El 19 de Marzo de 2048 despegó desde la Tierra la UCH. Por sus siglas, United Countries Hope. La primera nave tripulada por personas con destino a Marte en la que habían participado países de casi todo el mundo.
La tripulación de dicho transporte estaba compuesta por individuos que se prepararon durante más de una década para esta ardua y heroica tarea. Siendo elegidas, de entre miles de candidatos, las siguientes personas:
La nave llegó a su destino dos años y medio después de su despegue. Concretamente el 26 de Octubre de 2050.
La tarea principal del equipo de la Hope consistía en estudiar el ecosistema y el clima de Marte. Constatando las posibilidades que habría de adaptar el planeta para vivir en él.
Lo que la tripulación desconocía es que si el estudio resultaba favorable, todos los gobiernos "invitarían" a emigrar a Marte a la gente "menos útil" y que más gasto acarrease. Engañándoles con doradas y esperanzadoras promesas de futuro para marcharse por decisión propia al planeta rojo y así vaciar la Tierra de personas "sobrantes".
Durante las primeras semanas todo transcurrió con relativa normalidad. Dando la impresión que los informes acabarían siendo positivos.

Tres días antes de la presentación y entrega del primer informe, Markus Wachter encontró una peculiar cueva.
Movido por su curiosidad innata, el alemán surcó los laberínticos, rocosos y oscuros túneles hasta dar con algo. Algo que el resto de la tripulación tenía que ver con sus propios ojos.
Guió a todos los miembros de la Hope por el mismo camino que horas antes había recorrido en solitario. Deteniéndose en una especie de convergencia de caminos en la que, de manera clara, podían distinguirse unas escaleras descendentes. Asombrados y emocionados por el insólito descubrimiento de Markus, descendieron las escaleras hasta el final. Encontrándose casi de bruces con una suerte de entrada que, a la fuerza, había sido construida por alguna forma de vida inteligente no humana.
Movidos por una intensa y asfixiante sensación de júbilo ocasionada por sus espíritus científicos, se adentraron en aquella desconocida edificación con armas en ristre. Topándose casi desde un primer momento con tubos fluorescentes anaranjados, procedentes de una fuente de energía desconocida, que iluminaban y marcaban todo el camino.
Un enorme, metálico, solitario y silencioso pasillo central era el responsable de separar las distintas estancias de aquel extraño complejo subterráneo que, a juzgar por el descuidado y destartalado estado de todo, parecía haber sido abandonado tiempo ha.
El grupo optó por no dividirse, visitando cada una de las salas, una tras otra, todos juntos.
A juzgar por la disposición del mobiliario de la primera de las dependencias, daba la sensación de haber sido utilizada como sala común, comedor o similar. Contando con cavidades y espacios que bien podrían haber sido usadas como armarios y cajones.
Por supuesto no había rastro de comida, utensilios, restos biológicos ni nada que pudieran llevarse como evidencia. Teniendo que conformarse, por el momento, con las grabaciones audiovisuales que sus trajes hacían de manera automática.
El resto de habitaciones del complejo; a excepción de la última de ellas, eran, si no iguales, sí muy parecidas.
La última de las cámaras era, con diferencia, la más amplia y reveladora de todas. La sala podía tener, a ojo, entre 140 y 160 m2. Se encontraba adornada con infinidad de cristales rotos por el suelo y la presencia de una especie de limo verde de aspecto jugoso y pegajoso. Presente en moderadas cantidades en el suelo, las paredes y el techo. La forma de la estancia era ovalada y en su centro se alzaba un cilindro de cristal; hueco y fracturado, de unos tres centímetros de grosor, ciento cincuenta de diámetro y más de dos metros de altura, que se unía con el techo mediante un complejo sistema de tubos y conexiones. Alrededor del tubo, y en un pésimo estado de conservación; rotos, sucios y cubiertos parcial o totalmente por esa extraña sustancia verde, podían distinguirse diversos y extraños aparatos y paneles de control conectados mediante gruesos cables negros a la base del cilindro central: habían encontrado un laboratorio xenomorfo.
Cuando la Dra. Persky dejó de estar paralizada fruto de la insólita sorpresa, la científica comenzó a recoger muestras de distintos sitios del lugar. Siendo la primera de ellas una pizca de sustancia verde de la pared más cercana, y la última la obtenida de uno de los paneles de control más próximos al tubo de ensayo central.
A partir de ese instante es cuando todo se torció de manera inexplicable. Y es que instantes después de que la Dra. Persky terminase la recogida de muestras, Stanley Hamilton colocó la boca del rifle de pulsos sobre la parte inferior de su propia mandíbula. Apretando a continuación el gatillo sin vacilar y desparramando sangre y trozos de cerebro por toda la pared y el techo del laboratorio. Inundando así la sala con un fugaz, seco y desagradable sonido acuoso escasos segundos antes que su cuerpo, inerte, cayese al suelo.
Las miradas del resto del grupo se dirigieron inmediatamente, atónitos y algunos casi en shock, hacia el cuerpo inmóvil de Stanley. Preguntándose, horrorizados, qué demonios había ocurrido.
1ª Parte del informe del "Proyecto Frost"
Apenas contaron con tiempo para procesar o razonar lo ocurrido antes de repetirse la misma escena. Siendo esta vez Fiona Linderoth la víctima. Que se quitó la vida de la misma forma que instantes antes había hecho el norteamericano.
"Colaborando así en la contaminación del escenario con su sangre y restos biológicos procedentes de su masa encefálica."
[Palabras textuales de la Dra. Talia Persky sacadas de un videoinforme una vez regresó a la Tierra]
Aterrados por un segundo suicidio y presos del pánico, el grupo abandonó el laboratorio a toda prisa. Mirando hacia atrás ocasionalmente como si algo, o alguien, les persiguiese.
Un posterior y exhaustivo análisis de las imágenes de vídeo obtenidas de las cámaras de sus trajes, reveló que se trataba de un efecto óptico y una sugestión propiciada por el estrés, la ansiedad y el nerviosismo de cada uno de los presentes. Descartando cualquier hipótesis sobre posibles perseguidores. O, al menos, perseguidores tangibles.
No dejaron de correr hasta no estar en el interior de la nave. Asegurando el acceso al transporte tras entrar y guardando los rifles de pulso en el armero, bajo llave, para evitar más suicidios.
Ya en la nave y con los ánimos menos crispados que horas antes, la Dra. Persky; actual responsable de la misión tras la muerte de Stanley Hamilton y de la Dra. Linderoth, hizo un chequeo médico a cada uno de los miembros de la tripulación. Incluida a ella misma. Instando a sus compañeros a relajarse de alguna forma mientras se procesaban los datos.
El control sanitario constaba de un minucioso examen sanguíneo, molecular y cerebral a bajo nivel. Siendo este capaz de detectar cualquier tipo de exposición o alteración, por mínima que fuese, a agentes biológicos, químicos y/o sinápticos externos.
Los datos que arrojaron los exámenes médicos fascinaron y horrorizaron a partes iguales a la Dra. Persky. Quien, apresurada, abandonó el laboratorio y corrió hasta el camarote de Chon Yeong-Su. Para cuando la doctora entró al módulo del surcoreano ya era demasiado tarde. Encontrando al hombre, muerto, con los ojos apuñalados por un par de cuchillos que, presuntamente, habría cogido de la cantina en algún momento.
Previendo el caos y el pánico que aquel suceso podía desatar en el resto de sus compañeros, la doctora optó por ocultarles lo sucedido. Bloqueando el acceso a la habitación del surcoreano y esperando que a ninguno de sus compañeros le diese por interactuar con él en las próximas horas. Tras bloquear el camarote de Chon, Talia volvió al laboratorio con la tarea de interpretar los datos obtenidos en los exámenes médicos y así dar respuesta a lo que estaba ocurriendo. Los resultados revelaron la existencia de diminutas y desconocidas formas bioquímicas en sus torrentes sanguíneos.
Por lo que todos estaban infectados con lo mismo que había matado a tres de sus compañeros. Pintando la cosa bastante mal. Después de hacer un seguimiento del mapeo sináptico, la profesional comprobó cómo esos diminutos cuerpos mutaban tras un periodo indeterminado de, digamos, adaptación; pasando de ser elementos bioquímicos a pulsos nerviosos que se movían a través del torrente sanguíneo hasta llegar al cerebro. Lugar desde el que instaban al individuo a suicidarse. O esa fue la conjetura a la que la Dra. Persky llegó con la poca información y los escasos datos de los que disponía hasta el momento.
2ª Parte del informe del "Proyecto Frost"
La siguiente prueba que la profesional llevó a cabo fue comparar los resultados de Chon con los del resto de la tripulación actual. Comprobando cómo los agentes bioquímicos actuaban de manera diferente de un individuo a otro.
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Informe médico de la tripulación
16 de Noviembre de 2050
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| Sujeto: |
Mélodie
Choffard |
Markus
Wachter |
Talia
Persky |
Stanley
Hamilton |
Chon
Yeong-Su |
Fiona
Linderoth |
| Edad: |
26
|
29
|
35
|
36
|
38
|
42
|
| Sexo: |
Mujer
|
Varón
|
Mujer
|
Varón
|
Varón
|
Mujer
|
| Grupo sanguíneo: |
A+
|
B-
|
0+
|
B-
|
A-
|
A+
|
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Tiempo de adaptación |
Todavía
no producido |
Todavía
no producido |
Todavía
no producido |
Desconocido
(Presuntamente ~10 min) |
Breve
(~4 horas) |
Desconocido
(Presuntamente ~12 min) |
| Tiempo de transporte (hasta que el pulso nervioso llega al cerebro): |
N/A
|
N/A
|
N/A
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Desconocido
|
Muy rápido
|
Desconocido
|
Descartó que la mutación fuese debida al sexo de la persona después de la muerte de los dos primeros compañeros; un hombre y una mujer, respectivamente. Y casi seguidamente también rechazó la idea del grupo sanguíneo como detonante después de comprobar que Fiona y Mélodie compartían el mismo grupo sanguíneo y que Stanley y Markus también lo hacían. Entonces, ¿Qué factor común podía existir entre ellos para que unos se suicidasen y otros, hasta el momento, no?
La doctora pasó esa noche en vela. Mitad por miedo, mitad por la necesidad de arrojar algo de luz a todo aquel sinsentido. Quedándose finalmente dormida sobre el teclado del ordenador, víctima del cansancio y el estrés del aciago día.
La primera en abrir los ojos al día siguiente fue Mélodie, cuyo primer impulso fue el de revisar que todo el mundo estuviese bien. Tanto la israelí como el alemán parecían estarlo. Sin embargo cuando llegó al cuarto del surcoreano le recorrió una escalofriante punzada por la espalda. Sintiendo que, de algún modo, sabía al detalle lo que había ocurrido con su compañero.
Inquieta y bastante asustada se dirigió al laboratorio y, después de despertar a la Dra. Persky y ante los primeros instantes de confusión de la médico, la joven francesa le contó lo que había sentido. Que Chon estaba muerto a causa de haberse apuñado en los ojos con un par de cuchillos y que ella, en lugar de decírselo a sus compañeros, había bloqueado el acceso a su camarote para evitar que cundiese el pánico. Las palabras de la chica dejaron a la sanitaria congelada y atónita, no sabiendo qué decir ni qué hacer. Y es que no había ninguna cámara que hubiese grabado lo que hizo. Por lo que era imposible que lo supiese. Instantes después de la confesión de su compañera, ya cuando consiguió salir de su asombro, convenció a la joven para que se sometiese a un nuevo examen médico. Prometiendo compartir con ellos, después de algunas pruebas más, los resultados y los datos de que disponía.
3ª Parte del informe del "Proyecto Frost"
Cerrasteis la 3ª parte del informe y os dispusisteis a abrir la 4ª cuando, repentinamente, apareció el siguiente aviso.

La primera reacción al ver esa ventana fue de sorpresa, seguidamente extrañeza y por último escepticismo. Después de todo, sabíais a ciencia cierta que contabais con credenciales válidas que previamente os habían dado vuestros superiores. Por lo que aquel mensaje no tenía sentido. Sin embargo, y quizá producto de la desconfianza y puede que también de una pizca de paranoia, os vino a la cabeza casi como por resorte una inquietante pregunta, ¿Y si dentro de ese proyecto, que sabíais era altamente confidencial, habíais accedido por error a información que no debíais conocer? Sin lugar a duda podía tratarse de un problema puntual de red, por supuesto, ¿Pero... y si no lo era? Sabíais de sobra que tener información tan sensible como la que ahora teníais era motivo más que suficiente para haceros desaparecer con la más absoluta de las discreciones. Por lo que si vuestras sospechas eran fundadas, vuestra mejor baza sería fingir no haber visto nada.
Varios minutos después de aparecer aquel aviso, todo el contenido que había en el directorio del Proyecto Frost parpadeó, seguidamente desapareciendo el mensaje.
Un vistazo rápido al contenido del directorio reveló que los documentos actuales eran muy distintos, en nombre y tamaño, a los que habíais visto momentos antes... Por lo que, quizá, lo mejor era hacerse el despistado hasta averiguar qué había pasado exactamente.
Días después de este suceso, vuestro superior/a os preguntó; como aquel que comenta un partido de fútbol, si habíais tenido últimamente algún problema con la red o con vuestros credenciales...