Partida Rol por web

El amor en los tiempos del Sida

23. Una juerga como las de antes

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09/01/2013, 19:08
Eddie Castle

El redcap se fue y dejó a Shyam a solas con Rose. Como tiernos amantes se besaron y arrullaron abrazados bajo una luna grande y luminosa, tanto que parecía un sol. Bajo su calor era casi verano. El Fiona se quedó dormido sobre la hierba abrazado a Rose. Al despertar, quién sabe cuánto tiempo después, Eddie volvía a estar a su lado y de la kinain no había ni rastro.

-Acabo de verlo -musitó el redcap-. Siempre viene, cada vez.

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09/01/2013, 19:25
Shyam

Shyam se frotó los ojos y miró a Eddie pensando qué hacía allí. Todo era demasiado raro y le costaba organizar incluso el orden de las palabras.

-¿De quién hablas?

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09/01/2013, 19:28
Eddie Castle

-Mi epifanía. ¿Alguna vez has tenido una? ¿Algún momento en el que te cambie la vida para siempre? Como una Crisálida, pero... distinto -dijo Eddie tocando la tierra y rastrillándola con los dedos.

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09/01/2013, 19:30
Shyam

-Hum...

Shyam echó la cabeza hacia atrás, mirando el cielo. Ya no parecía una discoteca sino un remanso de paz y sabiduría. Entendía perfectamente a lo que se refería.

-Me marché a Europa porque casi me mata un coche. Entonces supe que no me iba a quedar quieto esperando a que la muerte me diese caza.

Por alguna razón lo había olvidado, aunque el recuerdo regresó vívidamente a su memoria, como una luz brillante que le indicaba el camino hacia el que seguir. Se preguntó qué estaba haciendo ahora con su vida.

-¿Y qué es lo tuyo? -quiso saber, volviendo a la conversación.

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09/01/2013, 19:50
Eddie Castle

Eddie se encendió otro cigarrillo con aire meditabundo. A esa altura de la madrugada, ya había adquirido el aire de sabiduría que se les presupone a los Gruñones. Tomó una calada y soltó una bocanada de humo antes de empezar su historia.

-Poco antes de que acabase la Guerra, aunque la Bahía ya estaba rendida, Van Doren y yo empezamos a salir juntos. Bueno, salir no: empezamos a follar como locos. Yo tenía un apartamento de mierda pero con buenas vistas. Aquel día llegamos a las once de la mañana después de pasarnos la noche entera detrás jodiendo a los sidhe o a una quimera, o algo así. Nos fuimos a la cama y nos quedamos dormidos como piedras.

No me desperté hasta que atardecía. Me levanté, desnudo y desorientado, y entré en el salón, que también era la cocina. Al otro lado estaba ella sentada en la ventana fumando. Se había puesto una camiseta mía y se le veían las piernas. Miraba por la ventana. Aquel apartamento tenía unas bonitas vistas del puerto. Ella me oyó y me miró. Me sonrió y siguió mirando por la ventana como si tal cosa. En ese momento me tuve que sentar. Me la quedé mirando en silencio. Me di cuenta de que la quería y nunca había querido a nadie así. Y fue una sensación maravillosa, pero al mismo tiempo sentí pánico. Nunca me había sentido tan vulnerable, ni tan desnudo. Por primera vez le estaba dando algo a alguien y la incertidumbre de no saber si me correspondería o no, si sentiría lo mismo o si podía confiar en ella me volvió loco. No sabía si estaba enfadado o feliz. Mi mundo entero se fue a la mierda en ese instante. Fue como la Crisálida otra vez.

Desde entonces, cada vez que tomo ácido vuelvo a ver la escena. Por eso quería tomar esta noche. Hacía tiempo que no lo hacía porque estaba enfadado con ella y con mi identidad feérica, pero creo que se me ha ido pasando. He madurado, supongo. Envejecer no es malo si aprendes cosas.

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09/01/2013, 20:30
Shyam

La epifanía de Eddie le resultó tan reveladora como desconcertante. El hecho de imaginarse a Van Doren y Eddie desnudos en la misma habitación no le agradaba en absoluto, aunque tuvo que reconocer que la imagen era hermosa por sí sola. Tanto como los recuerdos que el redcap guardaba de aquella época, como quien abre una caja de cosas viejas tras mucho tiempo sin mirar ahí. Él había conocido el amor de muchas formas, pero ninguna de ellas había sido tan deslumbrante como para considerarlo un cambio transcendental. Lo cierto es que nunca lo había dado mucha importancia porque él sabía a dónde pertenecía en realidad: al Ensueño. Allí quería acabar sus días si no moría en batalla, algo bastante complicado dada la ausencia de guerras. Él quería renacer y vivir allí, siempre lo había sabido.

-No. No lo es -dijo, y se quedó pensativo sin añadir nada más.

No le iba a insistir en que volviese con ella, y no tenía ganas de hablar de sí mismo. El silencio le pareció la opción más razonable.

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09/01/2013, 21:11
Eddie Castle

-Si abres la boca sobre esto te parto las piernas -advirtió el redcap.

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09/01/2013, 21:19
Shyam

-¿A quién se lo voy a decir? ¿A Van Doren? Me gritaría por contarle mentiras, seguro -comentó, irónico-. Pero deberías hacer algo. No quiero sentarme a ver Roses cada vez que te pongas moñas. 

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09/01/2013, 23:14
Eddie Castle

-Haré algo, pero no ahora -suspiró Eddie-. Si no estoy alucinando, son las cuatro. Debería ir a casa a entretenerme con el tono del teléfono.

El redcap se puso en pie y se quitó los restos de tierra y hierba de los pantalones y del abrigo.

-Voy a pedir un taxi.

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09/01/2013, 23:32
Shyam

Se frotó los ojos con insistencia y se levantó sacudiéndose los pantalones y el pelo. Consultó la hora para descubrir que sí, eran las cuatro y pico y que su reloj emitía un curioso ruido. 

-Yo debería hacer lo mismo, sí -dijo, echando a caminar junto al redcap.

Tenía ganas de llegar a casa y tirarse en la cama a contemplar la nada. Y, a ser posible, evitar a Nadim a la entrada. No quería darle explicaciones y todavía le quedaban unas cuantas horas de insomnio y paranoia.

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09/01/2013, 23:48
Narración

Eddie se montó en un taxi y le dejó otro pagado. Antes de irse le dio un abrazo que terminó de manera incómoda pero al mismo tiempo intensa. El redcap se fue y Shyam volvió a casa intentando entrar sin molestar a Nadim. Lo logró de milagro y se encerró en su habitación. Al cerrar la puerta, vio a Rose metida entre las sábanas de su cama con aquellas orejas y cola tan graciosas.

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09/01/2013, 23:54
Rose Morrison

-Hola. He vuelto -anunció ella con una sonrisa-. Podemos dormir juntos si quieres.

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10/01/2013, 01:56
Shyam

Regresó a casa con la frente pegada a la ventanilla del taxi, divagando en sus propios pensamientos sobre el sentido de la vida, lo que estaba haciendo, y por qué no había tenido una epifanía romántica después de tantos años tan repletos de gente maravillosa, viajes y demás cosas. Quiso pensar que porque no le hacía falta, que el mundo resultaba maravilloso con todas aquellas ensoñaciones y luces con sabor a caramelo, pero todo aquello no sirvió para evitar que se le encogiera el estómago. Se sintió decepcionado, aunque no sabía muy bien hacia quién o qué iba dirigido ese sentimiento.

Al llegar, tuvo que recordarse que Nadim estaría dormido para no entrar por la puerta de casa recitando el "ser o no ser" de Shakespeare. Arrastró los pies hasta su habitación y torció el gesto al ver allí a Rose, como si todo fuese una gran broma. Sin embargo, una cálida sensación se apoderó de él al escuchar su voz. Sonrió como un tonto.

-Algo me dice que aunque te dijera que te fueras, no te lo ibas a creer -susurró, quitándose la chaqueta y dejándola por ahí. Se acercó a la cama y se tumbó cuan largo era, alargando la mano hacia su mejilla para volver a asegurarse de que estaba allí-. Puedes quedarte hoy.

Shyam ya no se sentía eufórico ni extasiado por el exceso de sensaciones. Sus ojos brillaban invadidos por la ternura. A diferencia de en el parque, sólo le apetecía meterse entre las sábanas y abrazarla. Y, si acaso, toquetear aquellas orejitas negras tan encantadoras. No tenía sueño, así que podía permitirse aquella ficción al menos tres o cuatro horas más antes de caer muerto en la cama.

Puso un dedo sobre su nariz y la miró profundamente entristecido.

-Que raro va a ser cuando no me recuerdes... -susurró, pensando en la Rose que dentro de unos días ya no se acordaría de aquello.

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10/01/2013, 02:21
Narración

Las sábanas le parecieron un océano agradable que rompía contra su piel con la fragancia del suavizante. Rose buscó de nuevo un hueco donde hacerse un ovillo. Se durmió rápidamente y Shyam, escuchando su respiración acompasada, miró hacia el techo.

De repente se vio a sí mismo como reflejado en un espejo, pero estaba solo. El espejo se enturbió y vio a una mujer muy hermosa de orejas puntiagudas con una punta de Hierro Frío alojada en el corazón. Después vio en flashes un sidhe sentado en una cama de hospital. Al principio era Lord Stevron, pero luego se descubrió a sí mismo. En lugar de Meredith, quien estaba a su lado era Rose. Sobresaltado, descubrió que no podía moverse. Tras sufrir una convulsión, se dio cuenta de que se había quedado dormido y empezaba a amanecer. Había tenido un sueño extraño.

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10/01/2013, 02:32
Narración

Notas de juego

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