dar masajes.
Tras los estiramientos procedo a vestirme, me asomo por la ventana y veo a Acca y la líder amazona en el suelo. Miro al cielo y veo que aún queda mucho día por delante.
—¿Vamos fuera, Aki? Me gustaría revisar el puesto de la chamán por si tiene algunas plantas interesantes, y de paso vemos cómo está Acca.
Una vez Aki accede la acompaño hasta la puerta.
Con la reacción de Accalia las dos acaban en el suelo: Acca golpeada y Tania sin aliento.
—Buff... arf... vaya... sí que tienes malas pulgas, jaja...— suelta Tania, quien intenta recobrar el aliento y levanta el dedo —Esto lo contaré como un empate, porque las dos hemos acabado en el suelo.
Tania le extiende la mano y entre las dos os incorporáis.
—He podido comprobarlo, eres fuerte y eres puro fuego. Ahora mismo te reclutaría, podrías ser pronto la más fuerte y me gusta rodearme de mujeres bien fuertes.
En ese momento abandonan la cabaña Cecil y Aki, y Accalia puede notar al primero más relajado y ligero.
—Huuh... parece que han aprovechado para echar uno rapidito— murmura Tania a Accalia.
Eduriel aparece por allí tras ausentarse un momento.
—He estado haciendo algunas averiguaciones y consultado un mapa. Si queréis llegar hasta Jesser sugiero que paséis por Ere. Es la ruta más segura que se me ocurre, pues si no recuerdo mal la ciudad está controlada por una mujer que sospecho será amiga de esa tal Salvia. Además me gustaría sugerir que os paséis por sus jardines, tienen plantas poco comunes.
Mientras nos incorporamos me siento algo más tranquila. El combate me había dejado agotada pero satisfecha.
—He podido comprobarlo, eres fuerte y eres puro fuego. Ahora mismo te reclutaría, podrías ser pronto la más fuerte y me gusta rodearme de mujeres bien fuertes.
— Quizá algún día vuelva por aquí, para entrenar o para ganarte de forma definitiva. — Digo con una sonrisa socarrona, algo más amigable esta vez.
Mientras nos sacudimos un poco el polvo observo a Akiko y Cecil salir de la cabaña. El segundo va vestido ya de hombre y con una expresión... muy, muy relajada.
—Huuh... parece que han aprovechado para echar uno rapidito— murmura Tania a Accalia.
— Tch — Chisto sin siquiera darme cuenta, ante el comentario de la Salida.
«Será posible... Yo dando el callo para cubrirlos y ellos...ellos... ¡Ugh! Soy una bocachancla, debería haberme ido con la Ogra y los demás en vez de con la parejita feliz... ¿Pero qué digo? Si necesitamos el artefacto del Tolai y las visiones de la Borrica... Puta vida.» Dejo ir un suspiro y me acerco donde están ellos junto a Eduriel que les está explicando la nueva ruta a seguir.
—¿Vamos fuera, Aki? Me gustaría revisar el puesto de la chamán por si tiene algunas plantas interesantes, y de paso vemos cómo está Acca.
¡Sí, gracias! —me adelanto y espero a Cecil fuera mientras me fijo en los alrededores.
Salimos de los aposentos y nos encontramos a Eduriel, le sonrío con alegría.
Ya estamos, ¿Tenemos un mapa? —pregunto con interés y me dedico a repasar las curvas de las líneas distrayéndome de la explicación de Eduriel—. Gracias Edurne. ¿Entonces tienen plantas, no? Cecil quiere ver si el chamán tiene plantas curiosas y quiero acompañarlo también, estamos buscando alguna forma de conectar con Virya, ¿Sabéis alguna forma?
Intento concentrarme al menos en eso.
—. Gracias Edurne. ¿Entonces tienen plantas, no? Cecil quiere ver si el chamán tiene plantas curiosas y quiero acompañarlo también, estamos buscando alguna forma de conectar con Virya, ¿Sabéis alguna forma?
—Perderíais el tiempo, la chamán no tiene nada que no lleve encima ya mi cachorro. En cambio yo tengo algo que puede interesarle.
Eduriel saca de su bolsa unos pétalos de una flor, y Cecil lo observa con gran interés. Los pétalos son blancos y desprenden un brillo místico.
—Sí, son pétalos de Aeternus Orchidaceae, Orquídeas Eternas. Son una especie de flores prácticamente extintas que crecían exclusivamente en Acronia. Tienen unas propiedades curativas milagrosas y también permitiría a la cachorra conectar con esa diosa, pero al ser algo tan limitado yo os recomendaría reservarlo para momentos de emergencia. De todos modos el cachorro ya tiene ingredientes para conseguir eso.
Mientras Eduriel explica Tania no le quita el ojo a Cecil.
—Lo sabía, es terriblemente atractivo— se relame los labios.
—¡Deja de pensar en follarte a mi cachorro, degenerada!— vuelve a espetarle Eduriel.
Se enfoca cada pétalo de esa planta orquidiae, todo lo que la rodea parece desvanecerse y mi corazón empieza a palpitar tan fuerte como hace un momento, si no más.
«Quiero probarla» —Eduriel nos recomienda esperar, estoy totalmente en contra, pero es una druida savia... Hago un esfuerzo para alejarme de esa idea por ahora, no lo consigo del todo.
¿Podría lograr mayor conexión? —pregunto con interés, tratando de buscar puntos a favor, y viendo que tal vez no sea suficiente trato de buscar uno más—. Aunque no sea el momento, pudiera salvar la situación más adelante, ¿no?
—Lo sabía, es terriblemente atractivo— se relame los labios.
—¡Deja de pensar en follarte a mi cachorro, degenerada!— vuelve a espetarle Eduriel.
¡Eso mismo! —la miro con un enfado totalmente inofensivo.
Cuando Eduriel saca los pétalos blancos ni reacciono pero, al comentar que son de Acronia intento asomarme para observarlos un poco mejor. No recordaba haber visto flores brillantes en mi vida, ni siquiera cuando era pequeña, pero no comento nada, no seré yo la que corrija a la druida.
—Lo sabía, es terriblemente atractivo— se relame los labios.
Le arreo un codazo para que calle pero se protege con el brazo antes de que conecte con sus costillas.
— Entonces ahora toca ir a ver a la amiga de la Fresca para conseguir... información, y para que ese se aprovisione de plantitas, ¿no? — esta vez el "ese" suena despectivo, no como Tolai o cuando uso su própio nombre aunque sea con tono amenazante.
Motivo: Reconocer flor
Tirada: 2d6
Resultado: 4(-1)=3 [1, 3]
Examino con interés los pétalos de la Orquídea Eterna mientras sostengo uno con los dedos. Puedo sentir las propiedades especiales que podría tener, si elaborase un aceite con ellas podría hacer muchísimas cosas. Soy consciente de que un ingrediente así es extremadamente escaso y valioso.
Guardo los pétalos en una bolsita y la meto en mi zurrón.
—Muchas gracias, maestra. Serán muy útiles, los reservaré para situaciones de emergencia.
El comentario de Tania me incomoda mucho, y la respuesta de Eduriel me descoloca por completo.
Parece que nuestro próximo destino va a ser la ciudad de Ere. Ya he oído hablar de sus jardines, los cuales tienen que ser todo un espectáculo verlos. La verdad, me encantaría visitar los jardines. Pero me distraigo de esos pensamientos cuando escucho a Accalia. Noto que está molesta conmigo y no sé por qué. ¿Dije algo inapropiado? ¿He olvidado algo?
—¿Estás enfadada, Acca?— le pregunto.
Motivo: percibir Acca
Tirada: 2d6
Resultado: 9(+2)=11 [6, 3]
Esperaré por si Acca quiere responder xD
Cecil recibe pétalos de Orquídea Eterna, para 3 productos.
—¿Estás enfadada, Acca?— le pregunto.
Lanzo una mirada al Tolai y otra de reojo a la Borrica, pero cuando contesto lo miro directamente a él.
— Vaya, ¿te has dado cuenta tú solito? Debe ser que se te han abierto los chakras después de la conexión con la Diosa...
Escucho a Tania reir y eso solo hace que calentarme más. Sabía lo que estaba pensando la amazona, como si no me lo hubiesen dicho ya bastantes veces durante el día de hoy. Me doy media vuelta casi echando humo.
— ¿Dónde está el puto caballo?
Sonrío al ver que he logrado darme cuenta.
—Me imaginaba que te molestaría que no te haya enseñado a dar masajes como he hecho con Akiko hace un momento. Eres muy amable, Acca.
Mi cara refleja absoluta candidez.
Cuando veo a mis dos compañeros tan afligidos por los distintos comentarios de Tania me invade una sensación igual de desagradable que la de ellos, y cuando Cecil pregunta a Accalia incluso parece que vaya a marcharse.
Me dirijo hacia donde está Tania mirándola con sorpresa, no puedo creer que le dé igual como afecta a las demás personas de esa forma.
No es lo que pensáis, Tania —mi mirada severa trata de corregir el comportamiento de la líder—, él ha cuidado de nosotras siempre y he intentado darle un masaje, no tiene a nadie más que a nosotras ahora, Edurne está aquí al fin y al cabo.
Paso de largo corriendo hacia donde está Accalia, con urgencia.
¡Espere! — grito cuando Accalia va en busca del caballo, tratando de alcanzarla y abrazo a Accalia dejándome llevar por la situación tan pronto como llego—, ¡No quería dejaros sola! —me aferro a ella con fuerza, como si me fuera la vida y hasta me tiemblan los brazos—. No os vayáis sola, por favor. Yo... me siento perdida sin vos, Vihiyr es importante, es verdad, pero sois vos quién siempre ha sido mi guía, por favor, ¿cómo puedo hacer que te quedes?
Hago una pausa, respirando profundamente para intentar calmar mis nervios.
Por favor, Accalia —suplico de nuevo, con la voz quebrada—. Quédese.
—Me imaginaba que te molestaría que no te haya enseñado a dar masajes como he hecho con Akiko hace un momento. Eres muy amable, Acca.
Lo que comenta sobre un masaje me confunde tanto dentro de mi enfado que no llego a registrarlo del todo pero, la última frase sí me llega y hace que me gire para mirarlo.
Eres muy amable, Acca.
Y me lo suelta así, con esa cara de pánfilo. Parece que mi enfado se evapora, se queda casi en nada. Con razón el Tolai se acababa haciendo amigo de osos, lobos, zorros y lo que se le pusiera por delante. Me doy la vuelta de nuevo soltándo un bufido, fingiendo que lo que me ha dicho no me ha afectado en absoluto y sigo igual de molesta que antes.
¡Espere! — grito cuando Accalia va en busca del caballo, tratando de alcanzarla y abrazo a Accalia dejándome llevar por la situación tan pronto como llego—, ¡No quería dejaros sola! —me aferro a ella con fuerza, como si me fuera la vida y hasta me tiemblan los brazos—. No os vayáis sola, por favor. Yo... me siento perdida sin vos, Vihiyr es importante, es verdad, pero sois vos quién siempre ha sido mi guía, por favor, ¿cómo puedo hacer que te quedes?
No puedo seguir fingiendo indiferencia cuando la Borrica se me abraza deteniendo mi retirada.
— Qué melodramática... — Suspiro sin ningún deje de reproche, casi cariñosa. — No pensaba largarme sola. Iba a buscar el caballo para preparar el carro e irnos ya de este sitio.
Eduriel estalla en una carcajada al ver la reacción de todas tras las palabras de Cecil.
—¡Ése es mi cachorro!— exclama orgullosa ante la confusión de las presentes —Mira que sois malpensadas, chicas. Sabéis bien que él no es así, es demasiado ingenio.
Eso último saca un leve gruñido del propio Cecil.
— Qué melodramática... — Suspiro sin ningún deje de reproche, casi cariñosa. — No pensaba largarme sola. Iba a buscar el caballo para preparar el carro e irnos ya de este sitio.
—¿Pero ya os queréis ir? ¿No queréis pasar un rato conmigo? Aunque con entiendo con esta pelandrusca molestando— señala a Tania.
—¡Oye!
—No te quejes, te lo has buscado tú solita por viciosa.
Ya decidan quedarse por la noche o marcharse inmediatamente, el grupo marchará rumbo al siguiente destino: la ciudad de Ere.
Y aquí podemos dar por terminada la escena.