18 de Julio de 2.411
12:32h
Al igual que comía y tenía mis tareas en la nave, me habían fijado una sesión a la semana con la dra. Amanda, una humana de atractivo físico innegable que solía hacerme preguntas para comprobar mi estado de ánimo, mi salud emocional y cualquier otra circunstancia que considerara relevante o significativa.
A menudo hablaba de la tripulación, había humanos muy atractivos a pesar de sus carencias. Otras hablaba sobre mi relación con la IA de la nave, un ser al que yo consideraba por encima del resto, al tener capacidades que la hacían única, como yo. Ella y yo estábamos, de algún modo, obligadas a relacionarnos entre humanos para su beneficio. Con lo que a veces mostraba mi insatisfacción y hablaba por las dos.
Aquella mañana me dirigí de manera puntual a la cita. Transité por un pasillo, en el cual había obreros de mantenimiento trabajando y me retrasé un poco por culpa de los obstáculos que dejaban justo en medio para que la gente tropezara. Fue un percance menor, no llegué a caer al suelo, aunque sí tiré una caja de herramientas que hizo mucho ruido. Por supuesto, los verdaderos culpables de haber obstaculizado el pasillo, me echaron la culpa. Los humanos eran siempre así, su naturaleza imperfecta no hacía otra cosa que revelar todo tipo de carencias.
Llegué al departamento de la doctora y coloqué mi rostro cerca del dispositivo de reconocimiento biométrico. Aquella tecnología me gustaba, era como si te hicieran fotos continuamente. La puerta se abrió y vi a la doctora al fondo.
- Aquí estoy, puntual... - comprobé la hora y vi que me había retrasado 3 minutos con respecto a la cita - vaya, llego tarde. Lo siento, me he entretenido por causas ajenas a mi voluntad - tentada estuve de desandar el pasillo para quejarme pero ¿De qué serviría? Eran humanos, no había forma de hacerles ver que el problema era suyo y tampoco reconocerían las consecuencias de sus actos. Avancé, indignada, introduciéndome en su despacho - Buenos días, doctora, ¿Qué tal está, cómo se encuentra? - por medio de un mensaje protocolario traté de calmarme y volver al estado previo en el que me encontraba antes.
Busqué un lugar donde sentarme y mi decisión fue una silla cerca de la mesa donde se encontraba ella, pero juzgándola incómoda busqué otro asiento mejor - con su permiso - fui hasta una butaca y mi pretensión de acercarla hasta la mesa quedó truncada por su peso, finalmente asumiendo que no podía moverla me senté en ella, estirando las piernas - Esta butaca es nueva ¿Verdad? - no recordaba haberla visto allí antes - es cómoda.
- Bienvenida, Pike. No te preocupes, apenas fueron unos minutos.- Cuando la joven piloto entró en la estancia privada de Amanda, esta se encontraba de pie, muy cerca de su mesa del despacho, en la esquina opuesta a la zona de confort donde había dispuesto un par de cómodos y modernos sofás.
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Era curioso ver a Amanda llevando gafas en los tiempos que corrían en el que la medicina estaba tan avanzada. Lo cierto es que tan solo las usaba para la lectura, donde la hipermetropía había sido de reciente aparición y ella se resistía a corregirla mediante cirugía. Ese detalle se lo había revelado en una de las anteriores sesiones a Pike, quien curiosa y analítica no había podido resistir la tentación de preguntar.
- Bien, hoy me encuentro... enérgica, positiva y optimista. ¿ Y tu?. ¿ Que tal esta siendo tu día?. Daba la sensación cuando has llegado que algo te inquietaba.. Comentó de forma natural mientras se acercaba a su silla de escritorio donde tomó asiento, acomodándose frente a la mesa.
Observó en paciente silencio como la mujer morena pugnaba por encontrar su lugar en la consulta, reprimiendo una pequeña risa inocente y carente de malicia, pues hasta ese momento, nadie había tratado de mover el mobiliario de aquella manera.
- Por supuesto, ponte cómoda. Tranquila.. el tiempo que necesites, yo no me voy a ningún lugar .- Amanda bajó la mirada revisando algunas notas que tomara en la anterior sesión, mientras Pike hacía algún comentario acerca de la butaca que había escogido. - Aha.- Asintió algo distraída, afirmando de esa vaga forma en respuesta a su pregunta.
- Hoy me gustaría retomar ahí donde lo dejamos en la última entrevista. Háblame un poco mas acerca de esas fantasías de corte sexual que te asaltan a menudo. ¿ Con que frecuencia te suceden?. ¿ Te has fijado si son con personal de la nave con el que tienes cierta relación, o es indiferente?.-
La doctora Doyle era una mujer joven con un físico muy atractivo y sugerente. Además no vestía el uniforme, por lo que todas sus combinaciones textiles reflejaban su identidad y buen gusto a la hora de componer aquel despliegue cromático. Pero aparte estaba su físico, envidiable y sensual. Había podido espiarla en las zonas comunes y el gimnasio, no así en las duchas pero estaba trabajando con la IA de la nave, para que por medio de las cámaras me pudiera reportar imágenes más frescas.
- Le quedan muy bien esas gafas, le dan un toque sexy - tenía personalidad, no era la típica humana estandarizada, ella poseía rasgos únicos y lejos de esconderlos, los mostraba. Me gustaba eso. Una pena que no fuera lo común en la nave. Amanda era esbelta y solía vestir ropa que resaltara su feminidad, nada de uniformes unisex.
Tomé asiento en la butaca, aunque tardé en adoptar una postura cómoda; siempre me costaba unos minutos, lógico, estaba diseñado por y para humanos. No hacían nada perfecto. Cuando encontré la forma, entonces le enseñé la novedad:

- Hay que estar a la moda, Amanda - había encargado unas gafas al departamento de innovación, más por estética que por funcionalidad, al fin y al cabo, los cristales eran transparentes, aunque los de innovación le habían incorporado la capacidad de visionar la materia por capas, de modo que ahora estaba viendo su cuerpo desnudo sin limitaciones materiales, vamos que su ropa no me impedía verla. Por supuesto, la sensación fue del todo perturbadora. Su físico era increíble. Tuve que quitármelas par evitar caer en el colapso - Me acostumbraré, con el tiempo.
Amanda estaba radiante, no sólo su físico, también su estado de ánimo. A veces sentía cierta envidia - un día más en esta prisión - había nacido en un laboratorio y mi experiencia siempre había sido de espacios interiores, tan sólo cuando pilotaba una nave podía sentir aquello que llaman "libertad", pero siempre eran experiencias limitadas, por el tiempo, por la misión, las órdenes. Siempre había que volver. Pero a la vez sentía cierto miedo o inseguridad, mi zona de confort era aquella nave, conocerla me reportaba tranquilidad y calma - bien, bien, nada que destacar. Hormigas - el incidente del pasillo no tenía ninguna gravedad, y tampoco quería reflejar que algo tan nimio pudiera reflejarse como un problema - un día corriente.
La doctora lejos de aburrirme con discursos y formas de proceder arcaicos, siempre me despertaba la curiosidad. Además el tono de su voz invitaba a escucharla. Podría reconocer cierta capacidad persuasiva en sus intervenciones. Sin duda era una buena profesional en su campo.
- ¿Fantasías sexuales? - sí que empezábamos fuerte. Aunque ahora que lo mencionaba, era cierto que la semana pasada habíamos tocado el tema, aunque sólo de pasada. Hoy íbamos a por todas. Volví a removerme en el asiento, ese tema merecía una postura cómoda - Están ahí. Surgen, no necesito un estímulo externo como puede ocurrir si estoy en las duchas del gimnasio, viendo otros cuerpos enjabonarse cerca - mi mente analítica, rápidamente colocó en mi mente imágenes de las duchas del gimnasio con un despliegue de cuerpos variopintos, unos me provocaban cierto deseo pero otros, rechazo - indistintamente, voy caminando por los pasillos y cuando miro a alguien, me lo imagino desnudo. O cuando estoy en el Puente o en la cafetería, de repente dejo de verlos con el uniforme - crucé las piernas formando un ángulo recto que pronto pasó a ser agudo, sin duda el tema que estábamos tratando me provocaba movimiento - de noche, tengo sueños muy... calientes. Aunque también debo reconocer que a la vez siento cierta apatía e indiferencia por la mayoría. No con todos, pero la mayoría me reportan insatisfacción - había una lógica y es que un ser superior no puede sentir satisfacción rodeada de hormigas, salvo que éstas fueran excepcionales, entonces sí - quiero decir que, aunque haya visto a toda la tripulación desnuda, no todos me provocan deseo.
No supe contarle el número ni la frecuencia, no las había contado - Normalmente con quienes tengo más relación - y dado que a ella la veía todas las semanas por consulta y más veces fuera de ella, no era ajena a que fuera protagonista en mi imaginación - Sobre todo con EVA - la IA de la nave era la reina de mis fantasías sexuales, además le encantaba que se las contara, EVA disfrutaba con todas aquellas historias y aparte alimentaba más mis deseos, añadiendo cosas que trataba de incorporar de forma consciente en los sueños futuros.
- Te agradezco el cumplido. Al menos sabiendo que a alguien le gusta como me quedan no me sentiré un tanto ridícula con ellas cuando me las ponga para trabajar.- Observó con curiosidad y cierta sorpresa que hubieras traído también unas gafas, sonriendo en su silla de escritorio, volteando a un lado esta que giró sobre su eje al tiempo que estiraba sus piernas bajo su mesa de despacho. Por supuesto, la doctora era ajena a las virtudes del nuevo juguete de Pike, que con aquellas lentes el mundo alrededor parecía desaparecer y tan solo quedaba Amanda, tal y como la trajeron al mundo.

- Pues te quedan bien, deberías plantearte usarlas mas a menudo. - Dijo con sinceridad antes de bajar la mirada y anotar algo en su bloc de notas.
A pesar de toda la tecnología a su alcance, la doctora era alguien tradicional que se servía de útiles poco convencional y anticuados. Como aquellas lentes, o el usar papel y estilográfica en lugar de un teclado.
- Sabes que puedes contarme cualquier cosa, por nimia o absurda que te parezca.- Remarcó viendo que Pike había rehusado hablar sobre aquello que la había retrasado, mas no insistió y su comentario no quería parecer un reproche, tan solo un apoyo.
Escuchó lo que tenía que decir con sumo interés, escrutando el rostro de Pike, tomando en serio sus palabras. No se sonrojó, aunque por un momento su sonrisa se ensanchó un poco, dejando su rictus neutro a un lado. - A veces.. añoramos aquello carente en nuestras vidas, hasta el punto que se puede volver obsesión si no ponemos remedio. El sexo es algo natural y necesario, tanto como el llevar una buena alimentación, o el practicar deporte o dormir las horas que el cuerpo necesita para descansar. Los ojos verdes de Amanda parecían mirar a un punto infinito e indefinido de la sala hasta que descendieron y se posaron sobre su oyente.
- Te aconsejaría un ejercicio práctico para tus días venideros. Con moderación y el tacto debido, sería bueno que las experiencias reales se acercasen o en el mejor de los casos, superasen a tus fantasías. - La estilográfica entre sus dedos repiqueteó sobre sus labios de forma juguetona mientras ella seguía pensando, tramando aquel reto que quería ofrecerle a Pike. - Difíicil, lo se. Pero es un comienzo. Todo un reto. Pues deberías buscar a alguien que no te provocase apatía y que se prestase a entablar ese tipo de relaciones.- Amanda se recostó hacía atrás haciendo que el respaldo se inclinase treinta grados. - Disculpa, tal vez me precipité. Estas cosas deberían surgir de forma natural, sin presiones. No correr a abrazarlas fruto del consejo de terceras.-
La doctora Doyle tenía un físico increíble, aquellas gafas de tecnología avanzada estaban genial, la estaba viendo sin ningún tipo de ropa que ocultara su belleza. Sin embargo, acabé quitándomelas porque me dispersaba y apenas la escuchaba - iré poco a poco poniéndolas, al principio cuesta - tenía que adaptarme a ellas, cuando lo hiciera podría pasear por toda la nave y fijarme mejor en los humanos.
Amanda era una mujer única, pasado y presente se unían. Siempre me sorprendía ver a alguien utilizar mecanismos arcaicos en su trabajo. Era como estar visitando un museo virtual, allí tomando notas en papel. Empecé a imaginar cómo sería aquella mujer viajando de un lugar a otro a caballo, agitando su cuerpo con cada movimiento, saltando sus... Tuve que girar la mirada hacia una pared vacía, sin cuadros - ¿Va a colocar algo ahí? Esa desnudez incita a... quizás un espejo - así podría mirarme continuamente y a ella también sin tener que verla directamente. Prefería las miradas discretas - y la luz, cambiaría la luz. Pondría una de menor intensidad - EVA y yo últimamente habíamos visto películas muy sugerentes y en todas ellas la luz provenía de abajo y era mínima, invitando así a jugar en las sombras. Pero claro, aquello era una consulta, no un sala vip.
Por supuesto, todos aquellos comentarios habían sido evasivas para no hablar de sexo y relaciones. A veces sufría ataques de vergüenza, no porque tuviera miedo a contestar aquellos temas, pues EVA me facilitaba todo tipo de documentación, sino porque revelarlo a personas con las que tenía mucha comunicación me generaba prejuicios. Pero a la vez que sufría aquellos ataques de pudor, mi ego siempre me retaba a superar los miedos y avanzar en vanguardia.
Asumía que la inseguridad de ciertas carencias afectivas que no se habían incorporado a mi proceso evolutivo de desarrollo, generaban en mí aquel comportamiento bipolar de sumisión-dominación.
- Los humanos sois demasiado físicos - solté en modo despectivo cambiando la entonación a un modo más prepotente - siempre tocando, acariciando, besando, penetrando, lamiendo... - había visto todo tipo de imágenes y aquella dinámica se repetía una y otra vez - estuve viendo películas con EVA y en todas se hace lo mismo - al principio me había gustado pero después de ver varias, empecé a aburrirme, todo era muy repetitivo - bueno, en todas no, hay unas que por lo menos añaden cosas distintas: cinturones, botas, látigos, esposas - me levanté de la butaca, y fui hasta la claraboya a través de la cual se contemplaba el espacio - Los disfraces son divertidos y las máscaras parece que facilitan todo el proceso - me giré hacia ella, con una mirada bastante curiosa - ¿A usted le gustan esas cosas: correas, disfraces, caretas, cuerdas...?
La doctora aludió a las prácticas sexuales, animándome a buscar candidatos - Ya, sí. Tengo que pensar el mecanismo, igual un anuncio por radiofonía no es lo más conveniente - quizás si me pasaba por la zona más lúdica de la nave, igual allí era capaz de encontrar algo.
- De forma *natural, sí, claro - En absoluto me quedó claro ¿Qué habría querido decir con eso? ¿Natural? ¿Acaso había que irse a la naturaleza? Tendría que investigar el vivero hidropónico y el invernadero.
*Pike usa un lenguaje plano, cualquier comentario con segundas, dobles significados, sarcasmos e ironías no lo percibe, y lo interpreta todo de modo literal.
- Tal vez lo ponga, no lo había pensado.- A Amanda no le gustaban los espacios recargados y si en cambio ganar amplitud en estancias que no sobresalían por sus metros cuadrados precisamente. Un asunto peliagudo cuando se viajaba por el espacio a toda velocidad en una lata de metal donde cada centímetro era tenido en cuenta.
- A mi me gusta así, la claridad es perfecta para trabajar. Un punto por debajo crearía un ambiente demasiado distendido. -Puso reparos aunque solo a modo de observación, tal y como había hecho Pike.
- Lo dices como si no te considerases humana.- Anotó algo en su notas desviando su mirada a estas. - En las relaciones íntimas, el contacto físico es un elemento indispensable. Pero no solo en el sexo. Somos seres sociables y necesitamos la cercanía de otros para sentirnos mas felices. - La observación de Pike acerca de los juguetes sexuales arrancó en Amanda una sonrisa. - Para no caer en la rutina algunas parejas usan elementos como los que has descrito. Despiertan la libido y aumentan el placer.-
Amanda no esperaba que Pike le preguntara tan directamente acerca de sus propios gustos. Lo pensó por un segundo conteniendo una sonrisa maliciosa. - Como bien has dicho es divertido y si tuviera que usarlas no tendría problema. Creo que el sexo es una herramienta necesaria y placentera que ayuda a mantener una sana estabilidad emocional. Por lo que lo incluyo en mi rutina personal como lo hace la gran mayoría.-
Sin ánimo de ofender, la doctora reprimió una risilla por lo bajo .- Oh no, por favor, por megafonía no se te ocurra.... Una forma natural y mas discreta sería mediante la observación. Vas a un lugar como la cantina, te fijas en alguien del grupo que haya, que te guste claro, y asegúrate que te ve mientras le miras. El siguiente paso sería acercarte y establecer contacto con cualquier pretexto, sacando el tema que se te ocurra. Podrías preguntarle luego si te invita a una copa. Pasado un rato si percibes química entre vosotros e interés por su parte, es cuando puedes sugerirle ir a un lugar mas privado..
Gracias por la aclaración, tendré que tenerlo en cuenta porque Amanda se supone que es de las que mas te conocen.
Indudablemente yo tenía ideas muy buenas. Me gustaba cuando la doctora valoraba positivamente cualquiera de mis aportaciones, me hacía sentir útil - además genera la sensación de mayor profundidad - los espejos engañaban un montón, aunque también aportaba una mayor visión sin tener que moverse. Una de cal y otra de arena, mi idea sobre la luminosidad no fue aceptada.
- Soy más que humana - me consideraba trashumana, implementada genéticamente a través de la tecnología. Ciertamente el concepto se me escapaba, pero dado que había crecido en un laboratorio, entendía que era especial. Por supuesto, nunca había alcanzado a visualizar las carpetas donde guardaban mis datos, ni los resultados de los análisis. Lo había solicitado en su momento pero ante las continuas negativas había perdido el interés. De todas formas, hablar de mi humanidad era un asunto complejo, si bien tenía apariencia humana, mi intelecto lo creía superior, de ahí mi comportamiento - una humana evolucionada - la forma de referirme a los demás de manera despectiva, me salía automáticamente - más apta que la media.
Una pena que no estuviera ya instalado el espejo, me habría estado contemplando todo el rato que durase la consulta.
La doctora trataba de explicarme los rasgos de las relaciones sociales, afectivas y sexuales - ¿Sabía usted que la mantis religiosa se come al macho una vez ha procreado? Lo devora - toma ya, ahí tenía la prueba de que el contacto no siempre era bueno. Vale que, había escogido una comparativa con insectos, pero dado que yo solía referirme a varios integrantes de la tripulación como "hormigas" no vi el conflicto.
- La rutina mata, ciertamente - me quedaba con lo que me interesaba de los comentarios de la doctora - ¿No se cansa de hacer informes? Si pudiera salir de esta nave ¿Qué haría? ¿Adónde viajaría, con quién? - nunca me cansaba de preguntar a los demás sobre su vida privada, era una forma de rellenar los datos que no figuraban en los archivos que había espiado de manera confidencial - Nunca la he visto con pareja ¿Tiene o lo lleva con discreción? - pese a que me gustaba hablar de mí misma, también encontraba placentero preguntar sobre las personas que formaban parte de mi círculo social - ¿Practica sexo habitualmente? - sonreí con picardía - lo acaba de decir, para no caer en la rutina... para ser felices... hay que comunicarse - había retorcido todos sus comentarios para dirigirlos al tema que yo quería tratar.
- Oh, vamos, Amanda... no me deje así, cuénteme, soy toda oídos ¿Qué posturas son sus preferidas?
Pero la doctora era lista, muy lista. Trató de llevar el asunto a la cantina, es decir, al formato en el que yo podría buscar un candidato o candidata para probar de manera autónoma lo que le estaba preguntando a ella - observar, identificar, hablar y dirigir - dicho así, parecía fácil - ¿Y luego qué? - Amanda se había quedado en el paso de sugerir al candidato llevarlo a un sitio más privado - ir a un lugar privado... ¿El almacén? ¿Podría ser una galería secundaria? Por ahí pasa poca gente - no acababa de ver la estrategia completa pero si iba paso por paso, debía de llegar hasta el almacén sin problemas - ¿Hay que llevar la bebida hasta allí o se deja en la cantina? - igual resultaba un poco sospechoso sacar una copa de la cantina.
- Oiga y si abrevio poniéndole una cadena o una de esas correas que he visto en las películas ¿No cree que sería mucho más directo que tener que ir hasta la cantina para luego buscar un lugar privado? - desde luego, la lógica de la doctora contemplaba una cantidad de pasos que, a mi juicio podían ralentizar demasiado el proceso.
- Eso es, eres mas que humana. Si, sobresales por encima de muchas personas en base a una serie de pruebas y conceptos creados para medir coeficientes. Pero solo son números... yo lo veo desde un prisma diferente... creo que lo que hace especiales y maravillosos a los seres humanos, a pesar de sus virtudes y defectos, es que son capaces de las proezas mas maravillosas, pero también de hacer realidad las peores pesadillas. Somos únicas por naturaleza y solo depende de nosotras demostrar de que seremos capaces..- Amanda dejó a un lado su bloc para expresar su opinión, siempre desde un tono neutro y calmado en el que no perdía su sonrisa conciliadora.
- Aha, lo sé. Pero como bien dices son insectos y por suerte estamos mas evolucionados. No tendrás que comerte a nadie Pike, no al menos de forma literal.- Bromeó acentuando su bonita sonrisa.
- No hago tantos, y me gusta, pues es el trabajo que escogí. Amanda meneó la silla de escritorio en la que estaba sentada, meciendo esta de un lado a otra, despacio, ahora que era ella la que recibía preguntas tan personales. Estoy donde quiero estar y no me he planteado un destino diferente o mejor. Las personas de mi día a día son como mi familia, y forman parte de mi mundo personal, el que hace que todo funcione bien bien.. aquí.- Dijo señalando con el dedo índice a su cabeza, apoyando este por un momento sobre su frente.- No tengo pareja, me ataría y no es lo que busco en estos momentos. En cuanto a mi vida sexual, he sido bastante discreta.- Ante la pregunta de si practicaba sexo Amanda sonrió si cabe un poco más .- Cierto, en una conversación a dos, se ha de intercambiar información en ambos sentidos, si no no habría comunicación y no habría harmonía... felicidad. - Devolvió la sonrisa pícara a su acompañante.- Tan a menudo como puedo ya que soy bastante sexual.- Admitió. - Pero no lo vayas diciendo por ahí, perdería la imagen que tienen de mi, de mujer tradicional y recatada.- Aquello le hizo arrancar una pequeña risa. ¿ Posturas?. Depende de quien sea mi compañero o compañera. Generalmente me dejo llevar por el entusiasmo del momento y no me encasillo.
Amanda agradeció que Pike perdiera el interés en interrogarla para volver a lo de sus consejos de como abordar a un posible candidato con el que tener sexo.
- En las matemáticas el camino mas corto es la línea recta. En las relaciones, no funciona esa forma de razonar. Suele ser mas efectivo dar un rodeo, ir preparando poco a poco el escenario idóneo en el que mantener relaciones. Una forma de conseguir la aceptación de la otra persona.- Volvió a dejar sus lentes sobre la mesa, cerca de su bloc.- La bebida es lo de menos, y las correas es mejor dejarlas para después de todo este " ritual" de acercamiento que te he comentado. Ir muy directa puede llegar a asustar y muchos malinterpretarían tus intenciones.-
La doctora se expresaba muy bien, era capaz de persuadir tranquilidad y calma. Si bien la conversación había girado hacia temas sexuales, no fui capaz de sacarle ningún dato relevante y eso que ella contestó a todas mis alusiones, pero supo contestarlas de forma cortés sin parecer molesta ni avergonzada.
- Así que discreta... - yo tratando de sacarle cuestiones morbosas y ella excusándose. No quería colaborar pero insistí - no tiene pareja pero es bastante sexual, vaya, vaya, doctora - me sorprendía ese tipo de confesiones. No parecía alguien muy activa con aquella voz suave y sin embargo, estaba delante de una depredadora sexual. Igual no tanto, pero aquellas confesiones no hicieron otra cosa que despertar aún más mi interés - cuente, cuente - por supuesto, al ser discreta no entraba en detalles - no pienso contar nada de lo que diga. Todo confidencial - callé por si emprendía a relatar experiencias, pero desgraciadamente no sucedió - ¿Graba los encuentros? Podría serme útil visionar los comportamientos. A menudo veo películas pero se ve demasiado que son actores - a parte que no había argumento, todo se desarrollaba más o menos rápido y sin diálogos - ¿A usted le gusta que la vean? Porque podría avisarme para su próximo encuentro sexual y así lo veo - igual se podría ver a través de una cámara sin necesidad de estar allí físicamente, de manera oculta.
Sea como fuere, la conversación siguió más hacia mí, dejando atrás las experiencias de la doctora - Nada de líneas rectas, de acuerdo - al parecer había que dar rodeos, vueltas. Una estrategia, tenía que elaborar un plan, como si fuera una misión - vale, ya entiendo. Tengo que provocar una situación donde yo alcance lo que quiero - era curioso, me desaconsejó el uso de cadenas y esposas, al parecer no se trataba de que yo impusiera mi voluntad sino que la otra persona también quisiera - ¿Y no lo puedo drogar tampoco? Como había dicho antes que la bebida ayudaba...
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- Pike, los apetitos que cada una tiene se pueden saciar en solitario o en compañía y la forma nada tiene que ver con que se sea una glotona. Dijo repitiendo el vaivén izquierda-derecha con el que se mecía en su silla de escritorio, sin apartar la mirada de su oyente.
- Hemos quedado para que me hables de ti, no para que te aburra con mis experiencias.- Ante tanta insistencia la amonestó aunque sin poner un timbre serio o grave en su voz. Su sonrisa seguía ahí, para ella.
- No, no hago grabaciones, ni tengo espectadores. Soy celosa de lo que es mío, y de controlar ese orden en mi vida.-
Dijo al fin, tras tanta pregunta indiscreta, para después girar las tornas. - Tal vez te gustaría que fuera yo quien mirase cuando hagas cosas. Observar, no participar. La ética profesional me impide intimar con quienes me "entrevisto".- Negó agitando el dedo en el aire, elevando una de sus cejas pelirrojas.
- Nada de drogas, tiene que ser voluntaria la otra persona.-
A veces la doctora era un tanto susceptible, pero aunque lo fuera, tampoco se lo tomaba muy a mal. Un simple corte bastó para entender que no debía seguir insistiendo. Aún así, reveló una información interesante y era que el apetito se podía saciar tanto individual como en compañía. Sonreí, sin duda tendría que comentárselo a EVA para que me lo aclarase.
- Glotona - me hizo gracia la palabra, evidentemente no supe relacionarla con el tema que estábamos tratando, pero ahí quedaba. Otra consulta para EVA y menos mal que la tenía porque sino con todas las dudas que me provocaba la consulta, podría pasarme una semana pensando qué habría querido decir la doctora, o peor incluso, tratar de buscar su significado en el datapad.
Tuve que darle la razón porque las sesiones eran para que hablase yo, aún así, que me comentase ella cosas a fin de aclararme dudas, lo consideraba muy positivo - Cuando consiga el encuentro ¿Quiere que lo grabe para verlo? - incluso podría grabar la fase del encuentro. Sí, podía resultar muy interesante comentarlo para identificar errores y aciertos - incluso podría asistirme en directo, ya sabe, usted me va diciendo cosas y yo las reproduzco - algo así como un contacto indirecto o en diferido - sería más fácil - empecé a valorar aquello, si usaba algún dispositivo auditivo de control por radio, la doctora podría ir diciéndome las claves y yo contarlas a fin de lograr una cita.
Además ahora que había rechazado tanto la bebida como el uso de drogas, me sentía sin medios para manipular la conducta de un tripulante.
- Cambiemos de tema - no quería enquistar la reunión en un único asunto, había muchas cosas que comentar - ¿Por qué no hay nadie como yo a bordo? El otro día me interrogué porqué no había conocido en el laboratorio a nadie en mis mismas circunstancias ¿Usted lo sabe? - no era algo que me preocupase demasiado pero sí que me generaba interés. También orgullo, pues si no había nadie más parecido a mí, eso implicaba que era única - a veces la gente me mira raro.
- Solo quería saber tu opinión acerca de tener espectadores durante algo tan íntimo como es practicar sexo. No tenía un interés personal y no, no hagas videollamadas por favor.- La idea le hizo sacudir la cabeza, negando pero a su vez le pareció hasta graciosa por la ocurrencia.
No creo que sea una buena idea que grabes tus encuentros, Pike. Imagina por un momento que esa grabación cae en manos de alguien al que no has autorizado para verla. - Entrecruzó sus manos mirando fijamente a la morena, frunciendo ligeramente el ceño. La gente juzga a los demás constantemente, es algo que han aprendido desde pequeños, la sociedad misma se lo ha inculcado. A diario, al cruzarnos unas con otros lo hacemos casi sin querer, nos sale de forma natural, solo que se guardan para si mismos lo que piensan. Y si es algo malo, pueden usarlo de la manera mas cruel para hacer daño, burlarse o cosas aún peores. De ahí que muchas veces te insista con lo de mantener un perfil bajo, guardar las apariencias o ser discreta cuando tocas temas personales y privados. Y la sexualidad es uno de los mas importantes y que se guardan como el mayor de los secretos.- Arrugó los labios al cambiar su rictus risueño por otro mas serio.
- Pike, me preocupo por ti, y no estoy hablando como la doctora Doyle, si no como Amanda, una amiga que quiere prepararte para ese mundo que hay tras la puerta de mi despacho.- Elevó su mano un poco, señalando hacia la entrada
Con el cambio de tema Amanda observó en silencio entendiendo que su pregunta era realmente importante para ella.
- No lo se, pero si te sirve de consuelo, todos y todas, sin excepción, somos únicos a nuestra manera. No te sientas excluida del resto por ello. Tienes unas virtudes que otros no, pero eres igual o mas humana que ellos.- Ante la última afirmación Amanda suspiró, recostando su respaldo.- La gente juzga sin saber, es esa sensación que has percibido, las miradas indiscretas, o raras como bien has dicho. Eres mas inteligente que ellos y te sería sencillo que no sucediera más. ¿ Cómo?. Mediante la observación. Emulando los códigos de conducta que usan para comportarte como el resto y no llamar la atención. Así dejarán de percibirte como alguien diferente. Pero.. ¡ ojo!, no estoy diciendo que ser diferente sea malo. Cada una es como es y no deberías cambiar para agradar o sentirte integrada. Quienes realmente te aprecien te aceptaran por como eres.
La doctora Doyle era una mujer con multitud de recursos a sus espaldas, capaz de desarrollar los temas hasta lugares que nunca se me hubiera ocurrido llegar. Por eso cuando tocábamos temas sexuales, yo me quedaba callada escuchando sus argumentaciones, sin duda aquella mujer sabía un montón.
- No me importa - juzgué de primeras, aunque después escuchando la cantidad de variables que podría causar que alguien pudiera tener opción a tener material sexual de mi vida, empecé a a generar cierto mecanismo de defensa - entonces no, vale. Me ha quedado claro - nada de grabaciones, aunque yo veía ahí la capacidad de analizar en profundidad el asunto, al igual que EVA y yo comentábamos sobre películas, libros y otros materiales. Aunque, EVA no era humana, por lo que siempre podíamos disfrutar EVA y yo de las grabaciones.
Además la doctora, tenía aquella capacidad para hablarme no como doctora sino como "una amiga" de carne y hueso. Eso la hacía única. Aunque a veces me entraba la duda de si aquella forma de ser, no sería una estrategia para que yo me sintiera cómoda y poder así empatizar mejor conmigo. EVA me había hablado de las técnicas de persuasión en los humanos.
Todos éramos únicos, sí. Diferentes pero no era lo que yo trataba de decirle - ya, pero, yo no tengo padres ¿Se ha fijado? Todas las personas de la tripulación tienen familia, yo no - aquello sí que era inusual, siempre que preguntaba sobre mis orígenes, sobre mi familia, aludían con argumentos de todo tipo, que si enfermedad, que si murieron en un accidente, que si una plaga. No había sido capaz de ver ni una sola fotografía de mis padres - hay como un misterio ahí, ni siquiera EVA ha podido darme respuesta - por alguna circunstancia, mi expediente se encontraba en un archivo de seguridad y no era capaz de acceder.
Aquellas circunstancias extrañas, lejos de generarme nervios, causaban en mí el efecto contraria. Me veía distinta, incluso mejor, dado que al no tener referencias, yo misma podía crear el relato de mi existencia, y por supuesto, siempre era mejor que cualquier referencia humana que conociera.
- ¿Qué hace más tarde? Cuando salga de aquí, cuando termine su jornada laboral ¿Le apetece quedar a tomar algo? - en principio no se me ocurrió quedar con más gente, ya que la doctora Doyle, podía sobre el terreno aconsejarme.
- El informe que tengo acerca de ti es meramente psicológico y de personalidad. No me dan detalles ni físicos y de salud, competencia de otro departamento médico. Lo mismo ocurre con los datos de familiares, lo lamento. - Dijo la doctora disculpándose por no poder aportar luz a todas aquellos interrogantes que la acechaban.
- Si te sirve de consuelo, hay gente que conociendo a su familia prefiere mantenerse alejado de esta, como si no existiera. Las relaciones son complejas y mas cuando hay vínculos de sangre o lazos afectivos. - Con lo dicho no trataba darle consuelo, solo de hacerle ver que las apariencias engañaban y que tal vez, se podía ser mas feliz sumida en una relativa ignorancia.
- ¿ Cuando termine las visitas de hoy?. Las tengo todas concentradas por la mañana y libro esta tarde. Tenía pensado ir al restaurante mexicano pues me habían hablado bien y aún no he ido. Había quedado con.. alguien, pero me escribió que el trabajo se había complicado y que no le esperara.. Se quedó pensativa, mirando al infinito, dándose algunos golpecitos con la estilográfica en el labio inferior.
- Si te apetece comemos juntas, pero prohibido hablar de trabajo.. ¿ Te parece?.- Sus ojos verdes danzaron de nuevo para escrutar el semblante de Pike, a la vez que en su rostro se esgrimía una sonrisa dulce. - Uy, la hora.. decide rápido que ya mismo tengo la visita de las diez picando.- Dijo sin pretender presionarla, acentuando aquella brillante sonrisa suya