El hijo del Guardián del Bosque se carcajea a pleno pulmón, o lo que sea que tienen los árboles, totalmente ajeno a las amenazas que están recayendo sobre él.
- ¡Ja, ja, ja! ¡Los seres con piernas son tan estúpidos! ¡Yo pensé que no, que seguro que aunque tengáis piernas eso no os quita de tener cerebro, pero...! ¡Ah, ja, ja, ja, ja! ¡Es que es demasiado bueno! ¡Lo hizo! ¡La mano por el cu...! - sigue diciendo, riendo con una intensidad que hace temblar sus ramas.
Sin embargo, sus risas se interrumpen abruptamente cuando Criss y Crispín deciden tomar cartas en el asunto. Criss, con una precisión implacable y una navaja, comienza a tallar palabras en su corteza, mientras Crispín, tijeras en mano, recorta sus hojas con una crueldad extrañamente artística. Laurel, que hace apenas un segundo se reía sin parar, empieza a emitir chillidos de horror.
- ¡No! ¡No mis hojas! ¡Mis preciosas hojas! ¡Y mi...! ¡Ay! ¡AU! ¡AU! ¡¿Qué estás haciendo en mi corteza?! ¡Eso duele! ¡DUELE! ¡DUELEEEEEEEEEEEEEEE! - grita Laurel mientras las hojas caen a su alrededor como confeti y las crueles palabras de Criss palabras se graban profundamente en su corteza.
Los gritos de horror resuenan por el claro y probablemente por todo el Bosque de las Maravillas mientras Remedios se acerca a él, murmurándole unas palabras de amor que él sin duda no escucha, sino que sigue gritando en todo momento. La gnoma, sin embargo, no parece notar este pequeñísimo detalle y procede a acercarse a su padre, abrazarlo y susurrarle.
El anciano Guardián, que ha estado dormitando desde que murmuró lo de su amigo el Gran Sabio y la aldea en la que se encuentra, abre los ojos lentamente al escuchar los gritos de su hijo.
- ¿Hm...? - murmura, con sus ojos lentamente moviéndose para mirar hacia Laurel. - ¿Qué está ocurriendo...? Laurel... hijo, ¿te encuentras bien? - pregunta con voz ronca y un tono lleno de preocupación. Todo esto mientras Remedios lo abraza y le susurra algo que, por supuesto, tampoco escucha.
Antes de que pueda obtener una respuesta de su hijo, sin embargo, Remedios se aparta de él y Homero se acerca con paso firme y decidido. Y entonces, sin previo aviso, alza su espada y la clava directamente en el rostro del anciano árbol, rasgando su corteza de arriba a abajo con un crujido ensordecedor.
- ¡AAAAAAAAAAAHHHHHHHHH! - grita el Guardián con una fuerza que parece sacudir el bosque entero. Su grito de dolor se une a los alaridos de su hijo y a los quejidos del árbol del culo, haciendo que todo el bosque se agite inquieto, y creando una melodía de fondo totalmente cruel y macabra pero... ¿merecida?
Los gritos de los arbóreos padre e hijo llenan el Bosque de las Maravillas, resonando como un terrible recordatorio de las consecuencias que puede tener gastar bromas a la gente equivocada, mientras vosotros decidís volver sobre vuestros pasos a buscar vuestro querido y destartalado carro. Ay, cómo habéis echado de menos vuestro carro, que ahora mismo se encuentra en la entrada del bosque. Y aunque los sonidos de los gritos de los árboles todavía resuenan a vuestras espaldas mientras os marcháis, el Príncipe Héctor tampoco parece demasiado horrorizado por vuestras acciones.
- Príncipe Héctor, ¿podríais recordarme cuál es el castigo por estafar a la familia real? No, más bien sería desacato por no querer cumplir nuestra petición, o tal vez obstrucción de la paz por negarle ayuda a la realeza... Hace décadas sé que se cortaban cabezas, pero puede que esté algo desactualizado. -
- Ah, Maivkel, tu pregunta es tremendamente interesante. Según la ley actual del Reino-Imperio de las Dos Coronas, el castigo para aquellos que estafan a la familia real es, si no recuerdo mal, el destierro a la terrible Isla de las Albóndigas Gigantes. La cual, si me preguntas, aunque es un lugar cuya fauna supone un justo castigo para los malhechores, tiene un nombre totalmente inapropiado, porque ni son albóndigas... ni son gigantes. - comenta con un suspiro teatral. - Sin embargo, en mi opinión, ese castigo es demasiado indulgente. Yo optaría por algo más apropiado... algo que refleje la gravedad del delito cometido. Tal vez una ceremonia pública en la Plaza Imperial, donde los culpables sean obligados a recitar en verso las 'Memorias de Don Aldtramp' durante horas bajo la mirada reprobadora de toda la ciudad. Y después, claro está, exilio perpetuo al Desierto de los Horrores. ¡Eso sí que les enseñaría a no jugar con la nobleza!
Y así, mientras los árboles parecen estremecerse a vuestro alrededor y apartarse de vuestro camino ligeramente, el Príncipe se dirige hacia el resto del grupo, con una chispa de entusiasmo en su voz.
- De todas formas, esos árboles no me caían bien. Estoy seguro de que cuando se escriban las historias sobre esta épica aventura, el capítulo en el que el Príncipe Héctor y sus valientes acompañantes derrotaron a los malvados árboles del Bosque de las Maravillas será todo un éxito. Hmm... no, espera, lo cambiaremos. Bosque de las Pesadillas. Sí. ¡Bosque de las Pesadillas suena mucho mejor que Bosque de las Maravillas! Apúntalo, Saxon. El marketing es fundamental. - dice, dirigiéndose a Maivkel como si fuera su escriba personal.
El Príncipe, ignorando por completo al caos que habéis dejado atrás, parece más animado que nunca mientras finalmente llegáis a vuestro querido carro, situado al límite del bosque. Ay, vuestro carro. Menos mal que no lo robaron.
Último post de cada uno de vosotros y finalizamos el capítulo :)
Felizmente, dando saltitos de alegría mientras escuchaba lo que ella quería creer que eran gritos de alegría, aunque obviamente no fuesen así, caminó con Criss y Crispín, seguida de Homero y Maivkel, recorriendo el camino de vuelta hacia el carro. Para sorpresa de todos, el carro y la mula estaban todavía intactos y podrían retomar su camino en busca de aquel Gran Sabio.
La sanadora, como otras veces, prefirió viiajar caminando al lado del carro mientras le iba contando a distintas plantas y otros seres animados o inanimados sobre su futura boda con Laurel, hijo del Guardián del Bosque. Por suerte para todos, aquellos a quiénes decidió contárselo, no sabían escuchar, o no podían, directamente.
Por último, antes de marcharse por entre los dos árboles que habían dejado plantados a la entrada, aprovechó para abrazar a cada uno de ellos y despedirse con la mano alegremente mientras sonreía de oreja a oreja.
El príncipe Héctor había pasado a un segundo plano como marido, se pensaría en un futuro si casarse también con él, puesto que un harén se le antojaba bastante interesante, pero como no sabia muy bien el signifiicado de aquella palabra, por el momento, se conformaba con su reciente autocomprosmiso con el hijo del Guardián.
¿Que Reme vive en su mundo? Por supuesto.
Por suerte para ella, tiene cuatro compañeros, y un príncipe zapato, que la acompañan y la protege aventura.*
*En su propia aventura, porque parece una diferente a la de los demás.
Tal vez las setas que ven que se come a diario para desayunar ayudan a una Reme tan feliz.
- ¿Qué es un groomer?
-Nada que te interese conocer, Remedios.- Dijo Criss, palmeándola en la cabeza como si fuera un golden retriever, degustando durante todo el camino los gritos de sus enemigos, disfrutando en que, sí, por supuesto que era merecido.
La verdad es que curiosamente Criss se sentía mejor de lo que esperaba: la violencia extrema y el uso del terror y la tortura traían el respeto que se merecía, Akala no había dado muestras de su molesta presencia, y encima nadie les había robado el carro.
GENIAL, PREMIO TRIPLE.
Lo único que la molestaba del todo es porqué Homero había atacado al abuelo, si él no había hecho nada. Que eh, ella no era la mejor para cuestionar esas cosas. Ya había desistido predecir los movimientos y pensamientos de aquella criatura que definitivamente estaba volviéndose algo así como su antitesis.
Por otro lado, estaba Remedios, una máquina de matar perfectamente adaptada para el uso optimizado de su fuerza herculea y que por alguna razón también curaba. La inocencia de aquella señora de mediana edad era una nimiedad si se comparaba con el hecho de que probablemente era la miembro más útil del equipo y la más letal, casi como un Tyranosaurio Rex*. Tal era su aportación, que Criss hasta sentía algo lejanamente cercano a una especie de favoritismo.
Quizás también con Crispin, dada sus notables habilidades de jardinería. Con Maikvel.....realmente solo hasta ahora sus únicas funciones habían sido ser la voz de la razón más que hacer cosas....pero Criss sentía un cierto temor de "qué" sería capaz de hacer.
Bueno, si que estaba haciendo algo, que era llevar el cojín real, cosa de la que Criss no se iba a quejar ni a protestar**, así que lo único que fue a hacer fue a dar dos palmadas sobre el carro y a subirse a él tranquilamente, aspirando con tranquilidad el fresco aroma del bosque acompañado con los gritos de horror de sus ocupantes.
La vita è bella
-Bueno, es momento de movernos a Villa Importante. Evitemos que esto sea como una de esas aventuras donde un grupo de niños atontados, inmaduros y con graves problemas sociales se pasan más de 5 capítulos buscando al mismo tipo mientras son acompañados por aberraciones que cambian en tamaño y color y hagamos esto rápido, ¿capichi?.***
*¡Próximamente, en el Guerrero Más letal, se comprobará la letalidad de ambos contendientes!
**Ya se la estaba entumeciendo el hombro
*** ; )
Consumido por la sed de venganza, Homero clavó la espada en el guardián del bosque con una ferocidad digna de un héroe épico. El guardián gritó, su eco retumbó en cada rincón del bosque, pero Homero permaneció en silencio, como una estatua, sin pronunciar ni una palabra. El único sonido que acompañaba el frío de su acción era el latido acelerado de su corazón. Sin embargo, a medida que la furia de su mente comenzaba a calmarse, un pensamiento, pequeño pero revelador, cruzó su mente.
Al clavar la espada, Homero había hecho... algo grande. ¡Algo verdaderamente protagonista de una aventura épica! ¡Había sellado su destino como guerrero! La revelación lo golpeó con la fuerza de un rayo. De repente, su alma se inundó de melancolía, y sin pensarlo, cayó de rodillas y gritó al cielo:
-¡ME LLEVA LA CHINGADAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- Exclamó mientras golpeaba el suelo con tal fuerza que hasta las piedras temblaron. - ¡Ahora escribirán canciones sobre el guerrero Homero! ¡Mi espada será la que forje una leyenda que será la mezcla perfecta entre los mitos artúricos y una telenovela épica! ¡Ahhhhhhh! ¡NECESITO PURIFICAR MI MENTE CON CERVEZA!-Luego, miro a Maivkel-¡Mikael, no hagas una canción de mi heroísmo! ¡No me vuelvas una figura mitológica!
Maivkel se giró hacia Homero al ver que él también estaba gritando y, tras entender sus motivos, asintió a su petición con el pulgar en alto. Ah, comprendo. Los mejores héroes son los más humildes y los que prefieren mantenerse en el anonimato. Podría crear una epopeya sobre un héroe que se oculta tras una máscara...
Con ese pensamiento en mente los árboles chillando a sus espaldas, Maivkel se marchó con el Príncipe sobre su real cojín hacia el carro, escuchándole y asintiendo. De vez en cuando respondía con un "oh" o con un "vaya", lo mismo que respondería cualquiera al responder a un familiar que habla demasiado en las cenas festivas.
- Bosque de las Pesadillas es un buen nombre. - asintió él, girándose un momento hacia la maleza a sus espaldas, desde donde se escuchaban aún los gritos lejanos - Podría añadir que su corteza estaba cubierta de veneno y que estaban cubiertos de peligrosas hiedras con espinas, en una referencia a su toxicidad y mal hacer, que parezca casi un reto físico el evitarlos... - propuso Maivkel, subiéndose al querido carro que tanto habían echado de menos.
Parecía mentira, pero por una vez el bardo había decidido hacer caso a los comentarios del Príncipe. Todo fuera con tal de extender los rumores y alguna canción que mantuviera a las buenas gentes lejos de aquel lugar de flora cruel y con un sucio sentido del humor. Incluso comenzó a relatar alguna leyenda sobre que si grababas tus iniciales en un árbol de bello rostro, te daba buena suerte en el amor. Entre eso y la epopeya del héroe anónimo, Maivkel iba a tener un largo trabajo que hacer en el carro.
Y así es como surgió la brillante epopeya que hizo que, años después, el Bosque de las Maravillas pasara a conocerse oficialmente como el Bosque de las Pesadillas. También fue aquí donde comenzó la leyenda de Homero, el Héroe Humilde, cuyo nombre acabaría siendo conocido incluso más allá de las fronteras del Reino-Imperio de las Dos Coronas. Sus historias acabarían inspirando a un montón de jóvenes, y gracias a ellas surgirían un montón de héroes amantes de la buena cerveza, lo cual a su vez llevaría a la industria cervecera al mejor momento de su historia.
Y, por supuesto, también fue aquí donde comenzó el viaje de nuestros héroes hacia la aldea de Villa Importante, al este del Bosque, con la intención de encontrar a un nuevo proveedor de información: el Gran Sabio. Él debía de saber sobre el paradero de la Varita del Destino, el artefacto mágico que el grupo pretendía usar para eliminar la maldición del Príncipe Héctor... y tal vez de alguien más.
Curiosamente, lo que no salió de esta aventura concreta fue ninguna boda. Por supuesto que Remedios acabaría casándose, pero no fue con Laurel.
Pero bueno, esa ya es otra historia. Continuemos con esta.
CONTINUARÁ