
Siguiendo el plan organizado previamente, el crucero D7 es arrojado al interior de la estrella tipo G en su secuencia principal del sistema Donatu. Esta estrella, al borde de la escala G y con una temperatura superior a la del Sol, es idónea para incinerar y vaporizar cualquier objeto que caiga en sus garras. El navío Klingon no es la excepción, desapareciendo segundos después de caer dentro de su capa exterior, la heliosfera.
En el otro lado del sistema Donatu, las fuerzas de ayuda de la Flota Estelar acaban de arribar al quinto planeta para rescatar a las pequeñas naves que resistían los embates de las fuerzas Klingon. Pronto, ambas fuerzas habrán de batirse en retirada tan rápidamente que no mirarán hacia atrás. Esta será la oportunidad para que el Excalibur abandone el sistema en dirección al sistema Sol y la nave pueda ser "devuelta" al astillero.
El USS Excalibur comienza sus tareas de reparaciones y "limpieza" en sus sistemas, a fin de dejar todo en orden para cuando sea abandonado por los elementos de la DTI. Desde el puente limpian los registros de la base de datos y, desde ingeniería, también llevan a cabo el minucioso trabajo de reparación.
Finalmente, un pequeño grupo se reúne en la sala de celdas para hablar con el antiguo miembro de la tripulación y actual agente opositor a la DTI. Es un momento cargado de tensión…
En la sala de celdas, el doctor recibe a sus nuevos compañeros y les informa las novedades. Allí también espera Ollander en su celda, tendido en su rígida cama. Al ver llegar a De Alba y a Sirril, el ingeniero ríe malsanamente, notoriamente fuera de sus cabales.
—¿Solo ustedes? Qué patético. Esperaba también a Mukherjee y Jankowsky, pero veo que son tan cobardes como el resto —afirma, incorporándose con gran esfuerzo y apoyándose contra la pared.
Lee no puede creer lo que está viendo, porque el esfuerzo de Ollander escapa a toda fisiología, considerando la gran cantidad de sedante que le había suministrado poco antes. No debería poder moverse hasta dentro de diez minutos.
—No importa si no están aquí, porque al fin podré vengarme de ustedes. Él anticipó que ustedes me rescatarían y, con ello, dejarían la puerta abierta a la DTI. El perfecto caballo de Troya... ja, ja, ja —ríe demencialmente, con la mirada perdida y salivando en exceso.
Con un último esfuerzo, Ollander junta sus manos, permaneciendo sentado en su celda. Emplea sus últimas energías en romperse el dedo pulgar derecho, torciéndolo más allá de lo natural hasta que un sonoro "¡Crac!" anuncia la rotura del hueso.
—Los espero en el infierno, malditos... —finaliza Jack, con un hilo de sangre corriendo por sus labios.
Entonces, el prisionero comienza a brillar y un doloroso zumbido obliga a todos a cubrirse los oídos y girar para que la cegadora luz no dañe sus retinas. El zumbido y la luz dañina cubren todas las cubiertas, volviendo al Excalibur brevemente una linterna incandescente.
Después de eso, la nada cubre, como un manto imposible, a cada tripulante.
FIN