Lyssie se sorprendió cuando Desdemona desvió la conversación para que la gnoma fuera la Portadora de Compañeras. Como "muerdagos*" iba a llevar ella a nadie por fuerte que la hicieran los guantes? Se lo pensó un poco... Se puso los guanteletes y alzó las manos hacia el cielo, que quedaban un poco por encima del trasero de la Tiefling.
- Sientate. - Le dijo, mientras abria y cerraba las manos como si estrujase unas firmes nalgas. - Y abre un poquito las piernas, que si no, no veo. -
La gnoma tenia curiosidad de cuanto mas lejos llevarian la broma, pero se estaba riendo contenta.
*"Como diablos" versión druida. xD
El guía tosió de forma sonora, cortando en seco la demasiado dilatada broma.
-En fin, salimos ya. Intenten conservar ese buen humor para el camino, les hará falta. -Dio un par de palmadas al lomo del animal y encabezó la marcha por el paso interior del muro, pasando del clima cálido a uno más templado, para nuevamente sentir el frio en el rostro cando los guardias les abrieron la puerta exterior.
Justo cuando Lyssie, encantada con la idea, se disponía a montar a Desdemona sobre sus hombros con toda la teatralidad del momento, la voz firme de Yorgar interrumpió la escena como una ráfaga de viento que apaga una antorcha.
Desdemona soltó un suspiro teatral, como si le acabaran de arrebatar el clímax de un espectáculo muy esperado. Se volvió hacia Celebraug, el paladín semielfo, con una sonrisa maliciosa en los labios.
—Te has librado, Celebraug—le dijo, caminando a su lado—Iba a caer sobre ti la tunda de tu vida, cortesía de Lyssie y de mí.
Le lanzó una mirada entre divertida y retadora, mientras se ajustaba la capa y comenzaba a caminar.
La gnoma agradeció en secreto la interrupción de Yorgar. Se guardó los guanteletes y se dispuso a marchar junto al resto. Se acercó al explordor.
- Crees que me dejaria ir sobre ella? - Le preguntó, refiriendose a su osa-lechuza. - Estas piernecitas cortas no estan hechas para andar sobre la nieve...
Si no accedia, simplemente caminaria detrás de ella, aprovechando que iba apartando mucho la nieve a su alrededor.
Stella resopló con fastidio y echó un último vistazo a la ciudad. Se reacomodó la capa, estiró un poco las piernas... y se dispuso a marchar, justo detrás del oso-lechuza.
Celebraug contestó a Desdemona con una breve carcajada y a continuación cogió los petates y se los colocó a la espalda antes de emprender la marcha.
-Bueno, de nuevo al frio, esperemos que el camino sea tranquilo esta vez. No me gustaría tener que atravesar un temporal ni encontrarme con más enemigos.-
El joven semielfo se colocó a par de Yorgar y trató de mantener el ritmo al frente del grupo.
Agradecí la intervención por parte de Yorgar como el mayor de los regalos caídos del cielo siendo que era lo que ponía final a todo el tema sobre quien cargaba a quien y me dejaba respirar con tranquilidad. De hecho, aproveche que las chicas seguían divirtiéndose para escabullirme de forma silenciosa hacia la salida según ajustaba mi ropa de la mejor forma posible.
Aunque cuando la gnoma hizo aquella petición al draconido intercambie miradas entre el animal y ellos dos un instante mientras pensaba- De hecho, sería muy conveniente... -fue lo que comenté ya mirando al frente- ...si ella no tiene que preocuparse sobre por donde anda puede mantenerse atenta a nuestro alrededor mucha más que el resto y preocuparse de que no acabemos en una situación parecida a como en la que nos conocimos -había verdad mezclada con ganas de ayudar a que Lyssie consiguiera lo que quería en esas palabras, una mezcla bien medida para comprobar como reaccionaba Yorgar a ello, estaba dispuesto a continuar con el tema añadiendo argumentos hasta que cediera o se cansara de aguantarme.
El guía miró al animal y este notó su mirada, contemplando al adiestrador en silencio y a la espera de alguna nueva orden.
-¿Te importa si llevas un bulto más? -El animal no pareció entender ya que en realidad hablaba para el grupo y no esperaba una respuesta de la bestia. Luego le rascó la cabeza y esta ululó feliz con la inesperada caricia. -Está bien... Puedes subir. -Accedió al final. -Pero te lo advierto, si accidentalmente le arrancas una pluma y te muerde, no me hago responsable.
Acomodó la capucha sobre sus cuernos con una sacudida elegante, entonces dirigió la mirada a Yorgar.
—Tu criatura parece muy amigable—comentó Desdemona, mientras sus ojos seguían con atención los movimientos majestuosos del animal—No creo que vaya a morder a Lyssie… ella tiene buen trato con animales. Y con bestias también—añadió con una sonrisa cómplice, dispuesta a adentrarse de nuevo en el frío paraje.
A la gnoma se le abrieron mucho los ojos cuando Yorgar le dio permiso.
- Cuidaré de no hacerle daño. - Dijo, contenta, y en cuanto pudo, trepó a la mullida espalda de la Osa-Lechuza y se acurrucó entre las calidas plumas. Con lo pequeña que era Lyssie, seguro que ni notaba que estaba alli. - Gracias. - Le susurró, feliz.