Partida Rol por web

In Deos Corpora

Acto I - 5. Herencia

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21/07/2015, 16:00
Director

Ante la mención de Héléne, Takumi aflojó momentáneamente el paso, frunciendo el entrecejo. Había pasado más de la mitad de su vida sirviendo fielmente al Emperador y era posiblemente la única persona en Japón que conocía al menos parte de su secreto, y no estaba seguro de cuánto sabía el joven Mikoto. Sin embargo, el Emperador no había dejado instrucciones de qué hacer en una situación como aquella. Y si el Príncipe… no, el nuevo Emperador quería ver a Héléne, debía obedecer.

Takumi carraspeó y habló con franqueza. Pese al tono de profundo respeto y educación, era uno de los pocos que llegó a tutear en algún momento al Emperador y era apreciado por su sinceridad y honradez. Confiaba en que el joven Mikoto también valorase la cercanía.

-Señor, Héléne… Hay dos posibles localizaciones donde reunirnos con ella, pero ambas están lejos. Deberemos tomar el avión privado y antes yo he de confirmar las coordenadas. Y, señor… No sé cuánto le ha contado su padre, pero él… Bueno, era… especial. Es algo que ha marcado a la Familia Imperial desde siempre, su línea de sangre. No sé demasiado al respecto pero… sí, la señora Héléne podrá resolver más dudas de las que yo pueda.

Mientras hablaba, cambió su rumbo y comenzó a dirigirse al antiguo helipuerto de la Casa Imperial, donde aguardaba el avión privado del Emperador. Desde que apareció el aterrizaje y despegue vertical en los transportes privados, prácticamente cualquier propiedad lujosa contaba con un pequeño avión personal. Sin embargo, Takumi volvió a titubear y miró al joven Emperador.

-Señor, como digo es un viaje largo y cuando llegue, tendrá muchas preguntas. No espere volver pronto. Si hay algo que quiera hacer antes de marcharse, es el momento.

La alarma aún continuaba sonando y prácticamente todas las luces del Palacio estaban encendidas. Pronto Seguridad Nacional estaría allí. La muerte del Emperador en su propia casa iba a causar un enorme revuelo.

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22/07/2015, 01:10
Mikoto

Las palabras del administrador cayeron sobre Mikoto como un jarro de agua fría. No esperaba tener que marcharse «lejos»... "¿Cuanto es lejos?" – Pensó –. Dadas las circunstancias, si desaparecía misteriosamente del palacio justo después de la muerte de su padre... quién sabe qué podría ocurrir. Sin duda las imágenes de las cámaras de seguridad acabarían en algún archivo de información estrictamente clasificada y solo unos pocos tendrían acceso a la verdad. Se contaría una versión oficial... y era bastante probable que le culparan a él. Apretó el puño. No tenía ningún sentido. Cualquiera que le conociera sabría que amaba profundamente a su padre. Jamás se le ocurriría hacerle daño. Cualquiera que le conociera... eso era un grupo bastante reducido de personas... De hecho, con la muerte de Hisahito... Ese grupo se reducía a su hermana.

Alluka... Ella era la única a la que necesitaba ver antes de marcharse. Pero... ¿qué diría cuando la viera? Algo como: "Hola Alluka... Padre ha muerto y yo tengo que marcharme a ver a una completa desconocida. Sé que es de locos y que nunca has querido esto, pero me temo que tendrás que ocupar mi lugar por el momento". No, no podía hacerlo. Además, si trataba de acercarse al Palacio, Seguridad Nacional les rodearía y todo se convertiría en un aluvión de formalismos. Traerían a los letrados para tomar declaración a todo el mundo, habría informes, autopsias, pésames, etc. y por el medio, todos aquellos que habían sido los consejeros de su padre comenzarían a bombardearle con información reservada al Emperador que debería memorizar en el momento... Pasarían días hasta que pudiera dormir una noche de seguido... No digamos, escaparse de la capital para un viaje "A lo desconocido".

No... no tengo nada que hacer... llévame ahora. – A pesar de haberse recuperado (Al menos inicialmente) del shock que había supuesto ver morir a su padre entre sus brazos. Aquellas palabras le costaron mucho más trabajo que todo lo demás. Y las pronunció entre dientes, con una amargura que amenazaba con volver a arrancar una lágrima a sus ojos, pero éstos estaban ya secos como el agrietado suelo del desierto.

"Aguarda un poco solamente, hermana... Volveré pronto. Necesito saber que está ocurriendo"

Se zafó con escasa delicadeza del brazo de Takumi y emprendió el camino al helipuerto a buen paso. Mientras andaba, comenzó a redactar un escueto mensaje para Alluka. Al menos tenía que avisarla:

"Me voy de viaje así que te dejo un acertijo para que te entretengas en mi ausencia:

Una sombra ha talado el almendro. Los monos quieren jugar al circo. Yo soy el leon y tu el domador. ¿Entonces, quién es la sombra? 

Espero averiguar la respuesta antes que tú esta vez. No olvides que solo es un juego. Volveré pronto. Te quiero." 

El dedo de Mikoto tembló sobre el botón de enviar. No podía estar seguro de que el mensaje fuera a llegar únicamente a su hermana, por lo que no podía ser más claro. El simbolismo era sencillo pero esperaba que la fama que tenían los acertijos entre los dos hermanos sirviera para que nadie se fijara demasiado. Le gustaría abrazarla... decirle que todo iba a estar bien... Pero las cosas estaban como estaban y no podía hacer milagros. Trataría de contactar con ella durante el vuelo. Si es que era capaz de conseguir una línea segura... 

Apretó el botón y se giró hacia Takumi al que había dejado ligeramente atrás. Sus miradas se cruzaron y Mikoto supo que entendía por lo que estaba pasando y que estaba de acuerdo con su decisión. "Tiene que ser ahora, o cuando me quiera dar cuenta habrá pasado un mes y no habré salido de aquí." Hizo una mueca de disgusto al pensar en todo lo que había construido en términos políticos y en como iba a tirarlo por la borda. Acto seguido se giró y echó a andar hacia el helipuerto junto a Takunmi. Estaban a escasos de 100m pero se le hicieron eternos.

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22/07/2015, 14:19
Director

Mikoto y Takumi subieron al pequeño avión plateado. Era una nave ligera, confortable pero pequeña y útil. La cabina del piloto, donde éste ya estaba preparando el despegue, apenas tenía espacio para los asientos de los dos tripulantes de la nave. La cabina principal parecía más un pequeño despacho que una cabina de avión como tal. Un asiento delante de una mesa equipada con un buen sistema de comunicaciones hacía las veces de escritorio. Otro par de asientos permitían a los acompañantes del Emperador llevar a cabo sus tareas cómodamente. El resto del espacio del avión estaba reservado para los motores y el combustible.

Mikoto ocupó su lugar frente al escritorio y Takumi desplegó un pequeño ordenador portátil en otro de los asientos, se colocó unos auriculares y comenzó a teclear. Al cabo de varios minutos interrumpió el silencio.

-Señor, he podido contactar con el ayudante de la señora Héléne. Como suponía, no está en Estocolmo ahora mismo, me ha hecho llegar las coordenadas del lugar de reunión. Es una pequeña isla segura a cierta distancia de Puerto Rico. Su padre la visitó en varias ocasiones, conozco el lugar, no hay problema. También me han pedido que le transmita sus más sentidas condolencias.

Takumi dudó durante un momento, como decidiendo si continuar hablando o no. Finalmente se decantó por hacer la pregunta que rondaba su mente desde que vio al joven Emperador arrodillado junto a su padre.

-Señor, si me disculpa la indiscrección... ¿Podría preguntar cómo ha... ocurrido? He accedido a las grabaciones de seguridad y no aparece nadie en las pantallas. Usted y su padre estaban hablando, después ha accedido al refugio del sector 2C y... bueno, la imagen parece dañada entonces, lo siguiente que se ve con claridad es cómo vuelve al lado de su padre que ya ha caído. Por favor, perdone mi osadía, pero su padre confiaba en mi para ayudarle, necesitaré de su confianza para poder honrar su memoria y cuidar de usted como hice con él.

Takumi acompañó su discurso con repetidas inclinaciones de cabeza en señal de respeto y disculpa, pero su voz era sincera. Realmente lo único que buscaba era ayudar al joven Emperador tanto como pudiese, y con la poca información de la que disponía, sólo podía seguir lo que parecía la última voluntad de su padre.
 

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22/07/2015, 21:36
Mikoto

Según se dejó caer en el asiento, Mikoto se sintió terriblemente pesado. Las emociones fuertes pasan factura y desde la muerte de su padre, sentía su mente fuera de sí. Ahora que estaba sentado y las puertas del avión se estaban cerrando, podía prestarle la atención necesaria a aquella incómoda sensación.

Despierta chico, te están hablando — dijo una voz con tono socarrón.

¿Eh? — Mikoto salió de su ensimismamiento y miró atónito a Takumi. Conocía bien al Administrador y no era habitual que se tomara semejantes licencias. Menos aun en una situación como aquella.

Le estaba diciendo, Alt... Majestad... — Había un aire melancólico en el título, un recuerdo de años de amistad y servicio a su padre que tardarían en quedar atrás. — ...que he recibido las coordenadas del lugar de reunión. Nos dirigiremos a una pequeña isla segura a cierta distancia de Puerto Rico. Su padre la visitó en varias ocasiones, conozco el lugar, no hay problema. También me han pedido que le transmita sus más sentidas condolencias.

Mikoto asintió con la cabeza. Se notaba aturdido. "Debo de habérmelo imaginado... Takumi nunca me hablaría así..." Un sudor frío le recorrió la espalda. "¿Ahora oigo voces? Necesito descansar... mañana estaré bien. Mañana estaré bien" — Se repitió mentalmente.

Señor, si me disculpa la indiscreción... ¿Podría preguntar cómo ha... ocurrido? He accedido a las grabaciones de seguridad y no aparece nadie en las pantallas. Usted y su padre estaban hablando, después ha accedido al refugio del sector 2C y... bueno, la imagen parece dañada entonces, lo siguiente que se ve con claridad es cómo vuelve al lado de su padre que ya ha caído. Por favor, perdone mi osadía, pero su padre confiaba en mi para ayudarle, necesitaré de su confianza para poder honrar su memoria y cuidar de usted como hice con él.

Mikoto dudó. Ni siquiera él tenía claro lo que había sucedido. ¿Qué iba a contarle? Vapores rojos que atravesaban personas como si fueran armas, brillos extraños que salen del cadaver de su padre y se meten en el suyo... Se llevó las manos a las sienes y cerró los ojos mientras se las masajeaba, cabizbajo.

Estás haciendo un drama de todo esto, chaval. Hace al menos 15 generaciones que nadie monta un drama semejante. — De nuevo el mismo tono burlón.

Mikoto dio un golpe en la mesa y fulminó a Takumi con la mirada. El hombre se sobresaltó y se agarró a los reposabrazos del asiento entre sorprendido y asustado. 

¡Te he oido! ¿Querías hacerme pensar que estaba todo en mi cabeza? ¡¿Cómo te atreves a...?! —bramó Mikoto entre la indignación y la furia.

¡Eh, eh, eh! vamos a calmarnos, que el pobre Takumi no tiene culpa de nada... 

Mikoto se quedo clavado en el sitio, la ira, congelada en su semblante. Estaba mirando a Takumi directamente, no había forma humana de que hubiera dicho aquello sin mover los labios lo más mínimo. Además, la voz sonaba diferente. No venía del hobre sentado frente a él. Mikoto comenzaba a asustarse.

¿Puede oírnos el piloto? — preguntó con un hilo de voz. Sabía perfectamente que la respuesta era no.

¡Oh por todos los kamis, deja en paz al piloto! Este camarote esta insonorizado ¿recuerdas? Soy yo quien te habla y harías bien en sentarte en tu asiento y escucharme de una vez, muchacho. Así, de paso, podríamos despegar. ¿No te parece? Has de hablar con Héléne ¿O también te has olvidado de eso, Maaaaajestaaaad? — Pronunció la ultima palabra alargando excesivamente las vocales, con sorna.

No cabía duda. La voz provenía del mismo interior de su cabeza. Mikoto se sentó muy lentamente en su butaca. Estaba visto que aquel día aun le deparaba más sorpresas. Tragó saliva y abrió la boca para hablar, sintiéndose tremendamente estúpido:

¿Ho-la?

Notas de juego

He repetido los diálogos de Takumi para introducir las reacciones de Mikoto. 

Podemos asumir que Takumi no es ventrilocuo :P

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22/07/2015, 23:30
Director

Takumi miró a Mikoto asombrado a la par que preocupado. Solo años de experiencia en protocolo y etiqueta impideron que se le abriese la boca y alzase las cejas atónito. Enseguida se recompuso y asumió que el joven Emperador estaba pasando por algún tipo de shock post-traumático.

-Le ruego me disculpe, alteza, no debería haber preguntado. Ha sido sumamente inoportuno. Y no, el piloto no puede oírnos, pero si lo desea, puede activar el comunicador con ese botón de ahí.

Takumi señaló al comunicador instalado en el reposabrazos del asiento de Mikoto. Acto seguido se levantó y se acercó a la mesa.

-Alteza, ¿se encuentra bien? Si lo desea podemos retrasar el viaje, tal vez sería más sensato arreglar primero las cosas aquí y así podría descansar y recuperarse de lo sucedido.

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23/07/2015, 20:59
Mikoto

Eso es... ¿Ves? no ha sido tan complicado. Al fin y al cabo no soy más que una voz en tu cabeza, no creo que sea tan dificil de asumir... — La voz continuaba su monólogo ignorando la incredulidad de Mikoto. — Anda que manda narices... un Dios de mi categoría, otrora temido y venerado, relegado a ser la voz en off en el cerebro del Emperador de turno...

Mikoto se quedó mirando a Takumi con los ojos como platos. El pobre hombre no sabía donde meterse y tras ser ignorado por enésima vez por el chico optó por quedarse callado y esperar.

E-Espera... ¿Un Dios dices? — Mikoto frunció el ceño incrédulo.

Oh bien, ¡ahora me hablas! ¡Que gran honor, majestad! ...Por supuesto que soy un Dios. Mi nombre es Ninigi. Nieto de Nuestra Señora Amaterasu, quesuluznosguíealagloria, y enviado por ésta a pacificar la tierra de Japón. YO FUI quien obsequió a tus ancestros el arroz que plantáis y con el que alimentáis a vuestros hijos. YO FUI quien en engendré al primero de vuestros emperadores en el vientre de mi esposa. YO FUI quien trajo del cielo las reliquias sagradas que ahora portas contigo... tal vez hayas oído hablar de mi.

¿Q-qué? No puede ser... — El semblante de Mikoto reflejaba un asombro sin parangón. Parecía que un fantasma se le hubiera aparecido allí mismo.

Takumi, preocupado por el estado del joven, tragó saliva y dejando el protocolo ligeramente de lado, alargó la mano para rozar levemente el hombro de Mikoto con la palma de su mano.

¿Os encontráis bien? ¿Con quién estáis hablando? — preguntó

Mikotó salió de su ensimismamiento al notar el contacto. Ambos se sorprendieron y se separaron unos centímetros pero no dijeron nada. 

¿Que con quién...? — Mikoto se interrumpió a mitad de la frase. — No puedes oírlo ¿verdad? — susurró consternado. 

Pues claro que no puede oírme... ya te he dicho que soy solo una voz en tu cabeza... — Rezongó la voz.

Takumi... ¿Crees que es posible... desarrollar un cuadro psicótico debido a un shock post-traumático? — Se llevó la mano a la sien muy lentamente — Estoy o-oyendo una voz en mi cabeza... Asegura ser... El dios Ninigi.

 

Notas de juego

Perdón por romper el secretismo pero ya era insostenible en el caso de Mikoto :3 

No he podido resistirme a la referencia a Rothfuss <3

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24/07/2015, 13:05
Director

Esta vez ni toda la experiencia del mundo pudo evitar que Takumi abriese los ojos más de lo normal, sorprendido. Repasó mentalmente todo lo que sabía de la... condición del Emperador. No era mucho y entendía menos, pero parecía que el joven Mikoto estaba aún más perdido que él mismo. "Su padre no le contó nada...". Tragó saliva.

-Alteza, yo... Verá su padre me contó una vez una historia... aunque pensé que sólo era una leyenda, una fábula. Narraba cómo el... Dios Ninigi fue enviado a unir Japón y concibió al primer Emperador y, desde entonces, ha vivido siempre en el Emperador, manteniendo la línea de sangre. Y... bueno, el señor Hisahito muchas veces... bromeaba diciendo que sentía la inspiración del Dios Ninigi guiando sus actos pero... nunca me habló de ninguna voz.

Takumi miraba al desconcertado Emperador tan asombrado como él. Ahora entendía su prisa por ir a visitar a Héléne, si realmente no sabía nada, allí podría encontrar respuestas y consuelo.

-Siempre supe que su padre era... especial de alguna forma, aunque no exactamente cómo. Y también que... hay otras personas, poderosas, tan especiales como lo era él. Las pocas veces que se reunían lo hacían en la isla a la que nos dirigimos. Supongo que por eso quería que fuese allí. Podrán ofrecerle más respuestas que yo, Alteza.
 

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25/07/2015, 17:14
Mikoto

Mikoto oyó resoplar a Ninigi en su cabeza cuando sugirió la idea del brote psicótico. Sin embargo este se mantuvo callado, permitiendo hablar a Takumi. Cuando éste hubo acabado, el joven emperador no podía dejarle, estupefacto. No se esperaba una respuesta así. Una imagen de su padre en una de sus ultimas conversaciones cruzó su mente como un flashazo.

"...Es hora de que conozcas el mayor secreto de la Casa Imperial de Japón, Mikoto..." — Le había dicho esa misma tarde en el Jardín, hacía poco más de una hora.

Parecía mentira lo mucho que había cambiado la situación desde entonces. ¿Cómo podía haberse puesto todo patas arriba en tan pocos minutos? ¿Era cierto lo que decía Takumi? ¿Podía su padre sentir la "Inspiración" de Ninigi guiando sus actos? Una parte de sí se negaba a creerlo. Creía firmemente que cuando hubiera descansado y afrontara los acontecimientos de aquella tarde desde una perspectiva más objetiva, dejaría de oír aquella voz y todo volvería a su cauce establecido. Sin embargo, otra parte le decía que era demasiada coincidencia, que su padre había querido avisarle pero no había tenido tiempo. Aquella tarde había podido comprobar que existían fuerzas que escapaban a su comprensión... ¿La grabación estaba dañada? ¿Era acaso otra casualidad? El vapor rojo afilado como un cuchillo que había atravesado el pecho de su padre no lo había imaginado. Estaba allí en la pantalla, al igual que el rictus desesperado en la cara de Hisahito cuando cayó de rodillas incapaz de moverse. No le había tocado en ningún momento. ¿Como había podido paralizarle de aquella manera? Mikoto no podía sacarse de la cabeza el gesto crispado de la mano de la asesina, como si de una marionetista se tratase... Una discreta tos interrumpió sus pensamientos:

Esto... oye, sé que esto es complicado, ¿vale? Tal vez no soy el ser con más tacto del mundo y tal vez no te resulta agradable tenerme aquí. Pero las cosas están como están. Nos unen fuerzas más antiguas que el propio tiempo y no existe forma de separarnos. Créeme, otros lo han intentado antes que tú. Tampoco es sencillo para mi cambiar de cuerpo. Con los años acabas cogiéndole cariño a la gente, ¿sabes? — Ninigi hablaba con tono tranquilo por primera vez. Por su forma de expresarse, Mikoto notaba que estaba haciendo un verdadero esfuerzo por tenderle la mano. — Lo que quiero decir, chico... es que esto es real. Estoy aqui para quedarme. No tienes una enfermedad ni te has vuelto loco. Simplemente eres... el Emperador. Tu padre era un gran hombre, puedes estar seguro de eso. Pero... sus días han terminado. De modo que cuanto antes lo aceptes, antes podremos seguir adelante. Grandes poderes se están moviendo en el mundo en este momento. No tenemos un minuto que perder llorando. ¿Quieres honrar la memoria de Hishito? Haz lo que te pidió que hicieras. Reúnete con Héléne. Veremos si después sigues pensando de la misma manera.

Mikoto no se había planteado que, de haber compartido pensamientos durante tantos años, su padre y Ninigi habían debido de compartir, también, muchos momentos importantes que los habrían unido en una relación de gran confianza. Aquella perspectiva redujo un poco el rechazo que sentía por la voz en su cabeza. Eso, y el hecho de que, real o no, tenía razón en que el mejor modo de hacer honor a la memoria de su padre era cumplir con sus ultimas peticiones; se unían a una extraña sensación que había anidado en su pecho tras las palabras de Takumi. No era nada concreto, tan solo una corazonada, pero le decía que todas las cosas extrañas que habían sucedido aquel día tenían una cierta armonía interna. No resultaban tan descabelladas si se miraban como un conjunto aislado y sin juzgarlas por comparación al mundo al que estaba acostumbrado. Estos tres hechos consiguieron convencer a Mikoto, al menos lo suficiente para dirigirse directamente al dueño invisible e intangible de la voz que oía dentro de sí:

Esta bien Ninigi. Supongo que puedes oírme. Por el momento voy a asumir que no estoy loco y que existes. Algo me dice que no me equivoco y eso me asusta porque significa que nada de lo que he asumido como cierto hasta ahora, es tan fijo como yo pensaba. Pero de momento tenemos objetivos comunes, honrar la memoria del Emperador Hisahito. Así que, hasta que pueda determinar si existes de verdad o necesito ayuda psiquiátrica, me gustaría darte la ... bienvenida a mi mente. Si de verdad eres quien dices ser, es todo un honor contar con tu presencia. 

Mikoto tuvo que hacer más de una pausa mientras hablaba. Se sentía muy extraño hablando con alguien que no estaba en ningún sitio, no sabía bien a donde dirigirse y podía ver como Takumi hacía esfuerzos por no variar la expresión. Pero según hablaba, su nueva realidad cristalizó en su cerebro y sintió un soplo de aire fresco. Todo volvía a tener sentido. Cierto era que se trataba de una realidad en periodo de pruebas, pero no iba a preocuparse por eso ahora. Lo importante era que tenía un referente sobre el que entender el mundo y eso podía ser la diferencia entre el éxito y el fracaso de aquel viaje. Si había entendido bien a su padre y a Takumi... y a Ninigi también, en aquella isla iban a darse cita personas de enorme influencia en todo el mundo, de modo que si podía ganarse su confianza, convertirse en uno de ellos, habría sido capaz de sacar algo extremadamente positivo de todo aquel desastre... De nuevo, determinación. Podía conseguirlo.

¡Así me gusta chaval! Sabía que no podías ser tan lerdo como parecías en un principio. — El aire irreverente de Ninigi estaba de vuelta — Aunque bueno... aun te queda mucho que aprender... como por ejemplo... que oigo todos tus pensamientos, así que no hace falta que me hables en voz alta. Causa un efecto un poco raro en la gente de alrededor ¿sabes? 

Mikoto apretó los dientes contrariado mientras las divinas carcajadas de Ninigi resonaban dentro de él. Pulsó airado el botón que activaba la comunicación con la cabina del piloto. 

Tiene las coordenadas, ¿Verdad? Le agradecería que iniciara el despegue de inmediato. No hay tiempo que perder. — Dirigió una mirada a Takumi y asintió con la cabeza convencido. No sabía que se iba a encontrar en aquella isla, pero estaba decididdo a averiguarlo.