En cuanto accionamos el sistema que daba energía al portal pude sentir como la magia comenzaba a fluir hacia tanto el propio portal como el atril, caminé para posicionarme frente a ambos elementos y observar su “despertar” ignorando la piedra seguida de un cuerpo que atravesaron la energía que comenzaba a acumularse en el anillo. No tardo mucho más en aparecer en el atril una ilusión que parecía preguntarnos por una especie de contraseña... la idea de que nos preguntaba por un código de activación llego casi al momento a mi cabeza y al momento baje la mirada en diagonal al suelo para a toda velocidad recorrer mis memorias en busca de algún dato útil.
- O quizás primero nos pida un código dejado entre los draconidos para evitar que cualquier pudiera usar armas tan poderosas en su contra -respondí a Athelia en mitad de esas cavilaciones prácticamente de una forma automática, entonces el hobgoblin respondió ante las interrogantes de Desdemona subí la mirada un segundo, luego crucé miradas con Athelia- O ambos tenemos razón... -y es que era inteligente, pero no por ello significaba que lo supiera todo, muchas veces otros me daban las pistas que necesitaba y en esta ocasión fue una de esas, a veces tener la cabeza llena de conocimiento te hace divagar entre muchas posibilidades, por eso mismo en cuanto Nokzo menciono el diario todos mis pensamientos tuvieron un alto, me llevé la mano a la bolsa pequeña que llevaba en el cinto a mi espalda y en un rápido movimiento saque el libro abriéndolo para pasar páginas a toda velocidad, había leído el libro docenas de veces ya, creía saber donde encontrar lo que buscaba.
No resultó difícil encontrar el código, pues desde que se arrancaron dos de las páginas siguientes el libro se cerraba dejando un espacio, dejando una guía de lectura permanente. Tenía el código memorizado, pero igualmente consultó el libro, una actividad rutinario que parecía gustarle.
Tras tomarse su tiempo como si sus vidas no dependieran de ello, pulsó las runas, que emitían un brillo blanco intenso y un sonido*, cada cual distinto, señal de que había sido seleccionada. El brillo blanco duraba poco, pudiendo ser pulsada de nuevo si se repetía a lo largo del código.
En cuando seleccionó la ultima de las runas, aguardó un poco, esperando a que el artefacto procesara la información, pero sabía que lo había hecho bien, solo esperaba que los héroes de Arkhosia no se hubieran equivocando al dejar ese mensaje para ellos, el futuro.
Finalmente en el marco del anillo de piedra se materializó un portal mágico. Algunos eran como estanques traslúcidos de agua, que dejaban ver el destino como una sala adyacente, o eran vórtices de colores con los que intuías al plano que conectaba.
Este debía ser de los del primer tipo, pero no había luz al otro lado.
*Con interpretación se podría memorizar también el código.
Nokzo se adelantó a lo que el grupo pensaba y encendió una de sus antorchas, dispuesto a lanzarla al otro lado. La antorcha atravesó sin problema el portal e iluminó la sala a la que conectaba, por lo que no era un portal desintegrador que llevara al la muerte del vacío.
-Más ruinas, pero quizás tener una salida. -Una vez más el goblin demostró cierta inteligencia pragmática.
La gnoma hizo caso a las instrucciones de Desdemona y poco a poco se fue calmando... - Gracias. - Le dijo, tratando de componer una sonrisa. Aunque esa vez no le salio tan bien como otras veces. Empezaba a no salirle demasiado bien fingir que estaba bien. Y eso la preocupaba un poco.
De todos modos se sentia mejor. Mientras se recuperaba Albedo consiguió abrir el portal que tenia el aspecto de un estanque de agua en vertical. Daba una sensación extraña...
Y nuestro querido Nokzo lanzó una antorcha al otro lado para iluminar la estancia con la que conectaba. Agarró al goblin del brazo como si fueran a dar un tranquilo paseo por el bosque y le dijo. - No parece haber peligro al otro lado. Nos vamos?
-¡No me dejéis aquí! Mi lealtad está con la Mano Roja pero no tanto como para morir enterrado. Soltadme y juro por mi honor que combatiré a vuestro lado como uno más. Permitidme morir combatiendo al menos. -No había duda en sus palabras y los hobgoblins se tomaban muy en serio sus juramentos y códigos de honor.