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HLdCn: El Legado de Caín II - Semillas de Destrucción

- El Circo de la Traición -

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13/01/2014, 14:24
Zyllah

- Bueno, tampoco es seguro que vaya a sobrevivir a esta noche. Si Marceline hace lo que prometió no lo hará... - Respondí, sin querer entrar en el tema de que de nuevo se lo tomase todo como un juego. 

Me revolví entre sus brazos, por un lado estaba completamente a gusto con él, sintiendo la calidez de su piel directamente contra la mía... Pero por otro estaba expectante. Expectante e impaciente por ver cómo terminaría todo, si nuestros planes saldrían como habían previsto, si ambos veríamos el amanecer, si podrían acabar con los engendros y si finalmente abrirían el Sello para Joselinne, cumpliendo lo que había resultado ser mi destino finalmente. 

Suspiré, frotando mi nariz contra su cuello. - Estoy nerviosa. - Reconocí, mientras con los dedos hacía sobre su piel el gesto que en días anteriores había realizado con el hilo, como si enredase y desenredase algo en ellos. - ¿Y tú?

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13/01/2014, 17:15
Eko Létang

Durante algunos instantes Eko permaneció callado, haciendo recuento de a cuántos habían matado y a cuántos habían visto morir. Sin duda para algunos esto habría sido un baño de sangre. Para él, en cambio, lo realmente diferente era la cantidad de poder que era necesario desplegar para acabar con cualquiera. Era como si la propia Catedral les protegiera de morir con algo tan simple como un mal golpe, o que te abriesen la garganta.

- Por mi parte no son nervios. - Respondió. - Está claro que pase lo que pase encontraremos cómo sobrevivir. Es ansia porque el momento llegue. - Dijo despacio, con la mirada cargada de profundidad. Su sangre latía como antes de cada combate, de pura expectación, pero varias veces más fuerte. Todo su cuerpo y su mente mantenían a pesar de la tranquilidad un poso de tensión, creando un estado en el que estaría preparado para saltar en cualquier momento. La batalla podía estar cerca. Probablemente, la mayor de todas. Quién sabía lo que podía pasar cuando abrieran el Sello. Si tenían que enfrentarse a una decena de demonios antes de que Joselinne saliera, lo harían. Él estaría preparado.

Dejó pasar varios segundos antes de volver a hablar. Su pulgar acariciaba el hueso de la cadera de ella, mientras Àine se mantenía quieto, apoyado sobre su piel.

- No habría podido tener mejor aliado que tú. - Susurró al final, en voz baja, sabiendo que si esperaba demasiado para decirlo ya sería cuando todo hubiera terminado, y no sería lo mismo.

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13/01/2014, 18:13
Zyllah

Sonreí con sus palabras, consciente de lo que todo había tenido que cambiar para que me dijese algo así a mí, sin ser parte de una estrategia para conseguir algo, sino sencillamente como parte de lo que estábamos construyendo entre nosotros. 

- Gracias. - Susurré, dejando un beso suave en la curva de su cuello antes de alzar los ojos para posarlos en los suyos. Guardé silencio un par de segundos, dejando que se hiciese consciente de que había comprendido la importancia de sus palabras, antes de empezar a hablar de nuevo con un tono divertido. - En realidad, cuando empecé a darme cuenta de que lo estábamos haciendo todo mal... Pensé durante un momento en convertirme en tu enemiga y darte la guerra que los traidores no te dieron. Para que dejaras de competir contra retrasados y tuvieras un rival a tu altura.

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13/01/2014, 19:38
Eko Létang

Ante la confesión de Zyllah alzó una ceja, ligeramente escéptico, antes de sonreír divertido con la idea.

- Creí que no te gustaba el ajedrez. - Le dijo con voz suave, antes de hacer una pausa. - Habría sido divertido. Tampoco podría haber tenido mejor enemigo que tú. - Añadió en tono de broma, pero con sinceridad.

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13/01/2014, 19:45
Zyllah

- Y no me gusta. - Respondí arrugando la nariz, mientras mi sonrisa se ampliaba con sus palabras. - No entiendo cómo puede interesarle a alguien mover las piececitas por un tablero. Es aburrido y es de mentira. Pero todo esto... - Hice un suave ademán con la mano sobre su costado, como señalando lo que nos rodeaba a pesar de que no pudiera verlo debajo de la tela. - Es de verdad. 

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13/01/2014, 20:06
Eko Létang

Al ver la expresión de Zyllah los ojos de Eko profundizaron más en los de ella, consciente de que nunca antes podrían haber mantenido una conversación así. Y probablemente, de haber tenido ella otro poder, o si no le hubieran enlazado con Seele y hubiera necesitado su ayuda, ahora tampoco.

- Ninguno de ellos es diferente a una pieza de tablero. - Respondió con voz grave. - Tus lacayos hacen lo que ordenes, las piezas también. La única diferencia es el olor a sangre al despertarte por las mañanas, y que el otro jugador es desconocido. Pero no hemos hecho otra cosa desde que hemos llegado que jugar al ajedrez.

- Tú, con lo de ser la siguiente Guardiana, te convertiste en el rey de un bando. El del otro quizá fuera la abominación de Annie. Muchos de ellos han sido piezas inútiles, como Vanna o Marceline. Peones que sólo sirven para sacrificar mientras las de verdadero valor hacen su trabajo.

- Creo que sí te gusta el ajedrez. Lo que no te gusta es sentir que no es una batalla. Pero espera a jugarlo conmigo.

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13/01/2014, 20:24
Zyllah

Lo miré con escepticismo mientras explicaba su punto de vista y finalmente me encogí ligeramente de hombros acercándome para volver a posar los labios sobre la piel de su cuello, con la sensación de que nunca me cansaría de hacerlo.

- No me gusta. Mi madre lo ha intentado mil veces... Pero te daré una oportunidad si quieres. - Lo miré con curiosidad, mientras pensaba en el paralelismo que había hecho y una sonrisa divertida se esbozaba en mis labios. - ¿Y tú qué pieza eres...? ¿Mi reina? - Una pequeña risa suave salió de mis labios al decirlo. Sonaba bastante gracioso.

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14/01/2014, 00:30
Eko Létang

El rostro de Eko fue tomando una expresión suave según ella hablaba, llegando a la pregunta que estaba claro que haría. Sus dedos se habían enredado en el pelo de ella, y una sonrisa traviesa se formó en sus labios al comenzar a hablar.

- Si tuviera que ser una, sin duda. Una reina muy perra y astuta que se hace pasar por torre, probablemente. - Asintió. - Pero tanto tú como yo somos jugadores. Hiciste ver a todos que eras el rey, pero en realidad eras una jugadora comenzando su partida, y para ti el rey era el Sello. Exponerte así era una forma más de protegerlo. - Explicó despacio, antes de hacer una pausa. - Poron también intentó ser un jugador. Es más peligroso eso que aceptar tu posición de pieza, como Alexia. Y sin embargo, sólo uno de los dos va a sobrevivir, y no va a ser él.

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14/01/2014, 00:56
Zyllah

- Pero entonces... ¿Cuántos jugadores hay aquí? Porque esto más que una partida de ajedrez empieza a parecer un parchís... - Comenté, con una sonrisa divertida mientras me apretaba un poco contra él. Sentir su piel contra la mía mientras hablábamos debajo de una tela, esperando tan sólo que el momento de dormir llegase me hacía sentir bien. 

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14/01/2014, 01:10
Eko Létang

- Creo que el problema es que sólo somos tú y yo. - Responde Eko tranquilo. - Eso es lo que ha pasado desde el principio. Los otros lo intentan, pero son como gallinas sin cabeza. - Dice, antes de que su boca se curve de forma maliciosa. - Como Marceline.

- Por eso nunca han dado la talla, ni leales ni traidores. Y por eso ninguno de ellos merece salir de aquí con vida. No son dignos ni de un nuevo mundo, ni del Último Legado. - Sentencia antes de darle un nuevo beso, consciente de que estaba a punto de caer la noche. Y entonces la idea surgida antes cobró fuerza. Buscó los ojos de Zyllah con los suyos, tranquilo, antes de preguntar.

- ¿Qué te parece si nos dormimos antes de que nos obliguen ellas? - Propuso, apretándola un poco contra él.

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14/01/2014, 01:16
Zyllah

- Entonces debe ser la primera partida de ajedrez de la historia en la que ambos jugadores juegan en el mismo bando. - Respondí sonriendo cuando nuestros labios se separaron. 

Escuché su pregunta y sonreí. Me gustaba la idea. Como una forma de rebelarnos una vez más. Decidiendo nosotros sobre nuestras vidas. Decidiendo nosotros nuestro destino. - Me parece maravilloso. - Dije, antes de besarlo de nuevo, larga y dulcemente durante varios segundos. 

Al separarnos me quedé colgada de la profundidad oscura de sus ojos durante un tiempo que no supe precisar. Finalmente, cerré los míos y me acomodé sobre su pecho, escondiendo el rostro en la curva de su cuello. - Buenas noches, Eko. - Dije en un susurro, tras exhalar un suspiro tenue. Rodeé con la mano a Àine, apretándolo contra mí con suavidad. - Buenas noches, pajarito. - Terminé con voz suave y dulce, relajando ya mis músculos y preparándome para dormir, mecida en la calidez que habíamos creado con la unión de nuestros cuerpos, sin poder evitar pensar que no eran sólo ellos lo que habíamos unido.

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14/01/2014, 01:29
Eko Létang

Con un lento suspiro Eko la acogió sobre su pecho, rodeándola con los brazos. Por su mente pasaban los momentos vividos desde que había partido rumbo a Oldland, desde las inclemencias del viaje a la primera imagen de la ciudad. Quizá Zyllah tenía razón días atrás, y él había cambiado. La muerte, sobre todo, le había cambiado.

No sabía qué depararía el día de mañana, pero todo apuntaba a que sería determinante. No sólo para ellos, sino para el mundo. Las caricias de Zyllah en Àine le aportaban un confort que sólo en contadas ocasiones había conocido antes. Tenerla así, tan cerca, sabiendo que ella había aceptado la parte más oscura de él se le hacía al mismo tiempo extraño y sincero. Cuando se paraba a pensarlo se le antojaba como una muestra de debilidad pero, por una vez, se daba cuenta de que negárselo sólo por eso sería ser aún más débil. Y también un idiota.

- Buenas noches, niña. - Susurró mientras el pequeño pájaro y él entrecerraban los ojos, sintiéndolo no como un final, sino como un principio.