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In Deos Corpora

El mundo en que vivimos

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11/06/2015, 19:51
Director

Situación política y social

El mundo pareció entrar en medio de una gran euforia en la segunda mitad del siglo XXI. Toda gran ciudad se engalanó convenientemente para la ocasión y nadie reparó en gastos para demostrar su estatus. Los países competían entre ellos para alojar el mejor festival, lanzar los fuegos artificiales más espectaculares y mostrar al resto del mundo lo felices que eran sus habitantes. Para algunos, la fiesta de Año Nuevo se prolongó durante una semana entera.

Sin embargo, el día a día de la mayoría de los casi 9.000 millones de habitantes de una superpoblada Tierra transcurre muy lejos de las fiestas y ninguna luz ni música consiguió ocultar la crisis global en la que se encuentra sumida la humanidad. La explosión demográfica iniciada un siglo antes no sólo se ha detenido sino que ha seguido llenando de habitantes ciudades ya saturadas. Las diferencias sociales se han acentuado en todos los rincones del mundo y las tensiones sociales y económicas llenan las portadas de los periódicos digitales de cada día.

América del Norte permanece estancada por tercer año consecutivo en una guerra civil que parece que no vaya a decidirse nunca. Tras el asesinato en 2048 de Bethany Fowler, la primera Presidenta de los EE.UU. en el peor atentado que ha sufrido el país desde el 11 de Septiembre casi 50 años antes, los americanos viven aterrorizados por las bombas, los drones y lo que parece una vuelta a la Guerra de Secesión. Lo que empezó como un golpe del grupo radical conservador “Free America” como protesta ante las reformas liberales de la Presidenta Fowler, que incluían la completa separación de la Iglesia y el Estado, se ha convertido en una auténtica del país en dos bandos. Los estados del sur, controlados ahora por Free America, han adoptado un estado totalitario, donde las minorías del país se han oprimido hasta el punto de la esclavitud, el hombre ha vuelto a ocupar una posición de dominancia sobre la mujer y la religión y la familia son los valores más importantes. En el norte, el nuevo Presidente Johann Stout ha mostrado su más profundo rechazo ante estas ideas y ha prometido devolver a los EE.UU. a su lugar.

América del Sur ha sufrido algunos de los efectos más duros de la superpoblación y el cambio climático. La mayoría de los países viven bajo el mando de dictaduras independientes y la pobreza abunda en todo el territorio salvo en las ciudades más grandes, que son núcleos de lujos y derroches desproporcionados. La ciudad de México se ha expandido tanto en su calles viven y mueren más personas cada día que en todo el resto de Centroamérica. Los grandes parajes naturales como el bosque del Amazonas o las planicies de la Patagonia se ven diariamente amenazados por la expansión de núcleos de población y la insaciable búsqueda de recursos de sus habitantes. Sólo la resistencia activa de grupos ecologistas protegen los últimos rincones vírgenes del continente.

Europa vive en la actualidad una nueva edad de oro. En el 2037 la Unión Europea avanzó un nuevo paso hacia la unidad y armonizó las políticas, monedas y lenguas oficiales de 31 Estados. Bajo una única jefatura centralizada en Estocolmo, Europa sorprendió al mundo entero al lograr, tras once años de reuniones y propuestas, unificarse bajo una misma dirección progresista y liberal presidida por la francesa Héléne Fontaine. La defensa de los derechos de la humanidad por encima del todo, la búsqueda del progreso protegiendo la investigación, la educación y la sanidad y la creación de un mercado autosuficiente que no dependiese de las importaciones ha permitido a Europa mantenerse en gran medida al margen de la crisis en la que se encuentran sumida la mayoría del resto de continentes. Su mayor amenaza ahora mismo es la inmigración ilegal proveniente de África y Rusia (que tras varias tensiones políticas entre el 2015 y el 2025 no fue integrada en la nueva Unión Europea), así como la nueva oleada de violencia proveniente de los países islámicos.

África fue la principal víctima de la gran expansión del Islam de los años 2027-2040. El  triunfo de partidos políticos extremadamente religiosos en los países árabes, junto con la posición de África como una tierra relativamente poco poblada en comparación con otras zonas del planeta propició una verdadera invasión que cubrió todo el continente en menos de 15 años, en lo que se ha llamado la Guerra Islámica. Gran parte de la población negra vive en un estado de semi-esclavitud, mientras que los árabes se han asentado como la casta dominante. La marea de inmigrantes que tratan de escapar de África en dirección a Europa es constante, pero la mayoría de ellos quedan atrapados en el Mediterráneo, con unas fronteras cerradas a cal y canto delante y un régimen opresor a la espalda. Esta situación ha desembocado en numerosas revueltas populares y la aparición de numerosas guerrillas locales que amenazan la fingida estabilidad de los Estados Islámicos.

Asia muestra la cara más dramática de la superpoblación. India y China, los países más poblados del mundo, concentran casi la mitad de habitantes de todo el mundo. La incapacidad de los gobiernos por alimentar a toda la población les ha obligado a adoptar medidas drásticas, como el Decreto de Prioridad, que niega el acceso a atenciones médicas a quienes no puedan pagarlas. Las clases pudientes se agrupan en núcleos urbanos, acumulando toda la riqueza de los países, mientras el 85% de la población subsiste como quiere en masificadas extensiones de chabolas y ciudades incapaces de abastecer a sus ciudadanos. Japón, por su parte, se aisló de esta situación y, como otras de las sociedades más avanzadas, dio la espalda a los países menos favorecidos. El Emperador mantiene el país en un equilibrio de antiguas tradiciones y tecnología y avances científicos sin igual en el resto del mundo. Con un control muy estricto de la población, es una de las sociedades más saludables.

Por último, Australia y Nueva Zelanda se unieron en la Unión Oceánica pocos años después del triunfo de la Unión Europea. Imitando las mejores políticas de los europeos y el control poblacional de los japoneses, los oceánicos viven en una utopía de bienestar, ajenos a las convulsiones sociales que azotan el resto del mundo.

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11/06/2015, 19:52
Director

Medio ambiente

El cambio climático ha avanzado lentamente, por suerte, más lentamente que lo que algunas de las peores predicciones auguraban. Los veranos son cada año un poco más cálidos y los inviernos más fríos, y las temperaturas extremas del planeta se han acentuado. El nivel del mar ha ido aumentando poco a poco, pero ninguna población se ha visto afectada de manera seria.

Ciencia y tecnología

La tecnología y las ciencias médicas y biotecnológicas han sufrido un desarrollo espectacular. El petróleo y el gas natural dio paso en gran medida a las energías renovables y la energía nuclear, lo cual ha frenado en gran medida el cambio climático. Los medios de transporte han experimentado varias revoluciones, no sólo respecto a combustibles, sino también en cuanto a motores, eficiencia energética y velocidad. Los aviones y los trenes son en la actualidad los medios de transporte más utilizados, gracias a la rapidez con la que permiten recorrer grandes distancias. El mundo se ha globalizado y, si bien los continentes parecen cerrar cada día más sus fronteras, las de los países individuales se desvanecen poco a poco.

La biotecnología ha avanzado enormemente los campos de le energía, la medicina y la alimentación. La sanidad ha sufrido un desarrollo espectacular y se ha vuelto completamente dependiente de la tecnología, si bien algunos países, como los asiáticos, la han restringido a las clases más pudientes. El triunfo de los alimentos transgénicos ha permitido explotar aún más los escasos recursos naturales, asegurando la subsistencia de las sociedades que aún se preocupan por alimentar a todos sus ciudadanos.

Por último, la realidad virtual fue otro de los grandes éxitos de esta mitad de siglo. Incluida en casi cualquier aspecto diario (ocio, comunicaciones, o incluso departamentos de defensa), forma parte indiscutible de la vida de las útlimas generaciones, que cada vez pasan más tiempo en otras realidades que en la suya propia.

Un mundo de contrastes

Si una sola palabra puede definir la sociedad del 2050 es "contraste". Las clases están más diferenciadas que nunca, las desigualdades se han acentuado y los distintos continentes han tomado rumbos muy diferentes y separados. La religión ha desaparecido casi por completo en algunos países, como en la Unión Oceánica, mientras que en otros ha tomado más fuerza que nunca, como en los Estados Islámicos o en los Estados Americanos controlados por Free America.

El clima general es de inestabilidad, convulsión social y miedo, amuflada en muchos casos por un estado de bienestar, lujo y avance tecnológico que sólo consiguen acentuar las diferencias sociales de todo el mundo.