Partida Rol por web

In Deos Corpora

Acto I . 2. Robo

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05/07/2015, 04:30
Director

Nemissa tardó unos segundos más de lo normal en responder. A cada instante, la atmósfera de la sala parecía hacerse más densa y pesada.

-Qué... qué raro... No tiene sentido. Está vacío. Limpio. Es como si alguien hubiera borrado todos los datos relacionados con el mineral. Espera...

Nuevamente, unos segundos de silencio, mientras el zumbido de los servidores penetraba profundamente en la mente de Kay.

-¿Qué narices? Hay copias de seguridad hasta esta noche en los registros. Y... sí, eso es un acceso. ¿De hoy? ¿Kay? No se me ocurre otra razón... es como si alguien se nos hubiese adelantado y vaciado los servidores hace... ¡minutos!

En ese momento un pequeño estallido sobresaltó a Kay, que se dio la vuelta a tiempo para ver una suave humareda y unas chispas descender desde el armario que tenía justo a la espalda. Miro arriba y vio un dron, o lo que quedaba de él, sobresaliendo por el borde. Tenía aspecto de haber sido totalmente frito. Un nuevo chisporroteo y una otra pequeña nube de humo lo confirmaron.

Los ojos de Kay, sin embargo, siguieron el humo más allá, hasta el techo. Una pequeña luz roja titilaba sobre su cabeza. Un detector de incendios.

-¿Kay? ¿Qué ha sido ese ruido? ¿Qué ha pasado?

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05/07/2015, 16:49
Kay Faraday

- El dron fantasma-dijo Kay calmadamente, recogiendo el dispositivo de conexión de Alêtheia del servidor central para dirigrse apresuradamente a retirar los restos del dron de la alarma de incendios. No podía dejar que la seguridad del edificio la atrapase. Y menos por culpa del inútil que hubiera estado en aquel lugar antes que ella.- Parece que nuestro ladrón decidió tomar la vía fácil friendo este dron y arriesgando su seguridad en su misión.

Con una agilidad digna de un felino, Kay escaló los armarios sosteniendo entre sus brazos el dron y se coló en el sistema de ventilación de la sala.-Al menos aquí arriba no podrá causarnos más problemas-pensó Kay aliviada por resolver uno de sus problemas con sencillez.

- Nemissa, es hora de que aceleremos un poco el plan. Si hace tan solo unos minutos que se nos han adelantado eso implica que quién quiera que sea esta persona, aún no ha abandonado el edificio.–Y la única manera de compensar este tiempo de desventaja era tomar un atajo hasta la sala de la londsdaleíta, subiendo por el sistema de ventilación.

Aunque estaba tranquila en esta situación, había una serie de detalles de esta misteriosa persona que le preocupaban. Por ejemplo, respecto al dron, una sola descarga no podía dejar a ese dron tan chamuscado. Además, no había rastro de ninguna clase de pelea o forcejeo en la sala, lo cual era más desconcertante teniendo en cuenta como había salido parado uno de los bandos. Fuera quien fuese, no era un ladrón simple y corriente. No obstante, decidió no comentar estas preocupaciones con Nemissa y centrarse en su misión.

-Voy a subir por estos conductos hacia la sala objetivo. Informame de la posición de los drones en la planta superior-dijo Kay mientras programaba una réplica del dron en la sala de servidores en Alêtheia que se mantendría sustituyendo la presencia del real durante al menos 30 minutos. No podía fallar, no pensaba permitírselo. Y si para ello tenía que enfrentarse al misterioso ladrón, lo haría.

-Ah, y ya tengo uno de tus regalitos por cierto -dijo alegremente guardando el disco duro del dron chamuscado en sus bolsillos , comenzando la subida de los conductos lo más rápido que permitía este estrecho espacio- Cuando vuelva lo examinaremos para ver que ha pasado realmente en esta sala. Con suerte nos será de alguna ayuda.

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05/07/2015, 18:17
Nemissa

Nemissa maldijo en silencio al oir que Kay se había metido en los conductos de ventilación. Como un resorte, saltó hacia su bolsa y sacó un pequeño dispositivo cuadrado. Lo colocó junto al ordenador y en un par de segundos un plano en tres dimensiones del edificio se hizo visible. Con una orden suya, se resaltó el sistema de ventilación y a continuación localizó la en él señal de Kay. Empezó a hablar a toda velocidad.

-Vale, desde donde estás, gira a la derecha. Hay un tramo por el que puedes subir. Luego no sigas recto aunque sea más corto, acabarás en una chimenea vertical. Gira a la izquierda y sube otro tramo, te llevará hasta el techo de la primera planta. Luego todo recto, derecha y la segunda salida de ventilación es la de la sala de la londsdaleíta.

En cuanto la hubo orientado, volvió al ordenador. Accedió al sistema de drones.

-Hay un dron en la sala que está justo antes de la objetivo, la alargada. Con tu ruta, no te cruzas con él. Los otros dos están patrullando la zona de las esca... espera. ¿Qué dem...? Acabo de perder la señal de uno de ellos. La he visto desaparecer con mis propios ojos. Kay, creo que tienes razón, no estás sola. Ten cuidado. Y date prisa. Le llevas muy poco ventaja, sea quien sea.

Nemissa miró con ansiedad hacia el edificio. Había desactivado las cámaras y no podía ver quién estaba allí con Kay sin reactivarlo. Y o bien eso supondría un problema para Kay o detectaría al misterioso intruso, activando la alarma. Por mucho que la pesara, la misión de Kay dependía también del sigilo del otro. Se llevó una mano a la pistola que tenía en la cintura. Si las cosas se torcían podría ir a ayudarla... Pero para cuando consiguiese llegar... Mejor que las cosas no se torciesen.

Mordiéndose el labio, volvió la vista hacia las pantallas y aguardó.

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06/07/2015, 14:48
Kay Faraday

Seguía cada orden reptando con la mayor velocidad que podía por aquellos conductos. Notaba como a cada giro que tomaba el tono de Nemissa era más tenso, llegando incluso a hablar a una velocidad normal comprensible por personas humanas, algo poco común en ella. Sin embargo no podía identificar si este cambio se debía al pánico que Nemissa tenía a los espacios cerrados como los conductos de ventilación y su alto nivel de empatía o a las cosas que veía externamente que prefería ocultarle. Su vida podía estar en peligro en ese mismo instante, pero solo le  importaba llegar a la salida correcta de aquel laberinto metálico.

Una vez llegó a la sala, observó la disposición con detenimiento desde las alturas antes de bajar. No parecía haber nadie en la sala, ni mecánico ni vivo, aunque podía sentir en el aire la presencia de la otra persona muy cerca a su posición, posiblemente en los laboratorios contiguos. Esta vez era ella quien llevaba la delantera.

La sala era simple y de pequeñas dimensiones. Tan solo había un pedestal en la zona central sobre el cual había una urna negra con cierre electrónico que posiblemente contuviese la londsdaleita. Ningún mueble más adornaba la habitación y, pese a haber una puerta y tres ventanas, la sala era sin ninguna duda la más oscura de todo el edificio. La situación era tan perfecta que Kay consideraba que la posibilidad de que fuera una trampa era casi la única opción viable. Pero debía continuar, no podía irse con las manos vacías de la misión.

Se preparó para un ataque sorpresa del enemigo nada más bajar, preparando dos hologramas de ella misma que bajasen antes de los conductos y continuasen a su lado dentro de la sala, copiando sus acciones hasta que el mineral estuviera en sus manos. Posteriormente ya había preparado mentalmente acciones secundarias para cada copia si es que llegaba  con éxito hasta este punto en su plan.

Entraron las tres en la sala y para su asombro, nada sucedió. Parecía que todo iba bien, pero el ambiente aún le hacía sentirse intranquila. Sigilosamente se acercaron las tres a la urna central y conectaron Alêtheia en el cierre electrónico.

-Nemissa, necesito que accedas a este cierre lo más rápido que puedass. Hemos sido las primeras esta vez y tenemos que mantener nuestra ventaja frente a la competencia -dijo mientras paralelamente comenzaba a programar sus distracciones de escape para cuando Nemissa hubiera completado su tarea.

El plan era sencillo, solo tenía que jugar al gato y el ratón con su adversario, ya fuera máquina o humano. En este caso no podía hacer de gato, ya que su posición era muy precaria y se encontraba entre la espada y la pared, por lo que solo podía mantenerse como ratón. Asi que decidió que proporcionaría todo ratón posible a su gato y cuanto más escurridizo mejor.

Lo primero era cambiar el lugar, por lo que preparó dobles fondos en todas las paredes salvo la que contenía la puerta y empleo una de sus ideas favoritas, programó oscuridad. Era sencillo, solo eran capas de hologramas negros, pero superpuestas unas sobre otras limitarían la luz de la habitación. Las capas de oscuridad se dispondrían de manera similar a los dobles fondos, por encima de estos, de modo que ella podría ver con claridad una vez atravesara el doble fondo.

No contenta con eso, programó dos réplicas de la londsdaleita, una de las cuales se quedaría en el interior de la urna y otra que “cogería” uno de sus clones, que intentaría huir por las ventanas. Su otro clon cubriría sus espaldas sosteniendo una pistola , mientras que ella correría hacia los conductos de ventilación, con el mineral en su posesión y pistola real en mano. Además, había programado un par de drones que sorprenderían a la primera persona que atravesara la puerta, para desconcertarla inicialmente.

Tenía muchas ideas y continuaba ensimismada programando su intrincado plan de escape, cuando escucho una voz familiar

-Kay ya está. Rápido date prisa y sal de ahí inmediatamente.

Nemissa había cumplido su tarea más rápido de lo que esperaba, pero eso estaba bien. Abrió cuidadosamente la urna por la pequeña puerta lateral negra que tenía frente a ella y allí estaba: la londsdaleita.

Cogió el valioso mineral y lo introdujo en sus bolsillos con rapidez. Dispuso sus hologramas para actuar en cuanto hubiera un cambio en la sala, activo los dobles fondos, la oscuridad y se dirigió corriendo hacia la pared más cercana a los conductos para acceder a ellos de nuevo.

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06/07/2015, 18:42
Director

En el instante en el que Kay alcanzaba el holograma de doble fondo, la puerta se abrió de golpe. Los hologramas, que permanecían inmóviles a la espera de un estímulo reaccionaron y empezaron a moverse. Aunque Kay  no lo vio en su carrera hacia el conducto, un hombre, joven, que aparentaba poco más que su propia edad entró a toda prisa en la sala, casi embistiendo la puerta, pero en absoluto silencio, con sus movimientos perfectamente fluidos y calculados. Tenía una melena corta rubia, ligeramente rizada y muy despeinada y los ojos azul eléctrico. Vestía una especie de neopreno también azul, completamente ajustado al cuerpo y unas deportivas blancas, sin cordones. Desde luego, no parecía un vulgar ladrón.

Todo ocurrió en apenas unos segundos. En cuanto irrumpió en la sala los drones se movieron y se lanzaron contra él. Al mismo tiempo, uno de los clones de Kay cogió la falsa piedra y se dio la vuelta hacia él en fingida sorpresa. El segundo clon avanzó unos pasos y apuntó con una pistola directamente hacia el desconocido, que se detuvo en seco y observó asombrado la escena durante una fracción de segundo. La verdadera Kay saltó hacia los conductos de ventilación, sin ser vista tras la falsa pared, mientras el clon que llevaba la piedra falsa se daba la vuelta y echaba a correr hacia las ventanas.

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06/07/2015, 18:43
Xanthus

En ese instante, el hombre empezó a moverse. Y en cuanto lo hizo, todo lo demás pareció hacerlo a cámara lenta. Mientras echaba a correr a toda velocidad hacia el holograma que le apuntaba con la pistola, alzó una propia de aspecto extraño con su mano derecha hacia los drones. Su brazo entero pareció iluminarse por un momento y entonces la pistola emitió dos rayos de luz que acertaron de lleno en los hologramas de los drones, que se esfumaron. Sin detener el movimiento ni un solo instante, lanzó su pierna izquierda hacia la pistola que le apuntaba. Sin embargo, no alcanzó el arma, como esperaba, sino que la atravesó limpiamente y tuvo que hacer una pirueta para recuperar el equilibrio. El holograma no se inmutó y siguió apuntándole con la pistola.

Miró alrededor, con una fugaz expresión de desconcierto en el rostro, mientras bajaba la pistola. Pasó una mano por delante de la cara de la falsa Kay y después, le atravesó varias veces la cabeza al holograma. Entonces sonrió, se dio la vuelta y se lanzó como un rayo hacia el holograma que huía, que estaba a punto de alcanzar la ventana y que apenas era visible ya debido a la oscuridad. Con precisión felina saltó hacia la falsa Kay y la embistió, pero nuevamente lo atravesó. Rodó por el suelo y aprovechó el impulso para ponerse en pie. El holograma saltó hacia la pared y despareció. Se dio la vuelta y volvió a mirar alrededor, sin dejar de sonreír.

No podía ver bien debido a la extraña oscuridad de la sala. Alzó con calma su mano derecha tras enfundar la pistola en un pequeño bolsillo en su cintura. La habitación se llenó durante un segundo de luz, de blancura absoluta. Los hologramas que quedaban se volvieron incoloros, transparentes ante la exposición a tanta luz. El hombre vio perfectamente a Kay, que en ese momento estaba alzándose con los brazos hasta la entrada del conducto,  sin darse cuenta aún de que el extraño había acabado con todos sus hologramas en lo que ella apenas había tenido tiempo de  saltar.

Con una sonrisa cada vez más ancha que dejaba ver una dentadura perfecta y tan brillante como sus ojos se lanzó hacia la chica y la agarró de la cintura de un salto. Tiró de ella y ambos cayeron pesadamente, pero para cuando Kay consiguió rodar y mirar alrededor, aturdida y deslumbrada, el extraño la estaba mirando socarronamente sentado sobre el pedestal, con la urna vacía en sus brazos y sus piernas balanceándose en el aire. Un brillo espectral le envolvía, disipando la oscuridad a su alrededor.

-Muy buen truco el de tus… amigas. Pero no lo suficientemente rápido para mí.

La voz del hombre era clara, fresca y no mostraba ni un solo signo de fatiga. Mientras hablaba no dejaba de sonreír y sus ojos, que casi parecían lanzar chispas, recorrían con expresión divertida la habitación, como esperando ver más clones. Al contrario que sus movimientos, sus palabras eran calmadas, lentas, como si tuviese todo el tiempo del mundo. Tamborileaba suavemente con los dedos sobre la urna vacía y sus pies no dejaban de agitarse en el aire.

-No sé quién eres, qué quieres ni qué haces aquí, pero créeme, no podría importarme menos. Sólo hay una cosa que debes decirme y me marcharé tan rápido como he llegado –clavó sus ojos en los de Kay y la chica casi podría haber jurado que vio un destello blanco cuando lo hizo -. ¿Dónde está la reliquia?

Notas de juego

Por si no lo he sabido describir bien y no se entiende... sí, se mueve super rápido xD

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07/07/2015, 15:23
Kay Faraday

Tras unos primeros instantes de confusión, Kay había conseguido captar lo sucedido con asombrosa facilidad. Su infancia pasada en la realidad virtual le había preparado para asumir que todo es posible, incluso aquello aparentemente irreal. Enfrentarse a él sabiendo que estaba en enorme desventaja era una locura y ganar le habría parecido una quimera, de no ser porque su arrogancia parecía ser casi tan irreal como su velocidad. Tenía posibilidades de huir victoriosa de aquel lugar. Lo sabía con certeza. Tan solo tendría que jugar sus cartas correctamente y dejar que sus prejuicios le nublaran la vista. No querer conocerla sería su gran error.

-Ya somos dos. Ni se quien eres ni me importa, pero no pienso dejar que te entrometas en mi camino, asi que regresa por donde viniste.

Sin previo aviso, Kay arremetió contra él frontalmente, de manera absurdamente obvia y sin empuñar ninguna de sus armas. Quería ser esquivada por el hombre y llevar la lucha a un combate cuerpo a cuerpo, donde tenía alguna oportunidad. Solo tenía que parecer débil y desesperada ante los ojos de Don Perfecto. Con facilidad, el joven esquivó la embestida y se situó detrás de la chica, riendo socarronamente.

-Harías bien en contestarme preciosa, no me gustaría verme obligado dañar tu precioso cuerpo. Tan solo debes entregarme la reliquia y yo te dejaré tranquila. Incluso podría rescatarte de este edificio con mis poderes si tu me lo pidieses.- dijo el hombre sin parar de sonreir, con un tono condescendiente por la pobre e indefensa muchacha mientras le guiñaba un ojo.

Kay ignoró el arrogante comentario y continuo embistiendo sin mucho sentido, como un ratón en un callejón sin salida que se estrella con las paredes intentando huir de un gato que le persigue.

-Ambos sabemos que no puedes hacer nada frente a mis superiores cualidades. Ríndete ya pequeña y no te haré ningún daño. Te lo prometo como hombre de honor que soy.

Con cada movimiento Kay se sentía más ligera. Había podido observar sus movimientos, sus reacciones y a medida que pasaba el tiempo incluso veía mejor sus veloces movimientos. Había llegado el momento de cambiar posiciones. Le tocaba ser el gato.

La siguiente embestida de Kay fue diferente. Hizo amago de ir a golpearle por el lado derecho, mientras que preparaba su pierna izquierda para frenar su huida. Tal y como había previsto, el rodillazo le impactó directamente en el estómago y el hombre cayó al suelocubriendo la zona donde había recibido el impacto. Sus ojos parecían brillar, pero ahora lo único apreciable en el fulgor era rabia.

-Te lo advertí.  Te ofrecí mi valiosa ayuda. Y has decidido seguir el camino difícil. Que así sea preciosa.

Apenas había parpadeado Kay cuando recibió su primer golpe, exactamente igual que el que ella misma le había propiciado. Pero pese al dolor, ella se mantuvo en pie. Su entrenamiento los últimos años había dado sus frutos y por muy rápido que fuese, él no llegaba a la suela de los zapatos a Nemissa en cuanto a fuerza y ni mucho menos respecto a inteligencia.

Ambos continuaron intercambiando golpes velozmente, en un combate dificil de seguir con la vista, pero Kay sabía que aquello no iba a ninguna parte. No podía seguir así, sus amagos ya eran conocidos y no sorprendían a su adversario. Iba perdiendo su ventaja con cada golpe y ella no paraba de recibirlos con cada vez más velocidad. Por ello, cambió su estrategia para el siguiente choque. Esta vez en su embestida no iría a atacar, quería ser golpeada. Era la única manera de asegurarse que estaría lo suficientemente cerca para poder realizar su idea.

El hombre corrió hacia Kay mientras ella corría a su encuentro y le propició un puñetazo en su cara. Kay pudo ver su sonrisa, llena de sentimiento de superioridad mientras cruzaban sus miradas al recibir ella el puñetazo. Lo que él no pudo ver en aquel movimiento fue como Kay había sacado su plan del bolsillo. Y con todas sus fuerzas, mientras aún el puño del hombre chocaba con su cara, Kay rompió el frasco de cloroformo en la cara de su contrincante.

Quedaron trozos de cristal incrustados en su mano derecha, pero sin comparación con la cantidad de ellos que habían quedado en la cara del hombre. Pero más importante era que el cloroformo bañaba su cara, recorriendo desde sus brillantes ojos hasta su arrogante sonrisa, pasando por su sangrienta mejilla. Con suerte, el golpe y los vapores le aturdirían lo suficiente como para poder huir de la sala. En esta ocasión, Kay se dirigió corriendo a las ventanas para saltar.

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07/07/2015, 17:20
Nemissa

-¡Mierda!

Nemissa soltó un grito cuando oyó al desconocido hablar a través del comunicador con Kay. Su mente trabajó a toda velocidad. Tenía que sacarla de allí. Tecleó un par de comandos en su ordenador que desactivaron por completo a los drones restantes. Acto seguido, pusló un botón en su reloj de pulsera para llamar al Cuervo. En apenas un minuto estaría allí. Se acabó la discrección. Kay tenía la piedra, sólo tenían que salir de allí a toda leche y todo habría salido bien. Empezó a recoger a la velocidad del rayo.

En cuanto hubo guardado todo escuchó angustiada por el auricular los sonidos de la pelea. Oyó algo hacerse añicos. Justo en ese momento, su cabello se agitó con fuerza. El Cuervo descendió silencioso hasta quedar suspendido a un metro del suelo y se abrió la rampa.

Nemissa se abalanzó a su interior.
 

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07/07/2015, 17:27
Director

Kay atravesó limpiamente la ventana de la sala y se precipitó hasta el suelo. Tras unos tres metros de caída rodó por el suelo y consiguio incorporarse con relativa facilidad. Había caído bien, suerte que era ágil. Inmediatamente miró a su alrededor en busca de los drones, pero solo vio a uno a cierta distancia, completamente inmóvil. Gracias Nemissa, pensó.

Echó a correr tan rápido como pudo hacia el perímetro del recinto, pero apenas había recorrido la mitad de la distancia cuando cayó al suelo con un golpe que le cortó la respiración. Aquel tío había llegado ya hasta ella y se le había lanzado a los tobillos. Le vio de pie sobre ella, pero ya no sonreía y el blanco de sus ojos estaba enrojecido. Tenía la cara ensangrentada y un fragmento de cristal asomaba por su mejilla. Jadeaba. Bueno, parecía que el cloroformo no era suficiente como para dormirlo, pero al menos le hacía jadear un poco...

 

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07/07/2015, 17:34
Xanthus

-Se acabaron los juegos, niña. Pudiste haberme dado la reliquia sin más. Pero no. Tenías que hacerte el héroe. ¡Maldita ilusa! No tienes ni idea de quién soy. Podría acabar contigo en un parpadeo. Tú te lo has buscado, preciosa. Ahora, ¡entrégamela!

Dio un paso hacia ella extendiendo el brazo hacia la mochila de Kay, pero entonces se detuvo nuevamente, con expresión de sorpresa en el rostro. Una pequeña nave negra descendía a toda velocidad hasta ellos y tuvo incluso que agacharse para que no le embistiese. La nave redujo su velocidad y giró, deteniéndose a poca distancia del suelo a un par de metros de los dos. Sus motores formaban un fuerte viento que agitaba el cabello de Kay y ondulaba la hierba bajo ella.

-¡Kay, líbrate de ese tío y corre!

Kay pudo oír la voz de Nemissa tanto en su auricular como allí mismo, a través de la rampa abierta del Cuervo.

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08/07/2015, 02:03
Kay Faraday

-Maldita seas Nemissa, decirlo es mucho más fácil que hacerlo-. Su vía de escape había llegado justo a tiempo o eso quería creer. Ya no tenía más opciones para enfrentarse a aquel ser. Cualquiera de sus armas era inútil, él podía evadirlas con facilidad. Y de nada le valía ahora el factor sorpresa. Ni tan siquiera el cloroformo lo había frenado. Solo le quedaba huir hacia Nemissa y confiar en que eso bastase.

Kay se incorporó lo más rápido que su dolorida mano llena de cristales le permitió y comenzó a correr hacia la nave. Apenas se había levantado el hombre sonriente ya estaba frente a ella. Iba a necesitar un milagro para lograr deshacerse de él.

¿¿A dónde crees que vas chiquilla?? ¡Esto no acaba más que empezar!- El hombre volvía a sonreir, pero era diferente a la primera vez. Su sonrisa era aterradora y el desprecio era palpable en cada palabra que pronunciaba. En su interior la locura se había impuesto a la arrogancia y se había desatado la cólera que encerraba en su mente.

En el tiempo que tardó en parpadear, el hombre comenzó a golpearla con furia. El cloroformo tan solo le había atontado ligeramente, pero no lo suficiente como para que pudieran mantener una pelea justa. Kay no podía aguantar mucho más  su ritmo. Su cuerpo comenzaba a sentirse más extraño por momentos, ajeno a la realidad. Una sensación diferente a cualquier otra la invadía con cada golpe recibido y aquello le aterraba.- ¡No! No me falles ahora cuerpo, ¡no te lo permito!-. El cansancio y el dolor comenzaban a notarse con mayor intensidad y se sentía más ausente de sí misma a medida que era golpeada. La sangre recorría su piel formando riachuelos descendiendo su cuerpo, que aumentaban en afluentes con cada impacto que recibía. Pese a ello, Kay se mantenía en pie, aunque más por férrea determinación que por resistencia física.

Mientras luchaba por mantener su concentración en la pelea en lugar de en su cuerpo ausente, Kay notó unas manos a su espalda. Había bajado la guardia y el hombre había aprovechado para agarrar su mochila.

-¡Entrégamela! ¡Suelta ahora mismo esta mochila o juro que te mataré mocosa!

Comenzaba a encontrarse mareada, su visión era borrosa, cada rincón de su cuerpo dolía y la sangre se deslizaba por su piel. Pero no podía soltar aquella mochila por nada en el mundo. No pensaba rendirse ahora. Ni ahora, ni nunca. De nada valdría su esfuerzo si se retiraba en este momento. No perdería todo aquello que le importaba. No cedería en su objetivo. Y aunque estuviera recibiendo una paliza y su cuerpo le abandonase, en su interior sabía que este no era su final. Era el principio.

-¡Jamás! – gritó Kay, moviendo instintivamente con rapidez su brazo derecho, dando un golpe seco en el aire en dirección a su enemigo, mientras agarraba con su otro brazo la mochila.

Y entonces, el milagro sucedió.

Una ráfaga de viento huracanado acompañó el movimiento del brazo derecho de Kay, empujando al hombre contra la pared del edificio, como si hubiera sido atropellado por un camión a toda velocidad en aquel mismo instante. La pared se rompió y cayeron escombros sobre su cuerpo, sepultándole bajo lo que anteriormente era la pared de uno de los laboratorios del edificio. Kay estaba muy confusa, por primera vez no comprendía nada de lo que estaba pasando. Pero no podía desaprovechar esta ocasión. Corrió hacia la nave, llena de energía de nuevo, pero de un modo diferente. Algo había despertado en su interior.

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17/07/2015, 01:55
Nemissa

En cuanto el pie de Kay rozó la rampa del Cuervo, Nemissa tiró de los controles y la nave se elevó con rapidez mientras la puerta se cerraba. En cuanto hubieron ganado unos metros de altura, la joven activó el piloto automático y fue corriendo hacia donde estaba Kay. La chica estaba tirada en el suelo, sangrando y jadeando, pero consciente y con la mochila aferrada sobre su pecho. Nemissa la miró unos segundos, presa aún de la sorpresa. Había visto lo que había sucedido, y aunque estaba segura de que Kay ni siquiera rozó al hombre cuando éste salió despedido, ni siquiera el más prodigioso de los golpes habría podido estamparle contra la pared del edificio. Sin embargo, la sangre que manaba de las heridas de su compañera y pupila eran más urgentes que sus preguntas.

Abrió un compartimento del techo y sacó un pequeño botiquín. Acto seguido se arrodilló junto a Kay y le quitó con suavidad la mochila, dejándola a su lado. Tuvo que tirar firmemente, pues la muchacha seguía negándose a soltar el paquete. En cuánto se la hubo quitado, Nemissa se concentró en su mano, la parte que parecía más perjudicada. Con cuidado, fue extrayendo los cristales y desinfectando las heridas. En unos minutos la mayoría de los cortes tenían una transparente capa de cicatrizante sellándolos. En un par de días apenas quedarían unas finas líneas en la piel. Nemissa terminó el trabajo vendándola y poniendo una muñequera de comprensión, para reducir al máximo los movimientos de la zona.

Después comenzó a curar los cortes de la cara de Kay. Ya llevaban unos cuantos minutos de vuelo y ninguna de las dos había dicho nada aún. Sin embargo, Nemissa era incapaz de permanecer más tiempo callada.

-Bueno, tendremos que pensarnos muy bien qué vamos a poner en el informe -retiró las gasas de la cara de Kay y la miró seriamente-. Kay, ¿sabías que podías hacer eso? ¿Cómo...? Bueno no importa, pero ¿por qué no me lo habías contado? Ha sido... ¿simplemente tu mano? ¿Fue viento? ¿Fuerza? ¿Le tocaste? Dios mío Kay... si los jefes se enterasen te pasarías la vida en un laboratorio. Creéme. Y por cierto, ¿quién era ese tío? ¿Cómo podía moverse tan rápido? Te juro que por un momento creí que estaba soñando o que estábamos en alguna simulación especial... Pero ¡¿cómo narices has hecho eso Kay?!

Como siempre, Nemissa empezó a parlotear y escupir preguntas sin detenerse a esperar las respuestas.

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17/07/2015, 13:45
Kay Faraday

Podía ver a Nemissa frente a ella, hablando sin parar como siempre, posiblemente preguntándole sobre lo sucedido. Podía sentir su aliento, oir sus palabras, ver sus gestos y sin embargo, no sentía realmente ninguna de esas cosas. Sus sentidos estaban en otro lugar, lejano a aquella nave y a la misión. Se sentía lenta, como si su cuerpo se hubiera ralentizado y el mundo hubiera acelerado al mismo tiempo. Su mirada estaba perdida, apenas sentía el dolor de su cuerpo y su mente volaba con libertad fuera de su cuerpo, buscando respuestas a lo sucedido.

Por mucho que pensaba no encontraba ninguna explicación lógica a lo sucedido. Le había resultado fácil asumir que otra persona pudiera ser especial, poseer alguna clase de poder no humano, pero no conseguía entender que ella misma pudiera. Habían pasado 21 años desde que nació, la mayor parte de ellos los había pasado sola y jamás había notado algo similar. Se conocía a la perfección cada centímetro de su cuerpo, sus reacciones, sus pensamientos, sus sentimientos... y aun así, todo esto le resultaba completamente desconocido. Había algo diferente en su interior, algo que no podía explicar, que le resultaba familiar a la vez que ajeno , y eso le asustaba o al menos inicialmente. A cada segundo que pasaba reflexionando sobre ello, el miedo se iba transformando en emoción, ansiedad, impaciencia, ganas de explorar y descubrir lo desconocido. La curiosidad se iba apoderando de su cuerpo lentamente, pero con firmeza.

-¿Kay? Te estoy hablando Kay, ¿Me estás escuchando? ¡Kay!

El grito le trajo de vuelta al mundo real, donde tenía a su compañera justo delante, preocupada por su salud física y mental y ansiosa por escuchar una respuesta a todas sus preguntas.

-Lo siento, estoy aún algo aturdida… No sé que ha pasado exactamente ni por qué, pero todo ha sido tal como lo has visto, por imposible que parezca. Creo que tienes razón, deberíamos mantenerlo en secreto el tiempo que podamos- se esforzó en contestar para intentar calmarla aunque aún estaba acostumbrandose a estar de vuelta en sí misma. Miró su mochila, apoyada junto a ella, con alivio por haber logrado al menos uno de sus objetivos en su primera misión y entonces recordó que había algo en su bolsillo que tenía que entregarle a Nemissa.

- Por cierto, ten – sacó el disco duro del dron chamuscado de su bolsillo y se lo ofreció a su compañera-  no sé de cuanta utilidad será, pero cogí el disco duro del dron chamuscado de la sala de seguridad. Tal vez nos aporte algo de información sobre el hombre al que me acabo de enfrentar. O tal vez no, pero estaría bien comprobarlo por si acaso.

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17/07/2015, 14:32
Nemissa

En cuanto vio el disco duro, los ojos de Nemissa brillaron de emoción y se lo arrebató de las manos a Kay. En un momento pareció olvidarse de todo lo demás y se levantó para ponerse en el puesto de piloto.

-¡Genial Kay! Seguro que podemos sacar algo interesante de aquí. En cuanto llegemos lo... ¡Demonios! Me había olvidado, debemos reportar el éxito de la misión y esperar las coordenadas donde debemos entregar el paquete. Vale, dame un minuto.

Mientras hablaba, comenzó a teclear en el panel de mando. Apenas un par de minutos después, oyeron un pitido y Nemissa volvió a la pantalla. Una expresión de absoluta sorpresa llenó su rostro.

-Pero, ¿qué? Tiene que haber un error...

Sin prestar atención a nada más, siguió tecleando. Unos segundos después, se repitió el pitido. Nemissa agitó la cabeza, confusa y, finalmente se dio la vuelta para mirar a Kay.

-No entiendo por qué pero... nos mandan a... bueno, ¿a ninguna parte? Las coordenadas apuntan a pleno Océano Atlántico, al este de Puerto Rico. Llegaremos en... un par de horas...

Nemissa, desconcertada, observaba a Kay como esperando que su compañera tuviera la respuesta a las preguntas. Desde que había aparecido ese hombre todo se había descontrolado, pero... ¿por qué demonios les mandaban allí? Sin embargo, había comprobado las órdenes dos veces y no había duda, venían directamente del Presidente, como siempre.

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17/07/2015, 16:22
Kay Faraday

Aún algo dolorida, Kay se levantó del suelo agarrando su mochila y se acercó a la piloto. Se sentó en su asiento habitual junto a ella y entró en la conversación que Nemissa llevaba manteniendo sola consigo misma desde hacía un rato.

-Si allí nos han dicho que vayamos, allí habrá algo. Puede que esté oculto de alguna forma. No me parece tarea difícil, puede ser algo submarino o incluso encontrarse oculto mediante alguna clase de barrera como hologramas… no hace falta que le des tantas vueltas - intentó tranquilizarla Kay. Le parecía increíble que algo tan sencillo pudiera sorprender a Nemissa a estas alturas y más teniendo en cuenta los sucesos de aquella noche. Pero así era ella, sencilla, pura como el blanco de su pelo, llena de ilusión y con las emociones a flor de piel. Era verdaderamente fascinante como había evolucionado aquella chica. Todo un éxito del Gobierno sin duda alguna. Cuando volvamos quiero hablar con ella seriamente sobre su pasado. Tengo ideas para mejorar Alêtheia y necesitaré conocer detalles que solo ella me podrá proporcionar.

-Supongo que tienes razón… ya lo veremos al llegar. – contestó Nemissa sonriendole, aunque aun se podía apreciar en su cara que no todas sus preocupaciones habían desaparecido en su interior.

Mientras la chica regresaba a sus pantallas y al control de la nave, Kay abrió la mochila para observar la londsdaleita. Ahora que podía observarla con tranquilidad le parecía asombrosamente bonita. Parecía mentira que a partir de este meteorito tan pequeño se pudieran crear armas tan destructivas. Pero ya nada le sorprendía en este mundo corrupto y lleno de crueldad, nada hasta lo sucedido esta misma noche.

La guardó de nuevo con cuidado en su mochila ymientras Kay observaba el horizonte, su mente volvió a alejarse en sus recuerdos de la misión. Su interior seguía como siempre, lo notaba con claridad, pero no era exactamente lo mismo. Algo había cambiado, sentía algo nuevo recorriendo su cuerpo y sin ninguna duda sabía que no tardarían en aparecer las consecuencias.

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17/07/2015, 16:54
Xanthus

El hombre del neopreno azul se montó en una gran moto blanca, se puso un casco también blanco y salió disparado. Para cuando consiguió salir de debajo de los escombros, herido y aturdido, Kay y Nemissa ya estaban a gran distancia de allí. Con el orgullo más dañado que su cuerpo, no pudo sino reconocer su derrota.

Mientras esquivaba coches en una autopista a gran velocidad, pulsó un botón del manillar y activó el comunicador de su casco. Unos segundos después, una familiar voz femenina le respondió.

-Soy yo. Ha habido un problema. He perdido la Reliquia.

-¿Qué? ¿Cómo?

-Apareció alguien. Una chica. Es una de los nuestros.

-¿De los nuestros? ¿Quién?

-No lo sé. Creo que es una Durmiente. No me di cuenta hasta que fue demasiado tarde.

-Maldita sea. La has jodido bien. ¿Es de los otros?

-No tengo manera de saberlo. Pero estoy seguro de que volveremos a vernos.

-Si ellos consiguen la Reliquia…

-Lo sé. ¡Lo sé, lo sé! La encontraré. Pero sea quien sea y esté en el bando que esté… Ten seguro esto. La guerra está a punto de estallar.

-Debemos encontrar las otras Reliquias ya. No puede haber más errores.

-No los habrá.

Debajo del casco, los ojos electrizantes del hombre restallaron, con furia. No olvidaría el rostro de esa chica. Y cuando la encontrase, fuese quien fuese, se arrepentiría de haber empezado este juego sin saber con quién estaba jugando.