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El Enemigo Interior 3: Muerte en el Reik

Capítulo 3. Altdorf

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17/01/2025, 10:57
Phineas

Phineas, que hasta entonces había permanecido apartado cerca de las amarras, con una expresión tan inescrutable como siempre, dejó escapar un largo suspiro mientras se giraba hacia el grupo. 

- Eka tiene razón. - Comenzó diciendo con voz calmada. - No soy de los que abandonan a un compañero a la ligera, pero tampoco soy tan iluso como para ignorar la realidad. Si seguimos aquí, dándole vueltas, Lassange no solo habrá capturado a Alder, sino también este barco y a todos nosotros.

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17/01/2025, 11:00
Adso de Nuln

- ¿Dejarlo? Claro, dejarlo... porque, eh... si el perro ladra en el bosque y nadie lo oye, ¿realmente está ladrando? - Dijo Adso como si hubiera pronunciado una verdad irrefutable. Luego, se giró hacia Eka, apuntándola con un dedo, aunque su mano temblaba ligeramente. - ¿Y tú qué sabes, eh? ¿Qué sabes de los pájaros que no vuelan? Porque... porque los cuervos, sí, ellos se ríen. ¡Se ríen, Ekka! ¿Pero quién les enseñó?

Hizo una pausa, parpadeando como si estuviera sorprendido de sus propias palabras y luego se dirigió hacia Phineas, con un andar que mezclaba determinación y torpeza.

- Phineas, amigo, tú lo entiendes, ¿verdad? - Dijo tratando de que el pícaro empatizara con Alder. - Porque si el pez se queda en la red, no es el agua lo que lo ahoga, sino... sino la red misma. ¿Me sigues? ¡Es la red, Phineas!

Adso giró bruscamente hacia Jospeh, mirándolo como si acabara de recordar algo importante.

- Y tú, capitán, el barco, ¡El barco es la clave! Porque si Alder está allá abajo! - Le dijo a Joseph tratando de ser enigmatico. - ¿Quién está cuidando el sol? ¿El sol Quartjin? Porque... porque si apagamos el sol, ¿Quién va a encenderlo otra vez? ¡Nadie piensa en eso!

Se quedó quieto un momento, respirando pesadamente, y luego se cruzó de brazos, como si hubiera dicho algo de suma importancia. Miró a todos con expectativa, esperando alguna reacción, aunque era evidente que ni él mismo sabía exactamente qué acababa de decir.

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17/01/2025, 11:06
Joseph Quartjin

Joseph Quartjin, envuelto en su capa con capucha, observó a todos con una expresión que intentaba ser solemne. Sacó su pipa, aunque ni siquiera intentó encenderla y carraspeó antes de hablar.

- Bueno, bueno... a ver, aquí todos tienen puntos válidos. - Dijo, señalando primero a Chester y luego a Gemme, aunque evitó mirar directamente a Adso. - Eka tiene razón, no podemos quedarnos aquí mucho tiempo; si lo hacemos, nos atrapan a todos, y eso no le servirá a nadie, mucho menos a Alder.

Hizo una pausa, levantando un dedo como si acabara de tener una epifanía.

- Y Adso... bueno, Adso ha dicho algo muy sabio, aunque, uh... - Se detuvo, rascándose la nuca bajo la capucha, claramente buscando palabras. - Aunque complicado de seguir, ¿verdad? Pero creo que lo que quiere decir es que, uh... no podemos apagar el sol. O algo así. Lo cual es cierto, claro.

Joseph dejó escapar un suspiro, girándose hacia Gemme con una mezcla de resignación y culpa en su rostro.

- Gemme, escúchame. Sé que esto no es fácil, para ninguno de nosotros. Alder es uno de los nuestros, claro que sí. Pero no podemos hacer nada por él. Lassange lo tiene y si intentamos rescatarlo ahora, solo conseguiremos que nos atrapen a todos. No soy un hombre de guerra ni de rescates heroicos. Soy un capitán, y mi deber es proteger a mi tripulación. - Se inclinó un poco hacia ella, como si buscara hacerla entrar en razón con un tono más suave. - Si Alder es tan bueno con las palabras como todos decimos, se las arreglará. No es la primera vez que sale de un lío, ¿verdad? Pero si nos quedamos, si intentamos algo ahora, lo único que lograremos será ponernos la soga al cuello nosotros también.

Joseph se enderezó, mirando al resto del grupo, tratando de proyectar una autoridad que parecía desvanecerse con cada segundo.

- Así que... zarparemos, ahora mismo. Por él, y por nosotros. ¿De acuerdo? - Miró a la tripulación tratando de encontrar el beneplácito de todos y especialmente el de Gemme, en quien centró finalmente la mirada.

 

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17/01/2025, 12:33
Renate Hauser

Renate seguía tironeando de las cuerdas. Bufó despectivamente.

—¡Venga, coño! ¡Que de pronto os habéis vuelto todos más elocuentes que mi querido Adso, pero en el peor momento!  Chiquilla preciosa, ¡estará bien! — dijo a Gemme — Tiene cara de avispado. Se buscará la vida, como yo me la he buscado. ¿O crees que me gustan las comodidades de un baúl para viajar? ¡Bueno, tal vez me haya acostumbrado y no esté tan mal! — se carcajeó. — El mundo es muy grande y está lleno de hombres guapos. ¡Hazme caso que sé de lo que hablo!

Le guiñó un ojo con picardía a la joven y luego se giró hacia Adso moviendo los brazos exageradamente, pidiendo una ovación para él.

¡Qué gran verdad hay en las palabras que se te entienden, cariño! ¡Si no se escucha al perro ladrar, es que Alder está abajo! ¡Vamos, cojones, ¿soy la única que tiene sangre en las venas o qué?!

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17/01/2025, 14:08
Chester Clancy

Comprendo perfectamente la renuencia de Gemme. A todo el mundo le gusta tener un admirador que te sonría y te eche un piropo de vez en cuando. Alder era (es, supongo) bastante locuaz, aunque no particularmente apuesto. Como dice Renate, si lo que quiere es un adulador, seguro que le podemos conseguir uno más agraciado en el próximo puerto. Uno que no la haya visto romper extremidades y aplastar cabezas a mazazos...

Que Ekka y Phineas sean dos desalmados de tomo y lomo en estos momentos no nos viene ni tan mal. Necesitamos pragmatismo y, siendo realistas, no hay modo de que asaltemos un cuartel de la guardia imperial en la mismísima capital a plena luz del día sin que acabemos empeorando la situación de todos. Huir siendo inocente es un fastidio, huir siendo culpable es todavía más peliagudo.

A decir verdad, Adso me preocupa mucho más que Alder en estos momentos. El pobrecillo cada vez está peor de la cabeza y el día menos pensado empezará a hacerse sus necesidades encima. Es muy triste ver lo deprisa que su situación se deteriora y tener que reconocer que las enfermedades de la mente son más difíciles de sanar que las del cuerpo.

—Liza, querida, sé buena chica y prepárale una infusión caliente a Adso, ¿quieres? —le pido en un susurro. A continuación, dirigiéndome a nadie en particular añado con fingido entusiasmo y dudoso conocimiento: Ya habéis oído al capitán, marineros de agua dulce. ¡Arriad la vela mayor, izad el trinquete, amainad la mesana, levad el ancla y coged bien fuerte el timón!

Es genial ser el segundo de abordo. Podría estar gritando disparates náuticos todo el día.

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17/01/2025, 18:15
Gemme Or Cramoise

El lenguaje corporal de Eka puso en estado de alerta a Gemme de forma instintiva. No atacaría a un civil a priori, pero se había entrenado en la lucha así como en la Fe, y cuando alguien se acerca con aires emenazantes a un guerrero sabe a lo que se expone. Por eso la sacerdotisa se puso seria, en guardia y sus músculos se tensaron por acto reflejo. Lo cierto es que a Eka y a Phineas poco los conocía, por eso también eran capaces de hablar con tanta ligereza de Alder, pero poco podían saber de las habilidades que tenía ni nada, realmente.

Si Phineas no hubiese intervenido con más moderación la cosa podria haber terminado mal.

- Bien, comprendo que la salida más lógica y segura para nosotros es la de partir. Pero no me parece adecuado hacerlo  cómo si no hubiese ocurrido nada. Las personas se definen por sus actos- ¿Qué clase de personas eran ellos? Si el apresado fuese cualquiera de los allí presentes estarían de acuerdo y tan alegres cómo parecían con esa decisión? Gemme tenía un fuerte sentido del deber, del compañerismo y de la lealtad, y no es que debiese nada de aquello al resto, pero sí a sus convicciones. 

Las palabras de Renate le dejaron un poco contrariada, ¿Hombres guapos? Ella no buscaba nada de eso, pero la anciana tampoco hizo más hincapié en aquellos asuntos y se ponía de nuevo en acción.

De todas las palabras náuticas que pronunció Chester ella no sabía nada, así que mientras pensaba en dirigirse a algún lugar para tratar ser de utilidad, se detuvo frete a Eka y con seriedad le dijo:

- En adelante no vuelvas a hablarme en ese tono. Es algo que no toleraré a ninguno- al terminar pasó la vista en general por el resto de compañeros. Gemme creía importante marcar los límites, y desde luego no toleraba faltas de respeto, igual que ella no perdía los papeles al dirigirse a ninguno de ellos.

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21/01/2025, 09:46
Eka

Eka cruzó los brazos, apoyando su peso sobre una pierna y miró a Gemme con una expresión mezcla de burla y desafío.

- ¿Ah, sí? ¿Y qué harás si lo hago? ¿Mandarme a mi habitación? - Replicó con tono mordaz, arqueando una ceja y esbozando una sonrisa socarrona.

Se inclinó ligeramente hacia adelante, su voz bajando un poco, pero sin perder el filo. Escupió al suelo de la cubierta y caminó varios pasos hasta situarse junto a Gemme, aquella sigmarita altiva que creía que mandaba sobre el resto de la tripulación, aún teniendo por encima en la escala jerárquica a Jospeh e incluso al mago Clancy.

- Mira, no sé en qué tipo de mundo crees que vivimos, pero no estamos en una sala de té, ni somos tus niños de escuela. Aquí nadie tiene tiempo para los límites, ni las delicadezas. Si digo lo que pienso, es porque alguien tiene que decirlo, y no me voy a callar porque a ti no te guste el tono. - Luego, dando un paso atrás, levantó una mano como para calmar los ánimos, aunque su actitud seguía siendo insolente. - Eso sí, tranquila. No te estoy faltando al respeto. Solo estoy dejando claro que si quieres liderar algo, más te vale tener la piel gruesa. Porque este barco, al menos hoy, no tiene lugar para mandonas ofendidas.

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22/01/2025, 17:03
Gemme Or Cramoise

Gemme escuchó a Eka con paciencia y cara de póker. Cuando la mujer terminó Gemme le respondió con voz tranquila:

-No sé de dónde sacas que pretenda liderar nada, hablo de educación.- hizo una breve pausa pensando "que por lo visto de eso Eka anda corta" pero la pausa fue tan breve que no dio tiempo a respuesta y continuó hablando.

-¿De verdad crees que "el problema" está en lo que vaya a hacer?- y dejó aquella pregunta en el aire, negando levemente con la cabeza, condescendiente, y con una ligera media sonrisa en su boca.

No esperó respuesta, sabía que de haberla no sería una respuesta madura, si no absolutamente impulsiva, y aquello no aportaba nada, no entraría en el juego absurdo de la guerrera.

Caminó por cubierta tratando de ayudar en lo que necesitasen, como parte de la tripulació de la que formaba parte, por ahora.