Amanda se recrea disfrutando con la visión del rostro de Isabelle, que se retuerce en muecas de placer bajo sus atenciones. Eso le hace sonréir satisfecha y no detener su ritmo, agradable pero inagotable en el que su lengua lame una y otra vez, arriba y abajo aquella zona tan sensible y tan bien lubricada. Su mano acompaña el vaivén de la masturbación oral, mirando de no ser brusca con unos dedos curiosos que entran y salen toda su extensión tan solo detenidos al hacer tope contra los nudillos.
- Tiemblas como una hoja neni...- Le susurra de forma cariñosa en un breve instante que detiene su buen hacer.
Con una mirada traviesa de quien trama algo se separa dejando que el cuerpo de Isabelle regrese a una posición mas natural y cómoda, quedando tumbada sobre el sofá, boca arriba. Lejos de detenerse a contemplar la hipnótica visión de su desnudez, Amanda se quita las braguitas para estar en iguales condiciones.

- Como dirían vulgarmente... vamos a follar.- La pelirroja buscó colocarse entre las piernas de su amante, quedando en cruz, muslos contra muslos, para que de esta manera su coñito depilado se rozara directamente contra la vagina sensible y bien lubricada que había estado estimulando minutos antes.
Imagen aprox. de la postura

Puedo sentir como mi sexo se empapa más de lo que nunca hubiera estado. Porque con Nate me mojaba por deseo, aunque luego sufría el rechazo. Pero aquí es pura excitación y placer por lo que me está haciendo, algo nuevo que estoy descubriendo y que me encanta.
Mis gemidos llenan la habitación mientras mis manos se aferran al sofá buscando una estabilidad que no tengo ni siquiera dentro de mí ahora mismo. Porque una parte de mí está diciendo que esto está mal, pero es una parte tan pequeñita que ni siquiera supone un problema para todo el placer que recibo.
Sus palabras me hacen sonreír y acariciar suavemente su cara, manchada de mis propios jugos. Porque me vuelves loca digo antes de llevar uno de los dedos, mojado todavía de mi esencia que bordea sus labios, hasta mi boca para chuparlo mientras pongo una mirada lo más perversa que puedo. Aunque por mi inexperiencia con mujeres igual me sale algo ridículo.
Cuando Amanda se separa, por una parte lo agradezco, porque mi cuerpo puede volver a adoptar una postura más natural; pero al mismo tiempo me siento algo frustrada, ya que hubiera deseado que hubiera seguido hasta mi orgasmo.
Sin embargo Amanda no detiene sus movimientos y lo siguiente que hace me hace comprender que no me va a dejar a medias. Y me parece bien que ella también se lleve su ración de placer, lo que está claro es que lo genera en cantidades más que suficientes para las dos.
Finalmente se quita sus bragas y ahora sí puedo observar su cuerpo completamente desnudo. Y me gusta lo que veo, la psicóloga es realmente atractiva. En ese sentido estoy teniendo mucha suerte.
Observo los movimientos que hace y, aunque realmente no sé muy bien lo que está haciendo, intento adoptar la postura que quiere. Y es entonces cuando llega el primer movimiento de cadera y puedo sentir su coñito frotarse con el mío, arrancándome un profundo suspiro de placer. Suspiro que se vuelve gemido cuando, al final del movimiento, acaricia suavemente mi clitoris.
- Ahhh...Aahh... La doctora Doyle gime sin reprimirse o sentir vergüenza de mostrar sus emociones a su amante, pues lo cierto es que esta disfrutando de lo lindo.
Amanda arquea un poco mas su cuerpo haciendo que su espalda venga hacía delante y así, a pesar de tener su pelvis entre los muslos de Isabelle, poder sentir mas caricias, besos y toqueteos de esta mientras su vagina se desliza contra la vulva de la morena una y otra vez, produciendo una fricción acuosa que emite un sonido, como un lejano chapoteo de fluidos.
Esa postura se prolonga por largos minutos en una interminable y agotadora danza en el que estan ambas sumidas, en toda una espiral de placer.
- MMMMmmmpff... Le come los morros de forma pasional en un momento dado, sin perder la conexión entre sus ojazos separando después sus labios, con esa sonrisa de su boquita perlada y brillante. Todo sin perder el ritmo con el que sus cadera empuja arriba y abajo. ... Isabelle...me encanta lo que me hace tu coñitoooo... Si bien hubiera deseado decirle que la acompañara y se corriera con ella pues estaba llegando, sus palabras se pierden si llegar a pronunciarse. Se muerde el labio inferior arqueando sus cejas, sumida en una ola de placer donde su mirada se pasea en un basto infinito mientras un temblor incontrolable se apodera de ella .- AaaAH.. AHaAaaaAAHH!!.- Termina por tensar su postura frenando cualquier movimiento rítmico que llevara y cuando todo termina, se deja caer hacia adelante, fundiéndose en un abrazo con Isabelle a quien le da un pico cariñoso.
- Joder.. no pude aguantarlo mas... me he corrido bien a gusto...¿ tu como vas cariño...? Le pregunta con coquetería, llevando una mano a su entrepierna para que sus dedos acaricien su clítoris con delicadeza.
- Tengo una ducha... aquí detrás de mi despacho. Vamos si quieres y te limpio a base de bien... no tengo esponja, pero no hará falta...- Si Isabelle se había quedado a medias, pensaba ponerle remedio usando su mejor arma...

Mis gemido se unen a los de la doctora y, al darme cuenta de que ella no se pone ningún freno, yo tampoco lo hago. De ese modo nuestras voces juntas crean un coro en esa habitación que se me hace el más maravilloso del mundo.
En todo momento aprovecho cada ocasión que tengo para poder acariciar el cuerpo de Amanda, para poder besar sus labios, poder jugar con sus pechos. Ahora puedo decir que me encanta el sexo con mujeres, pero que también todavía me gusta el sexo con hombres.
En cualquier caso los roces de su coñito con el mío no me dejan pensar mucho más, arrancándome estremecimientos que recorren todo mi cuerpo. Estoy cerca, muy cerca de correrme, cuando ella se acerca para besarme. Beso que devuelvo con toda la pasión del momento. Y a mi... digo temblando como una hojita entre sus brazos. Estoy por... digo sin poder terminar la frase cuando una oleada de placer me hace lanzar un profundo gemido, casi grito, de placer mientras mi cuerpo sigue moviéndose y generando sonidos todavía más acuosos.
El orgasmo me sacude por todo el cuerpo, entre espasmos de unos músculos que no se pueden quedar quietos la magnitud del orgasmo que estoy teniendo. Me siento flotar en un universo de placer, sintiendo con cada roce como si mil lenguas me estuvieran dando placer.
Al terminar recibo a mi amante con los brazos abiertos mientras el sofá queda manchado de los jugos de las dos. Pronto mis labios buscan los suyos para besarla con cariño. Aunque su mano ni clítoris me provoca un hum... meloso. Yo también me he corrido muy a gusto, pero si quieres podemos ir a esa ducha y limpiarnos las dos, primero una y luego otra. Yo no tengo límites a la cantidad de orgasmos que puedo tener seguidos.
- Doctora Ratzger, es usted toda una mujer inagotable..- Dice divertida, sonriente y sin perder su mirada que conecta directamente con los ojos de la morena.
- Anda vamos... Le vuelve a dar un besito dulce en los labios antes de ponerse en pie para encaminarse hacia la parte trasera de su despacho. Camina lentamente para volverse y mirar de vez en cuando de forma coqueta. Su cuerpo atlético se contonea un poco mas de lo habitual ofreciendo una sugerente visión al estar desnudo de su trasero y sus largas piernas, donde se aprecia la humedad a la altura de sus muslos fruto de un brillo perlado provocado por los fluidos que aún resbalan de su entrepierna.

Siendo uno de los camarotes con relativo confort dada su posición, tenía un baño propio con cierto lujo algo poco habitual en naves espaciales. Una cascada de agua comenzó a caer nada más Amanda entró y accionó el pulsador, creando un sonido relajante. - Luces, un treinta por ciento menos..- Pidió de manera que la claridad del baño disminuyó, creando así mas ambiente.

- Mmm... que bien se siente.. Esta calentita... - Dijo introduciendo su cuerpo poco a poco bajo esa incesante lluvia, donde cerró los ojos y recorrió con sus manos la figura de su cuerpo, desde sus caderas, pasando por sus pechos hasta llegar a su rostro, donde terminó enjuagando su melena que ahora, empapada parecía quedar recogida en una cola.
Todo en aquel lugar privado de Amanda parecía estar en el orden mas absoluto y si algo desentonaba, era una pequeña caja blanca de pvc muy cerca de la ducha con la tapa semiabierta. Amanda reparó en que además de contemplarla a ella, la doctora se había percatado de dicha caja. Sus mejillas se ruborizaron un poco con ese detalle.
- Son juguetes... podemos usar algunos si quieres.. Sería una buena forma de avanzar en la clase de hoy. No olvide, doctora Ratzger, que el objetivo es que tome toda la experiencia posible para después usarla cuando intime con nuestro objetivo en común, Pike - Y es que al acercarse, Isabelle pudo ver que el contenido del recipiente cuadrado albergaba diversos objetos sexuales*
* Puedes inventar que hay dentro, desde lubricantes, dildos gigantes o lo que sea

Me río suavemente ante su comentario, afirmando un poco pero recibiendo su beso con cariño más que con pasión, después de la reciente actividad. Luego me levanto para seguir a la doctora mordiéndome el labio mientras me recreo en su cuerpo caminando de esa forma tan sugerente. Todo en ella me parece tremendamente tentador y excitante, como si fuera alguna especie de divinidad del sexo hecha carne.
Y más todavía cuando se mete en la ducha con esa forma de recorrer su cuerpo, que de inmediato me hace lanzar un suspiro de deseo. Por Dios, no podrías ser más sensual ni aunque lo intentaras le digo a la psicóloga.
Pero escucho lo que dice y abro la caja, sorprendiéndome de la tremenda variedad que tiene. Yo apenas tengo un par de dildos, uno más pequeño y otro más grande. Y sin embargo aquí tenemos una muestra de casi de todo.

Especialmente me llama la atención uno que parece una enorme polla, o más bien dos unidas. Había escuchado de los dildos dobles pero nunca había visto uno.
Mientras lo curioseo escucho lo que dice Amanda. No me cabe duda que nuestra Pike aceptará de buen grado añadidos mecánicos. Es más, estoy convencida de que, si le ofrecemos un dron sexual, cumpliríamos su sueño más perverso. ¿Qué te parece si usamos esto? Siempre me ha dado curiosidad digo girando con el dildo doble, para volver a recrearme en su cuerpo.
Amanda no perdió su tiempo y mientras la doctora Ratzger curioseaba el contenido de la caja, le dió un pequeño respiro al agua cerrando el grifo para así comenzar a enjabonarse.
- Un dron sería todo un acierto, no me cabe duda que le gustaría a Pike..- Se volvió para ver que había escogido Isabelle, abriendo un tanto los ojos ante la inicial sorpresa.
- Oh cielos, veo que te gusta jugar a lo grande, has escogido uno de los chismes talla XL. Bien... sin problemas, acérquese doctora que necesito entrar en calor..- Amanda la recibió abriendo nuevamente el agua, fundiéndose en un abrazo con esta pues anhelaba sentir su piel, sus labios.

Rio traviesa enjabonando el cuerpo de su compañera, disfrutando de la suavidad de su piel, de como sus manos resbalaban entre sus curvas generosas y se perdían en busca de aquellas zonas que mas le atraían. Sus pechos o de ese enorme trasero donde deleitarse en agarrar ambas nalgas, o ya entrando en faena, palpando aquel monte venusiano, preparando el camino para usar aquel enorme instrumento doble de placer.
- Tienes un coño divino, me encanta guapi..-Aclaró el jabón alrededor del clítoris, agachándose de cuclillas para llegar mejor. Antes de introducir semejante cacharro se valió de besos y lametones para estimularla, pasando a usar un par de dedos que introdujo sin dificultad. La miró desde abajo con una sonrisa traviesa a la vez que la masturbaba, y cuando estuvo lista apartó su mano y encaró el glande de silicona. La presión del mismo hizo que entrara y fuera haciéndose un lugar, quedando sujeto entre las paredes prietas de la vagina de la morena. Fue entonces que Amanda se incorporó, robándole un besito, acercando después su cintura y separando sus muslos, dispuesta, dejando el testigo del juguete a ella.
- Uuhh,..Mmmhp.. Despacio, métela sin prisas.. que entre suave... Dejó que Ratzger experimentara penetrándola con el dildo, y cuando hubo entrado de forma completa la rodeó con la diesta, colgándose de su hombro. A su vez, elevó su pierna por encima de su cintura para facilitar la cópula de ambas y que así ella no cargara con el peso de su cuerpo. - Vamos.. fóllame duro...- Le instó susurrando al oído. Por la postura de Amanda, la morena iba a tener el control de las penetraciones, pues con cada sacudida de sus caderas el enorme pollón doble subiría y bajaría, entrando y saliendo de ambas féminas..
No sé si se podría conseguir, si tenemos alguno o si se puede programar alguno y darle esa capacidad, pero siempre se puede preguntar a Nathan digo al tiempo que me doy la vuelta con el dildo en la mano, recreándome en como recorres sus curvas con las manos enjabonando su cuerpo. En ese momento ni siquiera me acordaba del dildo hasta que hablas y me fijo en él.
Por supuesto sé lo que es, aunque nunca lo haya usado. Pero una ha visto algo de porno y ha curioseado en alguna página de internet como para no conocer lo que es.
La verdad es que de principio no pensaba utilizarlo, tan solo me dio curiosidad, pero tu reacción me hace sonreír y agarrar el aparato más fuerte. Ya ves, todavía te puedo dar sorpresas digo acercándome para fundirme entre tus brazos, besándote con pasión y dejando que tus manos recorran mi cuerpo al tiempo enjabonándome, limpiándome y excitándome.
Mis propias manos no parecen poder estar quietas, recorriendo tu cuerpo primero con la que tengo libre y luego con las dos cuando dejo el dildo aparcado en un lado.
La limpieza del jabón en mi clítoris me provoca un estremecimiento y un profundo gemido, especialmente el sentir la lengua y los labios de la doctora en un punto tan íntimo. Mi excitación crece a marchas forzadas y, para cuando me va a meter algún dedo, puede meter dos y probablemente hasta tres sin dificultad.
Entonces empieza a masturbarme arrancándome gemidos y suspiros de placer mientras enredo mis dedos entre su pelo. No tarda demasiado sin embargo en sustituir sus dedos por el dildo, lo que me provoca casi un grito de placer al tiempo que siento el poderoso aparato entrar en lo más profundo de mi ser. La sensación es extraña pero muy placentera.
Finalmente Amanda se aparta y puedo comprobar que el dildo queda sujeto por la presión de mis paredes vaginales. Una presión inconsciente que hago debido al placer que experimento. Mientras la doctora se pone en pie y me ofrece ser yo quien la penetre.
De principio la situación me choca un poco pero reconozco que la excitación es más que suficiente para hacerme desear el probar cualquier cosa que ella me proponga. Así que afirmando un poco coloco la punta de plástico en la entrada de su coñito.
Avísame si te hago daño digo porque, pese a saber que no es virgen, no sé si estará acostumbrada a jugar con cosas tan grandes. Entonces ejerzo un poco de presión y siento como el glande de la otra parte del dildo entre casi sin problema con un ligero sonido acuoso. Un suspiro sale de mis labios pues mi parte también se ha movido presionando todavía más profundo dentro de mí.
Uff... Si llego a saber que eras tan increíble, me lanzo a intentar seducirte antes te comento con una sonrisa que pronto se vuelve un profundo gemido cuando empujo con mis caderas hasta unirnos completamente, penetradas mutuamente por nuestra propia parte del dildo al tiempo que nuestros coños están casi besándose.
La sensación es tan brutalmente excitante que por un momento me quedo paralizada, tan solo extendiendo un poco una mano para agarrar su pierna cuando me rodea por la cintura. Pero sus palabras me despiertan y empiezo a moverme, aunque tras el primer movimiento tengo que parar pues la sensación ha sido tan brutalmente abrumadora que he tenido que recuperarme un poco.
Pero después empiezo a penetrarnos de forma más continuada, moviendo las caderas y sintiendo como la verga de plástico entra y sale acariciando lo más profundo de mi sexo así como todas sus zonas erógenas. Eso provoca que mi ritmo vaya aumentando hasta cumplir su deseo convertir el sexo en una follada dura y profunda.
Pos aquí no terminamos.
- No duele... se siente bien...- Le dijo susurrando cerca de su oído, abrazada a ella, piel con piel donde el jabonoso abrazo hacía confería una sensación suave y resbaladiza entre ambas.
La miró de cerca, apartando un mechón de su rostro para no perderse aquello ojos grandes y expresivos. - ¿Uh?. ¿ Acaso esta intentando seducirme doctora Ratzger?. Pensaba que solo quería unas lecciones de sexo lésbico..- Sonrió de forma melosa haciéndose la difícil e interesante, observando sin perder su sonrisa traviesa, al bajar la mirada, como preparaba el juguete sexual.
- Aah...Aaaahh.. Mmmph..- Las penetraciones eran cada vez mas profundas como los gemidos de placer de la doctora, y es que el enorme dildo doble era de un tamaño que llegaba a ocupar todo su himen por completo cuando irrumpía hasta el fondo, de forma que ponía a prueba la sensible elasticidad de sus parejas.
Los ojos de Amanda casi se ponían en blanco embargada por las oleadas de placer, y es que Isabelle que la había agarrado de las caderas y el trasero empujaba con tanta fuerza que cada arremetida la hacia temblar como una hoja. De hecho se corrió pronto, aunque ahogó el gemido cubriendo su boca contra el dorso de su antebrazo a la altura del apenas marcado bíceps. Le temblaron las piernas como acto reflejo bajo aquella lluvia fina que caía sobre ambas, pero el placer seguía siendo tan intenso que no dijo o hizo, dejando que Isabelle siguiera castigándola durante un rato mas con aquella dura follada que no tuvo piedad de su coñito, cuyos carnosos labios exteriores se abrían forzados dejando paso a la gruesa polla de plástico con la que la ensartaba.
Pero puede que necesite más lecciones le digo con tonol divertido. Después de todo queremos que Pike goce como nunca, ¿verdad? Sin embargo, aunque menciono a Pike, claramente estoy mirando a la doctora.
Los movimientos de cadera no sumergen a las dos en una locura de gemidos y gritos de placer mientras el enorme aparato llena nuestros sexos. Mis movimientos no se detienen incluso cuando siento sus piernas temblar, demostrando que he conseguido arrancarle al menos un orgasmo.
Aun así no detengo los movimientos pues yo también quiero el mío. La mantengo agarrada de la cintura y de la nalga mientras la penetro con toda la intensidad que puedo sintiendo como el dildo acaricia todas las zonas de mi interior. Tal es la potencia que imprimo que llegamos a acariciar cada una el clítoris de la otra en cada penetración.
Eso ya lo hace todo demasiado intenso, provocando que mi orgasmo cada vez esté más cerca. Tanto es así que mis dedos se clavan en su cuerpo mientras me muevo a la máxima velocidad que pueden mis caderas. Me corro... Estoy a punto...
- Claro.. Pike no debe sospechar, has de ser muy natural con ella en lo común y a la vez habilidosa cuando la metas en tu cama para que no se quiera marchar y así te cuente todos sus secretos..- Selló aquellas palabras con un buen beso, uno que unía de nuevo sus labios con los de Isabelle donde ambas lenguas bailaban entrelazadas aquella danza de placer y lujuria.
Aunque se sentía desfallecer se sujetó con fuerza con sus manos ahí donde pudo, posiblemente dejando la marca de sus dedos en la blanca piel de la morena. Notaba que estaba llegando como bien estaba anunciando..
- SI, CORRETE... CORRETE, GUAPÍSIMA- Dijo mas alto de lo debido lo que había querido ser un sensual susurro, pero su coñito estaba tan sensible y la follada era tan intensa y profunda que estaba alterada.
Cuando ambas terminaron se descubrieron exhaustas, abrazadas entre si bajo aquella lluvia que seguía cayendo sobre ellas. Al separarse el enorme pollón doble de plástico resbaló saliendo del interior de ambas, cayendo al suelo junto a varios de sus fluidos y emitiendo un sonido acuoso al golpear el suelo de la ducha.
. Creo... que le puedo dar el aprobado, y de matrícula doctora Ratzger. Se ha descubierto como una alumna superdotada en la materia..- Dijo esgrimiendo una sonrisa pícara mientras daba algunos pasos para salir bajo el agua y buscar una toalla con la que secarse.
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El orgasmo me sacude, llegando con un profundo gemido mientras mis piernas tiemblan agarradas a las de mi amante. Sus dedos se han agarrado con fuerza a mi cuerpo y los míos al suyo, lo cual dejará unas marcas temporales en nuestra piel que, al menos a mí, me servirán para recordar tan intenso momento.
Mientras el orgasmo me sacude no dejó de mover las caderas buscando sentir todavía más. Más profundidad, más intensidad, más placer. Es como si nunca tuviera bastante de todo lo que he recibido.
Pero finalmente nos quedamos quietas, con la respiración entrecortada, tan solo sintiendo la suave lluvia caer sobre nosotros. El dildo se desliza lentamente de nuestro interior y termina en el suelo, en medio de un charco que no es precisamente de agua. Bajo la vista y no puedo creer que hayamos tenido algo tan grande dentro.
Siempre fui muy aplicada en los estudios especialmente cuando tuve una gran maestra digo con gesto divertido. Yo también busco una toalla para secarme, pero no tengo la intención de taparme y tan solo quiero quitar el agua de mi cuerpo. Después de lo que hemos hecho no tengo ninguna vergüenza de estar desnuda delante de Amanda. Y quién sabe, igual le provoco para una tercera ronda. O cuarta que ya he perdido la cuenta.
Amanda se secó sin prisa, y a medida que se vio seca fue recuperando la ropa ahí donde la había abandonado, la mayor parte estaba descuidada en sl suelo del baño, y otro tanto en la habitación contigua.
Se colocó las braguitas y mientras se ataba el sujetador miró como terminabas de secar tu cuerpo desnudo.

- No me vendría mal algo de beber, estoy seca.- Te pidió mientras curioseaba por tu camarote, dando una pequeña vuelta alrededor de la sala y deteniéndose en aquellas cosas de decoración personal que tal vez dijeran algo de ti para ella.
- Oh, nada con alcohol a estas horas por favor. Me valdrá con un zumo. Hay que recuperar azucares después del ejercicio intenso.- Sonrió por el comentario, mirándote con cierta picardía.
Tomó asiento en una de las butacas/sillas libres aunque no terminó de vestirse, se quedó en ropa interior.
- Bueno, ¿ has pensado como le vas a entrar a Pike?. De forma casual, o le pedirás de veros a solas?.-
Ya me había olvidado que estamos en tu camarote!
De vez en cuando voy recreándome con el cuerpo de la psicóloga mientras se seca o va recuperando su ropa. Yo por mi parte, una vez seca, voy a buscar dos vasos y un zumo de naranja que siempre tengo porque me gusta tomar algo antes de dormir o en el desayuno.
Por lo tanto nos sirvo dos vasos y le ofrezco uno, tomando yo sitio en otra de las sillas con el otro vaso en la mano.
En cualquier caso en el recorrido por la habitación, aparte de la orla y una foto en la que aparezco junto a algunos chicos y chicas más no verás nada más personal.
Una vez sentada y mientras tomo poco a poco la bebida, manteniendo las piernas cruzadas una sobre la otra, me pienso tu pregunta. Creo que mejor intentaré un modo casual. Quizá alguna ocasión en la que la pueda ver desnuda o en ropa interior, y entonces acercarme insinuando que me ha atraído. No sé, igual es un poco cliché, pero creo que con ella puede funcionar. Temo que un acercamiento directo no produzca el efecto que deseamos y se convierta en simplemente un momento de pasión entre nosotras pero sin que surja nada que la pueda animar a llamarme en otras ocasiones.