Partida Rol por web

El Enemigo Interior 3: Muerte en el Reik

Capítulo 6. Sobre la pista de Etelka Herzen (Kemperbad)

Cargando editor
02/05/2025, 14:48
Liza

Liza se había mantenido en silencio desde que los guardias bajaron, pero sus ojos no habían dejado de moverse. Cada vez que miraba a Gemme, el rencor hervía un poco más dentro de ella. Esa mujer, esa maldita mujer, siempre en el centro de todo. Siempre protegida. ¿Y si por una vez dejaba de serlo?

Sus labios se entreabrieron, formando apenas un susurro en la garganta. Dio un paso leve, calculado, hacia el soldado más próximo, con la intención de señalar discretamente hacia el rincón en sombras.

Pero antes de que pudiera decir palabra, Chester, apoyado con toda naturalidad sobre un barril cercano, hizo un gesto aparentemente casual. Extendió la mano como si fuera a apoyarse, pero la colocó justo frente a Liza, tapando su línea de visión con el guardia. No la miró directamente, sólo realizó un gesto firme para impedir que la niña hiciera lo que tenía intención de hacer.

Liza, apretó los dientes y bajó la mirada. Sabía lo que Chester había hecho. Y que lo había hecho con elegancia. No por eso odiaba menos a Gemme, pero si Chetser la protegía, debía ser por un buen motivo.

Cargando editor
02/05/2025, 15:08
Guardia de Kempebad

Tras unos segundos de dudas, inspecciones rápidas y miradas incómodas, los soldados bajaron las armas. Uno carraspeó, algo molesto consigo mismo.

- Disculpen la intromisión. - Dijo el que parecía estar al mando, aún barriendo la estancia con la mirada, por si acaso. - Un gato... claro. Lo sentimos. No queríamos causar molestias innecesarias.

Y uno tras otro, los seis hombres se encaminaron hacia la escalera, murmurando entre dientes. Poco después, la escotilla se cerró sobre sus cabezas. El crujido de sus botas se desvaneció hasta quedar solo el susurro de las velas y el tenue ronroneo del barco en reposo y... del gato, también del gato.

Cargando editor
02/05/2025, 17:16
Gemme Or Cramoise

No cabía duda de que Renate era una mujer de mundo, seguramente más mundo del que Gemme podía o quería imaginar. Había logrado salvar la situación de un modo creativo, inesperado, sorpresivo y de manera rápida. Los guardias habían caído en su engaño. 

Gemme sintió un gran alivio, definitivamente en aquella ocasión habían sido las habilidades de Renate y Chester los que habían evitado que su cabeza fuese separada del resto de su cuerpo.

 

La sacerdotisa había estado conteniendo la respiración sin darse cuenta hasta que los guardias se habían marchado, incluso dejó pasar unos minutos después de que la bodega quedase cerrada y en silencio antes de atreverse a respirar. Cuando por fin lo hizo tomó aire en una gran bocanada y suspiró.

- Por los pelos...disculpadme, de verdad que no quise hacer ruido. Gracias Renate por esa última baza- agradeció a la anciana todavía murmurando, como si no terminase de confiar en que no fuese una treta de los guardias y pudiesen estar esperándoles fuera.

 

Cargando editor
04/05/2025, 06:57
Renate Hauser

—¡Ja, ja, ja! — reía triunfal Renate. Había recuperado al gato y lo llevaba en brazos, acariciándolo con sus manos huesudas, aunque, extrañamente, ahora era un gato negro. — Bah, no tiene importancia, hija. ¡Podéis estar tranquilos, tripulantes del Viento del Reik, que con Renate a bordo, en este barco no habrá plaga ni de ratas ni de guardias imperiales! — proclamó, y estalló en carcajadas aún más escandalosas. —¿¡Es que alguien no me va a traer nada de beber!?