Partida Rol por web

Tenebris diebus - El ladrón de humo

Prólogo — De gris y de azul

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22/09/2018, 00:59
Narradora

Prólogo — De gris y de azul

 

16 de Agosto, 1970 — El Aullido de la Bruja

 

La carta había llegado junto al resto del correo, firmada en tinta verde esmeralda y con una caligrafía ciertamente peculiar. Nicholas supo de inmediato su procedencia, y también que no era una invitación por cortesía sino de negocios, por lo que pedía más precauciones de lo normal. Le resultó, como poco, interesante, logrando que frunciese el ceño. Normalmente era él quien acudía a William en busca de información sobre magos y brujas, aunque el beneficio era mutuo, o sencillamente se reunían para charlar, algo que el viejo parecía disfrutar más y más con el paso de los años. Que se diese el caso contrario era algo excepcional y normalmente se daba por algo... serio. Por eso no le extrañó cuando, tras leer la citación, la carta se partió a sí misma en pedacitos que seguidamente se prendieron fuego en el aire, haciendo que la lechuza mensajera revolotease por su salón bastante alterada.

William era un perro viejo, tanto en actitud como en aspecto, de mirada gris, cabello gris y palabras grises como la tormenta venidera. Vivía del trapicheo, de vender a sus opositores y comerciar con todo lo que caía en su mano, y conocía a demasiada gente a ambos lados de la ley. Eso le incluía a él también. Sin embargo, sabía cuidarse bien las espaldas, algo que Nicholas había podido vivir de primera mano. Era todo un arte cómo manejaba la información, y por alguna razón que escapaba a su astucia, parecía ciertamente apegado a él de manera casi paternal. Por eso sabía que podía confiar en él, aunque desde luego habría que ser muy tonto para poner todos los huevos en una misma cesta, o eso solía decir el propio William.

El olor a humo todavía persistía cuando más tarde salió de casa en dirección a su encuentro.

El Callejón Knockturn era a aquellas alturas un lugar familiar para el joven auror, lo que podía parecer una contradicción en sí misma dado que era el brazo derecho de la ley. Pero como rezaba el dicho, era bueno mantener cerca a los amigos, y todavía más cerca a los enemigos. Por eso no era de extrañar que encontrase caras familiares aquí y allá, lo que tenía sus ventajas y también sus desventajas. No estaba del todo mal que se dejase ver, pero frecuentar ciertas compañías y en ciertos lugares podía resultar poco beneficioso. Por suerte, el Aullido de la Bruja casi siempre estaba atestado de toda clase de personas, seres y enigmas, a pesar de su pésima fama sobre la comida que servían. El vino, por otro lado, no estaba del todo mal.

Nicholas descendió los desgastados escalones de piedra que llevaban hasta la vieja puerta del pub, e incluso antes de abrirla el barullo del interior ya era más que notorio. Como era costumbre, la puerta aulló de forma estridente nada más cruzarla, aunque nadie en el interior se volvió para ver quién bajaba. El ambiente en el interior era lúgubre y cargado, con una iluminación muy pobre mediante velas y candelabros distribuidos en los rincones más insólitos del lugar. Pero uno se acostumbraba, e incluso podía llegar a encontrarlo acogedor si podía lidiar con el denso olor a humo. Tardó poco en encontrar a William entre la fauna local, reclinado en una silla torcida cerca de las enormes barricas de vino. Fumaba tranquilamente en su pipa de roble negro, balanceándose ligeramente en la silla mientras sostenía un panfleto amarillento en la mano. Parecía ciertamente absorto en examinar aquel papel.

 

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22/09/2018, 15:26
Nicholas Fawley

Vestido con una simple túnica negra, Nicholas no llamaba la atención entre las pocas sombras que recorrían el callejón Knockturn. Siempre había tenido sentimientos encontrados con respecto a ese lugar. Por un lado, en esas calles y locales se encontraba probablemente la mayor concentración de criminales de Londres. Si de él dependiera, ese lugar estaría cerrado por los aurores esta misma tarde, pero el cuerpo se encontraba bajo las órdenes de un hombre demasiado cobarde para hacer lo que debía hacerse. 

Por otro lado, de alguna manera le fascinaba ese lugar. Allí podían verse algunos de los artilugios, animales y libros más extraños que uno pudiera encontrar. Generalmente oscuros sí, pero curiosos al fin y al cabo. ¿Y no eran las Artes Oscuras una rama de la magia como cualquier otra?... Lo que se hiciera con ellas es lo que marca la diferencia. Una maldición a tiempo podía salvar más vidas que cualquier encantamiento protector. 

Pensando en aquella dicotomía, recorrió el camino hacía el Aullido de la Bruja saludando con un gesto de la cabeza a algunos conocidos, pero nadie que se considerase medianamente respetable se paraba a darse la mano, ni mucho menos se pronunciaban nombres. La puerta se abrió con su chirrido habitual, y Nicholas se internó en el local buscando a William. Ni una mirada se dirigió a él, y él tampoco fijo sus ojos en nadie en particular hasta que divisó a su objetivo, acercándose y sentándose en la silla de enfrente. 

Ojeando el panfleto mientras fumaba con su pipa, William casi parecía un trabajador cualquiera del Ministerio. Para su "profesión" y las compañías que frecuentaba, era sin duda un hombre aseado y educado, y el auror sospechaba desde hacía tiempo que debía haber sido de buena familia en un pasado. Pero también era perfectamente consciente de que era un criminal, no mucho mejor que cualquier otro de los que poblaban el establecimiento. Puede que incluso peor. Aunque al menos William tenía la inteligencia de cooperar, y gracias a él Nicholas había hecho alguna caza interesante. Era un mal necesario, por ahora. 

No le dijo nada y se limitó a quedarse observando como leía el panfleto. Tenía curiosidad en el motivo de aquella de reunión, pero mostrar interés en lo que tuviera que decirle aquel viejo zorro era entrar en su juego, y no estaba dispuesto a ello. Había que dejar que enseñara su mano primero. 

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24/09/2018, 23:02
William L. Sanders

El veterano permaneció impasible ante su llegada, como si no lo hubiese oído, algo ciertamente imposible. Ignorarlo era una acción deliberada, tal vez una manera de probarlo, de medir su temperamento. Algo de eso. Mientras, Nicholas tuvo tiempo de sobra para ojear el papel amarillento que sujetaba en las manos y cuyo título no dejaba de cambiar entre dos frases: «20 escobas a la fuga a pleno día» «Sigfrid & Jones en problemas: ¿broma o atentado?».

El joven auror conocía el establecimiento de primera mano. Era el mejor lugar para cualquier tipo de reparación o ajuste que su escoba pudiese necesitar. Buen precio por un trabajo excelente; incluso algunos jugadores profesionales de quidditch confiaban en sus habilidades. Pero no podía decir que le sorprendiese mucho que fuesen objeto de “bromas pesadas” como aquella. Trabajaban a la par tanto con muggles como con magos, y eso no siempre era del gusto de todos.

William exhaló una profusa bocanada de humo denso y gris que se deshizo como el algodón de azúcar en la boca hasta convertirse en nada. Negó con la cabeza, doblando el papel. Era uno de aquellos panfletos que rondaban los callejones con noticias de última hora que no se habían podido incluir en el periódico matinal, razón por la que Nicholas no había oído nada al respecto hasta ese momento. Debía haber ocurrido hacía apenas unas horas como mucho.

—¿Y tú qué opinas al respecto, chico? —preguntó con una sonrisa torcida, sosteniendo la pipa entre los dientes y mirándole por primera vez. Sus ojos casi parecían burlarse, aunque su tono había sido serio, con una nota de curiosidad impresa. Posó los dedos sobre el papel para arrastrarlo sobre la madera en su dirección.— ¿Crees que tu oficina hará algo esta vez?

Con un gesto cordial le invitó a sentarse, dándole a elegir entre los tres asientos vacíos de su mesa. Después chascó los dedos para llamar la atención del brujo que estaba tras la barra, señalando su vaso casi vacío. Sostuvo la pipa, ahora entre sus dedos, para vaciarlo del todo de un trago, secándose los labios con una servilleta que descansaba al lado de un plato vacío.

Notas de juego

El 16 de Agosto caía en Domingo, para referencia :) Ponle que sea alrededor del mediodía.

Hazme una tirada de Percepción + Alerta, porfa. Dificultad 7, en oculto, y te vale la especialidad de Observador.

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26/09/2018, 01:15
Nicholas Fawley

El juego de hacerse el interesante ya se lo tenía muy visto, y Nicholas simplemente esperó a que William le dijera para que lo había llamado. Se sentó frente a él e hizo un gesto al camarero para pedir lo mismo que su cita, reclinándose hacía atrás en la silla mientras lo servían. No pensaba tocar el vino, pues no solía beber, pero en sitios como aquel era recomendable mezclarse con la clientela habitual y parecer uno más. Y nadie iba a un tugurio como ese a pedir un té. William solía beberse su vaso cuando se marchaba. 

- No me parece una broma - respondió finalmente, dejando el panfleto en la mesa tras echarle una breve ojeada a los titulares. No parecía nada importante a decir verdad, pero si William lo comentaba era porque sabía algo más. Y prefería escuchar su versión a la de los periódicos - Pero en cualquier caso, sabes perfectamente que nosotros nos ocupamos de cosas serias. No de estas tonterías. 

Por supuesto que William lo sabía; eso sonaba a un trabajo para la Brigada de Aplicación de la Ley Mágica, no para los aurores. Y Nicholas tenía claro que si William lo había hecho venir, no era para discutir sobre el organigrama del Ministerio. 

- ¿De qué querías hablar? - preguntó al final, reclinándose un poco en la silla y echando un breve vistazo a su alrededor. 

- Tiradas (1)
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27/09/2018, 18:32
William L. Sanders

El zorro sonrió mostrando los dientes ante su comentario, unos dientes amarillentos y algo desgastados que deslucían su apariencia demasiado. No respondió de inmediato, dejando que el camarero dejase en la mesa dos vasos de vino especiado. Después se irguió, apoyando los codos sobre la madera.

—Asumo entonces que no te parece lo suficientemente serio como para ocupar tu tiempo. Un seis en la escala de prioridades del joven Fawley. —No lo dijo de forma irreverente, pero la puntilla de gracia era innegable. Le dio un sorbo al vaso antes de continuar.— Es igual, no te he citado para hablar de esto. Tengo un cliente bastante peculiar que busca cierta información… sensible. Nada realmente comprometedor, pero quería un enlace concreto y, bueno, aquí estás tú.

En lo que Nicholas paseaba la mirada una vez más, algo captó su atención. Dos ojos que ya había visto nada más entrar y que lo observaban en la distancia de forma no lo suficientemente discreta. Era una mujer joven, de su edad más o menos, con los cabellos negros y ensortijados y una mirada ciertamente peculiar. Incluso en la distancia y a pesar de la escasa iluminación, pudo distinguir la disparidad de sus ojos, el uno oscuro, probablemente marrón, y el otro claro como el cielo azul.

Notas de juego

Mujer en cuestión:

 

 

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28/09/2018, 01:30
Nicholas Fawley

- Si no tuviera prioridades, algunos de los presentes no estarían aquí - respondió Nicholas con algo de sorna, pensando en el mismo William. Cualquier otro lo hubiera arrestado para que fuera juzgado, pero para él era más útil en la calle. Era medianamente controlable y no se involucraba en cosas demasiado turbias. E incluso había desarrollado cierto aprecio por el hombre, aunque siguiera sin confiar del todo en él. 

Finalmente pasó al tema principal de la conversación, y Nicholas frunció un poco el ceño. No le gustaban ese tipo de negocios. Sus ojos volvieron a recorrer la sala mientras pensaba que responder a continuación, y se cruzaron sin quererlo con los de una chica que debía tener aproximadamente su edad. Y tal vez la iluminación y el ambiente cargado de humo le jugaran una mala pasada, pero hubiera dicho que tenía los iris de colores distintos. 

- Se puede hacer. Pero ya sabes que un favor se cambia por otro - respondió tras unos segundos, volviendo a dirigirse a William con una media sonrisa y apoyando los brazos en la mesa como él. De reojo echó alguna mirada más a la chica, que lo miraba a él indiscretamente. O no estaba acostumbrada a moverse en esa clase de ambientes, o no le importaba que Nicholas pudiera sentirse observado. Prefería la primera opción. Bajó el tono de su voz cuando volvió a hablar - Chica, pelo rizado oscuro, más o menos de mi edad y con un ojo de cada color. No ha dejado de mirarme. ¿Es tu contacto? 

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28/09/2018, 05:55
William L. Sanders

Por supuesto. Todos sabemos por qué estamos aquí, ¿hm? —matizó William, volviendo a aplicar los labios a la boquilla de la pipa. Se pasó los labios por la barbilla bien afeitada con mesura. Disfrutaba de aquel juego, de ver cómo Nicholas se defendía en situaciones quizás no del todo cómodas.

Dejó que la pausa se extendiese, momento en el que Nicholas mencionó a la mujer. El hombre esgrimió una sonrisa ladina, enarcando una ceja hacia él. La conocía, de eso no había duda.

Fíjate qué perspicaz. —Resopló una bocanada de humo denso y oscuro que guardaba matices dulzones, asegurándose de que se iba a un lado sin estorbarles. —Está conmigo, aunque claramente todavía le queda por aprender. Es un... rara avis. ¿Te importa si se une? Podría aprender un par de cosas de ti, desde luego.

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29/09/2018, 01:21
Nicholas Fawley

No esperaba esa respuesta, y lo dejó intrigado. ¿Qué significaba que "estaba con él"?... Probablemente nada bueno. Volvió a echar una mirada a la chica antes de responder, ahora sin ningún tipo de discreción, Una rara avis la había llamado William, y Nicholas sospechaba que no se refería sólo a sus particulares ojos. Si ella era su contacto, ¿qué clase de información quería?...

El viejo zorro de William lo había vuelto a liar:

- Claro, dile que venga - respondió finalmente vencido por la curiosidad, que con frecuencia solía imponerse a su sentido común - Pero no tengo paciencia para ser profesor - dijo apartando la mirada y esbozando una ligera sonrisa. No se dejaba engañar por el falso piropo de William. Si estaba con él, dudaba de que fuera una chiquilla que necesitase un tutor. Ese hombre no se asociaría con inútiles. 

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29/09/2018, 23:23
Jacklyn

William asintió y se incorporó ligeramente, esperando el momento en que la mujer volvió a mirar hacia ellos para hacerle un gesto con la mano.

Tranquilo, no te va a estorbar.

Entonces ella se levantó, acercándose a la mesa zigzagueando entre las mesas. Había un par de cosas que le quedaron claras desde el principio: primero, que aquella mujer no había asistido a Hogwarts ni en su año ni en los que le rodearon. Y segundo, que no le preocupaba mucho ser reconocida o no, a menos que la heterocromía de sus ojos fuese parte de un disfraz. Dejando aquella extrañeza de lado, era una muchacha de estatura normal y complexión fina, con el pelo corto y rebelde tan oscuro como la noche enmarcando su rostro, y la piel pálida como el mármol. En sus mejillas había varias *pecas ciertamente singulares, distribuidas casi como una constelación y que no ayudaban a que pasase desapercibida. Bajo la capa de color ceniza, Nicholas pudo apreciar ropas muggles, aunque su actitud decía lo contrario.

Se acercó con decisión y expresión seria, tomando asiento entre él y William, más del lado del viejo. Lo observó con fijeza durante unos instantes, y a Nicholas le invadió una sensación extraña. Era raro mirar aquellos ojos dispares, uno castaño claro, como las avellanas, y el otro danzando entre el verde y el azul. Era una mirada interesante, viva y sobre todo firme, tratando de leer en su expresión algo más que lo que había en la superficie.

¿Vas a beberte eso? —preguntó con un marcado acento del norte; irlandés. Su dedo apuntaba hacia el vaso que había pedido y todavía no había tocado.

William los observó a ambos recostándose ligeramente en su silla, como si quisiera dejarles unos segundos de espacio para que se reconocieran. Nicholas le cazó una sonrisa sibilina en la comisura de los labios. El muy perro se divertía con todo aquello. Ella no tanto. 

Notas de juego

*Por cierto, si pinchas en el PNJ tienes la foto más en grande, por si quieres ver a lo que me refiero con lo de las pecas.

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01/10/2018, 15:13
Nicholas Fawley

Nicholas la siguió con la mirada mientras se acercaba a su mesa, con expresión decidida. Parecía una mujer singular; y no podía ser de otra manera si William aceptaba acogerla bajo sus alas. No era impresionante, pero sí tenía su atractivo, y Nicholas tenía el presentimiento de que ocultaba más de lo que se veía a simple vista. La invitó a tomar el vaso con un gesto de la mano, pues no pensaba beberlo, y ello le convenció aún más de que la chica lo había estado observando atentamente desde que había entrado. Y tal vez no era la primera vez que lo hacía. 

- No te había visto antes por aquí - dijo enfrentándose a esos extraños ojos, ignorando deliberadamente la mirada y sonrisa que William exhibía - Y me temo que estamos en desventaja. No me queda duda de que este viejo zorro te habrá contado todo lo que necesitas saber sobre mí, pero yo no sé nada sobre ti.

Sonrió a medias, mostrándose más amable de lo que hubiera sido con cualquier desconocido aleatorio que se acercara a su mesa. Si William quería ponerlos en contacto, es porque tenía intereses en que ello pasara. Y ya que estaba en medio del juego, pretendía llegar hasta el final, ver a donde iba a parar aquello.  

- Soy Nicholas - añadió tras unos segundos, dando pie a que la chica se presentase. Estuvo tentando de añadir el título "auror" tras su nombre, pero lo dejó pasar. Seguro que ya lo sabía. 

 

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02/10/2018, 07:00
Jacklyn

La mujer asintió levemente ante su permiso, asiendo el vaso y llevándoselo a los labios de inmediato en lo que Nicholas hablaba. Dio un trago generoso antes de dejarlo a medio camino entre ambos, mirándolo de nuevo.

Sólo me ha dicho que se citaba con alguien que debía conocer, pero si yo fuese tú, tampoco haría muchos esfuerzos en creer que es cierto. —Dicho aquello, se permitió esgrimir una primera sonrisa desde la comisura de los labios, una sonrisa afilada y llena de intención que dejaba claro que, efectivamente, él estaba en desventaja. —Jacklyn. Jack, si lo prefieres.

Le tendió la mano, estrechándola con firmeza sin dejar de mirarlo como si aquello fuese un desafío. ¿Lo era?

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02/10/2018, 07:01
William L. Sanders

William dejó caer la palma sobre la mesa, haciendo un ruido lo suficientemente fuerte como para interrumpir la pequeña presentación devolviendo la atención a lo que, en su opinión, realmente importaba.

Estupendo. Todos amigos —añadió de forma enérgica, dejando que su voz dominase la conversación de nuevo. Los miró alternativamente antes de morder de nuevo el extremo de la pipa.— Como decía, tengo un cliente que no es esta jovenzuela y que necesita una pizca de ayuda para recuperar algo que es suyo y que terminó en las manos erróneas por temas que no vienen al caso. Cree que pudo terminar en manos de un brujo o una bruja que traficaba con mercancía robada y… poco legal. Digamos que quiere dejar la ley y los formalismos a un lado y hacer investigación por su cuenta, por lo que sencillamente le gustaría echar un vistazo a una lista de criminales comprendida entre ciertas fechas, entre el 53 y el 54. —Hizo una breve pausa, exhalando una nube gris hacia el techo al tiempo en que se rascaba la barbilla perezosamente.— Como te he dicho, nada realmente comprometedor: nombres y algunos datos, eso es todo.

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03/10/2018, 18:07
Nicholas Fawley

Nicholas arqueó ligeramente una ceja ante la respuesta de su nueva "amiguita". No le había dejado muy impresionado, por mucha sonrisa estúpida que ahora exhibiera. Era bueno que se creyera en ventaja. La gente que cree que está perdiendo es más peligrosa. Ignoró su mano extendida deliberadamente y volvió su atención hacía William. 

- Claro, todos amigos - respondió sin mucha emoción, escuchando a continuación lo que le estaba pidiendo. No parecía mucha cosa, podía hacerse. Tendría que buscar algún pretexto para bucear en aquellos archivos, pero había hecho cosas peores. Y desde luego no era tan urgente como para que lo hubiera convocado así, debía haber algo más - ¿Desde cuándo te asocias con ricachones que quieren recuperar sus propiedades? - preguntó cuando el hombre terminó, con algo de sorna, poniéndose luego más serio e inclinándose sobre la mesa - Algo sacarás de todo esto. 

Miró entonces a los ojos de la chica y fue él quien exhibió ahora una sonrisa de triunfo. Nicholas también sabía jugar, y conocía a William demasiado bien. 

- Lo haré... Con una condición - extendió el dedo al aire un instante, y luego lo apuntó a Jack - Dime que pinta ella aquí y quién es. La verdad, no los cuentos que vayáis contado por ahí. Un favor por otro - miró entonces con decisión a su contacto, esperando ser capaz de discernir si le mentía o no. Estaba casi seguro de iba a intentar a hacerlo, y Nicholas pensaba levantarse e irse de allí si ese era el caso - O tendréis que ir vosotros solitos a buscar esos archivos. Seguro que a los del Departamento de Seguridad Mágica les hace mucha gracia cuando se lo cuente. 

Dejó caer una mano de forma aparentemente casual sobre su regazo, para tenerla más cerca de la apertura de la túnica y del cinturón donde tenía su varita. Se fiaba de William, pero no tanto de su nueva acompañante. 

- Tiradas (1)
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11/10/2018, 05:39
Narradora

Yo no me asocio con ricachones. Me asocio con quien puede pagar —respondió de buena gana a su primer comentario, todavía confiado.

Después, durante un breve instante, entre frase y frase, Nicholas pudo reconocer sorpresa en la expresión de William. Claramente no esperaba esa reacción por su parte, pero tampoco parecía disgustado en absoluto por el temperamento del joven y su iniciativa barajando las cartas. Eso era bueno, debía suponer. Apretó los labios en una delgada línea que se curvó, acentuando sus arrugas y dibujando de forma casi inapreciable una sonrisa entre las mismas. Ella, sin embargo, no se tomó aquel cambio de vientos tan a la ligera. Apenas se movió lo justo para que su barbilla se alzase en su dirección, entrecerrando los ojos al hacerlo y examinándolo con severidad.

Jacky —llamó el viejo, levantando ligeramente las manos de la mesa en un gesto conciliador—, es cosa tuya.

Y aquel comentario le gustó todavía menos. Sus ojos centellearon, y por un momento le pareció que habían cambiado de color.

¿Este es tu concepto de confiar en alguien? —bufó con desdén, apartando los ojos de Nicholas para fijarlos en su compañero. Por la forma en la que hablaba, bien le habría lanzado un embrujo allí mismo. Sus manos, no obstante, seguían a la vista.— La confianza se tiene, no se negocia, Sanders. Este no es mi trato. Tú sabrás lo que haces o cuánto te importa...

Pero mientras pronunciaba la última frase, su voz fue perdiendo fuerza. Sus ojos seguían fijos en el viejo, pero ya no parecían mirarlo. Nicholas tardó apenas un segundo en darse cuenta de que algo estaba ocurriendo, a ella o con ella, y tan sólo un par más antes de sentir aquel extraño escalofrío en la nuca.

Deberías irte antes de que las cosas se pongan feas, William —murmuró la mujer con una preocupación genuina.

Entonces Nicholas identificó lo que era: alguien estaba tratando de sondear su mente, y al parecer también la de ella.

- Tiradas (2)
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11/10/2018, 18:11
Nicholas Fawley

Nicholas sonrió ante la primera respuesta de William. Sospechaba que aunque no lo dijera a las claras, su contacto debía ser "gordo" para haberlo convocado de esa manera. Alguien que no se manchaba las manos personalmente. Luego, tras formular su condición, mantuvo la sonrisa de triunfo viendo como Jacklyn se ponía nerviosa. Le había tomado por idiota, y pensaba que podía pillarlo en desventaja. Era un error que el auror no iba a dejar pasar. 

- Vamos, "Jacky"... - respondió, dándole un énfasis cariñoso al apelativo que había usado William, en claro tono de burla. Con la mano cerca de la varita, tenía la confianza de ser capaz de inmovilizarla si las cosas se torcían demasiado. Nicholas ya había soportado en su vida a demasiadas personas que se creían por encima de él. No iba a tolerarlo una vez más - Te sientas a mi mesa, te bebes mi vaso, y ni siquiera estás dispuesta a responderme a una simple cuestión. No me parece...

En ese momento se interrumpió, sintiendo lo que había detenido las palabras de la muchacha. Legeremancia. No era la primera vez que se enfrentaba a ella, el entrenamiento de los aurores incluía ejercicios para resistirla. Pero esta vez le habían pillado desprevenido. Alguno de los presentes parecía estar interesado en aquella conversación, y no tenía ganas de darle el placer. Se levantó de inmediato, tratando de poner su mente totalmente en blanco como le habían enseñado, y se despidió de sus compañeros de mesa:

- Un placer como siempre, William -  dijo en un tono de voz bajo, dificultando que alguien pudiera oírles, y fijó su mirada en la chica antes de añadir una última frase e irse - Ya sabéis cual es mi condición para hacer esto. 

Se dirigió entonces hacía la puerta con paso decidido, sin cruzar mirada con ninguno de los clientes del lugar, dispuesto a desaparecerse para ir a su casa tan pronto como pusiera un pie fuera del local. Ya tendría tiempo de aclarar la situación con William más tarde. 

- Tiradas (1)

Notas de juego

Añado la tirada de Oclumancia

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16/10/2018, 05:58
Narradora

El mago compartió una mirada grave con Nicholas, y el color de sus ojos se ensombreció como el gris de la tormenta. Aquello era francamente inusual, al parecer para ambos por la seriedad de su rostro y el escueto gesto de despedida con el que lo instó a marcharse. ¿Qué tan importante era en lo que andaba Sanders como para atraer aquel tipo de magia? Aunque el joven auror trató de poner en práctica lo aprendido, fue plenamente consciente de que no estaba haciendo un buen trabajo. Podía sentir las ideas acudiendo a su consciencia con facilidad y no a su antojo, si no al de alguien más. Era una sensación desagradable, como intentar manejar una escoba con voluntad propia o empuñar una varita ajena: había algo que tiraba de las riendas hacia otro lado. Jacky parecía estar viviéndolo plenamente, pues seguía con la mirada fija en la nada y sus pupilas se movían con rapidez, apenas unos milímetros en cada sacudida. Seguía peleando de alguna manera.

Quién era difícil de decir sobre todo estando en un lugar donde podía haber fácilmente entre veinte o treinta magos y brujas reunidos, además de otros seres y multitud de objetos. Lo más seguro era abandonar el lugar de inmediato, algo que hizo poniendo rumbo hacia las escaleras de madera tratando de fijarse en algún comportamiento sospechoso. Sin embargo, para el momento en que hubo alcanzado el primer escalón, quien fuera había perdido el interés en él. Le pareció que la intrusión se desvanecía dejándole una extraña sensación aferrada en el fondo de su estómago, aunque uno no podía estar del todo seguro.

Fue un alivio regresar a la superficie, donde el aire no estaba atosigado de humo y olores y gente. El sol de finales de verano brillaba sobre un cielo claro de forma agradable. El Callejón Knockturn parecía todo lo tranquilo que él ya no estaba. Raro, raro... Muy pocos podían usar el encantamiento legeremens de forma realmente eficaz. Era, no sólo una magia avanzada, sino también complicada de manejar.

Notas de juego

¡Honos! Mil disculpas. He intentado postear varias veces durante el fin de semana pero no me ha salido nada en condiciones. Te posteo mañana por la mañana (hoy para ti) sin falta. Un saludo y, de nuevo, lo siento por la tardanza.

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18/10/2018, 20:45
Nicholas Fawley

Tratando de cerrar su mente sin que lo parecía demasiado éxito, Nicholas se dirigió a la salida al bar a paso ligero, intentando apartar cualquier pensamiento. Abrió la puerta y salió al exterior, donde los rayos de sol le golpearon unos instantes antes de desaparecerse en un torbellino, para reaparecer en el salón de su apartamento, no demasiado lejos del mismo callejón Diagon. No sabía a que había venido la intromisión, y  no hubiera sido inteligente quedarse a averiguarlo. No era el momento ni el lugar apropiado. Pero tenía claro que eso no iba a quedar así. 

Por algún motivo, sospechaba que aquello tenía que ver con la extraña chica que acompañaba a William. Que no quisiera revelar quién era y que hacía allí en realidad, le intrigaba. No era hombre que se juntara con inútiles, y si la había traído para tratar asuntos delicados, es que confiaba en ella, pero Nicholas no compartía ese sentimiento. Había algo en ella que le incomodaba, y no eran sus extraños ojos. Había sentido la legeremancia incluso antes que él, como si hubiera sido entrenada para ello. 

Dejó la chaqueta y se sirvió una taza de café frío hecho por la mañana. Hubiera podido calentarlo, pero lo prefería así. Tenía mucho que pensar en los días venideros, y esperaba que William aceptara sus condiciones y le dijera la verdad para saciar su curiosidad. Luego averiguaría de que iba realmente todo eso, y le enseñaría a alguien que tratar de hurgar en la mente de un auror era peligroso. 

Cargando editor
02/12/2018, 21:26
Narradora
Sólo para el director

Notas de juego

Siguiente escena.