Partida Rol por web

El Príncipe Transformado y la Varita del Destino

Interludio 3 - El hijo de su madre

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14/05/2025, 10:09
Remedios Caserox

Maivkel estuvo de acuerdo con Reme en que deberían enseñarle al hijo de la señora el buen sendero en lugar de dejarle abandonado a su suerte siguiendo el camino del pillaje. ¿En eso habían quedado, no? Y la señora parecía estar feliz por ello. Tan feliz, que le dio a la pobre gonoma un golpetazo en el hombro que la hizo salir volando varios metros y aterrizar de cabeza en una roca.

Cuando la mujer puso a Remedios en pie y le sacudió el polvo de la ropa, huyendo despavoridamente después, la gnoma peli-morada se quedó allí de pie sin más, observando como Crispín se acercaba a ella corriendo y diciendo cosas. De la frente de la sanadora comenzó a salir un hilillo de sangre, muy fino, como si se hubiese abierto la cabeza contra la roca.

Mientras todo esto acontecía, Crispín le había dado algo de beber a Homero, y Cris... solo alucinaba, aunque después fue la primera en dirigirse a cumplir la misión.

Remedios llevó su mano a la frente y se secó la sangre con la manga de su camisa. Luego observó como Homero sujetaba la sartén como si fuese suya y en los ojos de la gnoma se prendió una llama. No entendió ni una sola de las palabras que había dicho el hombre amarillo, pero le daba igual. Con la misma velocidad que Crispín se dirigía a ella, pero en sentido opuesto, hacia Homero, salió corriendo con toda la fuerza que le permitieron sus pequeñas piernas y, llegando al lugar dónde se encontraba éste en pie, agachó el cuello y le dio un cabezazo con todas las ganas en la entrepierna a su compañero más fan de la cerveza. - ¡NO TOQUES MI SARTÉN! - Le dijo, furiosa. Oh, nunca habíais visto a Remedios furiosa, ni si quiera habíais pensado que pudiese llegar a estarlo. - Cómo le hayas causado un arañazo si quiera te vas a enterar - le dice a Homero, gritándole.

Por algún motivo, parece que habéis recuperado a una Remedios que habla de forma normal y sin acentos extraños. No sabéis si habría reaccionado así antes de todo lo ocurrido o no, porque nunca nadie antes* le había tocado la sartén. Por tanto, y por lo que puede parecer: habéis recuperado a vuestra sanadora de... ¿confianza?

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15/05/2025, 12:16
Maivkel Iaxohn

Maivkel observó toda la escena en silencio: Homero metamorfoseándose en algo distinto pero igual de estúpido, Remedios siendo catapultada por la señora, Crispín con su obsesión por la sartén, y el ataque directo a las bolas. Y tras todo eso, su máscara, y muy probablemente su expresión bajo ella, no había variado en absoluto. Solo solamente se acercó a Criss al ver que se centraba en lo importante y le pidió, con voz casi suplicante:

- Me quiero ir ya.

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15/05/2025, 23:19
Criss de los Fabriccio

Cogiéndole de la mano, más como una victima que compartía trauma con otra persona que otra cosa, siguió hacia adelante mientras asentía.

-Tú sigue con la misión secundaria e ignórales. Tú sigue con la misión secundaria e ignórales. Así nos largaremos antes de aquí. Que ellos se solucionen la vida solos o mueran en el intento.

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21/05/2025, 17:37
Bandido Novato

¿A qué huelen las nubes? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Por qué se produjo la creación del universo? ¿Cuándo saldrá Silksong? ¿Qué demonios le pasa en la cabeza a todo este grupo de aventureros? Son preguntas que no tienen respuesta, al menos por el momento, pero hay varios de vosotros que ya ni os molestáis en buscarla. ¿Qué más da? Tenéis una misión que cumplir, y no vais a dejar que vuestros propios compañeros de misión arruinen eso, ¿verdad?

Además, la señora que os ha pedido el favor se ha marchado y ahora su hijo os espera ahí delante, a unos metros, esperando para emboscaros y tomaros totalmente por sorpresa. Lo que él no sabe, por supuesto, es que su madre os ha avisado de su presencia. Tampoco sabe que su sombrero con pluma sobresale por encima del seto en el que está escondido y que, aunque su madre no os hubiera avisado, podríais verlo perfectamente.

El caso es que avanzáis unos cuantos metros y, finalmente, este señor sale de un salto de su escondrijo y se planta en mitad del camino.

- ¡¡Ajá!! - grita, triunfal. Observáis que va vestido con la ropa más de bandido del mundo, como si hubiera dejado que una tienda de disfraces lo vistiese para su nuevo empleo. Ah, y lleva una espada corta en la mano. El hombre sonríe con confianza. - ¡¡Habéis tenido mala suerte, os habéis topado con el bandido más peligroso de estos lares!! - anuncia con orgullo.

... Y entonces se os queda mirando, como esperando una reacción vuestra. Con el paso de los segundos podéis ver que su sonrisa se tuerce ligeramente y mira a los lados sin mover la cabeza, como si esperase que de repente le entregaseis vuestras pertenencias solo porque ha aparecido. Incluso extiende su mano libre, como esperando recibir vuestro dinero... o sartenes, o lo que sea.

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22/05/2025, 11:49
Criss de los Fabriccio

Ya alejada del infierno de locura y sinsentido que habían dejado sus compañeros atrás, a aproximadamente 15 peligrosos metros, Criss ya se pudo sentir en pa....bueno, más bien en su salsa. Porque Criss había venido aquí a juzgar con la mirada, como vuestras mascotas hacen con vosotros todo el día. Sobre todo contigo, Chrono.

Si en un principio había pasado del pirata cowboy raro era por una razón única: aquellas personas que habían entrado en la crisis de los cincuenta no eran de su agrado*. Con aquel parguela al menos entraba dentro de una franja de edad con la que podía sentir un mínimo de...comprensión. A ver, que fuera novato en el arte del pillaje era algo que hasta Criss había tenido que vivir, al menos desde sus tres añitos, y que su madre se hubiera presentado para decirles que le dieran un poco de ánimos dejándose robar...a ver, ¿Cómo lo escribo para  que no se note que Criss tiene su corazoncito? Que vamos, los Fabriccio son seres sanguinarios y despiadados, pero si Ohana significa familia para un Fabriccio significa la razón suficiente para destripar al desgraciado que le ha empujado sin querer el helado a la prima segunda del tío del primo de la abuela**, y que tus padres te den apoyo en tus atracos a mano armada con posibilidad de que se produjera una tragedia era algo que la chica podía entender. Además, era algo adorable ver a un novato como aquel hacer el paripé, con aquellas indumentarias y un sentido casi nulo de la moda. Casi no pudo saber exactamente como reaccionar durante unos segundos, mirándole fijamente con la cara de juzgarte que tu mascota te está dedicando en estos momentos.

-Al menos tiene pasión.- Le murmuró a Maivkel, para luego volverse al chico antes de que pudiera  racionalizar aquel murmullo falto del terror absoluto que aquel tipo les intentaba transmitir, empezando a gesticular como si fuera una víctima en apuros...aunque sin muchas ganas.-Oh, vaya, estamos siendo asaltados, Maikvel, que tragedia más grande. Va armado, y se nota que tiene el control de la situación, con espada en mano y la confianza en su rostro. Casi siento la necesidad de darle mis monedas, sobre todo si fuera un poco más...letal.- A la velocidad de la mosca cojonera que va a empezar a entrar en tu casa porque estamos casi en verano en la Vieja Europa, Criss le soltó un golpe con el dorso de la mano en el pecho. De estos golpes que se oyen. De esos golpes que, si bien durante un momento en que has tenido que soltar la respiración de golpe, estas convencido que van a empezar a doler como mil demonios, hasta que...no, no hay dolor. Lo único que parece haber hecho Criss con aquel golpe es solucionar uno de los problemas que más la estaban tocando las narices con aquel supuesto saqueador: la posición. De golpe, aquel tarugo pasó de estar encorvado, con todo el cuerpo puesto en la posición más desequilibrada posible provocada seguramente por los nervios de los primeros robos***, a más o menos parecer la posición de un esgrimista decente, poniendo recta la espalda para que se notase el metro ochentaicinco de altura que aquel tipo había conseguido pasar por metro sesentaicinco de alguna forma que solo su posible e ignorada escoliosis conocería y que al menos la espada pareciera que esta vez si protegía todo el cuerpo. La verdad, a la ladrona la había quedado decentemente, o al menos eso pensaba. Volvió de nuevo a su papel.- Si, algo así. También estaría bien que hiciese algo con la voz o con sus habilidades de intimidación para que ya si le diese estas suculentas monedas si la próxima vez que nos suelte una advertencia ya estemos asustados de verdad. Amigo Maikvel, tú que eres bardo, ¿se te ocurre alguna manera? Puedes decírmelo. Total, este vil ladrón tiene todo el tiempo del mundo, al fin y al cabo es él quien tiene la espada.****

Notas de juego

*Lo cual es una ventaja viviendo en un mundo con una esperanza de vida medieval. Que haya magia curativa no quiere decir que las bacterias de la tuberculosis no sean magas. Así se equilibra un poco la cosa

**Como alguien le busque la lógica a esto para echármelo en cara juro que lo destripo también, que de algún sitio he sacado la habilidad para hacer el papel de Criss 

***Una situación que le pasa a cualquier Fabriccio las primeras veces. Ocurre hasta con los primeros asesinatos.

****Silksong no va a salir nunca, aceptadlo.

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27/05/2025, 00:25
Crispín de los Mejunjes

Caminaba tras el grupo como quien sigue una cometa sin cuerda: tambaleante, distraído, y con la sensación de que en cualquier momento acabaría enredado en un árbol de decisiones absurdas. Incluso cuando aquel aprendiz de asaltante apareció con dramatismo perfectamente desaprovechado, Crispín apenas parpadeó. Su mente, por desgracia —o por fortuna—, estaba sumida en un torbellino de confusión filosófica.

¿Por qué llevaba yo esta bolsa? ¿Quién era ese muchacho? ¿Y por qué parecía tan familiar, como una versión más alta de un error juvenil?

Pero entonces... algo cambió.

Una melodía, suave al principio, comenzó a colarse entre los pliegues del aire. Sus sentidos se afinaron como si alguien hubiese echado una pizca de cafeína en su alma. Miró hacia Criss. ¡Criss estaba cantando! ¡Cantando de verdad!*

Y en ese instante, Crispín se transformó en puro impulso: levantó las manos, agitándolas con la emoción contenida de un duende en plena ópera, y gritó con voz aguda, fina, y desbordada de júbilo:

—¡¡Sí va a salir!!**

El eco de su propia exclamación rebotó en los muros, en su dignidad, y quizá también en su sentido del ridículo. Se quedó congelado, con los brazos aún alzados, y se fue poniendo rojo. Muy rojo. Como una infusión de frutos rojos hervida por error.

Carraspeó con torpeza, bajando los brazos como si acabara de invocar una tormenta sin permiso.

—La fórmula... quiero decir. Sí, la fórmula. ¡Eso va a salir, fijo! —dijo, intentando salvar lo insalvable mientras se giraba hacia el muchacho con la bolsa— Eh... hola. ¿Tengo que hacer algo? ¿Romper algo? ¿Desmayarme preventivamente?

Notas de juego

*Sólo en sus delirios de mente colocada por los vapores de sus pociones
**Silksong, claro. Por eso cantas, amiga. :)

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27/05/2025, 22:04
Homero de la matanza

Homero el Valeroxo, yendo en compañía de sus escuderox, padexía grandísima dolencia en sus partes hidalgas (que llaman 'el joyel de la hombría'), tanto que a cada passo parexía que llevaba entre las piernas un demonio texedor. Aquel golpe de Remexios le hiziera remembrar el horror, el horror -¡cosa que non debía ser preguntada ni aun por boca de confessor!-. E assí, callando como tumba de obispo, fizo voto callado de jamás acordarse del tal fecho, salvo en hora de morir, quando las verdades suelen desparramarse como garbanzos en suelo de cocina.

En esto, aquel rufián de más mala ralea que perro en misa, el salteador de caminos (que respondía al nombre de 'Pie de Cabra' por fealdad notoria), brotó entre las xaras como diablo en auto de fe. Homero, componiendo su rostro como mejor pudo (que non era poco, pues tenía facciones de toro apenado), alçó los brazos a guisa de representante trágico, y con voz que semexaba salida del mesmo infierno, exclamó:

-¡O dulce malfechor de mis entrañas! Venístes a robarme mis haziendas... mas ¡por los güesos de Santiago Matamoros!, lo que en verdad me habéis llevado es el coraçón, que agora late en vuestras manos más que liebre en zarzal!

Y diciendo esto, rasgó su jubón con furia xerifiana, descubriendo un torso que parexía mapa de batallas.

-¡Tocad, oh vil salteador! ¡Palpad estas armas que Dios dio a los hombres fuertes! ¿Sentís este xeroglífico de carne? Pues sabed que... ¡voto a brios!, que me case con vos o os mate, mas esta xunta non se desfará hasta que el alcalde o la muerte nos parta

- Tiradas (1)

Notas de juego

Uso persuasion fisica para que me toque los muscles. Igual saque una mierda. Porque no me quieres dados?

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30/05/2025, 12:58
Maivkel Iaxohn

Maivkel había seguido a Criss de la mano, ligeramente encorvado y con la voz decaída. Incluso su máscara parecía más triste de lo habitual. Casi parecía un niño triste y resignado a salir del parque después de que su madre le hubiera castigado dos semanas. Aunque en este caso más bien estaba siendo salvado por su madre porque los niños del parque le habían traumatizado demasiado. Y además le habían recordado que Silksong no iba a salir aunque han anunciado que este año sí que sí.

El bardo solo reaccionó con un largo suspiro al ver aparecer al chico aparecer visiblemente de entre los arbustos. Al ver los gestos de falso terror de Criss, la imitó levantando levemente las manos y agitándolas, antes de dejarlas caer de nuevo con desgana, en silencio. Tampoco pareció asombrado cuando la ladrona le recolocó la posición en un movimiento prácticamente admirable, aunque sí que asintió con la cabeza conforme. Después giró la cabeza hacia ella, sopesando lo que ella le pedía. 

- ¿Tengo que hacerlo? - preguntó en voz baja y cansada. Finalmente suspiró otra vez y empezó a sacar su violonchelo de la funda, hablando en voz átona - Si quiere intimidar, lo importante es que sienta la rabia de verdad... Criss, tápate los oídos. 

Tal vez Crispín había escuchado a alguien cantando, pero definitivamente no era Criss y tampoco se podía decir que fuera cantar. Más bien parecía que Maivkel había perdido la ilusión de ello y repetía la letra sin ningún tipo de emoción. Aun con todo, aquella melodía era realmente molesta.

- Tiradas (1)
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01/06/2025, 10:47
Remedios Caserox

Tras el golpetazo a Homero, éste parecía haber dejado la sartén de Remedios tranquila. Ella la recuperó y se la ató de nuevo a su cintura, como de costumbre. Entre dientes y bastante molesta fue chistando cosas en bajito sobre el amarillento hombre que había intentado robársela. ¿No se suponía que eran compañeros?. Un bufido salió de sus labios mirando con sed de venganza infinita a Homero, quién ahora estaba soltando otra ristra de palabros extraños al muchacho que en algún momento se había colocado frente a Criss y un muy apagado y visiblemente amargado Maivkel.

Remedios abrió mucho mucho los ojos, mucho más de lo que parecía posible. Se llevó las manos a la boca, en un gesto de lo más dramático y salió corriendo hacia el bardo. No llevaba la sartén en alto, para suerte del hermoso elfo.

Cuando llegó junto a él le abrazó la pierna con ternura. - Lo siento mucho Maivkel - le dijo, como una niña pequeña le pediría perdón a su mejor amigo por haberle tirado del pelo, o algo por el estilo. - Prometo no volver a dejar la sartén tirada, nunca, nunca más. - añadió, observándole desde abajo con ojitos de ternerito.

Probablemente el bardo no estuviese triste por eso, pero en la cabeza de Reme las cosas funcionaban de otro modo, ya sabéis.

Por otro lado, estaba atenta al muchacho que tenían enfrente, bueno, en caso de la sanadora, al lado. No tenía muy claro el por qué de aquella horrible canción que Maivkel estaba repitiendo sin cesar, pero echó una miradita de reojo tanto al extraño bandido como a la experta asesina. - Psst... Criss... ¿que hacéis? - le pregunta en bajito, sin soltarse de la pierna del bardo. - ¿Necesitáis ayuda? - Parecía no recordar demasiado su pasado elegante y refinado, o tal vez el golpetazo de la señora le hizo tener un pequeño episodio de amnesia... ¿temporal?. O tal vez no.

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04/06/2025, 12:40
Bandido Novato

-Oh, vaya, estamos siendo asaltados, Maikvel, que tragedia más grande. Va armado, y se nota que tiene el control de la situación, con espada en mano y la confianza en su rostro. Casi siento la necesidad de darle mis monedas, sobre todo si fuera un poco más...letal.- A la velocidad de la mosca cojonera que va a empezar a entrar en tu casa porque estamos casi en verano en la Vieja Europa, Criss le soltó un golpe con el dorso de la mano en el pecho. De estos golpes que se oyen. De esos golpes que, si bien durante un momento en que has tenido que soltar la respiración de golpe, estas convencido que van a empezar a doler como mil demonios, hasta que...no, no hay dolor. Lo único que parece haber hecho Criss con aquel golpe es solucionar uno de los problemas que más la estaban tocando las narices con aquel supuesto saqueador: la posición. De golpe, aquel tarugo pasó de estar encorvado, con todo el cuerpo puesto en la posición más desequilibrada posible provocada seguramente por los nervios de los primeros robos***, a más o menos parecer la posición de un esgrimista decente, poniendo recta la espalda para que se notase el metro ochentaicinco de altura que aquel tipo había conseguido pasar por metro sesentaicinco de alguna forma que solo su posible e ignorada escoliosis conocería y que al menos la espada pareciera que esta vez si protegía todo el cuerpo. La verdad, a la ladrona la había quedado decentemente, o al menos eso pensaba. Volvió de nuevo a su papel.- 

El bandido novato os observa con la tensión interna del que no está seguro de si está haciendo bien las cosas, hasta que Criss se pone en acción y empieza a actuar con total teatralidad. Esto hace que el aprendiz de ladrón esboce una sonrisa nerviosa, con un poco más de confianza que antes... hasta que recibe el golpe en el pecho. Vale que no es un ataque ni un gesto realmente agresivo, pero desde luego no se lo esperaba. El chico da un respingo y por un instante parece un cervatillo tembloroso que no sabe muy bien qué hacer cuando se encuentra un depredador delante de él.

Os observa a todos, sin entender muy bien por qué esa extraña joven le está corrigiendo la postura, pero... se deja hacer. Se incorpora torpemente, trata de alzar la barbilla con dignidad y termina con el brazo que sostiene la espada temblando ligeramente.

- Eh... sí. Dadme el dinero. Todo el dinero. O... moriréis. Sí, exacto. - dice, más por imitación que por convicción. Incluso desvía la mirada ligeramente hacia Criss mientras os amenaza a todos, como si esperase su aprobación. - Soy... ¡Soy muy peligroso!

—¡¡Sí va a salir!! La fórmula... quiero decir. Sí, la fórmula. ¡Eso va a salir, fijo! —dijo, intentando salvar lo insalvable mientras se giraba hacia el muchacho con la bolsa— Eh... hola. ¿Tengo que hacer algo? ¿Romper algo? ¿Desmayarme preventivamente?

El joven da otro respingo y vuelve a mirar de un lado a otro, como si esperase una explicación de qué demonios está hablando el señor bajito de la barba. Pero la explicación no llega, y cuando Crispín le pregunta qué tiene que hacer, su mirada se pierde un instante en busca de respuestas.

- P-Pues... Lo que dijo ella, ¿no? - responde, señalando sin mirar directamente a Criss. - Darme cosas. Dinero. O pan. O cosas.

 

Y entonces, Homero.

-¡O dulce malfechor de mis entrañas! Venístes a robarme mis haziendas... mas ¡por los güesos de Santiago Matamoros!, lo que en verdad me habéis llevado es el coraçón, que agora late en vuestras manos más que liebre en zarzal!

Y diciendo esto, rasgó su jubón con furia xerifiana, descubriendo un torso que parexía mapa de batallas.

-¡Tocad, oh vil salteador! ¡Palpad estas armas que Dios dio a los hombres fuertes! ¿Sentís este xeroglífico de carne? Pues sabed que... ¡voto a brios!, que me case con vos o os mate, mas esta xunta non se desfará hasta que el alcalde o la muerte nos parta

Dando un excelente espectáculo de lo que probablemente se estudie próximamente en el Reino-Imperio de las Dos Coronas en el futuro como ejemplo de disuasión pasiva, el desbordado guerrero se persona ante el bandido con una declaración de amor tan pasional como inesperada, rasgándose la ropa y mostrando más piel de la necesaria. Y entonces, la mente del joven bandido simplemente... se desconecta. Da un paso hacia atrás, sin dejar de mirar a otro lado, como intentando no ver a Homero ante él, pero con una rostro que os indica que va a necesitar más que un par de sesiones de terapia.

- No... no estoy preparado para esto. - susurra para sí, visiblemente incómodo. Su espada tiembla. Sus piernas también. Sus ganas de seguir con esta carrera profesional, probablemente, también.

Todo parece perdido para él, pero entonces... la música de Maivkel empieza a resonar por el lugar. Y el bandido responde.

- ¿Tengo que hacerlo? - preguntó en voz baja y cansada. Finalmente suspiró otra vez y empezó a sacar su violonchelo de la funda, hablando en voz átona - Si quiere intimidar, lo importante es que sienta la rabia de verdad... Criss, tápate los oídos. 

No es el tipo de música que habitualmente acompaña a una emboscada, precisamente. Ni siquiera al cierre de una taberna. Es una melodía tan terrible, tan vacía de alma y tan irritante al mismo tiempo, que por un momento parece que el alma del bandido va a salírsele por la boca. Alza una ceja, mira en dirección al bardo y frunce el ceño con una mezcla de indignación y angustia.

- ¿Pero qué es eso? ¡Esa música es horrible! ¡Para! ¡Detente! - exclama, y por primera vez desde que ha aparecido, notáis que está seguro de sí mismo y que sus emociones son genuinas. Esas emociones siendo la frustración y el enfado, por supuesto.

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06/06/2025, 23:16
Criss de los Fabriccio

Criss, que ya había empezado a notar la presencia de sus queridos y simpáticos amigos (no)* a su alrededor con la misma alegría con la que se recibe la peste de los desperdicios fecales mal procesados en las ciudades cliché medievales, intentó encontrar su paz interior** mientras se intentaba centrar en los progresos de aquel adorable patético enclenque en el mundo del pillaje. Su corazón se llenó de agradecimiento al escuchar a aquel chico gritar de frustración...que a ver, seguía siendo lamentable, pero la combinación de factores daba como resultado...algo reseñable. Y sinceramente, tras las clases de intimidación de Homero a Criss la bastaba con cualquier cosa para largarse de ahí.

-Ole, así se hace.- Dijo Criss, dándole la bolsa de dinero y unas palmaditas en el moflete. Se permitió aquel gesto antes de volver a su papel bastante mediocre de víctima, a una velocidad increíble- Mi madre, que miedo he sentido. Ojalá este malvado bandido no combine todo lo que ha aprendido hoy (lo primero y lo último, lo primero y lo último) para hacer más atracos, porque con esas podría tener un éxito moderado mientras sepa elegir víctimas indefensas y solitarias (o en grupos de dos o tres personas), desarmadas si es posible, y a poder ser hacerlo en plena noche, cuando las víctimas estén más asustadas y prefieran evitar problemas soltando la pasta para ir lo más rápido hacia un refugio antes que tener que pelear con la oscuridad a su alrededor. Y ojalá si se siente obligado a pelear vaya a apuñalar a los ojos, que eso hace cagarse a cualquiera. Venga, me largo. Mi trabajo aquí ha terminado.

Y con esas Criss se dio la vuelta, dirigiéndose al carromato para intentar olvidar la imagen de Homero modo culturista. Una imagen que la perseguiría eternamente en sus pesadillas.

 

 

Notas de juego

*Esta misión de momento está haciendo que Criss esté despreciando más el poder de la amistad de lo que su mente de criminal intensita lo hacía antes.

**A lo Kun Fu Panda pero con incluso peor éxito

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10/06/2025, 10:44
Remedios Caserox

Tras observar las respuestas de unos y otros, y viendo el determinio de Criss a ceder sus oros al muchacho ladrón, resignarse y regresar al carromato, la gnoma entendió que ahí no se le había perdido nada, se encogió de hombros, se giró, bajó la cabeza y siguió a su compañera, arrastrando los pies por el camino tristemente, levantando algo de polvareda a su paso.

¿Qué había ocurrido allí? Las cosas habían cambiado y no sabía el motivo. Aferró su sartén por el mango con fuerza y suspiró justo antes de, de un saltito, subir al carro y acurrucarse en su esquina de viaje.

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10/06/2025, 12:08
Maivkel Iaxohn

- Baby shark... Baby shark... Baby... 

Maivkel continuó su mantra, con una voz totalmente carente de sentimientos y/o de ganas de vivir. Parecía que se había centrado en ejecutar aquella "canción" y no fijarse en absolutamente nada más. Es más, estaba haciéndolo con los ojos cerrados y el resto de sentidos cerrados, si se podía, para no tener que ver el espectáculo de Homero, porque ni siquiera se dio cuenta de que Remedios parecía haber vuelto a la normalidad. 

Solo se detuvo cuando sintió que su canción había hecho efecto y el chico se había enfadado de verdad. En ese momento, sin decir nada más, dejó de tocar y cantar y comenzó a guardar el violonchelo con la calma mientras Criss le felicitaba. Después, hizo una reverencia tras su concierto y comenzó a seguir a Criss como una sombra. Ya sentado en el carromato frente a Remedios, se dio cuenta de que algo había cambiado. 

- ¿Está bien la sartén? - fue lo primero que se le ocurrió preguntar. Luego ladeó la cabeza, como si pareciera recordar que no todo en aquel mundo tenía que ser tan absurdo - ¿Y tú?

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13/06/2025, 00:50
Crispín de los Mejunjes

enteró de absolutamente nada. Su mente, aún algo chispeante por los residuos de emoción mágica y confusión sostenida, decidió que lo más sensato era imitar a Criss y colaborar con aquel mendigo-asaltante-hijodesumadre que ahora parecía más confuso que peligroso.

Sin decir gran cosa —porque no sabía qué decir y porque el dramatismo se sirve mejor en silencio—, se acercó al muchacho y le ofreció solemnemente un pequeño frasco semivacío con restos de líquido brillante.

—Creo que quedan un par de gotas —susurró como si estuviera vendiendo secretos prohibidos en un mercado de medianoche—. Si te las bebes... puede que consigas hacerte pasar por elfo unos segundos. No garantizo el idioma ni las orejas puntiagudas, pero quizás consigas una ligera arrogancia temporal.

A eso añadió una bolsita con componentes varios, todos ellos perfectamente inútiles para cualquier ser vivo que no supiera distinguir entre un extracto de mandrágora y una pelusa con actitud. Y, por supuesto, unas pequeñas piedritas de plomo, grises y pesadas como la conciencia después de una explosión mal calculada.

—¡Puedes hacer que sean oro! —exclamó con entusiasmo exagerado, como quien vende un imposible con la alegría de un niño— ¡Confía en ti! O finge muy bien.

Y sin más explicación, con la soltura de quien acaba de provocar un caos menor pero elegante, Crispín se giró sobre sus pequeños talones, regresó a la carreta silbando una melodía improvisada, y tomó asiento como si absolutamente nada de lo anterior tuviera que ver con él. Porque, en el fondo... probablemente así era.

Daddy shark, tu turututuu, daddy shark, tuturututu...

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13/06/2025, 13:23
Remedios Caserox

Ante la gnoma tomó asiento Maivkel, quién le preguntó por la sartén. Reme abrió los ojos como platos, observó la sartén de arriba abajo, abajo arriba, de medio lado, revisó bien el mango y, con su amplia sonrisa de siempre le asintió al bardo. - ¡La sartén está perfecta! ¡Y yo también! Creo... vamos, me siento un poco dolorida aquí- dijo mientras se tocaba el hombro derecho, y luego el cuello y después de la cabeza - Pero es que esa señora pesaba un montón. ¿A quién se le ocurre lanzarme una señora? Es que de verdad, no se que vamos a hacer con este Homero. Porque estoy segura de que fue él, ¿verdad?. Segurísima, vamos, si es que pretendía robarme la sartén, se lo vi en los ojos, esos ojos de borracho semi rojizos que lleva... - Y así comenzó a hablar y hablar, hilando una cosa tras otra hasta, después de una media hora, llegar a la siguiente cuestión importante, de las pocas que la harían callar para esperar una respuesta. - ¿Y tú, estás bien?

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16/06/2025, 21:29
Maivkel Iaxohn

Maivkel asintió lentamente al informe de salud de Remedios, escuchándola sin moverse del sitio, e ignorando sus idas y venidas del tema original, hasta que llegó a preguntarle a él. 

- ¿Yo? Estoy... 

Su voz se perdió en el firmamento, sin una palabra que pudiera encontrar para definir bien su estado de ánimo tras todo lo que había visto en apenas unos minutos. Y a pesar de que la palabra no llegó, sí llegó una pequeña observación cuando Crispín se subió al carro: Homero era el único que no había subido. Con una velocidad inusitada para la calma habitual del bardo, se abalanzó sobre la parte delantera del vehículo, sacudiendo con violencia los hombros de Criss para llamar su atención.

- ACELERA. - siseó, en un grito de desesperación. 

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16/06/2025, 23:06
Criss de los Fabriccio

-Eh, pero tenemos que recoger el dine...

De repente, Criss se queda callada un momento.

Criss se gira.

Criss vuelve a mirar hacia delante.

-Sí, nos largamos, ya.

Y Criss fue acelerando hacia el carro.

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23/06/2025, 19:48
Homero de la matanza

Homero, al verse descubierto en su menguada falta de iubón, sintió que la vergüença le trepaua por el torso como formigas a vn melón olvidado en la huerta. Sus carnosas facciones, antes erguidas con orgullo de toro en la plaça, se contraxeron en gesto digno de monxa sorprendida en taberna de ruffianes.

¡Por los bigotes de Neptuno! ¿Qué miráys, oh desuergonçados espejos de mi desuentura? ¿Nunca vistes mapa de batallas pintado con más sudor que tinta de escribano? ¡Estas cicatrices son mis blasones, estas lonjas... mis trofeos de mil combates!

Homero, ferido en lo más hondo de su hidalguía adiposa, alçó los braços con trágico denuedo y, en vn arranque de dudosa inspiración, cantó con voz que más semejava aullido de cochino herido:

—¡Daddy shark, tu turututuu!... Daddy shark, tuturututu...

Y luego, como si el peso de la burla universal le oprimiese el ánima, se arrojó al suelo abraçado a las piernas de Criss, ahogando en sus faldamentos llantos que más sonauan como mugidos de vaca despechada.

—¡Ay, Criss, lumbre de mis sombras!— gimió el desdichado—. ¡El salteador no sólo me robó el joyel de mi hombría, mas aun los grillos en las bardanas cantan jácaras de mi afrenta! ¡Dadme consuelo o dadme mortaja, que este corazón está más quebrantado que cántaro en manos de gigante!

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23/06/2025, 22:51
Criss de los Fabriccio

-¡¿Pero que coño dices, tío!? Crispín, ¿Qué cojones le diste para que ahora sea ESTO?- Exclamó Criss, intentando quitarse de encima al hombre al que había tenido esperanzas de abandonar hasta hace una semana de posteo, mah o menoh.

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25/06/2025, 10:00
Director

Por alguna extraña y totalmente inexplicable razón, vuestras prioridades parecen haber cambiado. Ahora ya no os apetece tanto recuperar el dinero que le habéis dado al desconcertado aprendiz de bandido que os observa replanteándose no sólo su elección de carrera sino también su existencia al completo. Lo que más os importa ahora es huir de Homero, su nuevo lenguaje, su falta de ropa y lo que sea que le esté pasando por la cabeza y, aún peor, lo que pueda hacer después.

Así que después de que Crispín le de unas cuantas baratijas al pobre joven que ahora mismo anda pensando que igual podría hacerse panadero, os subís al carro rápidamente y arreáis a la pobre mula que hasta ese momento estaba distraída vigilando que Rocinante no le de ningún bocado. El animal abre los ojos con desconcierto pero rápidamente se pone en marcha, y así es como seguís vuestro camino hacia el horizonte para encontrar la Varita del Destino.

Lo hacéis mientras, por alguna razón, todos los que estáis subidos en el carro cantáis una extraña canción sobre un tiburón. Extraño, ya que por aquí cerca no hay océano, pero tal vez es que os estáis preparando para visitar la ciudad sureña de Arriki Town. El que no está nada preparado para la vida es el joven bandido, quien deja caer todos los objetos que le habéis entregado (no así el dinero) y se marcha murmurando entre dientes algo ininteligible pero depresivo. Los componentes que caen al suelo, por cierto, reaccionan entre sí de forma inesperada y provocan un pequeño incendio del que vosotros no tenéis constancia, pues ya os habéis marchado, pero que será conocido como el peor incendio de la zona en una década.

En cuanto a la madre del bandido, os ve pasar en el carro a toda prisa y os observa con extrañeza, rascándose la cabeza mientras se pregunta cómo habrá ido la cosa con su hijo y por qué no os habéis detenido para recuperar vuestro dinero. Ah, y cuando Homero pasa corriendo con poca ropa por delante de ella siguiendo el carro, le da una buena palmada en el trasero. Pero no entremos en ese tema. No, en serio. Por favor.

Notas de juego

CONTINUARÁ