Tripón se colocó la peluca rubia se le había deslizado hasta la nuca. Sus ojos —antes llenos de locura triunfal— ahora que havía visto como aquellos enanos habían matado a alguno de sus lobos, ardían con una rabia fría, como el fuego de un horno apagado pero aún caliente.
Se plantó frente a Drogni, a solo dos pasos, y levantó la mano, no como para atacar, sino como para ordenar.
- ¡Tira la hacha! - Gritó, y su voz no era la de un loco. Era la de un jefe que ya no necesita gritar para ser obedecido. - ¡Ya basta de matar lobos! ¡Ya basta de sangre! ¡Ya has matado suficiente!
Drogni no se movió. No parpadeó. Solo sostuvo la hacha, con los dedos blancos por la presión, la hoja aún manchada de médula y sangre del lobo.
- Si te desarmas... - Continuó Tripon, más bajo ahora, casi como un susurro que se arrastraba por las paredes. - No te mataré. No te haré daño. No te encerraré. No te torturaré.
Miró a los cuerpos a sus pies: Rurik, inmóvil. Los lobos, muertos. Los goblins, agachados, temblando.
- Te dejaré ir. - Una pausa. - Te dejaré vivir. - Acto seguido, una carcajada. - ¡Ni yo me lo creo!
Motivo: Persuasion
Tirada: 1d20
Resultado: 1(+1)=2 [1]
Drogni empuñó la hacha ensangrentada con ambas manos, los dedos cerrados como una mordaza sobre el mango, la hoja aún goteando sangre caliente y médula del lobo que había matado por su hermano. No la dejó caer como una rendición. La apretó con más fuerza de la que cualquier enano debería tener, como si su alma se hubiera fundido con el acero, como si cada gota de sangre en el filo fuera un juramento grabado en carne y hueso. Su respiración era lenta, profunda, como la de un hombre que ya ha visto el fin y lo ha aceptado.
- Lucharé . - Dijo y su voz no tembló, aunque el mundo lo hiciera a su alrededor. - Por Rurik. Por Durak. Lucharé hasta que mi corazón deje de latir, hasta que mi cuerpo se convierta en polvo y la tierra me olvide. Y si tú quieres matarme, goblin… ven y...
El túnel vibró con la desesperación de los últimos momentos. Los goblins, ya sin armas, sin honor, sin sentido, lanzaron piedras como niños rabiosos. Una alcanzó a Rurik en el costado —otro golpe inútil sobre un cuerpo que ya no sentía—, y otra estalló contra el hombro de Drogni, abriendo una herida superficial pero recordándole que su cuerpo tenía límites. Las otras dos piedras fallaron, rebotando contra las paredes.
Tripon, se acercó con calma hacia Drogni, recogiendo a su paso la maza del difunto Durak y trató de acabar con el último de los intrusos. Pero su ataque fue torpe y pasó a centímetros del enano, enterrándose en la tierra. El lobo restante, el último de su manada, se lanzó con un aullido ronco… y resbaló en la sangre de sus hermanos, cayendo de costado sin siquiera rozar a Drogni.
Fue entonces cuando el enano, con la mirada fija en Tripon, levantó su hacha enana y lanzó un golpe de despedida, de venganza, de duelo. Pero su brazo, debilitado por las heridas y el cansancio, no tuvo la precisión de siempre. La hoja giró mal, el filo no encontró carne y el impacto fue tan desequilibrado que la propia inercia le arrancó el arma de las manos. El hacha salió volando y se clavó, inofensiva y lejana, en una grieta de la pared. Drogni quedó allí, de rodillas, las palmas vacías, el pecho subiendo y bajando con dificultad.

Asalto 11:
Goblin 1, ini. 21 (PG: 3/42CA: 17): lanza piedra y causa 3 pg a Rurik
Goblin 2, ini. 21 (PG: 29/42 CA: 17): lanza piedra y causa 3 pg a Drogni
Goblin 3, ini. 21 (PG: 42/42 CA: 17): lanza piedra y falla
Goblin 4, ini. 21 (PG: 24/42 CA: 17): lanza piedra y falla
Tripón, ini. 16 (PG: CA: ): ataca y falla
Lobo 5, ini. 16 (PG: 13/13 CA: 14): ataca y falla
Drogni, ini. 10 (PG: 5/52 CA: 18): ataca con hacha enana y pifia, pierde su hacha.....
Motivo: Goblin 1
Tirada: 1d20
Resultado: 16(+6)=22 [16]
Motivo: Goblin 2
Tirada: 1d20
Resultado: 16(+6)=22 [16]
Motivo: Goblin 3
Tirada: 1d20
Resultado: 6(+6)=12 [6]
Motivo: Goblin 4
Tirada: 1d20
Resultado: 15(+6)=21 [15]
Motivo: Tripón maza de Durak
Tirada: 1d20
Resultado: 5(+8)=13 [5]
Motivo: Lobo
Tirada: 1d20
Resultado: 11(+5)=16 [11]
Motivo: Drogni -2 poderoso
Tirada: 1d20
Resultado: 1(+7)=8 [1]
Tripon se rió. Aquel enano no era un enemigo, sino un cabezora que lo había perdido todo y aún se negaba a caer. Miró a Drogni con esos ojos que brillaban en la oscuridad.
- Mira lo que eres... - Dijo, con voz suave, casi cariñosa. - Un viejo sin hacha, sin hermanos, sin nada. ¿Crees que tu valentía importa aquí? ¿Que tu orgullo va a cambiar el destino? No. Solo te va a matar. - Se inclinó un poco, como si le hablara a un amigo. - Tira la última cosa que te queda, la dignidad. Arrodíllate ante mi y te dejaré ir...
Motivo: Persuasion
Tirada: 1d20
Resultado: 14(+1)=15 [14]
Drogni lo miró. No con odio, no con desafío, sino con un cansancio tan profundo que parecía haberlo heredado de las montañas mismas. Sus rodillas, ya débiles por el peso de tantas batallas, se doblaron lentamente, como si cada hueso recordara el costo de cada golpe, cada caída, cada pérdida. El suelo frío y empapado de sangre rozó su piel, pero no sintió el frío. Solo el silencio. No hubo gritos, no hubo gemidos, solo su respiración, pesada y casi inaudible, mientras su cabeza se inclinaba —no en sumisión, sino en rendición—, como si el mundo entero hubiera dejado de exigirle más.
Ya no era un guerrero. Ya no era un hermano. Ya no era ni siquiera un enemigo. Solo era un enano que había perdido todo: a sus compañeros, su honor, su ira, su razón para seguir luchando. Y por primera vez en su vida, Drogni decidió que no valía la pena seguir de pie.
- Ahora puedes llevarme donde quieras... - Dijo, con una voz tan baja que apenas llegó a los oídos de Tripon. - No volveré a levantar la hacha. Porque ya no hay nada que valga la pena defender.
Tripon no aceptó la rendición. No con palabras, no con piedad, no con el menor gesto de honor. Empuñando la maza que había robado de las manos muertas de Durak, bajó el brazo sin aviso. El primer golpe estalló contra el cráneo de Drogni como el trueno de una mina derrumbándose. El enano ni siquiera intentó esquivarlo. Solo cayó de costado, los ojos abiertos, sorprendido no por el dolor, sino por la traición.
Tripon se agachó sobre él, la respiración entrecortada.
- ¡Tú los mataste! ¡Eran mis lobos! ¡Los únicos que nunca me traicionaron! ¡Y tú… tú los hiciste pedazos como si fueran ratas! - Y sin pausa, sin aliento, sin miramiento, volvió a golpear.
Una vez. Dos veces. Tres. Cada impacto se hundía en costillas, en hombros, en el rostro del enano. El hueso crujía. La carne cedía. La sangre salpicaba las paredes del túnel como pintura negra bajo la antorcha moribunda. Drogni no gritó. No al principio. Solo se retorció, con los dedos arañando la tierra, los músculos tensos, los dientes apretados, como si su cuerpo aún creyera que podía resistir. Pero cuando el cuarto golpe le partió la mandíbula, la sangre le brotó a borbotones, mezclada con espuma rosa y bilis. Los espasmos lo sacudieron como si su alma se negara a soltarlo, como si cada latido le gritara que aún no era hora de morir.
Tripon seguía riendo, una risa aguda, desquiciada, que se repetía con cada golpe, como si el dolor de Drogni fuera el único sonido que aún lo hacía sentir vivo.
- ¿Dónde está tu orgullo ahora, enano? ¿Dónde está tu hacha? ¿Dónde está tu hermano cuando lo necesitas? - Le gritaba eufórico.
Drogni ya no respondía. Solo convulsionaba con los ojos vidriosos, la boca llena de sangre y espuma, los pulmones buscando aire que ya no llegaba. Y cuando el último golpe se estrelló contra su pecho, partiéndole el esternón como una tabla podrida, su cuerpo se arqueó una última vez, como un arco roto y luego, se quedó quieto.
- Ahora... - Murmuró Tripon, jadeante, cubierto de sangre ajena. - ...ya no te volverás a levantar. Y entonces dejó caer la maza.
Motivo: Maza
Tirada: 1d20
Resultado: 13(+8)=21 [13]
Motivo: Daño
Tirada: 1d8
Resultado: 5(+4)=9 [5]
Motivo: Furtivo
Tirada: 2d6
Resultado: 9 [3, 6]